{"id":39691,"date":"2016-10-05T22:59:06","date_gmt":"2016-10-06T03:59:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-diciembre-de-1981-santa-misa-de-nochebuena\/"},"modified":"2016-10-05T22:59:06","modified_gmt":"2016-10-06T03:59:06","slug":"24-de-diciembre-de-1981-santa-misa-de-nochebuena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-diciembre-de-1981-santa-misa-de-nochebuena\/","title":{"rendered":"24 de diciembre de 1981, Santa Misa de Nochebuena"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA DE NOCHEBUENA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/p>\n<p> <\/b>Bas&iacute;lica Vaticana<br \/> Jueves 24 de diciembre de 1981<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&quot;Porque un ni&ntilde;o nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva al hombro el principado&quot; (<i>Is<\/i> 9, 6).<\/p>\n<p><i>1. Nace un Ni&ntilde;o. <\/i>Estamos reunidos en esta venerable bas&iacute;lica \u2014as&iacute; como muchos hermanos y hermanas nuestros en la fe se re&uacute;nen hoy, a medianoche, en todo el mundo\u2014 porque: nace un Ni&ntilde;o.<\/p>\n<p>Viene al mundo del seno de la Madre, al igual que tantos ni&ntilde;os desde el comienzo y continuamente&#8230; <\/p>\n<p>Nace&#8230;<\/p>\n<p>Durante el censo ordenado en todo el Estado romano por C&eacute;sar Augusto, cuando Jos&eacute; de Galilea, de la ciudad de Nazaret, deb&iacute;a dirigirse a Bel&eacute;n, pues pertenec&iacute;a a la estirpe de David, y Bel&eacute;n era precisamente la ciudad de David.<\/p>\n<p>All&iacute; se cumplieron para Mar&iacute;a los d&iacute;as del parto.<\/p>\n<p>Nace, por consiguiente, un Ni&ntilde;o, <i>el Hijo primog&eacute;nito de Mar&iacute;a de Nazaret.<\/i><\/p>\n<p>La Madre lo envolvi&oacute; en pa&ntilde;ales y lo acost&oacute; en un pesebre, por no haber sitio para ellos en la posada.<\/p>\n<p>Aunque &uacute;nico e irrepetible por su divinidad, as&iacute; como por su virginal concepci&oacute;n y nacimiento, el Ni&ntilde;o ha nacido como nacen los hijos de los pobres. Esto no lo hab&iacute;a profetizado Isa&iacute;as, aunque s&iacute; hab&iacute;a anunciado este nacimiento<i> en lo m&aacute;s profundo de la noche,<\/i> al escribir:<\/p>\n<p>&quot;El pueblo que caminaba en tinieblas, vio una luz grande; habitaban, tierras de sombras, y una luz les brill&oacute;&quot;<i> (Is<\/i> 9, 2).<\/p>\n<p>2. Nosotros, los aqu&iacute; reunidos, as&iacute; como todos nuestros hermanos y hermanas del mundo entero, vamos al encuentro de esa Luz:<\/p>\n<p><i>Se nos ha dado un hijo:<\/i>&nbsp;Hijo de la Luz, Dios de Dios, Luz de Luz. <i>Un hijo nos ha sido dado: <\/i> &quot;Porque tanto am&oacute; Dios al mundo, que le dio su unig&eacute;nito Hijo&#8230;&quot; (<i>Jn<\/i> 3, 16).<\/p>\n<p>Este es el momento en el que se manifiesta al mundo el Don del Padre: un Hijo.<\/p>\n<p>Desde la profundidad de esta noche de Adviento, que describe Isa&iacute;as, El es el esperado desde hace tanto tiempo&#8230;<\/p>\n<p>Y, a la vez, del todo<i> inesperado <\/i>ya que rodean su nacimiento la noche silenciosa con el vac&iacute;o de la gruta \u2014establo para el ganado, en las cercan&iacute;as de Bel&eacute;n\u2014 y &uacute;nicamente dos personas, Mar&iacute;a y Jos&eacute;, en este vac&iacute;o y en esta soledad.<\/p>\n<p>Este<i> vac&iacute;o<\/i> y esta<i> soledad<\/i> son penetrantes.<\/p>\n<p>Pero son grandes por el nacimiento de Dios: un hijo nos ha sido dado.<\/p>\n<p>En El hemos recibido todo.<i> El Eterno Padre no nos pod&iacute;a dar m&aacute;s.<\/i><\/p>\n<p>3. Escribe el Ap&oacute;stol Pablo: &quot;Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvaci&oacute;n para todos los hombres&quot; (<i>Tit<\/i> 2, 11).<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; es la gracia? Es precisamente<i> el amor que dona.<\/i><\/p>\n<p>En el vac&iacute;o y en la soledad de esa noche de Bel&eacute;n, el amor &quot;que dona&quot; el Padre, viene al mundo en el Hijo, nacido de la Virgen: un Hijo se nos ha dado.<\/p>\n<p>Ya desde el primer instante de su venida: &quot;nos ense&ntilde;a \u2014como escribe el Ap&oacute;stol\u2014 a renunciar a la vida sin religi&oacute;n y a los deseos mundanos, y a llevar<i> ya desde ahora <\/i>una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparici&oacute;n gloriosa&#8230;&quot;<i> (Tit <\/i>2, 12-13).<\/p>\n<p>Esto nos ense&ntilde;a el Ni&ntilde;o que ha nacido, el Hijo que se nos ha dado.<\/p>\n<p>Sin embargo, en este momento, ninguno parece escuchar su voz. Da la impresi&oacute;n que nadie siente su nacimiento. Nadie, excepto Mar&iacute;a y Jos&eacute;.<\/p>\n<p>&iquest;Nadie? Y, con todo, hay ya algunos que han sido los primeros en conocerlo. Han sido los primeros en acoger la buena noticia. Y han venido los primeros.<\/p>\n<p><i>Son los pastores.<\/i>&nbsp;El &Aacute;ngel les hab&iacute;a dicho: &quot;Encontrar&eacute;is un ni&ntilde;o envuelto en pa&ntilde;ales y acostado en un pesebre&quot;<i> (Lc<\/i> 2, 12).<\/p>\n<p>Se encaminaron a la direcci&oacute;n indicada.<\/p>\n<p>Son los primeros entre los habitantes de la tierra que se unieron &quot;al ej&eacute;rcito celestial&quot;, proclamando la llegada del Hijo Eterno y el comienzo del reino de Dios en el coraz&oacute;n de los hombres.<\/p>\n<p>4.&nbsp;&iquest;Qu&eacute; poder se da sobre los hombros de este Ni&ntilde;o que nace en la soledad y el vac&iacute;o de la noche de Bel&eacute;n?<\/p>\n<p>En efecto, dice el Profeta: &quot;Lleva al hombro el principado&quot; <i>(Is<\/i> 9, 6).<\/p>\n<p>Y a&ntilde;ade a continuaci&oacute;n: &quot;Para dilatar<i> el principado<\/i> con una paz sin l&iacute;mites&#8230; desde ahora y por siempre&#8230;&quot;<i> (Is<\/i> 9, 6).<\/p>\n<p>Nada parece<i> confirmar<\/i> esta soberan&iacute;a y dominio en el vac&iacute;o y soledad de la noche de Bel&eacute;n.<\/p>\n<p>Antes bien, todo habla de<i> pobreza,<\/i> de &quot;desheredaci&oacute;n&quot;&#8230;.<\/p>\n<p>La primera noche terrena del Hijo del Hombre contiene ya en s&iacute; como un lejano<i> presagio de la &uacute;ltima noche,<\/i> cuando &quot;se humill&oacute; haci&eacute;ndose obediente hasta la muerte&#8230;&quot;<i> (Flp<\/i> 2, 8).<\/p>\n<p>Esta primera noche sin techo del Hijo que se nos ha dado,<i> est&aacute;<\/i> libre de<i> cualquier signo<\/i> de<i> poder&iacute;o<\/i> y <i>fuerza<\/i> humana. <\/p>\n<p>Todo lo contrario&#8230;<\/p>\n<p>5.&nbsp;Y, sin embargo, esta noche de Bel&eacute;n, que recordamos cada a&ntilde;o con la mayor emoci&oacute;n posible, suscita<i> esperanza y es portadora de alegr&iacute;a:<\/i> una alegr&iacute;a que el mundo no puede dar a pesar de todos y sus bien conocidos medios de poder&iacute;o y fuerza terrena.<\/p>\n<p>De esta alegr&iacute;a est&aacute; llena la liturgia de la Iglesia, que &quot;canta al Se&ntilde;or un c&aacute;ntico nuevo&quot;<i> (Sal<\/i> 95 [96], 1), e invita &quot;<i>toda la tierra&quot;<\/i> a este canto.<\/p>\n<p>&quot;Al&eacute;grese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los &aacute;rboles del bosque&quot; (<i>Sal<\/i> 95 [96], 11-12).<\/p>\n<p>El reino de Dios sobre la tierra comienza en el transcurso de la noche de esta vigilia, no con los signos del poder&iacute;o y la fuerza humana, sino con la alegr&iacute;a de las almas y los corazones, que llena a todos los que<i> le han acogido.<\/i><\/p>\n<p>As&iacute;, hace ocho siglos, esta misma alegr&iacute;a llen&oacute; el alma y el coraz&oacute;n de San Francisco, el Pobrecillo de As&iacute;s.<\/p>\n<p>6.&nbsp;A todos vosotros, los que me escuch&aacute;is aqu&iacute; \u2014en esta bas&iacute;lica\u2014 y<i> en cualquier lugar de la tierra, os deseo de todo coraz&oacute;n la revelaci&oacute;n de esta Gracia.<\/i><\/p>\n<p>&iexcl;Gloria a Dios en los cielos y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad! As&iacute; sea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1981 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA DE NOCHEBUENA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Bas&iacute;lica Vaticana Jueves 24 de diciembre de 1981 &nbsp; &quot;Porque un ni&ntilde;o nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva al hombro el principado&quot; (Is 9, 6). 1. Nace un Ni&ntilde;o. 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