{"id":39688,"date":"2016-10-05T22:58:05","date_gmt":"2016-10-06T03:58:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-enero-de-1980-santa-misa-para-los-alumnos-del-seminario-regional-de-molfetta-italia\/"},"modified":"2016-10-05T22:58:05","modified_gmt":"2016-10-06T03:58:05","slug":"13-de-enero-de-1980-santa-misa-para-los-alumnos-del-seminario-regional-de-molfetta-italia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-enero-de-1980-santa-misa-para-los-alumnos-del-seminario-regional-de-molfetta-italia\/","title":{"rendered":"13 de enero de 1980, Santa Misa para los alumnos del seminario regional de Molfetta (Italia)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA PARA LOS ALUMNOS DEL SEMINARIO REGIONAL DE MOLFETTA (ITALIA)<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Capilla Paulina<br \/> Domingo 13 de enero de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Querid&iacute;simos superiores y alumnos:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Hab&eacute;is deseado vivamente este encuentro lit&uacute;rgico con el Papa, y yo con gran alegr&iacute;a os expreso mi agradecimiento al encontrarme con vosotros, esta ma&ntilde;ana, para celebrar el Sacrificio Eucar&iacute;stico. Efectivamente, &iquest;hay algo m&aacute;s bello y consolador que estar juntos, para conocernos, para entendernos, para amarnos y sobre todo para gozar en com&uacute;n de la presencia y de la amistad de Cristo?<\/p>\n<p align=\"left\">Por esto os saludo uno por uno con afecto paterno, y hago extensiva mi benevolencia a vuestros familiares, a todos los que os aman.<\/p>\n<p align=\"left\">Vuestro seminario regional tiene ya una larga historia, y al pensar en tantos sacerdotes y en los numerosos obispos que ha formado, brota del coraz&oacute;n un vivo agradecimiento a Dios por el intenso trabajo realizado para el bien de la Iglesia y provecho de las almas.<\/p>\n<p align=\"left\">Y ahora, querid&iacute;simos seminaristas, sois vosotros quienes os prepar&aacute;is en ese seminario; sois vosotros los llamados; a vosotros a quienes la Iglesia y la sociedad os esperan con ansia, dada la extrema necesidad de ministros de Dios, que sean clarividentes y rectos, equilibrados y sabios, sacerdotes convencidos y animosos, como fueron precisamente en el pasado, y lo son todav&iacute;a, tantas luminosas figuras del clero de vuestra regi&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">En esta &eacute;poca de tribulaciones y angustias, la Iglesia, avalada por la asistencia divina, contin&uacute;a anunciando y dando testimonio de Jesucristo, luz y salvaci&oacute;n de los hombres. Y el Se&ntilde;or os llama tambi&eacute;n a vosotros a esta misi&oacute;n grande e indefectible; para ella os prepar&aacute;is.<\/p>\n<p align=\"left\">Quiero sacar de la liturgia de hoy del bautismo de Jes&uacute;s alguna reflexi&oacute;n &uacute;til para esta formaci&oacute;n vuestra.<\/p>\n<p align=\"left\">1. En el episodio del bautismo de Jes&uacute;s, relatado por los cuatro Evangelistas, es evidente el mensaje doctrinal, es decir, teol&oacute;gico-dogm&aacute;tico.<\/p>\n<p align=\"left\">Como sabemos, el bautismo administrado por Juan era solamente un rito de purificaci&oacute;n, con miras a la inminente venida del Mes&iacute;as; tambi&eacute;n Jes&uacute;s, quiso someterse a este bautismo, para reconocer p&uacute;blicamente la misi&oacute;n de Juan, &uacute;ltimo profeta del Antiguo Testamento y Precursor del Mes&iacute;as, y para significar de manera evidente que, aun no teniendo pecado, se mezclaba entre los pecadores precisamente para redimir a los hombres del pecado.<\/p>\n<p align=\"left\">En este episodio del Evangelio se revela la Sant&iacute;sima Trinidad en una solemne teofan&iacute;a; se revelan la divinidad de Cristo, Hijo predilecto del Padre, y su misi&oacute;n salv&iacute;fica, para la que se encarn&oacute;.<\/p>\n<p align=\"left\">He aqu&iacute; revelado en este episodio el fundamento absoluto de nuestra fe y por lo tanto de nuestra consagraci&oacute;n: la divinidad de Cristo y su misi&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Juan Bautista, al anunciar al Mes&iacute;as, dec&iacute;a: &quot;El os bautizar&aacute; en Esp&iacute;ritu Santo y en fuego&quot;. En estas palabras se contiene un mensaje que vale para toda la historia de los hombres. El fuego es el s&iacute;mbolo b&iacute;blico del amor. de Dios, que quema y purifica de todo pecado; el Esp&iacute;ritu Santo indica la vida divina, que Jes&uacute;s ha tra&iacute;do mediante la &quot;gracia&quot;. Puesto que Jes&uacute;s es Dios, su Palabra permanece v&aacute;lida para siempre. Y para que la verdad revelada y los medios de salvaci&oacute;n permaneciesen &iacute;ntegros a trav&eacute;s de las vicisitudes de loa tiempos, Jes&uacute;s instituy&oacute; la Iglesia sobre los Ap&oacute;stoles y sus sucesores, y dio a Pedro y a sus sucesores el mandato de confirmar en la fe a los hermanos, dej&aacute;ndoles la seguridad de su oraci&oacute;n particular y la asistencia del Esp&iacute;ritu Santo.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta certeza debe impulsaros, querid&iacute;simos seminaristas, a la confianza total y absoluta en Jes&uacute;s, en su palabra, en la Iglesia querida y fundada por El mismo. Jes&uacute;s es la verdad; ha venido para dar testimonio de la verdad; nos ha consagrado en la verdad (cf. <i>Jn<\/i> 14, 6-8. 12; 8, 31-32; 17, 17-19; 18, 37). No puede, enga&ntilde;arnos; no puede abandonarnos en la niebla de las confusiones, en la espiral de la duda, en el abismo de la angustia; en la ansiedad de la incertidumbre.<\/p>\n<p align=\"left\">Todo pasa, pero la verdad permanece; pasa la figura de este mundo, pero la Iglesia no pasa.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Ahora os encontr&aacute;is en el seminario, atendidos con amor y desvelo por vuestro superiores y profesores, para ser despu&eacute;s vosotros mismos los que bauticen &quot;en fuego y en Esp&iacute;ritu Santo&quot;. Por esto tambi&eacute;n se pueden aplicar a vosotros las palabras del Se&ntilde;or referidas por el profeta Isa&iacute;as: &quot;Te he llamado en la justicia y te he tomado de la mano. Yo te he formado y te he puesto por alianza para mi pueblo y para luz de las gentes, para abrir los ojos de los ciegos, para sacar de la c&aacute;rcel a los presos, del fondo del calabozo a los que moran en tinieblas&quot; (<i>Is<\/i> 42, 6-7).<\/p>\n<p align=\"left\">Dejaos conducir por la mano del Se&ntilde;or, porque El quiere realizar hoy la Redenci&oacute;n por medio de vosotros. La Redenci&oacute;n siempre es actual, porque siempre es actual la par&aacute;bola del trigo y de la ciza&ntilde;a, siempre son actuales las bienaventuranzas. La humanidad siempre tiene necesidad de la Revelaci&oacute;n y de la Redenci&oacute;n de Cristo, y por esto os espera. Siempre hay almas a las que iluminar; pecadores a quienes perdonar, l&aacute;grimas que enjugar, desilusiones que consolar, enfermos a quienes animar, ni&ntilde;os y j&oacute;venes a quienes guiar: &iexcl;existe y existir&aacute; siempre el hombre a quien amar y salvar en nombre de Cristo! Esta es vuestra vocaci&oacute;n, que os debe hacer alegres y animosos.<\/p>\n<p align=\"left\">Pero deb&eacute;is prepararos con sentido de gran responsabilidad y de profunda y convencida seriedad: seriedad en la formaci&oacute;n cultural, particularmente filos&oacute;fica, b&iacute;blica, teol&oacute;gica, as&iacute; como en la asc&eacute;tica y disciplinar, de manera que os consagr&eacute;is total y gozosamente s&oacute;lo a Jes&uacute;s y a las almas, recordando lo que ya escrib&iacute;a San Juan Cris&oacute;stomo: &quot;Es necesario que la belleza del alma del sacerdote brille en todas partes, para que pueda alegrar y, al mismo tiempo, iluminar las almas de quienes lo ven&quot; (<i>Di&aacute;logo del Sacerdocio<\/i>, L. III. 10) y tambi&eacute;n: &quot;conozco toda la grandeza del ministerio sacerdotal y las graves dificultades inherentes al mismo: el alma del sacerdote est&aacute; sacudida por olas m&aacute;s impetuosas que las que levantan los vientos en el mar&quot; (<i>ib.<\/i>, L. III, 5).<\/p>\n<p align=\"left\">Querid&iacute;simos superiores y alumnos:<\/p>\n<p align=\"left\">El 8 de diciembre de 1942 P&iacute;o XII de venerada memoria, como signo de afecto y estima, donaba a vuestro seminario regional un fresco del siglo XIV, colocado en tela, en el que aparece representada la Madre de Dios, a la que vosotros invoc&aacute;is justamente bajo el t&iacute;tulo de &quot;Regina &#8216;Apuliae&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">A Ella, a vuestra Reina, os conf&iacute;o y os encomiendo: rezadla cada d&iacute;a, amadla, confiad en Ella.<\/p>\n<p align=\"left\">Mientras os aseguro un constante recuerdo en mi oraci&oacute;n, con particular afecto os imparto la propiciadora bendici&oacute;n apost&oacute;lica, que hago extensiva tambi&eacute;n a todas vuestras familias.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA PARA LOS ALUMNOS DEL SEMINARIO REGIONAL DE MOLFETTA (ITALIA) HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Capilla Paulina Domingo 13 de enero de 1980 &nbsp; Querid&iacute;simos superiores y alumnos: Hab&eacute;is deseado vivamente este encuentro lit&uacute;rgico con el Papa, y yo con gran alegr&iacute;a os expreso mi agradecimiento al encontrarme con vosotros, esta ma&ntilde;ana, para &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-enero-de-1980-santa-misa-para-los-alumnos-del-seminario-regional-de-molfetta-italia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab13 de enero de 1980, Santa Misa para los alumnos del seminario regional de Molfetta (Italia)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39688","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39688","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39688"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39688\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}