{"id":39695,"date":"2016-10-05T22:59:10","date_gmt":"2016-10-06T03:59:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-diciembre-de-1981-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-del-sagrado-corazon-inmaculado-de-maria-2\/"},"modified":"2016-10-05T22:59:10","modified_gmt":"2016-10-06T03:59:10","slug":"13-de-diciembre-de-1981-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-del-sagrado-corazon-inmaculado-de-maria-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-diciembre-de-1981-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-del-sagrado-corazon-inmaculado-de-maria-2\/","title":{"rendered":"13 de diciembre de 1981, Visita pastoral a la parroquia romana del Sagrado Coraz\u00f3n Inmaculado de Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA <br \/> DEL CORAZ&Oacute;N INMACULADO DE MAR&Iacute;A<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b> <br \/> <\/i><br \/> <i>III domingo de Adviento, 13 de diciembre de 1981<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. <i>&quot;Proclama mi alma la grandeza del Se&ntilde;or,<\/i>&nbsp;se alegra mi esp&iacute;ritu en Dios mi Salvador; porque ha mirado la humillaci&oacute;n de su esclava. Desde ahora me felicitar&aacute;n todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por m&iacute;; su nombre es santo&#8230;&quot;<i> (Lc<\/i> 1. 46-49).<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p>Permitidme que, con motivo de la visita a vuestra parroquia, dedicada al<i> Coraz&oacute;n Inmaculado de Mar&iacute;a, <\/i>haga referencia a estas palabras de la Madre de Dios, que la liturgia de hoy ha elegido como Salmo responsorial.<\/p>\n<p>La solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n acaba de celebrarse, marcando su signo feliz en todo el tiempo de Adviento. Por esto hoy \u2014casi como prolongaci&oacute;n de esta fiesta\u2014 puedo visitar la parroquia dedicada al Coraz&oacute;n Inmaculado de Mar&iacute;a, para poder pronunciar, juntamente con vuestra comunidad, las palabras de la adoraci&oacute;n a Dios que <i>s&oacute;lo<\/i> pod&iacute;an salir<i> del coraz&oacute;n<\/i> de la <i>&quot;Llena de Gracia<\/i>&quot;, y s&oacute;lo en el coraz&oacute;n de la &quot;Llena de Gracia&quot; pod&iacute;an resonar con un eco tan profundo, como el que ped&iacute;a su significado.<\/p>\n<p>&quot;El Poderoso ha hecho obras grandes por m&iacute;&quot;, dice Aquella que&nbsp;en la Anunciaci&oacute;n se llam&oacute; a S&iacute; misma &quot;esclava&quot;, y en el<i> Magn&iacute;ficat&nbsp; <\/i> se expres&oacute; de manera an&aacute;loga: &quot;Ha mirado la humillaci&oacute;n de su esclava&quot;.<\/p>\n<p>&iexcl;Cu&aacute;nto<i> amamos a esta esclava del Se&ntilde;or!<\/i> &iexcl;Cu&aacute;n profundamente le confiamos todo y a todos, la Iglesia, el mundo! &iexcl;Cu&aacute;nto nos dice su &quot;humildad&quot;! Constituye como el espacio adecuado para que en Ella pueda revelarse Dios. Para que de Ella pueda nacer Dios. Para que por Ella pueda obrar Dios &quot;de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n&quot;.<\/p>\n<p><i>&iexcl;Las palabras de Mar&iacute;a <\/i>est&aacute;n<i> <\/i>realmente<i> llenas de Adviento! <\/i> Es<i> <\/i>dif&iacute;cil &quot;sentir&quot; bien la cercan&iacute;a de Dios si no escuchamos estas palabras.<\/p>\n<p>2.&nbsp;Quiero expresar mi alegr&iacute;a porque entre estas &quot;generaciones&quot;, de las que afirma la Madre de Dios que la &quot;llamar&aacute;n bienaventurada&quot;, se encuentra vuestra parroquia desde el comienzo mismo de su existencia, que se remonta al 1936.<\/p>\n<p>En esta oportunidad deseo saludar al cardenal Vicario, al obispo auxiliar de la zona, mons. Alessandro Plotti; al rvdo. p. Gustavo Alonso, superior general de los Misioneros Hijos del Inmaculado Coraz&oacute;n de Mar&iacute;a o claretianos, y a los miembros del consejo general; al p&aacute;rroco, p. Tulio Vinci; al vicep&aacute;rroco, p. Renato Logar; a todos los buenos y celosos religiosos que prestan su aportaci&oacute;n de plegaria, de sacrificio y de entrega a las obras pastorales de la parroquia.<\/p>\n<p>Un saludo tambi&eacute;n a las religiosas que. trabajan en el &aacute;mbito de la parroquia: las religiosas Siervas. de Mar&iacute;a de la congregaci&oacute;n de Pistoya; las religiosas de la Caridad de Santa Antida Thouret; las religiosas de la Caridad del Pr&iacute;ncipe Palagonia; las Misioneras Reparadoras del Sagrado Coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>Saludo igualmente a las asociaciones masculinas y femeninas, al consejo pastoral, a los padres, madres, a los j&oacute;venes y a las j&oacute;venes, a los ni&ntilde;os, ancianos, enfermos; a todos los 11.000 feligreses de la comunidad parroquial. &iexcl;Mi saludo cordial y afectuoso!<\/p>\n<p>3. El<i> Adviento<\/i> nos habla en la liturgia de hoy con las palabras del <i> Magn&iacute;ficat<\/i> mariano.<i> Habla<\/i> tambi&eacute;n con otra<i> figura<\/i> que retorna continuamente en la liturgia de Adviento. Es Juan, hijo de Zacar&iacute;as e Isabel, el cual predicaba en las orillas del Jord&aacute;n.<\/p>\n<p>He aqu&iacute; el testimonio de Juan. &iexcl;Ante todo de s&iacute; mismo! &quot;&iquest;Eres t&uacute; El&iacute;as? \u2014No lo soy. \u2014&iquest;Eres t&uacute; el Profeta? \u2014No. &iquest;Qui&eacute;n eres?\u2014 \u2014Yo soy la voz que grita en el desierto&quot;.<\/p>\n<p><i>Juan es voz.<\/i>&nbsp;Ha dicho admirablemente San Agust&iacute;n: &quot;Juan es la voz, pero el Se&ntilde;or (Jes&uacute;s) es la Palabra que existe desde el principio. Juan era una voz provisional, Cristo desde el principio era la Palabra eterna. Quita la palabra, &iquest;y qu&eacute; es la voz? Si no hay concepto, no hay m&aacute;s que un ruido vac&iacute;o. La voz sin la palabra llega al o&iacute;do, pero no edifica el coraz&oacute;n&#8230;&quot; (<i>Sermo<\/i> 293, 3<i>; PL<\/i> 38, 1328).<\/p>\n<p>As&iacute;, pues, Juan no es el Mes&iacute;as, ni El&iacute;as, ni el Profeta. Y, sin embargo,<i> predica<\/i> y<i> bautiza.<\/i> &quot;Entonces, &iquest;por qu&eacute; bautizas?&quot;, preguntan los enviados de Jerusal&eacute;n. Esta era la causa principal de su inquietud. Juan predicaba repitiendo las palabras de Isa&iacute;as: &quot;Allanad el camino del Se&ntilde;or&quot;, y el bautismo que recib&iacute;an sus oyentes era el signo de que las palabras llegaban a ellos y provocaban su conversi&oacute;n; los enviados de Jerusal&eacute;n preguntan, pues: &quot;&iquest;Por qu&eacute; bautizas?&quot;<i> (Jn<\/i> 1, 25).<\/p>\n<p>Juan responde: &quot;Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conoc&eacute;is, el que viene detr&aacute;s de m&iacute;, que exist&iacute;a antes que yo y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia&quot; (<i>Jn<\/i> 1. 26 s).<\/p>\n<p>Juan es un precursor: sabe que Aquel al que esperan, viene &quot;detr&aacute;s de &eacute;l&quot;.<\/p>\n<p><i>Juan es anunciador de Adviento. <\/i>Dice:<i> &quot;En medio de vosotros<\/i> hay uno que no conoc&eacute;is&quot;.<\/p>\n<p>Adviento no es s&oacute;lo espera.<i> Es anunciaci&oacute;n de la Venida.&nbsp;Juan dice: &quot;El que debe venir ya ha venido&quot;.<\/i><\/p>\n<p>Las palabras de Juan junto al Jord&aacute;n est&aacute;n llenas de Adviento; lo mismo que una vez las palabras de Mar&iacute;a en el umbral de la casa de Zacar&iacute;as, cuando fue a visitar a Isabel, su pariente, la madre de Juan.<\/p>\n<p><i>Las palabras de Juan est&aacute;n llenas de Adviento,<\/i>&nbsp;aun cuando resuenan casi 30 a&ntilde;os m&aacute;s tarde. La liturgia une el Adviento, expresado con las palabras de Mar&iacute;a, con el Adviento de las palabras de Juan. La venida del Mes&iacute;as, que nacer&aacute; la noche de Bel&eacute;n del seno de la Virgen, y su venida en la potencia del Esp&iacute;ritu Santo, en las riberas del Jord&aacute;n, donde Juan predicaba y bautizaba.<\/p>\n<p>4.<i> El adviento de Juan se manifiesta con una actitud singular: <\/i>Dice: no soy digno de desatar la correa de sus sandalias al que viene detr&aacute;s de m&iacute; (cf.<i> Jn<\/i> 1, 27).<\/p>\n<p>Se trata de algo muy importante. En efecto, el Adviento significa una actitud. Se expresa mediante una actitud.<\/p>\n<p>Juan en las riberas del Jord&aacute;n la define con las palabras citadas. Mediante ellas vemos lo que dice de s&iacute;, <i>c&oacute;mo se siente ante Aquel al que anunciaba.<\/i><\/p>\n<p>Sabemos que la correa de las sandalias se las desataba el siervo al amo. Y Juan dice: &quot;No soy digno de desatar la correa de sus sandalias&quot;. &iexcl;No soy digno! Se siente m&aacute;s peque&ntilde;o que un siervo.<\/p>\n<p>Esta es la actitud del Adviento. <i>La Iglesia la acepta plenamente<\/i> y repite siempre con los labios de todos sus sacerdotes y de todos los fieles: &quot;Se&ntilde;or, no soy digno&#8230;&quot;.<\/p>\n<p>Y&nbsp;pronuncia estas palabras siempre ante la venida del Se&ntilde;or, ante el adviento eucar&iacute;stico de Cristo: &quot;Se&ntilde;or, no soy digno&#8230;&quot;. El Se&ntilde;or viene precisamente hacia los que sienten en lo m&aacute;s hondo su indignidad y la manifiestan.<\/p>\n<p><i>Nuestras palabras,<\/i>&nbsp;cuando inclinamos la cabeza y el coraz&oacute;n<i> ante la santa comuni&oacute;n, est&aacute;n llenas de Adviento.<\/i> Aprendamos siempre de nuevo esta actitud.<\/p>\n<p>5. Lo que leemos hoy en la liturgia de la<i> primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses,<\/i> nos explica a&uacute;n m&aacute;s ampliamente c&oacute;mo debe ser en cada uno de nosotros esa actitud de Adviento, en el que se realiza la Venida, el Adviento de Dios.<\/p>\n<p>Escribe el Ap&oacute;stol: &quot;Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. En toda ocasi&oacute;n tened la acci&oacute;n de gracias&#8230; No apagu&eacute;is el esp&iacute;ritu, no despreci&eacute;is el don de profec&iacute;a; sino examinadlo todo, qued&aacute;ndoos con lo bueno. Guardaos de toda forma de maldad&quot; (<i>1 Tes<\/i> 5, 16-22).<\/p>\n<p>Estos son, por as&iacute; decirlo, los elementos constitutivos<i> de la actitud interior,<\/i> mediante la cual el Adviento perdura en nuestro coraz&oacute;n. Como hemos o&iacute;do, est&aacute; compuesto el Adviento de alegr&iacute;a y de oraci&oacute;n constante. La una y la otra est&aacute;n unidas con el esfuerzo por evitar <i>toda especie de mal.<\/i> Al mismo tiempo, esta actitud interior se manifiesta como<i> apertura<\/i> a toda<i> verdad<\/i> de la profec&iacute;a, tanto de la que proviene de Dios, y esto se realiza por v&iacute;a de revelaci&oacute;n y de fe, como tambi&eacute;n de la que proviene por el camino de la b&uacute;squeda honesta por parte del hombre. Actitud que se expresa en la disposici&oacute;n a hacer todo lo que es bueno, noble. Perseverando en esta disposici&oacute;n, el hombre permite al Esp&iacute;ritu Santo actuar en &eacute;l y no permite que se apague en &eacute;l la luz, que el Esp&iacute;ritu enciende en &eacute;l alma.<\/p>\n<p>El Ap&oacute;stol escribe:<i> &quot;No apagu&eacute;is el esp&iacute;ritu&quot;.<\/i><\/p>\n<p>La actitud de Adviento se expresa en la apertura interior a la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo; en la obediencia a esta acci&oacute;n.<\/p>\n<p>Y&nbsp;he aqu&iacute; que cuando perseveramos en esta actitud, el Dios de la paz santifica hasta la perfecci&oacute;n nuestro esp&iacute;ritu, el alma y el cuerpo se mantienen irreprensibles para la venida de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo (cf.<i> 1 Tes<\/i> 5, 23).<\/p>\n<p>Pablo Ap&oacute;stol, en la primera Carta a los Tesalonicenses, ense&ntilde;&oacute; as&iacute; a los primeros cristianos. Su ense&ntilde;anza es siempre actual;<i> la actitud de Adviento da<\/i> al hombre la certeza de que Dios ha venido al mundo en Jesucristo; que ha entrado en la historia del hombre; que est&aacute; en medio de nosotros; y que, al mismo tiempo, da al hombre la madurez del encuentro con Dios durante la vida terrena y la madurez del encuentro definitivo con El.<\/p>\n<p>Aprendamos esta actitud.<\/p>\n<p>Aprend&aacute;mosla de a&ntilde;o en a&ntilde;o, de d&iacute;a en d&iacute;a.<\/p>\n<p>A tanto nos invita y dispone toda la liturgia del Adviento.<\/p>\n<p>6. &iquest;Qui&eacute;n es el que ha venido ya, y viene constantemente y debe venir definitivamente?<\/p>\n<p>Mirad, es el que trae el alegre anuncio a los pobres, que venda las heridas de los corazones desgarrados, que proclama la liberaci&oacute;n a los hombres privados de libertad, a los hombres obligados interior o exteriormente a la esclavitud.<\/p>\n<p>El que promulga el a&ntilde;o de misericordia del Se&ntilde;or (cf.<i> Is<\/i> 61, 1 s.).<\/p>\n<p>Es necesario que aqu&iacute;, en la parroquia del Coraz&oacute;n Inmaculado de Mar&iacute;a, El sea esperado con gozo; que todos repitan con Mar&iacute;a: &quot;Se alegra mi esp&iacute;ritu en Dios mi Salvador&quot;<i> (Le<\/i> 1, 47).<\/p>\n<p>Que esta actitud interior de Adviento florezca en todos: en las personas ancianas que se acercan a los l&iacute;mites de la vida, y en los j&oacute;venes que comienzan esta vida. Es preciso que esta actitud penetre en vuestras comunidades y en vuestros ambientes; que se convierta en<i> un clima de la vida familiar.<\/i> Que en &eacute;l crezca y madure cada uno de los hombres en medio de todas las experiencias y pruebas que la vida no ahorra. Que en ella, en la actitud de Adviento, encuentren apoyo todos los que sufren: &quot;Desbordo de gozo con el Se&ntilde;or, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala&quot;<i> (Is<\/i> 61, 10).<\/p>\n<p>Que el Coraz&oacute;n Inmaculado de Mar&iacute;a obtenga a cada uno de vosotros esta alegr&iacute;a de salvaci&oacute;n, que es m&aacute;s grande que todo lo que puede ofrecernos el mundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1981 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DEL CORAZ&Oacute;N INMACULADO DE MAR&Iacute;A HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II III domingo de Adviento, 13 de diciembre de 1981 &nbsp; 1. &quot;Proclama mi alma la grandeza del Se&ntilde;or,&nbsp;se alegra mi esp&iacute;ritu en Dios mi Salvador; porque ha mirado la humillaci&oacute;n de su esclava. 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