{"id":39694,"date":"2016-10-05T22:59:09","date_gmt":"2016-10-06T03:59:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-diciembre-de-1981-450-aniversario-de-las-apariciones-de-nuestra-senora-de-guadalupe\/"},"modified":"2016-10-05T22:59:09","modified_gmt":"2016-10-06T03:59:09","slug":"12-de-diciembre-de-1981-450-aniversario-de-las-apariciones-de-nuestra-senora-de-guadalupe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-diciembre-de-1981-450-aniversario-de-las-apariciones-de-nuestra-senora-de-guadalupe\/","title":{"rendered":"12 de diciembre de 1981, 450\u00b0 aniversario de las apariciones de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN EL 450&deg; ANIVERSARIO DE LAS APARICIONES&nbsp;<br \/>DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE GUADALUPE <\/font> <font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b><\/p>\n<p> HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>S&aacute;bado 12 de diciembre de 1981<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Se&ntilde;ores Cardenales,<br \/> queridos Hermanos en el Episcopado,<br \/> amad&iacute;simos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Con la celebraci&oacute;n de esta Eucarist&iacute;a he querido participar con vosotros, junto al altar del Se&ntilde;or, en un acto de homenaje filial a la Madre de Cristo y de la Iglesia, a la que el pueblo mexicano se acerca especialmente en estos d&iacute;as, al conmemorar los 450 a&ntilde;os de la presencia de Mar&iacute;a Sant&iacute;sima de Guadalupe en el Tepeyac.<\/p>\n<p align=\"left\">Vuelvo as&iacute;, peregrino de fe, como aquella ma&ntilde;ana del <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/sub_index1979\/trav_rep-dom-mexico-bahamas.html\">27 de enero de 1979<\/a>, a continuar el acto mariano que tuve en el Santuario del pueblo de M&eacute;xico y de toda Am&eacute;rica Latina, en el que desde hace siglos se ha mostrado la maternidad de Mar&iacute;a. Por ello, siento que este lugar sagrado donde nos encontramos, la Bas&iacute;lica de San Pedro, se alarga con la ayuda de la imagen televisada hasta la Bas&iacute;lica guadalupana, siempre coraz&oacute;n espiritual de M&eacute;xico y de modo particular en esta singular circunstancia.<\/p>\n<p align=\"left\">Pero no s&oacute;lo all&iacute;, y ni siquiera en toda la Naci&oacute;n mexicana, resuena este latido de fe cristiana, mariana y eclesial, sino que son tant&iacute;simos los corazones que, desde todas las Naciones de Am&eacute;rica, de norte a sur, convergen en peregrinaci&oacute;n devota hacia la Madre de Guadalupe.<\/p>\n<p align=\"left\">Muestra de ello es la significativa participaci&oacute;n en este acto, al un&iacute;sono con las gentes de sus respectivos pueblos, de los representantes de los pa&iacute;ses latinoamericanos y de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, unidos por comunes lazos de cultura y devoci&oacute;n mariana.<\/p>\n<p align=\"left\">Bien querr&iacute;a que mi presencia entre vosotros hubiera sido tambi&eacute;n f&iacute;sica; mas no siendo posible, os he enviado como Legado m&iacute;o al Cardenal Secretario de Estado Agostino Casaroli, para que sea una prolongaci&oacute;n m&iacute;a durante estas celebraciones y signo de mi particular benevolencia.<\/p>\n<p align=\"left\">2. El mensaje guadalupano y la presencia de la venerada Imagen de Nuestra Se&ntilde;ora que preside su nuevo Templo, como lo hiciera por cerca de tres siglos en la anterior bas&iacute;lica, es un hecho religioso de primera magnitud, que ha marcado de manera determinante los caminos de la evangelizaci&oacute;n en el continente americano y ha sellado la configuraci&oacute;n del catolicismo del pueblo mexicano y sus expresiones vitales.<\/p>\n<p align=\"left\">Esa presencia de Mar&iacute;a en la vida del pueblo ha sido una caracter&iacute;stica inseparable de la arraigada religiosidad de los mexicanos. Buena prueba de ello han sido las muchedumbres incesantes que, a lo largo de los siglos pasados, se han ido turnando a los pies de la Madre y Se&ntilde;ora, y que all&iacute; se han renovado en su prop&oacute;sito de fidelidad a la fe cristiana. Prueba evidente son tambi&eacute;n los casi ocho millones de personas que anualmente peregrinan hacia su Templo, as&iacute; como la presencia de Mar&iacute;a en tantos hogares, f&aacute;bricas, caminos, iglesias y monta&ntilde;as del pa&iacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">Ese hecho guadalupano encierra elementos constitutivos y expresivos que contienen profundos valores religiosos y que hay que saber potenciar para que sean, cada vez m&aacute;s, canales de evangelizaci&oacute;n futura. Me limitar&eacute; a perge&ntilde;ar tres aspectos que revisten un particular significado.<\/p>\n<p align=\"left\">3. En el mensaje guadalupano sobresale con singular fuerza la constante referencia a la maternidad virginal de Mar&iacute;a. El pueblo fiel, en efecto, ha tenido siempre viva conciencia de que la buena Madre del cielo a la que se acerca implorante es la \u201cperfecta siempre Virgen\u201d de la antigua tradici&oacute;n cristiana, la <i>aeiparth&eacute;nos<\/i> de los Padres griegos, la doncella virgen del Evangelio (cf <i>Mt<\/i> 1, 18-25; <i>Lc<\/i> 1, 26-38), la \u201cllena de gracia\u201d (<i>Lc<\/i> 1, 28), objeto de una singular&iacute;sima benevolencia divina que la destina a ser la Madre del Dios encarnado, la <i>Theot&oacute;kos<\/i> del Concilio de Efeso, la <i>De&iacute;para<\/i> venerada en la continuidad del Magisterio eclesial hasta nuestros d&iacute;as.<\/p>\n<p align=\"left\">Ante esa realidad tan rica y profunda, aun captada a veces de manera sencilla o incompleta, pero en sincero esp&iacute;ritu de fe y obediencia a la Iglesia, ese mismo pueblo, cat&oacute;lico en su mayor&iacute;a y guadalupano en su totalidad, ha reaccionado con una entusiasta manifestaci&oacute;n de amor mariano, que lo ha unido en un mismo sentimiento colectivo y ha hecho para &eacute;l todav&iacute;a m&aacute;s simb&oacute;lica la colina del Tepeyac. Porque all&iacute; se ha encontrado a s&iacute; mismo, en la profesi&oacute;n de su fervorosa religiosidad mariana, la misma de los otros pueblos de Am&eacute;rica, cultivada tambi&eacute;n en distintos santuarios, como pude constatar personalmente durante mi visita a Brasil.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Otro aspecto fundamental proclamado en el mensaje guadalupano es la maternidad espiritual de Mar&iacute;a sobre todos los hombres, tan &iacute;ntimamente unida a la maternidad divina. En efecto, en la devoci&oacute;n guadalupana aparece desde el principio ese rasgo caracterizante, que los Pastores han inculcado siempre y los fieles han vivido con firme confianza. Un rasgo aprendido al contemplar a Mar&iacute;a en su papel singular dentro del misterio de la Iglesia, derivado de su misi&oacute;n de Madre del Salvador.<\/p>\n<p align=\"left\">Precisamente porque Ella acepta colaborar libremente en el plan salv&iacute;fico de Dios, participa de manera activa, unida a su Hijo, en la obra de salvaci&oacute;n de los hombres. Sobre esta funci&oacute;n se expresa de modo luminoso el Concilio Vaticano II: Mar&iacute;a, \u201cconcibiendo a Cristo, engendr&aacute;ndolo, aliment&aacute;ndolo, present&aacute;ndolo al Padre en el templo, padeciendo con su Hijo cuando mor&iacute;a en la cruz, cooper&oacute; de forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad, con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra madre en el orden de la gracia\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 61).<\/p>\n<p align=\"left\">Es una ense&ntilde;anza que, al se&ntilde;alar la cooperaci&oacute;n de la Virgen Sant&iacute;sima para restaurar la vida sobrenatural de las almas, habla de su misi&oacute;n como Madre espiritual de los hombres. Por ello la Iglesia le tributa su homenaje de amor ardiente \u201ccuando considera la Maternidad espiritual de Mar&iacute;a para con todos los miembros del Cuerpo M&iacute;stico\u201d (Pablo VI, <a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19740202_marialis-cultus.html\"> <i>Marialis cultu<\/i>s<\/a>, 22). En esa misma l&iacute;nea de ense&ntilde;anza, el Papa Pablo VI declarar&aacute; coherentemente a Mar&iacute;a como \u201cMadre de la Iglesia\u201d. Por esto mismo he querido yo tambi&eacute;n confiar a la Madre de Dios todos los pueblos de la tierra (7 de junio y 8 de diciembre 1981 ).<\/p>\n<p align=\"left\">Estos contenidos doctrinales han sido una &iacute;ntima vivencia, repetida hasta hoy en la historia religiosa latinoamericana, y m&aacute;s en concreto del pueblo mexicano, siempre alentado en esa l&iacute;nea por sus Pastores. Una tarea empezada por la significativa figura episcopal de Fray Juan de Zum&aacute;rraga y continuada celosamente por todos sus hermanos y sucesores. Se ha tratado de un empe&ntilde;o puesto porfiadamente en todas partes, y realizado de manera singular en el Santuario guadalupano, punto de encuentro com&uacute;n. As&iacute; ha sido tambi&eacute;n en este a&ntilde;o centenario, que marca asimismo el 450 aniversario de la arquidi&oacute;cesis de M&eacute;xico. Una vez m&aacute;s, el pueblo fiel ha experimentado la presencia consolante y alentadora de la Madre, como la ha sentido siempre a lo largo de su historia.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Guadalupe y su mensaje son, finalmente, el suceso que crea y expresa de manera m&aacute;s cabal los trazos salientes de la cultura propia del pueblo mexicano, no como algo que se impone desde fuera, sino en armon&iacute;a con sus tradiciones culturales.<\/p>\n<p align=\"left\">En efecto, en la imperante cultura azteca penetra, diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde de la conquista, el hecho evangelizador de Mar&iacute;a de Guadalupe, entendida como el nuevo sol, creador de armon&iacute;a entre los elementos en lucha y que abre otra era. Esa presencia evangelizadora, con la imagen mestiza de Mar&iacute;a que une en s&iacute; dos razas, constituye un hito hist&oacute;rico de creatividad connatural de una nueva cultura cristiana en un Pa&iacute;s y, paralelamente, en un continente. Por eso podr&aacute; decir justamente la Conferencia de Puebla que: \u201cEl Evangelio encarnado en nuestros pueblos los congrega en una originalidad hist&oacute;rica cultural que llamamos Am&eacute;rica Latina. Esa identidad se simboliza muy luminosamente en el rostro mestizo de Mar&iacute;a de Guadalupe que se yergue al inicio de la Evangelizaci&oacute;n\u201d (<i>Puebla<\/i> 446). Por ello, en mi visita al Santuario guadalupano afirm&eacute; que \u201cdesde que el indio Juan Diego hablara de la dulce Se&ntilde;ora del Tepeyac, T&uacute;, Madre de Guadalupe, entras de modo determinante en la vida cristiana del pueblo de M&eacute;xico\u201d (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/homilies\/1979\/documents\/hf_jp-ii_hom_19790127_messico-guadalupe.html\">Homil&iacute;a en el Santuario de la Virgen de Guadalupe<\/a><\/i>, 27 de enero de 1979). Y efectivamente, la cohesi&oacute;n en torno a los valores esenciales de la cultura de la Naci&oacute;n mexicana se realiza alrededor de un valor fundamental, que para el mexicano \u2013as&iacute; como para el latinoamericano\u2013 ha sido Cristo, tra&iacute;do de modo apreciable por Mar&iacute;a de Guadalupe. Por eso Ella, con obvia referencia a su Hijo, ha sido el centro de la religiosidad popular del mexicano y de su cultura, y ha estado presente en los momentos decisivos de su vida individual y colectiva.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Esta realidad cultural, con la presencia tan sentida de la Madre y Se&ntilde;ora, son un elemento potencial que debe ser aprovechado en todas sus virtualidades evangelizadoras frente al futuro, a fin de conducir al pueblo fiel, de la mano de Mar&iacute;a, hacia Cristo, centro de toda vida cristiana. De tal manera que la piedad no deje de poner cada vez m&aacute;s de relieve \u201cel v&iacute;nculo indisoluble y la esencial referencia de la Virgen al Salvador Divino\u201d (Pablo VI, <a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19740202_marialis-cultus.html\"> <i>Marialis cultu<\/i>s<\/a>, 25).<\/p>\n<p align=\"left\">No cabe duda de que desde la ra&iacute;z religiosa, que inspira todos los otros &oacute;rdenes de cultura; desde la propia vinculaci&oacute;n de fe en Dios y desde la nota mariana, habr&aacute; que buscar en M&eacute;xico, as&iacute; como en las otras Naciones, los cauces de comuni&oacute;n y participaci&oacute;n que conduzcan a la evangelizaci&oacute;n de los diversos sectores de la sociedad.<\/p>\n<p align=\"left\">De ah&iacute; habr&aacute; que sacar inspiraci&oacute;n para un urgente compromiso en favor de la justicia, para tratar seriamente de colmar los graves desniveles existentes en campo econ&oacute;mico, social, cultural; y para construir esa unidad en la libertad que hagan de M&eacute;xico y de cada uno de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica, una sociedad solidaria y responsablemente participada, una aut&eacute;ntica e inviolable comunidad de fe, fiel a sus esencias y din&aacute;micamente abierta a la conveniente integraci&oacute;n \u2013desde la comuni&oacute;n de credo\u2013 a nivel nacional, latinoamericano y universal.<\/p>\n<p align=\"left\">En esa amplia perspectiva, guiado por la Virgen de Guadalupe patrona de Am&eacute;rica Latina, dirijo mi pensamiento y simpat&iacute;a a todos los pueblos de la zona, especialmente a los que sufren mayores privaciones, y de manera particular a los de Am&eacute;rica Central, aquellos sobre todo probados hoy por duras y dolorosas situaciones que tanta preocupaci&oacute;n suscitan en mi &aacute;nimo y en el mundo, por sus consecuencias negativas para una pac&iacute;fica convivencia y por el riesgo que comporta para el mismo orden internacional.<\/p>\n<p align=\"left\">Es necesario y urgente que la propia fe mariana y cristiana impulse a la acci&oacute;n generalizada en favor de la paz para unos pueblos que tanto est&aacute;n padeciendo; hay que poner en pr&aacute;ctica medidas eficaces de justicia que superen la creciente distancia entre quienes viven en la opulencia y quienes carecen de lo m&aacute;s indispensable; ha de superarse, con procedimientos que lo ataquen en su misma ra&iacute;z, el fen&oacute;meno subversi&oacute;n-represi&oacute;n que alimenta la espiral de una funesta violencia; ha de restablecerse en la mente y en las acciones de todos la estima del valor supremo y tutela de la sacralidad de la vida; ha de eliminarse todo tipo de tortura que degrada al hombre, respetando integralmente los derechos humanos y religiosos de la persona; hay que cuidar con diligencia la promoci&oacute;n de las personas, sin imposiciones que impidan su realizaci&oacute;n libre como ciudadanos, miembros de una familia y comunidad nacional.<\/p>\n<p align=\"left\">No puede omitirse la debida reforma de ciertas estructuras injustas, evitando a la vez m&eacute;todos de acci&oacute;n que respondan a concepciones de lucha de clases; se ha de promover la educaci&oacute;n cultural de todos, dejando en salvo la dimensi&oacute;n humana y religiosa de cada ciudadano o padre de familia.<\/p>\n<p align=\"left\">Un compromiso de moralidad p&uacute;blica ha de ser el primer requisito en la implantaci&oacute;n de una s&oacute;lida moralidad privada; y si es cierto que deben salvaguardarse las exigencias de una ordenada convivencia, nunca la persona humana y sus valores han de quedar supeditados a otras instancias o finalidades, ni ser tampoco v&iacute;ctimas de ideolog&iacute;as materialistas \u2013sean de cualquier tipo\u2013 que sofocan en el ser humano su dimensi&oacute;n trascendente.<\/p>\n<p align=\"left\">El amor al hombre imagen de Dios, la opci&oacute;n preferencial por el m&aacute;s pobre \u2013sin exclusividades ni odios\u2013, el respeto a su dignidad y vocaci&oacute;n terrestre y eterna, deben ser el par&aacute;metro que gu&iacute;e a quien diga inspirarse en los valores de la fe.<\/p>\n<p align=\"left\">En ese esp&iacute;ritu de servicio al hombre, incluida su vertiente nacional e internacional, acept&eacute; \u2013pocos d&iacute;as antes de mi visita al santuario guadalupano\u2013 la obra de mediaci&oacute;n entre las Naciones hermanas de Argentina y Chile.<\/p>\n<p align=\"left\">Se trataba de evitar de inmediato y se evit&oacute; un conflicto b&eacute;lico que parec&iacute;a inminente, y que habr&iacute;a tenido funestas consecuencias. Hace casi tres a&ntilde;os que se est&aacute; trabajando en esa obra, sin ahorrar esfuerzos ni tiempo.<\/p>\n<p align=\"left\">Invito a todos a pedir a la Madre de Guadalupe, para que se resuelva pronto esa larga y penosa controversia. Las ventajas ser&aacute;n grand&iacute;simas para los dos pueblos interesados \u2013 as&iacute; como para toda Am&eacute;rica Latina y aun para el mundo \u2013 que desean ardientemente ese resultado. Una prueba de ello son las numerosas firmas recogidas entre los j&oacute;venes y que van a ser depositadas ante este altar. Puedan ser estos j&oacute;venes los heraldos de la paz.<\/p>\n<p align=\"left\">Sean sopesados serenamente los sacrificios que implica la concordia. Se ver&aacute; entonces que vale la pena afrontarlos, en vistas de bienes superiores.<\/p>\n<p align=\"left\">7. A los pies de la Virgen de Guadalupe deposito estas intenciones, junto con las riquezas y dificultades de Am&eacute;rica Latina entera.<\/p>\n<p align=\"left\">S&eacute; t&uacute;, Madre, la que guardes a los Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas para que, imbuidos de un profundo amor a la Iglesia y generosamente fieles a su misi&oacute;n, procedan con el debido discernimiento en su servicio eclesial, y edifiquen en la verdad y la caridad al pueblo de Dios. S&eacute; t&uacute; la que inspires a los gobernantes, para que, respetando escrupulosamente los derechos de cada ciudadano y en esp&iacute;ritu de servicio a su pueblo, busquen siempre la paz, la justicia, la concordia, el verdadero progreso, la moralidad en toda la vida p&uacute;blica. S&eacute; t&uacute; la que ilumines con prop&oacute;sitos de equidad y rectitud a cuantos tienen en sus manos el poder econ&oacute;mico y social, para que no olviden las exigencias de la justicia en las relaciones comunitarias, sobre todo con los menos favorecidos.<\/p>\n<p align=\"left\">Ayuda a los j&oacute;venes y estudiantes, para que se preparen bien a infundir nuevas fuerzas de honestidad, competencia y generosidad en las relaciones sociales. Mira con bondad a los campesinos, para que se les procure un nivel de vida m&aacute;s justo y decoroso. Proteye a los hermanos de Juan Diego, los ind&iacute;genas, para que se les conceda un puesto digno en la sociedad, sin marginaciones ni discriminaciones. Cuida a los ni&ntilde;os, para que tengan siempre el buen ejemplo y amor de sus padres. Guarda en la unidad a las familias, para que sean fuertes y perseverantes en el amor cristiano. Y puesto que eres Emperatriz de las Am&eacute;ricas, tiende tu protecci&oacute;n sobre todas las Naciones del Continente americano y sobre las que all&iacute; llevaron la fe y el amor a ti.<\/p>\n<p align=\"left\">Haz finalmente, Madre, que esta celebraci&oacute;n centenaria del pueblo mexicano que marca su fidelidad mariana en los pasados 450 a&ntilde;os, sea, en ti, principio de una renovada fidelidad a Cristo y a su Iglesia. As&iacute; sea.<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1981 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN EL 450&deg; ANIVERSARIO DE LAS APARICIONES&nbsp;DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE GUADALUPE HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II S&aacute;bado 12 de diciembre de 1981 &nbsp; Se&ntilde;ores Cardenales, queridos Hermanos en el Episcopado, amad&iacute;simos hermanos y hermanas: 1. 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