{"id":39679,"date":"2016-10-05T22:57:52","date_gmt":"2016-10-06T03:57:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-febrero-de-1980-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-la-ascension\/"},"modified":"2016-10-05T22:57:52","modified_gmt":"2016-10-06T03:57:52","slug":"3-de-febrero-de-1980-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-la-ascension","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-febrero-de-1980-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-la-ascension\/","title":{"rendered":"3 de febrero de 1980, Visita pastoral a la parroquia romana de la Ascensi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE LA ASCENSI&Oacute;N<\/p>\n<p> <i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo 3 de febrero de 1980<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. Este domingo me ofrece de nuevo la posibilidad de encontrarme con esa comunidad fundamental del Pueblo de Dios que es, en la Iglesia, una parroquia. Este es un encuentro &quot;<i>con la comunidad<\/i>&quot; y al mismo tiempo, un encuentro &quot;<i>en la comunidad<\/i>&quot;. Efectivamente, por medio de la visita pastoral de vuestro obispo, os volv&eacute;is a encontrar, de cierta manera, en esa comunidad m&aacute;s grande del Pueblo de Dios que es la Iglesia Romana, la Iglesia &quot;local&quot;, esto es, la di&oacute;cesis. Esta es, a la vez, la Iglesia de las Iglesias \u2014si se puede decir as&iacute;\u2014 ya que Roma, como Sede de San Pedro, constituye el centro de todas las Iglesias &quot;locales&quot; del mundo, las que por medio de este centro se vinculan y se unen en la comunidad universal de la &uacute;nica Iglesia. As&iacute;, pues, nuestro encuentro de hoy tiene simult&aacute;neamente estas tres dimensiones: parroquial, diocesana y universal.<\/p>\n<p align=\"left\">Que pueda servir eso para <i>reforzar<\/i> el amor que San Pablo confiesa y anuncia en la liturgia de hoy de modo tan maravilloso.<\/p>\n<p align=\"left\">En el <i>esp&iacute;ritu<\/i> de este amor, que es el v&iacute;nculo de la comunidad y la fuente de nuestra unidad \u2014sobre todo con Dios mismo en Cristo\u2014 os saludo cordialmente querid&iacute;simos hermanos y hermanas que hab&eacute;is venido de todo el barrio para testimoniar vuestro afecto y vuestra devoci&oacute;n al Papa. Saludo tambi&eacute;n a los que habr&iacute;an participado gustosamente en este encuentro pero est&aacute;n impedidos en casa o por la enfermedad o por alg&uacute;n compromiso ineludible. Os conf&iacute;o el encargo de llevarles mi saludo y mi felicitaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Quiero reservar ahora una menci&oacute;n especial al obispo auxiliar mons. Giulio Salimei que con tanto celo ha hecho la visita pastoral a esta parroquia en los d&iacute;as pasados. Desde &eacute;l pasa espont&aacute;neamente el pensamiento al p&aacute;rroco y a los dem&aacute;s sacerdotes del presbiterio a quienes el Concilio ha designado como &quot;cooperadores del obispo&quot; (cf. Decreto <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_presbyterorum-ordinis_sp.html\">Presbyterorum ordinis<\/a><\/i> 2, 4, 7): ellos est&aacute;n en medio de vosotros para construir una comunidad viva que, aliment&aacute;ndose en la mesa del Pan eucar&iacute;stico y de la Palabra de Dios, sepa dar testimonio de Cristo con el ejemplo de la coherencia personal y del amor desinteresado.<\/p>\n<p align=\"left\">Saludo despu&eacute;s a las religiosas Batistinas, que tienen en este barrio una floreciente escuela infantil y elemental: a ellas dirijo la expresi&oacute;n de mi aprecio por la generosa entrega a las tareas educativas y por la activa colaboraci&oacute;n en las iniciativas parroquiales. Tambi&eacute;n saludo a los exponentes de las Asociaciones, Movimientos, Grupos catequ&iacute;sticos, que se afanan para animar cristianamente el ambiente de los j&oacute;venes y de los adultos, facilit&aacute;ndoles una formaci&oacute;n interior cada vez m&aacute;s profunda y madura.<\/p>\n<p align=\"left\">Quisiera hacer llegar una palabra especial de saludo tambi&eacute;n a los que se sienten sicol&oacute;gicamente lejanos de la comunidad parroquial, en relaci&oacute;n con la que nutren sentimientos de indiferencia o quiz&aacute; incluso de hostilidad. Sepan que es deseo del Papa, como de los sacerdotes de la parroquia y de todo otro ministro de Dios, entablar con ellos un di&aacute;logo que pueda disipar equ&iacute;vocos o permitir un conocimiento rec&iacute;proco mejor y una conversaci&oacute;n profunda sobre Cristo y su Evangelio.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Ciertamente, el mensaje de Jes&uacute;s est&aacute; destinado a &quot;plantear problema&quot; en la vida de cada uno de los seres humanos. Nos lo recuerdan tambi&eacute;n las lecturas de la liturgia de hoy, y sobre todo el texto del Evangelio de Lucas, que acabamos de o&iacute;r. El nos induce a volver una vez m&aacute;s con el pensamiento a las palabras que dej&oacute; en nuestra memoria la solemnidad de ayer. En el momento de la <i>Presentaci&oacute;n de Jes&uacute;s en el templo<\/i>, que tuvo lugar a los 40 d&iacute;as de su nacimiento, el anciano Sime&oacute;n pronunci&oacute; sobre el Ni&ntilde;o las siguientes palabras: &quot;Puesto est&aacute; para ca&iacute;da y levantamiento de muchos en Israel y para signo de contradicci&oacute;n&quot; (<i>Lc<\/i> 2, 4).<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy somos testigos de la <i>contradicci&oacute;n<\/i> que Cristo encontr&oacute; al comienzo mismo de su misi&oacute;n \u2014en <i>su Nazaret<\/i>\u2014. Efectivamente: cuando, bas&aacute;ndose en las palabras del profeta Isa&iacute;as, le&iacute;das en la sinagoga de Nazaret, Jes&uacute;s hace entender a sus paisanos que la predicci&oacute;n se refer&iacute;a precisamente a El, esto es, que El era el anunciado Mes&iacute;as de Dios (el Ungido en la potencia del Esp&iacute;ritu Santo), surgi&oacute; primero el estupor, luego la incredulidad y finalmente los oyentes &quot;se llenaron de c&oacute;lera&quot; (<i>Lc<\/i> 4, 28), y se pusieron de acuerdo en la decisi&oacute;n de tirarlo desde el monte sobre el que estaba construida la ciudad de Nazaret&#8230; &quot;Pero El atravesando por en medio de ellos, se fue&quot; (<i>Lc<\/i> 4, 30).<\/p>\n<p align=\"left\">Y he aqu&iacute; que la liturgia de hoy \u2014sobre el fondo de este acontecimiento\u2014 nos hace o&iacute;r en la primera lectura la <i>voz lejana del profeta Jerem&iacute;as<\/i>: &quot;Ellos te combatir&aacute;n, pero no te podr&aacute;n, porque yo estar&eacute; contigo para protegerte&quot; (<i>Jer<\/i> 1 19).<\/p>\n<p align=\"left\">3. <i>Jes&uacute;s es el profeta del amor<\/i>, de ese amor que San Pablo confiesa y anuncia en palabras tan sencillas y a la vez tan profundas del pasaje tomado de la Carta a los Corintios. Para conocer qu&eacute; es el amor verdadero, cu&aacute;les son sus caracter&iacute;sticas y cualidades, es necesario mirar a Jes&uacute;s, a su vida y a su conducta. Jam&aacute;s las palabras dir&aacute;n tan bien la realidad del amor como lo hace su modelo vivo. Incluso <i>palabras<\/i>, tan perfectas en su sencillez, como las de la primera Carta a los Corintios, son s&oacute;lo la imagen de esta realidad: esto es, de esa realidad cuyo modelo m&aacute;s completo encontramos en la vida y en el comportamiento de Jesucristo.<\/p>\n<p align=\"left\">No han faltado ni faltan, en la sucesi&oacute;n de las generaciones, hombres y mujeres que han imitado eficazmente este modelo perfect&iacute;simo. Todos estamos llamados a hacer lo mismo. Jes&uacute;s ha venido sobre todo para ense&ntilde;arnos el amor. El amor constituye el contenido del mandamiento mayor que nos ha dejado. Si aprendemos a cumplirlo, obtendremos nuestra finalidad: la vida eterna. Efectivamente, el amor, como ense&ntilde;a el Ap&oacute;stol &quot;no pasa jam&aacute;s&quot; (<i>1 Cor<\/i> 13, 8). Mientras otros carismas e incluso las virtudes esenciales en la vida del cristiano acaban junto con la vida terrena y pasan de este modo, <i>el amor<\/i> no pasa, <i>no tiene nunca fin<\/i>. Constituye precisamente el fundamento esencial y el contenido de la <i>vida eterna<\/i>. Y por esto lo m&aacute;s grande &quot;es la caridad&quot; (<i>1 Cor<\/i> 13, 13).<\/p>\n<p align=\"left\">4. Esta gran verdad sobre el amor, mediante la cual llevamos en nosotros la verdadera levadura de la vida eterna en la uni&oacute;n con Dios, debemos asociarla profundamente a la segunda verdad de la liturgia de hoy: <i>el amor se adquiere en la fatiga espiritual<\/i>. El amor crece en nosotros y se desarrolla tambi&eacute;n entre las contradicciones, entre las resistencias que se le oponen desde el interior de cada uno de nosotros, y a la vez &quot;desde fuera&quot;, esto es, entre las m&uacute;ltiples fuerzas que le son extra&ntilde;as e incluso hostiles.<\/p>\n<p align=\"left\">Por esto San Pablo escribe que &quot;<i>la caridad es paciente<\/i>&quot;. &iquest;Acaso no encuentra en nosotros muy frecuentemente la resistencia de nuestra impaciencia, e incluso simplemente de la inadvertencia? Para amar es necesario saber &quot;ver&quot; al &quot;otro&quot;, es necesario saber &quot;tenerle en cuenta&quot;. A veces es necesario &quot;soportarlo&quot;. Si s&oacute;lo nos vemos a nosotros mismos, y el &quot;otro&quot; &quot;no existe&quot; para nosotros, estamos lejos de la lecci&oacute;n del amor que Cristo nos ha dado.<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;La caridad es benigna&quot;, leemos a continuaci&oacute;n: no s&oacute;lo sabe &quot;<i>ver<\/i> &quot; al &quot;otro&quot;, sino que se abre a &eacute;l, lo busca, va a su encuentro. El amor <i>da con generosidad<\/i> y precisamente esto quiere decir: &quot;es benigno&quot; (a ejemplo del amor de Dios mismo, que se expresa en la gracia)&#8230; Y cu&aacute;n frecuentemente, sin embargo, nos cerramos en la caparaz&oacute;n de nuestro &quot;yo&quot;, no sabemos, no queremos, no tratamos de abrirnos al &quot;otro&quot;, de darle algo de nuestro propio &quot;yo&quot;, sobrepasando los l&iacute;mites de nuestro egocentrismo o quiz&aacute; del ego&iacute;smo, y esforz&aacute;ndonos para convertirnos en hombres, mujeres, &quot;para los dem&aacute;s&quot;, a ejemplo de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Y as&iacute; tambi&eacute;n, despu&eacute;s, volviendo a leer la lecci&oacute;n de San Pablo sobre el amor y meditando el significado de cada una de las palabras de las que se ha servido el Ap&oacute;stol para describir las caracter&iacute;sticas de este amor, tocamos los <i>puntos m&aacute;s importantes<\/i> de nuestra vida y de nuestra convivencia con los otros. Tocamos no s&oacute;lo los problemas personales o familiares, es decir, los que que tienen importancia en el peque&ntilde;o c&iacute;rculo de nuestras relaciones interpersonales, sino que tocamos tambi&eacute;n los problemas sociales de actualidad primar&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Acaso no constituyen ya los tiempos en que vivimos una <i>lecci&oacute;n peligrosa<\/i> de lo que puede llegar a ser la sociedad y la humanidad, cuando la verdad evang&eacute;lica sobre el amor se la considera superada?, &iquest;cu&aacute;ndo se la margina del modo de ver el mundo y la vida, de la ideolog&iacute;a?, &iquest;cu&aacute;ndo se la excluye de la educaci&oacute;n, de los medios de comunicaci&oacute;n social, de la cultura, de la pol&iacute;tica?<\/p>\n<p align=\"left\">Los tiempos en que vivimos, &iquest;no se han convertido ya en una lecci&oacute;n suficientemente amenazadora de lo que prepara ese programa social?<\/p>\n<p align=\"left\">Y esta lecci&oacute;n, &iquest;no podr&aacute; resultar m&aacute;s amenazadora todav&iacute;a con el pasar del tiempo?<\/p>\n<p align=\"left\">A este prop&oacute;sito, &iquest;no son ya bastante elocuentes los actos de terrorismo que se repiten continuamente, y la creciente tensi&oacute;n b&eacute;lica en el mundo? Cada uno de los hombres \u2014y toda la humanidad\u2014 vive &quot;entre&quot; el <i>amor<\/i> y el <i>odio<\/i>. Si no acepta el amor, el odio encontrar&aacute; f&aacute;cilmente acceso a su coraz&oacute;n y comenzar&aacute; a invadirlo cada vez m&aacute;s, trayendo frutos siempre m&aacute;s venenosos.<\/p>\n<p align=\"left\">6. De la lecci&oacute;n paulina que acabamos de escuchar es necesario deducir l&oacute;gicamente que <i>el amor es exigente<\/i>. Exige de nosotros el esfuerzo, exige un programa de trabajo sobre nosotros mismos, as&iacute; como, en la dimensi&oacute;n social, exige una educaci&oacute;n adecuada, y programas aptos de vida c&iacute;vica e internacional.<\/p>\n<p align=\"left\">El amor es exigente. Es dif&iacute;cil. Es atrayente, ciertamente, pero tambi&eacute;n es dif&iacute;cil. Y por esto <i>encuentra resistencia en el hombre<\/i>. Y esta resistencia aumenta cuando desde fuera act&uacute;an tambi&eacute;n programas en los que est&aacute; presente el principio del odio y de la violencia destructora. Cristo, cuya misi&oacute;n mesi&aacute;nica encuentra desde el primer momento la contradicci&oacute;n de los propios paisanos en Nazaret, vuelve a afirmar la veracidad de las palabras que pronunci&oacute; sobre El el anciano Sime&oacute;n el d&iacute;a de la Presentaci&oacute;n en el templo: &quot;Puesto est&aacute; para ca&iacute;da y levantamiento de muchos en Israel, y para signo de contradicci&oacute;n&quot; (<i>Lc<\/i> 2, 34).<\/p>\n<p align=\"left\">Estas palabras acompa&ntilde;an a Cristo por todos los caminos de su experiencia humana, <i>hasta la cruz<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Esta verdad sobre Cristo<\/i> es tambi&eacute;n <i>la verdad sobre el amor<\/i>. Tambi&eacute;n el amor encuentra la resistencia, la contradicci&oacute;n. En nosotros, y fuera de nosotros. Pero esto no debe desalentarnos. El verdadero amor \u2014como ense&ntilde;a San Pablo\u2014 todo lo &quot;excusa&quot; y &quot;todo lo tolera&quot; (<i>1 Cor<\/i> 13, 7).<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas, este encuentro nuestro de hoy sirva, al menos en peque&ntilde;a parte, para la victoria de este amor, hacia el cual camina continuamente, entre las pruebas de esta tierra, la Iglesia de Cristo con la mirada fija en el testimonio de su Maestro y Redentor.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980- Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE LA ASCENSI&Oacute;N HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 3 de febrero de 1980 &nbsp; 1. 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