{"id":39682,"date":"2016-10-05T22:57:56","date_gmt":"2016-10-06T03:57:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-enero-de-1980-visita-a-la-parroquia-romana-de-nuestra-senora-de-guadalupe-y-san-felipe-martir\/"},"modified":"2016-10-05T22:57:56","modified_gmt":"2016-10-06T03:57:56","slug":"27-de-enero-de-1980-visita-a-la-parroquia-romana-de-nuestra-senora-de-guadalupe-y-san-felipe-martir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-enero-de-1980-visita-a-la-parroquia-romana-de-nuestra-senora-de-guadalupe-y-san-felipe-martir\/","title":{"rendered":"27 de enero de 1980, Visita a la parroquia romana de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe y san Felipe m\u00e1rtir"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA A LA PARROQUIA ROMANA DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE GUADALUPE <br \/> Y SAN FELIPE M&Aacute;RTIR<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO <\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo 27 de enero de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. He deseado mucho visitar, precisamente hoy, vuestra parroquia, cuya patrona es Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe. Efectivamente, en estos d&iacute;as, hace un a&ntilde;o, realic&eacute; <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/travels\/sub_index1979\/trav_rep-dom-mexico-bahamas_sp.htm\"> mi primer viaje papal<\/a>, que tuvo como meta M&eacute;xico. El coraz&oacute;n de esta peregrinaci&oacute;n fue precisamente el santuario de Guadalupe: un lugar maravilloso, ligado, por siglos enteros, a la historia de la evangelizaci&oacute;n y de la Iglesia en el continente americano. Es el primer santuario mariano no s&oacute;lo de M&eacute;xico, sino de toda Am&eacute;rica Latina, y en cierto sentido de toda Am&eacute;rica. Juzgo como un particular signo de la gracia divina que me haya sido dado comenzar la misi&oacute;n de mi servicio pastoral a la Iglesia universal precisamente con la peregrinaci&oacute;n a Guadalupe. Es ciertamente uno de tantos lugares en la Iglesia, en los que se manifiesta de modo especial el misterio de la Madre, en cuanto que es coraz&oacute;n que une.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Esta uni&oacute;n en torno al coraz&oacute;n de la Madre<\/i> se siente profundamente en M&eacute;xico y tambi&eacute;n en otros pa&iacute;ses de ese continente. Vuestra parroquia, dedicada a Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe, es como un testimonio viviente del v&iacute;nculo que aqu&iacute; en Roma, en el centro de la Iglesia, deseamos mantener siempre vivo con la Iglesia del lejano continente americano, reunido en torno a la Madre. Para m&iacute; este v&iacute;nculo es particularmente querido, sobre todo desde el momento en que me fue dado pisar la tierra mexicana e ir en peregrinaci&oacute;n al santuario de la Madre de Dios de Guadalupe, junto con los obispos de toda Am&eacute;rica Latina, reunidos para su Conferencia de Puebla.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Por esto he venido hoy a vuestra parroquia: para que, al recordar los acontecimientos de hace un a&ntilde;o, tan importantes para m&iacute;, pueda realizar mi servicio pastoral tambi&eacute;n respecto a esta comunidad parroquial de la Iglesia Romana, que venera como su Patrona a la Madre de Dios del santuario mexicano.<\/p>\n<p align=\"left\">Estoy contento de saludar a todos vosotros aqu&iacute; presentes, queridos hermanos y hermanas, que form&aacute;is la comunidad parroquial. Sabed que os amo a todos y que os recuerdo de coraz&oacute;n en el Se&ntilde;or, sobre todo a los ni&ntilde;os, a los enfermos, a los necesitados. Dirijo mi saludo, en particular, al obispo auxiliar, Remigio Ragonesi, que ha preparado diligentemente esta visita, y a los representantes de los numerosos institutos religiosos, masculinos y femeninos, que trabajan generosamente en el &aacute;mbito de la parroquia. Mi pensamiento se dirige, despu&eacute;s, a las diversas asociaciones cat&oacute;licas qua agrupan a j&oacute;venes y adultos para promover inteligentemente su formaci&oacute;n cristiana integral. Deseo saludar adem&aacute;s a los representantes de la parroquia de Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe en Monte Mario que han querido asociarse a esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica.<\/p>\n<p align=\"left\">Habiendo venido en visita pastoral a esta parroquia, que con su nombre evoca de modo tan vivo mi viaje de hace un a&ntilde;o a M&eacute;xico y mi peregrinaci&oacute;n al santuario de la Virgen de Guadalupe, saludo cordialmente en su propia lengua al p&aacute;rroco y a los sacerdotes Legionarios de Cristo que se dedican con celo al bien de las almas en esta iglesia parroquial.<\/p>\n<p align=\"left\">Asocio en el saludo a los seminaristas de la misma congregaci&oacute;n de los Legionarios de Cristo, dese&aacute;ndoles que se entreguen con alegr&iacute;a a una s&oacute;lida preparaci&oacute;n al sacerdocio, para ser luego buenos dispensadores de los misterios de Dios y servidores de los hombres hermanos. Que la Virgen Sant&iacute;sima os ayude, amados hijos, a corresponder generosamente al don de la vocaci&oacute;n y os acompa&ntilde;e hasta el altar y en toda vuestra vida.<\/p>\n<p align=\"left\">Vuestra presencia y la de los otros miembros de la comunidad mexicana de Roma, me hacen pensar una vez m&aacute;s en todos vuestros compatriotas, a los que reitero el saludo dirigido en estos d&iacute;as mediante un <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/speeches\/1980\/january\/documents\/hf_jp-ii_spe_19800128_popolo-messicano_sp.html\">mensaje especial<\/a> por televisi&oacute;n, con motivo del primer aniversario de mi visita. Quiera el Se&ntilde;or y su Sant&iacute;sima Madre que este viaje y su recuerdo produzca renovados frutos de fe y de aut&eacute;ntica vida eclesia1 en M&eacute;xico,<\/p>\n<p align=\"left\">3. Volviendo, ahora, a las lecturas b&iacute;blicas de la liturgia de este domingo, meditemos sobre lo que nos dicen. Todo su rico contenido se podr&iacute;a encerrar en dos expresiones y conceptos principales: &laquo;cuerpo&raquo; y &laquo;palabra&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">Debemos a San Pablo la elocuente comparaci&oacute;n, seg&uacute;n la cual, la Iglesia se define como &laquo;Cuerpo de Cristo&raquo;. Efectivamente, el Ap&oacute;stol hace una larga digresi&oacute;n sobre el tema del cuerpo humano, para afirmar despu&eacute;s que, as&iacute; como muchos miembros se unen entre s&iacute; en la unidad del cuerpo, de la misma manera todos nosotros nos unimos en Cristo mismo porque &laquo;hemos sido bautizados en un s&oacute;lo Esp&iacute;ritu&raquo; (<i>1 Cor<\/i> 12, 13) y &laquo;hemos bebido del mismo Esp&iacute;ritu&raquo; (<i>ib.<\/i>). As&iacute;, pues, por obra del Esp&iacute;ritu Santo, que es el Esp&iacute;ritu de Jesucristo, <i>constituimos con Cristo y en Cristo una uni&oacute;n semejante a la de los miembros en el cuerpo humano<\/i>. El Ap&oacute;stol habla de miembros, pero se podr&iacute;a pensar tambi&eacute;n y hablar de los &quot;&oacute;rganos&quot; del cuerpo e incluso de las &quot;c&eacute;lulas&quot; del organismo. Es sabido que el cuerpo humano tiene no s&oacute;lo una estructura externa, en la que se distinguen sus miembros, sino tambi&eacute;n una estructura interna en cuanto organismo. Su constituci&oacute;n es enormemente rica y preciosa. Precisamente esta constituci&oacute;n interna, m&aacute;s a&uacute;n que su estructura externa, da testimonio de la rec&iacute;proca dependencia del sistema f&iacute;sico del hombre.<\/p>\n<p align=\"left\">Y baste esto sobre el tema del&nbsp; &laquo;cuerpo&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">El segundo concepto central de la liturgia de hoy es la &laquo;palabra&raquo;. El Evangelista Lucas recuerda este aspecto particular al comienzo de la actividad p&uacute;blica de Cristo, cuando El fue a la sinagoga de Nazaret, su ciudad. All&iacute;, el s&aacute;bado, ley&oacute; ante sus paisanos reunidos <i>algunas palabras<\/i> del libro del profeta Isa&iacute;as, que se refer&iacute;an al futuro Mes&iacute;as, y enrollando el volumen dijo a los presentes: &laquo;Hoy se cumple esta escritura que acab&aacute;is de o&iacute;r&raquo; (<i>Lc<\/i> 4, 21).<\/p>\n<p align=\"left\">De este modo comenz&oacute; en Nazaret su ense&ntilde;anza, esto es, el anuncio de la Palabra, afirmando que era el Mes&iacute;as anunciado en el libro prof&eacute;tico.<\/p>\n<p align=\"left\">4. <i>El Cuerpo de Cristo<\/i>, esto es la Iglesia, se construye, desde el comienzo, <i>bas&aacute;ndose en su Palabra<\/i>. La palabra es la expresi&oacute;n del pensamiento, es decir, el instrumento del Esp&iacute;ritu (y ante todo del esp&iacute;ritu humano) para estrechar los contactos entre los hombres, para entenderse, para unirse en la construcci&oacute;n de una comuni&oacute;n espiritual.<\/p>\n<p align=\"left\">La palabra de la predicaci&oacute;n de Cristo \u2014y luego la palabra de la predicaci&oacute;n de los Ap&oacute;stoles y de la Iglesia\u2014 es la expresi&oacute;n y el instrumento con el que el Esp&iacute;ritu Santo habla al esp&iacute;ritu humano, para unirse con los hombres y para que los hombres se unan en Cristo. El Esp&iacute;ritu de Cristo une a los miembros, a los &oacute;rganos, a las c&eacute;lulas, y construye as&iacute; la unidad del cuerpo fund&aacute;ndose en la Palabra de Cristo mismo anunciada en la Iglesia y por la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Vuestra parroquia participa<\/i> en este proceso.<\/p>\n<p align=\"left\">Precisamente por este motivo es parroquia, esto es, parte org&aacute;nica de esa unidad que constituye la Iglesia romana, primero la &quot;local&quot; y despu&eacute;s la &quot;universal&quot;, participando en <i>ese proceso<\/i> que <i>comenz&oacute; en Nazaret <\/i>y que perdura ininterrumpidamente. Es un proceso de aceptaci&oacute;n de la Palabra y de construcci&oacute;n del Cuerpo de Cristo en la unidad de la vida cristiana.<\/p>\n<p align=\"left\">Por esto <i>la catequesis parroquial<\/i> tiene un significado tan grande. Es al mismo tiempo familiar y ambiental, pero la parroquia tiene en la mano todos sus hilos, as&iacute; como despu&eacute;s los hilos de la catequesis en toda Roma los tiene en la mano la di&oacute;cesis de Roma. Esta es la estructura externa de esta unidad, que constituye la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">En esta estructura. cada uno de nosotros debe contribuir a la construcci&oacute;n de la unidad, sobre todo por <i>el hecho de que la alcanza<\/i>, asimilando la Palabra de Dios, tratando de entender cada vez mejor la ense&ntilde;anza que nos ha tra&iacute;do Cristo, y comprometi&eacute;ndose, de acuerdo con ella, a formar la propia vida cristiana. Y despu&eacute;s, a medida que se convierte en un cristiano maduro, cada uno de los bautizados no s&oacute;lo alcanza esta unidad a trav&eacute;s de la Palabra de Dios y de la fe, con la que vive la Iglesia, sino que trata tambi&eacute;n de <i>poner<\/i> en ella algo de s&iacute; mismo y de transmitirlo a los otros: ya sea en forma de catequesis familiar, ense&ntilde;ando a los propios hijos las verdades de la fe, ya sea actuando en la parroquia, en relaci&oacute;n con los otros. Sabemos que en este campo hay muchos caminos y muchos modos.<\/p>\n<p align=\"left\">En todo caso, como he escrito en la Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_16101979_catechesi-tradendae_sp.html\">Catechesi tradendae<\/a><\/i>, &laquo;la parroquia sigue siendo el lugar privilegiado de la catequesis. Ella debe encontrar su vocaci&oacute;n en ser una casa de familia, fraternal y acogedora, donde los bautizados y los confirmados toman conciencia de ser Pueblo de Dios. All&iacute; el pan de la buena doctrina y de la Eucarist&iacute;a son repartirlos en abundancia en el marco de un s&oacute;lo acto de culto: desde all&iacute; son enviados cada d&iacute;a a su misi&oacute;n apost&oacute;lica en todas las obras de la vida del mundo&raquo; (n&uacute;m. 67).<\/p>\n<p align=\"left\">5. Al meditar junto con vosotros sobre estos problemas, tan importantes para la construcci&oacute;n de la unidad de la Iglesia en vuestra comunidad parroquial, no puedo olvidar dos circunstancias.<\/p>\n<p align=\"left\">Ante todo, sab&eacute;is que la semana pasada, del 16 al 25 de enero, estaba dedicada, como acaece cada a&ntilde;o, a la oraci&oacute;n por la unidad de los cristianos. Se ha celebrado con el lema de la invocaci&oacute;n de la plegaria del Se&ntilde;or: &quot;Venga tu Reino&quot;. La cuesti&oacute;n de la unidad de los cristianos corresponde a las primer&iacute;simas intenciones de Cristo Se&ntilde;or en relaci&oacute;n a su Iglesia y se coloca en el camino que conduce a ese Reino, el Reino de Dios mismo, por cuya venida rezamos constantemente.<\/p>\n<p align=\"left\">En segundo lugar, permitidme volver una vez m&aacute;s a lo que he dicho, al comienzo, sobre el Coraz&oacute;n de la Madre que une. Vuelvo a este tema para encomendaros a todos, en el d&iacute;a de mi visita, a esta Madre, a la que hab&eacute;is dedicado vuestra parroquia como a su Patrona. Este Coraz&oacute;n que une a todos los pueblos y continentes, os una tambi&eacute;n a vosotros constantemente en vuestras familias, en los ambientes de trabajo, de ense&ntilde;anza, de descanso. Os una, a trav&eacute;s de esta parroquia, con la Iglesia en la que vive Cristo, Hijo de Dios e Hijo de Mar&iacute;a, y que act&uacute;a por medio de su Esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA A LA PARROQUIA ROMANA DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE GUADALUPE Y SAN FELIPE M&Aacute;RTIR HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO Domingo 27 de enero de 1980 &nbsp; 1. He deseado mucho visitar, precisamente hoy, vuestra parroquia, cuya patrona es Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe. 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