{"id":39687,"date":"2016-10-05T22:58:04","date_gmt":"2016-10-06T03:58:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-enero-de-1980-santa-misa-en-el-pontificio-colegio-irlandes-de-roma\/"},"modified":"2016-10-05T22:58:04","modified_gmt":"2016-10-06T03:58:04","slug":"13-de-enero-de-1980-santa-misa-en-el-pontificio-colegio-irlandes-de-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-enero-de-1980-santa-misa-en-el-pontificio-colegio-irlandes-de-roma\/","title":{"rendered":"13 de enero de 1980, Santa Misa en el Pontificio Colegio Irland\u00e9s de Roma"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA AL PONTIFICIO COLEGIO IRLAND&Eacute;S DE ROMA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo 13 de enero de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Muy amados en Cristo:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Hoy una vez m&aacute;s, y de un modo especial, el Papa pertenece a Irlanda.<\/p>\n<p align=\"left\">Despu&eacute;s de <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/travels\/sub_index1979\/trav_ireland_sp.htm\">mi visita a vuestra tierra<\/a>, supone para m&iacute; una gran alegr&iacute;a venir al Pontificio Colegio Irland&eacute;s y reunirme con todos los que viv&iacute;s aqu&iacute;: sacerdotes y seminaristas, y hermanas de San Juan de Dios. Mi visita va destinada tambi&eacute;n a la comunidad del colegio franciscano de San Isidoro y al colegio agustiniano de San Patricio. Junto con el cardenal primado de Irlanda y algunos hermanos en el Episcopado, incluyendo antiguos rectores del Colegio Irland&eacute;s, celebramos juntos nuestra unidad en Jesucristo y en su Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">El lugar de nuestra celebraci&oacute;n es importante por su contribuci&oacute;n a la Iglesia, por el impacto que ha tenido en las vidas de los irlandeses, y por su responsabilidad de cara a futuras generaciones. Es igualmente importante por el testimonio de amor cristiano que aqu&iacute; se ha dado: un ejemplo que conozco bien es la hospitalidad proporcionada por el Colegio Irland&eacute;s a refugiados polacos despu&eacute;s de la segunda guerra mundial. A este respecto, la presencia en esta Misa de mons. Denis MacDaid constituye un v&iacute;nculo vivo con las espl&eacute;ndidas realizaciones del pasado.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Y as&iacute;, con nuestra historia y nuestras esperanzas, nos hallamos reunidos aqu&iacute; para buscar luz y fortaleza en la conmemoraci&oacute;n del bautismo del Se&ntilde;or. Tal como lo describen los Evangelios, el bautismo de Jes&uacute;s se&ntilde;al&oacute; el comienzo de su ministerio p&uacute;blico. Juan el Bautista proclam&oacute; la necesidad de la conversi&oacute;n, y el gran misterio de la comuni&oacute;n divina fue revelado: el Esp&iacute;ritu Santo descendi&oacute; sobre Cristo, y Dios Padre lo present&oacute; al mundo como su Hijo amado. A partir de este momento, Jes&uacute;s se dedic&oacute; con resoluci&oacute;n a su misi&oacute;n salv&iacute;fica. La celebraci&oacute;n de hoy nos invita a reflexionar personalmente sobre estos tres elementos: <i>conversi&oacute;n, comuni&oacute;n y misi&oacute;n<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">3. La tarea de Juan fue la de preparar la llegada de Cristo. La comuni&oacute;n existente en la vida de la Sant&iacute;sima Trinidad fue revelada <i>en el contexto de la conversi&oacute;n<\/i>. El Bautista proclam&oacute; una invitaci&oacute;n a volver a Dios, a tomar conciencia del pecado, al arrepentimiento, a caminar en la verdad de nuestra propia relaci&oacute;n con Dios. Entretanto, Jes&uacute;s mismo se hab&iacute;a sometido al rito penitencial y estaba orando cuando la voz del Padre le proclam&oacute; como Hijo: el que es <i>totus ad Patrem<\/i>, el que se halla totalmente dedicado al Padre y vive para El, el que est&aacute; totalmente empapado en su amor. Tambi&eacute;n nosotros estamos llamados a incorporar en nuestras vidas la actitud de Jes&uacute;s hacia su Padre. La condici&oacute;n para esto, sin embargo, es la conversi&oacute;n: una vuelta a Dios diaria, repetida, constante, mantenida. La conversi&oacute;n consiste necesariamente en expresar la verdad de la adopci&oacute;n de hijos que adquirimos en el bautismo. Porque en el bautismo fuimos llamados a la uni&oacute;n con Cristo en su muerte y resurrecci&oacute;n, y desde entonces hemos sido llamados a morir al pecado y a vivir para Dios. En el bautismo tuvo lugar en nosotros la acci&oacute;n vivificadora del Esp&iacute;ritu Santo, y el Padre ve en nosotros a su &uacute;nico Hijo, Jesucristo: &laquo;T&uacute; eres mi Hijo amado, en ti me complazco&raquo; (<i>Lc<\/i> 3, 22).<\/p>\n<p align=\"left\">4. <i>La comuni&oacute;n de la Sant&iacute;sima Trinidad contin&uacute;a en nuestras vidas<\/i>. A trav&eacute;s de Jesucristo tiene lugar el misterio de la adopci&oacute;n divina (cf. Ef 1, 5; <i>G&aacute;l<\/i> 4, 5), cuando el <i>Unigenitus Dei Filius<\/i> se convierte en <i>Primogenitus in multis fratribus<\/i> (<i>Rom<\/i> 8, 29). Un antiguo estudiante del Colegio Irland&eacute;s, el Siervo de Dios Dom Columba Marmion, os ha legado a vosotros y a toda la Iglesia extensos escritos de profunda percepci&oacute;n y gran valor sobre este misterio de la filiaci&oacute;n divina y sobre el car&aacute;cter central de Jesucristo en el plan divino de santificaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">5. En nuestras vidas diarias, la llamada a la conversi&oacute;n y a la comuni&oacute;n divina presenta <i>exigencias pr&aacute;cticas<\/i>, si queremos caminar en la profunda verdad de nuestra vocaci&oacute;n, en la sinceridad de nuestra relaci&oacute;n con el Padre, a trav&eacute;s de Jesucristo y en el Esp&iacute;ritu Santo. En la pr&aacute;ctica, debe haber una apertura al Padre y una apertura mutua. Recordad que Jes&uacute;s es <i>totus ad Patrem<\/i>, y que dese&oacute; que el mundo le oyese decir: &laquo;Yo amo al Padre&raquo; (<i>Jn<\/i> 14, 31). Precisamente esta &uacute;ltima semana, en mi audiencia del mi&eacute;rcoles, mencion&eacute; que el hombre s&oacute;lo cumple con su naturaleza &laquo;existiendo &quot;con alguno&#8217;&quot; y a&uacute;n m&aacute;s profundamente y m&aacute;s completamente: existiendo &quot;para alguno&quot;&raquo; (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800109_sp.html\">Audiencia del 9 de enero de 1980<\/a>). A su vez, estas palabras reflejan la ense&ntilde;anza del Concilio Vaticano II cuando nos habla de la naturaleza social del hombre (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, 12, 25).<\/p>\n<p align=\"left\">Nosotros, que en nuestro ministerio estamos llamados a formar comunidad sobre la base sobrenatural de la comuni&oacute;n divina, debemos ser los primeros en experimentar la comunidad en la fe y el amor. Esta experiencia de comunidad est&aacute; enraizada en las m&aacute;s antiguas tradiciones de la Iglesia: tenemos que formar un solo coraz&oacute;n y una sola alma, y vivir unidos en la ense&ntilde;anza de los Ap&oacute;stoles, en la hermandad, en la fracci&oacute;n del pan y en la oraci&oacute;n (cf. <i>Act<\/i> 4, 32; 2, 42).<\/p>\n<p align=\"left\">Caminar en nuestra vocaci&oacute;n significa esforzarse por agradar a Dios antes que a los hombres, por ser justos a los ojos de Dios. Significa llevar un estilo de vida que corresponda a la realidad de nuestro papel en la Iglesia de hoy, un estilo de vida que tenga en cuenta las necesidades de nuestros hermanos y el ministerio que ejerceremos el d&iacute;a de ma&ntilde;ana. Vivir la verdad en el amor es un reto a la simplicidad de nuestras vidas y a una autodisciplina que se manifieste en un trabajo y un estudio diligentes, en una responsable preparaci&oacute;n de cara a nuestra misi&oacute;n de servicio al Pueblo de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">De un modo especial, vivir la verdad de nuestras vidas aqu&iacute; y ahora (en Roma en 1980) significa fidelidad a la oraci&oacute;n, contacto con Jes&uacute;s, comuni&oacute;n con la Sant&iacute;sima Trinidad. El Evangelista se&ntilde;ala que fue precisamente durante la oraci&oacute;n de Jes&uacute;s cuando se manifest&oacute; el misterio del amor del Padre y se revel&oacute; la comuni&oacute;n de las Tres Divinas Personas. Es en la oraci&oacute;n donde aprendemos el misterio de Cristo y la sabidur&iacute;a de la cruz. En la oraci&oacute;n percibimos, en todas sus dimensiones. las necesidades reales de nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo; en la oraci&oacute;n nos fortalecemos de cara a las posibilidades que tenemos delante; en la oraci&oacute;n cogemos fuerza para la misi&oacute;n que Cristo comparte con nosotros: dar &laquo;el derecho a las naciones.., servir a la alianza del pueblo&raquo; (<i>Is<\/i> 42, 1. 6).<\/p>\n<p align=\"left\">Por eso se intenta que esta casa y todas las casas religiosas y seminarios de Roma sean casas de oraci&oacute;n, donde Cristo sea formado en cada generaci&oacute;n. Debido a que viv&iacute;s en Roma, en una di&oacute;cesis de la que debo rendir cuentas personalmente al Se&ntilde;or, os ser&aacute; f&aacute;cil comprender lo ardientemente que deseo que Cristo se forme en vosotros (cf. <i>G&aacute;l<\/i> 4, 19).<\/p>\n<p align=\"left\">Pero no deb&eacute;is caminar solos hacia esta meta. Podr&eacute;is hallar fortaleza y apoyo en una comunidad de hermanos que mantienen vivos y puros los mismos altos ideales del sacerdocio de Cristo. En la comuni&oacute;n de la Iglesia encontrar&eacute;is alegr&iacute;a. Bajo la gu&iacute;a de competentes padres espirituales hallar&eacute;is coraje y podr&eacute;is evitar el des&aacute;nimo; al dirigiros a ellos rendir&eacute;is, sobre todo, homenaje a la humanidad de la Palabra Encarnada de Dios, que contin&uacute;a manteniendo y guiando a la Iglesia a trav&eacute;s de instrumentos humanos.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Y, al esforzaros por aceptar plenamente la llamada a la conversi&oacute;n y a la comuni&oacute;n (la llamada a una plena vida en Cristo), <i>el sentido de vuestra misi&oacute;n se har&aacute; cada vez m&aacute;s agudo<\/i>. Con tranquilidad y confianza, deb&eacute;is empezar a experimentar cada vez m&aacute;s un sentido de urgencia: la urgencia por comunicar a Cristo y su Evangelio salv&iacute;fico.<\/p>\n<p align=\"left\">Gracias a Dios, contin&uacute;a ahora en Irlanda un per&iacute;odo de intensa renovaci&oacute;n espiritual. Todos vosotros deb&eacute;is veros envueltos en &eacute;l. Deb&eacute;is prepararos para esta misi&oacute;n mediante el trabajo y el estudio, y especialmente la oraci&oacute;n. A este respecto, os pido que escuch&eacute;is una vez m&aacute;s las palabras que prepar&eacute; para los <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/speeches\/1979\/october\/documents\/hf_jp-ii_spe_19791001_maynooth-ireland_sp.html\">estudiantes de Maynooth<\/a>: &laquo;Lo que realmente quiero que comprend&aacute;is es esto: que Dios cuenta con vosotros: que El hace sus planes, en cierto modo, dependiendo de vuestra libre colaboraci&oacute;n, de la oblaci&oacute;n de vuestras vidas y de la generosidad con que sig&aacute;is las inspiraciones que el Esp&iacute;ritu Santo os hace en el fondo de vuestros corazones. La fe cat&oacute;lica de la Irlanda de hoy, est&aacute; ligada, en el plan de Dios, a la fidelidad de San Patricio. Y ma&ntilde;ana. s&iacute;, ma&ntilde;ana algunos aspectos del plan de Dios estar&aacute;n ligados a vuestra fidelidad, al fervor con que dig&aacute;is s&iacute; a la Palabra de Dios en vuestras vidas&raquo;,<\/p>\n<p align=\"left\">7. <i>La juventud de Irlanda ha entendido y respondido muy bien a mi llamada<\/i>, la llamada a acercarse a Cristo, que es &laquo;el camino, la verdad y la vida&raquo;.. Pero ellos necesitan vuestra entrega especial, vuestra ayuda, vuestro ministerio, vuestro sacerdocio, en orden a que consigan vivir la verdad de su vocaci&oacute;n cristiana. No les desilusion&eacute;is. Id donde ellos y sed reconocidos, al igual que los Ap&oacute;stoles, como hombres que han estado con Jes&uacute;s (cf. <i>Act<\/i> 4, 13), hombres que se han empapado de su Palabra y est&aacute;n inflamados de su celo: &laquo;Es preciso que anuncie tambi&eacute;n el reino de Dios&#8230; para esto he sido enviado&raquo; (<i>Lc<\/i> 4, 43). Pero el &eacute;xito de esta misi&oacute;n vuestra depende de la autenticidad de vuestra conversi&oacute;n, del grado en que os hag&aacute;is conforme a Jesucristo, el Hijo amado del Padre Eterno, el Hijo de Mar&iacute;a. Dirig&iacute;os a Ella y pedidle su ayuda.<\/p>\n<p align=\"left\">En esta Eucarist&iacute;a que estoy celebrando con vosotros y para vosotros, tengo presente en mi coraz&oacute;n a vuestros familiares y amigos, y a toda la naci&oacute;n irlandesa. De un modo especial pido por la juventud de Irlanda. Y hoy, a vosotros, y a todos ellos a trav&eacute;s de vosotros, deseo deciros una vez m&aacute;s: &laquo;&iexcl;J&oacute;venes de Irlanda, os quiero! &iexcl;j&oacute;venes de Irlanda, os bendigo! Os bendigo en nombre de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo&raquo;. Am&eacute;n-<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA AL PONTIFICIO COLEGIO IRLAND&Eacute;S DE ROMA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Domingo 13 de enero de 1980 &nbsp; Muy amados en Cristo: 1. Hoy una vez m&aacute;s, y de un modo especial, el Papa pertenece a Irlanda. 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