{"id":39673,"date":"2016-10-05T22:57:44","date_gmt":"2016-10-06T03:57:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-febrero-de-1980-misa-en-sufragio-de-vittorio-bachelet\/"},"modified":"2016-10-05T22:57:44","modified_gmt":"2016-10-06T03:57:44","slug":"23-de-febrero-de-1980-misa-en-sufragio-de-vittorio-bachelet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-febrero-de-1980-misa-en-sufragio-de-vittorio-bachelet\/","title":{"rendered":"23 de febrero de 1980, Misa en sufragio de Vittorio Bachelet"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA EN SUFRAGIO DE VITTORIO BACHELET<\/p>\n<p> <i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> S&aacute;bado 23 de febrero de 1980<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. Todos nosotros hemos sentido hoy la necesidad de este encuentro, que es encuentro en presencia de Cristo, con nuestro querido hermano, cuya separaci&oacute;n de nosotros \u2014humanamente tan tr&aacute;gica y cruel\u2014 tiene una elocuencia particular, &uacute;nica. La elocuencia de esta muerte consiste en el <i>testimonio<\/i>. &iquest;Puede dar un muerto todav&iacute;a testimonio? S&iacute;, lo da mediante lo que era, mediante el modo en que ha vivido, en que ha obrado. Lo da mediante los vivos: mediante los que formaban parte de su vida. Mediante aquellos a quienes ha dejado hu&eacute;rfanos. Mediante la familia. Y tambi&eacute;n, mediante el ambiente al que pertenec&iacute;a. Mediante todos nosotros.<\/p>\n<p align=\"left\">Precisamente por esto estamos reunidos aqu&iacute; hoy todos nosotros: las diversas Organizaciones y grupos, la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica, muchos representantes de Roma y de toda Italia, para reflexionar una vez m&aacute;s sobre ese testimonio que Vittorio Bachelet ha dado a la Iglesia y a la sociedad, testimonio que ha dado en nuestra &eacute;poca dif&iacute;cil.<\/p>\n<p align=\"left\">Estamos reunidos aqu&iacute; para que &eacute;l pueda dar &quot;una vez m&aacute;s&quot; este testimonio a trav&eacute;s de todos nosotros.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Estamos unidos a &eacute;l con m&uacute;ltiples v&iacute;nculos. En el curso de estos a&ntilde;os, &eacute;l ha sido presidente de la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica Italiana a nivel nacional.<\/p>\n<p align=\"left\">Me encontr&eacute; con &eacute;l personalmente, en el primer grupo del Consejo de los Laicos; lo conoc&iacute; y tambi&eacute;n a su esposa e hijos. Y ahora que, despu&eacute;s de ese tiempo, debo celebrar esta liturgia f&uacute;nebre tras su muerte, siento de nuevo que se trata de una persona cercana, aunque no nos hayamos visto m&aacute;s despu&eacute;s durante una serie de a&ntilde;os.<\/p>\n<p align=\"left\">M&uacute;ltiples son los v&iacute;nculos que nos unen a &eacute;l y que se manifiestan hoy, en cierto sentido, todav&iacute;a m&aacute;s fuertes. Descubrimos que estos v&iacute;nculos que nos han unido y que todav&iacute;a nos unen a &eacute;l, nos unen simult&aacute;neamente a Cristo. Nos hemos reunido para confesar y manifestar este nuestro v&iacute;nculo en Cristo, que nos une a todos en el recuerdo del desaparecido. Y por esto, la &uacute;nica forma adecuada de expresi&oacute;n es este Sacrificio: la Eucarist&iacute;a, que, en uni&oacute;n con Cristo, ofrecemos juntos reunidos en el recuerdo del querido e inolvidable Vittorio Bachelet.<\/p>\n<p align=\"left\">Pidamos una vez m&aacute;s a quienes han quedado especialmente solos: a la esposa, se&ntilde;ora Maria Teresa, y a los hijos Maria Grazia y Giovanni, que reciban de todos nosotros esta manifestaci&oacute;n de nuestra. participaci&oacute;n en el dolor, que ellos viven de manera tan edificante. Pid&aacute;mosles que acepten esta expresi&oacute;n de nuestra amistad y de nuestro amor hacia su esposo y padre.<\/p>\n<p align=\"left\">3. El Sacrificio.<\/p>\n<p align=\"left\">Cada vez que nos reunimos para participar en la Eucarist&iacute;a, sabemos que nos hablar&aacute;n los textos inspirados de la Sagrada Escritura, los pasajes elegidos del Antiguo y del Nuevo Testamento; que nuestros labios pronunciar&aacute;n las palabras de la plegaria lit&uacute;rgica de adoraci&oacute;n, de acci&oacute;n de gracias, de propiciaci&oacute;n y de impetraci&oacute;n. Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de todo esto, habla la cruz invisible del Calvario y el Sacrificio que se ofreci&oacute; en ella. Las palabras de la transustanciaci&oacute;n se refieren directamente a ese Sacrificio, y no s&oacute;lo lo evocan en la memoria, sino que lo repiten de nuevo, lo realizan de nuevo, de manera incruenta, bajo las especies del pan y del vino:<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;&#8230;mi Cuerpo que ser&aacute; entregad por vosotros&#8230;&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;&#8230;el c&aacute;liz de mi Sangre,.. derramada por vosotros y por todos&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Sacrificio.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>El sacrificio es Cristo<\/i>: &quot;El que no hab&iacute;a conocido el pecado&quot; (<i>2 Cor<\/i> 5, 21), inocente y puro, &quot;el Santo de Dios&quot; (<i>Lc<\/i> 4, 34): Cristo, el Cordero de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo ten&iacute;a conciencia de que para la salvaci&oacute;n del mundo era necesario su sacrificio: &quot;os conviene que yo me vaya&quot; (<i>Jn<\/i> 16, 7), &quot;el Hijo del hombre tiene que padecer&quot; (<i>Mt<\/i> 17, 12), &quot;el Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de los hombres, que le matar&aacute;n, y al tercer d&iacute;a resucitar&aacute;&quot; (<i>Mt<\/i> 17, 22-23), &quot;&#8230;es preciso que sea levantado el Hijo del hombre, para que todo el que creyere en El tenga la Vida eterna&quot; (<i>Jn<\/i> 3, 14).<\/p>\n<p align=\"left\">En el designio de Dios, estaba establecido que no se pod&iacute;a salvar al hombre de otro modo. Para esto no hubiera bastado alguna otra palabra, alg&uacute;n otro acto.<\/p>\n<p align=\"left\">Fue necesaria la palabra de la cruz; fue necesaria la <i>muerte del Inocente<\/i>, como acto definitivo de su misi&oacute;n. Fue necesario para &quot;justificar al hombre&#8230;&quot;, para despertar el coraz&oacute;n y la conciencia, para constituir el argumento definitivo en ese encuentro entre el bien y el mal, que camina a lo largo de la historia del hombre y la historia de los pueblos&#8230;<\/p>\n<p align=\"left\">Fue necesario el sacrificio. La muerte del Inocente.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Cristo ha dejado este sacrificio suyo a la Iglesia como su mayor don. Lo ha dejado en la Eucarist&iacute;a. Y no s&oacute;lo en la Eucarist&iacute;a: lo ha dejado en el testimonio de sus disc&iacute;pulos y confesores.<\/p>\n<p align=\"left\">Mientras hoy nos estrechamos idealmente en torno al cad&aacute;ver de nuestro hermano, recordamos que nos encontramos en Roma, que en los primeros siglos fue espect&aacute;culo de la repetici&oacute;n continua de las sangrientas persecuciones de los confesores de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">Y se comenz&oacute; desde Pedro.<\/p>\n<p align=\"left\">En el momento de arrestar a Cristo en Getseman&iacute;, Pedro ech&oacute; mano a la espada. Fue una reacci&oacute;n natural. Cualquiera que es agredido injustamente, tiene derecho a defenderse. Y tiene derecho tambi&eacute;n a defender a un inocente. Sin embargo, Cristo dijo a Pedro: &quot;Vuelve tu espada a su lugar, pues quien toma la espada, a espada morir&aacute;&quot; (<i>Mt<\/i> 26, 52).<\/p>\n<p align=\"left\">Y Pedro comprendi&oacute;. Comprendi&oacute; de una vez para siempre. Comprendi&oacute; hasta el fin de su vida que ni &eacute;l ni sus hermanos podr&iacute;an combatir con la espada; porque <i>el reino<\/i> al que hab&iacute;a sido llamado, <i>se deb&iacute;a conquistar con la fuerza del amor y con la fuerza de la verdad<\/i>. Y s&oacute;lo as&iacute;. Lo comprendi&oacute; Pedro. Y lo comprendieron todos los que aqu&iacute;, en Roma, cayeron por este amor y esta verdad.<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Sabemos que hemos sido trasladados de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte&quot; (<i>1 Jn<\/i> 3, 14).<\/p>\n<p align=\"left\">Es dif&iacute;cil esta vida que pasa a trav&eacute;s de la historia de los Ap&oacute;stoles, de los M&aacute;rtires y de los Confesores. Deben vencer con la verdad y con el amor. Deben vencer con el testimonio y con el sacrificio.<\/p>\n<p align=\"left\">Pienso, queridos hermanos y hermanas, que precisamente en este momento nos encontramos en la misma trayectoria de este camino. <\/p>\n<p align=\"left\">5. <i>&quot;El que no ama permanece en la muerte&quot;<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">En esto consiste la grandeza de la vocaci&oacute;n del hombre, pero tambi&eacute;n su tragedia.<\/p>\n<p align=\"left\">Los que aman, aceptan la muerte como comienzo de la vida, de la nueva &#8216;vida: &quot;Nosotros sabemos que hemos sido trasladados de la muerte a la vida&quot; (<i>1 Jn<\/i> 3, 14).<\/p>\n<p align=\"left\">Y por este hecho crece la Iglesia \u2014Cuerpo de Cristo\u2014 en su forma y dimensi&oacute;n definitivas. En esto se desarrolla y madura simult&aacute;neamente todo lo que es digno del hombre, todo lo que es justo, verdadero, bueno y bello. La Vida abraza todo esto y lo conduce hacia Dios, como una ola grande y alta.<\/p>\n<p align=\"left\">En cambio, la tragedia consiste en el hecho de que se elige la muerte. <i>Se elige la muerte de un hombre inocente<\/i>. Se elige la muerte de un padre de familia, de un estudioso, de un servidor de la comunidad, de un custodio de la cultura, de un promotor del bien com&uacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Por qu&eacute; se elige la muerte?<\/p>\n<p align=\"left\">El plan, que elige la muerte del hombre inocentes, &iquest;acaso no se da a s&iacute; mismo el testimonio de no tener nada que decir al hombre viviente? &iquest;De no poseer <i>verdad alguna con la que poder vencer?<\/i>, &iquest;con la que poder conquistar los corazones y las conciencias, y servir al verdadero progreso del hombre?<\/p>\n<p align=\"left\">6. Cristo ha ense&ntilde;ado que es necesario vencer con la verdad y con el amor. Cristo ha ense&ntilde;ado tambi&eacute;n que se puede \u2014y algunas veces se debe\u2014aceptar la muerte, que es necesario sacri-ficar la vida para dar testimonio de la verdad y del amor.<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;En esto hemos conocido la caridad, en que El dio su vida por nosotros, y nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos&quot; (<i>1 Jn<\/i> 3, 16).<\/p>\n<p align=\"left\">Permitidme, queridos hermanos y hermanas, y sobre todo vosotros, querid&iacute;simos familiares del inolvidable profesor Bachelet, permitid que yo interprete as&iacute;, junto con vosotros, esta<i> muerte de nuestro hermano<\/i>. <i>Y as&iacute; la ofrezco a Cristo<\/i>. A Cristo mismo: &iexcl;como sacrificio y como v&iacute;ctima!, rogando que El la acepte para la salvaci&oacute;n del mundo; para atraer a la recta raz&oacute;n las conciencias de los hombres, para enderezar los caminos de la vida social, para la victoria de esa verdad y de ese amor, con los que solamente se escribe la historia del Reino&#8230;<\/p>\n<p align=\"left\">Venga tu Reino.<\/p>\n<p align=\"left\">Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA EN SUFRAGIO DE VITTORIO BACHELET HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II S&aacute;bado 23 de febrero de 1980 &nbsp; 1. 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