{"id":39703,"date":"2016-10-05T22:59:16","date_gmt":"2016-10-06T03:59:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilia-en-el-santuario-del-amor-misericordioso-22-de-noviembre-de-1981\/"},"modified":"2016-10-05T22:59:16","modified_gmt":"2016-10-06T03:59:16","slug":"homilia-en-el-santuario-del-amor-misericordioso-22-de-noviembre-de-1981","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilia-en-el-santuario-del-amor-misericordioso-22-de-noviembre-de-1981\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda en el  santuario del Amor Misericordioso (22 de noviembre de 1981)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/1981\/travels\/documents\/trav_umbria.html\"> VISITA PASTORAL A COLLEVALENZA, ORVIETO Y TODI<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA EN EL SANTUARIO DEL AMOR MISERICORDIOSO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Collevalenza, Perusa<br \/> Domingo 22 de noviembre de 1981<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. &quot;Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creaci&oacute;n del mundo&quot;<i> (Mt<\/i> 25, 43), Hemos escuchado estas palabras hace poco, en el Evangelio de la solemnidad de hoy. El Hijo del hombre pronunciar&aacute; estas palabras cuando, como rey, se encuentre ante todos los pueblos de la tierra, al fin del mundo. Entonces, cuando &quot;El separar&aacute; a unos de otros, como un pastor separa las<i> ovejas de las cabras&quot; (Mi<\/i> 25, 32), a todos los que se hallen a su derecha, les dir&aacute; las palabras: heredad el reino&quot;.<\/p>\n<p>Este reino es el don definitivo del Padre, del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo. Es el don madurado &quot;desde la creaci&oacute;n del mundo&quot;<i> (Mt 25, <\/i> 34), en el curso de toda la historia de la salvaci&oacute;n. Es don del amor misericordioso.<\/p>\n<p>Por esto, hoy, fiesta de Cristo Rey del universo y &uacute;ltimo domingo del a&ntilde;o lit&uacute;rgico, he deseado venir al<i> santuario del Amor Misericordioso.<\/i> La liturgia de este domingo nos hace conscientes, de modo particular, que en el reino revelado por Cristo crucificado y resucitado se debe cumplir definitivamente la historia del hombre y del mundo: &quot;Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto&quot; (<i>1 Cor<\/i> 15, 20).<\/p>\n<p>2.<i> El reino de Cristo,<\/i> que es don del amor eterno, del amor misericordioso, ha sido preparado &quot;desde la creaci&oacute;n del mundo&quot;.<\/p>\n<p>Sin embargo, &quot;por un hombre vino la muerte&quot;<i> (1 Cor<\/i> 15, 21) y &quot;por Ad&aacute;n murieron todos&quot;<i> (1 Cor <\/i>15, 22).<\/p>\n<p>A la esencia del reino, nacido del amor eterno, pertenece<i> la Vida y no la muerte.<\/i><\/p>\n<p>La muerte entr&oacute; en la historia del hombre juntamente con el pecado.<\/p>\n<p>A la esencia, del reino, nacido del amor eterno, pertenece<i> la gracia, no el pecado.<\/i><\/p>\n<p>El pecado y la muerte son enemigos del reino porque en ellos se sintetiza, en cierto sentido, la suma del mal que hay en el mundo, el mal que ha penetrado en el coraz&oacute;n del hombre y en su historia.<\/p>\n<p>El amor misericordioso tiende a la plenitud del bien. El reino &quot;preparado desde la creaci&oacute;n del mundo&quot; es reino de la verdad y de la gracia, del bien y de la vida. Tendiendo a la plenitud del bien,<i> el amor misericordioso entra en el mundo<\/i> signado con la marca de la muerte y de la destrucci&oacute;n. El amor misericordioso penetra<i> en el coraz&oacute;n del hombre.,<\/i> oprimido por el pecado la concupiscencia, que es &quot;del mundo&quot;. El amor misericordioso establece un encuentro con el mal; afronta el pecado y la muerte. Y en esto precisamente se manifiesta y se vuelve a confirmar el hecho de que este amor es m&aacute;s grande que todo mal.<\/p>\n<p>Sin embargo, San Pablo nos hace caer en la cuenta de lo largo que es el camino que este amor debe recorrer, el camino que lleva al cumplimiento del reino &quot;preparado desde la creaci&oacute;n del mundo&quot;. Escribiendo sobre Cristo Rey, se expresa as&iacute;: &quot;Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies.<i> El &uacute;ltimo enemigo aniquilado ser&aacute; la muerte&quot; (1 Cor <\/i>15, 25&nbsp;s.).<\/p>\n<p>La muerte ya fue aniquilada por primera vez en la resurrecci&oacute;n de Cristo, que en esta victoria se ha manifestado Se&ntilde;or y Rey.<\/p>\n<p>Sin embargo,<i> en el mundo contin&uacute;a dominando la muerte:<\/i> &quot;por Ad&aacute;n murieron todos&quot;, porque sobre el coraz&oacute;n del hombre y sobre su historia pesa el pecado. Parece pesar de modo especial sobre nuestra &eacute;poca.<\/p>\n<p><i>&iexcl;Qu&eacute; grande es la potencia del amor misericordioso<\/i>&nbsp;que esperamos hasta que Cristo haya puesto a todos los enemigos bajo sus pies, venciendo hasta el fondo el pecado y aniquilando, como &uacute;ltimo enemigo, a la muerte!<\/p>\n<p>El reino de Cristo es una tensi&oacute;n hacia la victoria definitiva del amor misericordioso,<i> hacia la plenitud escatol&oacute;gica<\/i> del bien y de la gracia, de la salvaci&oacute;n y de la vida.<\/p>\n<p>Esta plenitud tiene su comienzo visible sobre la tierra en la cruz y en la resurrecci&oacute;n. Cristo, crucificado y resucitado, es revelaci&oacute;n aut&eacute;ntica del amor misericordioso en profundidad. El es rey de nuestros corazones.<\/p>\n<p>3. &quot;Cristo tiene que reinar&quot; en su cruz y resurrecci&oacute;n, tiene que reinar hasta que &quot;devuelva a Dios Padre su reino&#8230;&quot;<i> <\/i>(<i>1 Cor<\/i> 15, 24). Efectivamente, cuando haya &quot;aniquilado todo principado, poder y fuerza&quot; que tienen al coraz&oacute;n humano en la esclavitud del pecado, y al mundo sometido a la muerte; cuando &quot;todo le est&eacute; sometido&quot;, entonces tambi&eacute;n el Hijo har&aacute; acto de sumisi&oacute;n a Aquel que le ha sometido todo, &quot;y as&iacute; Dios lo ser&aacute; todo para todos&quot; (<i>1 Cor<\/i> 15, 28).<\/p>\n<p>He aqu&iacute;<i> la definici&oacute;n del reino <\/i>preparado &quot;desde la creaci&oacute;n del mundo&quot;.<\/p>\n<p>He aqu&iacute; el cumplimiento definitivo del amor misericordioso:<i> &iexcl;Dios todo en todos!<\/i><\/p>\n<p>Cuantos en el mundo repiten cada d&iacute;a las palabras &quot;venga a nosotros tu reino&quot;, rezan en definitiva &quot;para que Dios sea todo en todos&quot;. Sin embargo, &quot;por un hombre vino la muerte&quot;<i> (1 Cor<\/i> 15, 21), la muerte, cuya dimensi&oacute;n interna en el esp&iacute;ritu humano es el pecado.<\/p>\n<p>El hombre, pues, permaneciendo en esta dimensi&oacute;n de muerte y de pecado, el hombre tentado desde el comienzo con las palabras: &quot;ser&eacute;is como Dios&quot; (cf.<i> G&eacute;n<\/i> 3, 5), mientras reza &quot;venga tu reino&quot;, por desgracia, se opone a su venida, incluso la rechaza. Parece decir: si en definitiva Dios ser&aacute; &quot;todo en todos&quot;,<i> &iquest;qu&eacute; quedar&aacute; para mi, hombre?<\/i> &iquest;Acaso este reino escatol&oacute;gico no absorber&aacute; al hombre, no lo aniquilar&aacute;?<\/p>\n<p>Si Dios es todo, el hombre es nada; no existe. As&iacute; proclaman los autores de las ideolog&iacute;as y programas que exhortan al hombre a volver las espaldas a Dios, a<i> oponerse a su reino <\/i>con absoluta firmeza y determinaci&oacute;n, porque s&oacute;lo as&iacute; puede construir el propio reino; esto es, el<i> reino del hombre en el mundo,<\/i> el reino indivisible del hombre.<\/p>\n<p>4.&nbsp;As&iacute; creen, as&iacute; proclaman, y por esto luchan. Al comprometerse en esta batalla, parecen no advertir que el hombre no puede reinar mientras en &eacute;l contin&uacute;e dominando el pecado; que no es verdaderamente rey cuando la muerte domina sobre &eacute;l&#8230; &iquest;Qu&eacute; tipo de reino puede ser &eacute;ste, si no libera al hombre de ese &quot;principado, potestad y fuerza&quot;,<i> que arrastran al mal su conciencia y su coraz&oacute;n,<\/i> y hacen brotar de las obras del genio humano horribles amenazas de destrucci&oacute;n?<\/p>\n<p>Esta es la verdad sobre el mundo en que vivimos. La verdad sobre el mundo, en el cual el hombre, con toda su firmeza y determinaci&oacute;n, rechaza el Reino de Dios, para hacer de este mundo el propio reino indivisible. Y, al mismo tiempo, sabemos que en el mundo<i> est&aacute; ya el reino de Dios.<\/i> Est&aacute; de modo irreversible. Est&aacute; en el mundo: &iexcl;est&aacute; en nosotros!<\/p>\n<p>&iexcl;Oh!, &iexcl;de cu&aacute;nta potencia de amor tiene necesidad el hombre y el mundo de hoy! &iexcl;De cu&aacute;nta potencia del amor misericordioso! Para que ese reino, que ya est&aacute; en el mundo, pueda reducir a la nada el reino del &quot;principado, poder y fuerza&quot;, que inducen el coraz&oacute;n del hombre al pecado, y extienden sobre el mundo la horrible amenaza de la destrucci&oacute;n.<\/p>\n<p>&iexcl;Oh!, &iexcl;cu&aacute;nta potencia del amor misericordioso se debe manifestar en la<i> cruz y en la resurrecci&oacute;n de Cristo!<\/i><\/p>\n<p>&quot;Cristo tiene que reinar&#8230;&quot;.<\/p>\n<p>5.&nbsp;Cristo reina por el hecho de que lleva al Padre a todos y a todo, reina para entregar &quot;el reino a Dios Padre&quot; (<i>1 Cor<\/i> 15, 24), para someterse a s&iacute; mismo a Aquel que le ha sometido todas las cosas<i> <\/i>(<i>1 Cor <\/i>15, 28).<\/p>\n<p><i>El reina como Pastor, como el Buen Pastor.<\/i><\/p>\n<p>Pastor es aquel que ama a las ovejas y tiene cuidado de ellas, las protege de la dispersi&oacute;n, las re&uacute;ne &quot;de todos los lugares donde se desperdigaron el d&iacute;a de los nubarrones y de la oscuridad&quot; (<i>Ez<\/i> 34, 12).<\/p>\n<p>La liturgia de hoy contiene un emocionante<i> di&aacute;logo del Pastor con el reba&ntilde;o.<\/i><\/p>\n<p>Dice el Pastor: &quot;Yo mismo apacentar&eacute; mis ovejas, yo mismo las har&eacute; sestear&#8230; Buscar&eacute; las ovejas perdidas, har&eacute; volver a las descarriadas, vendar&eacute; a las heridas, curar&eacute; a las enfermas; a las gordas y fuertes las guardar&eacute; y las apacentar&eacute; debidamente&quot; (<i>Ez<\/i> 34, 15-16).<\/p>\n<p>Dice el reba&ntilde;o: &quot;El Se&ntilde;or es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar. Me conduce hacia fuentes tranquilas, y repara mis fuerzas; me gu&iacute;a por el sendero justo, por el honor de su nombre&#8230; Tu bondad y tu misericordia me acompa&ntilde;an todos los d&iacute;as de mi vida, y habitar&eacute; en la casa del Se&ntilde;or, por a&ntilde;os sin t&eacute;rmino&quot; (<i>Sal<\/i> 22 [23], 1-3. 6).<\/p>\n<p><i>Este es el di&aacute;logo cotidiano de la Iglesia:<\/i>&nbsp;el di&aacute;logo que tiene lugar entre el Pastor y el reba&ntilde;o y<i> en este di&aacute;logo madura el reino<\/i> &quot;preparado desde la creaci&oacute;n del mundo&quot; <i>(Mt<\/i> 25, 24).<\/p>\n<p>Cristo Rey, como Buen Pastor, prepara de diversos modos a su reba&ntilde;o, esto es, a todos aquellos a quienes El debe entregar al Padre &quot;para que Dios sea todo para todos&quot; (<i>1 Cor<\/i> 15, 28).<\/p>\n<p>6. &iexcl;Cu&aacute;nto desea El decir un d&iacute;a a todos: &quot;Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino&quot;<i> <\/i>(<i>Mt<\/i> 25, 34)!<\/p>\n<p>&iexcl;C&oacute;mo desea encontrar, al culminar la historia del mundo, a aquellos a los que podr&aacute; decir: &quot;&#8230;tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la c&aacute;rcel y vinisteis a verme&quot;<i> <\/i>(<i>Mt<\/i> 25, 35-36)!<\/p>\n<p>&iexcl;C&oacute;mo desea<i> reconocer a sus ovejas por las obras de caridad, incluso por una sola de ellas,<\/i> incluso por el vaso de agua dado en su nombre (cf.<i> Mc<\/i> 9, 41)!<\/p>\n<p>&iexcl;C&oacute;mo desea reunir a sus ovejas en un solo redil definitivo, para colocarlas &quot;a su derecha&quot; y decir: &quot;heredad&#8230; el reino preparado para vosotros desde la creaci&oacute;n del mundo&quot;!<\/p>\n<p>Y, sin embargo, en la misma par&aacute;bola, Cristo habla de las cabras que se hallar&aacute;n &quot;a la izquierda&quot;. Son los que han rechazado el reino. Han rechazado no s&oacute;lo a Dios, considerando y proclamando que su reino aniquila el indiviso reino del hombre en el mundo, sino que<i> han rechazado tambi&eacute;n al hombre:<\/i> no le han hospedado, no le han visitado, no le han dado de comer ni de beber.<\/p>\n<p>Efectivamente, el reino de Cristo se confirma, en las palabras del &uacute;ltimo juicio, como<i> reino del amor hacia el hombre.<\/i> La &uacute;ltima base de la condenaci&oacute;n ser&aacute; precisamente esa motivaci&oacute;n: &quot;cada vez que no lo hicisteis con uno de &eacute;stos,<i> los humildes,<\/i> tampoco lo hicisteis conmigo&quot;<i> <\/i>(<i>Mt<\/i> 25, 45).<\/p>\n<p>Este es, pues, el reino del amor al hombre, del amor en la verdad; y, por esto, es el reino del amor misericordioso. Este reino es<i> el don <\/i>&quot;preparado desde la creaci&oacute;n del mundo&quot;, don del amor. Y tambi&eacute;n fruto del amor, que en el curso de la historia del hombre y del mundo <i> se abre constantemente camino<\/i> a trav&eacute;s de las barreras de la indiferencia, del ego&iacute;smo, de la despreocupaci&oacute;n y del odio; a trav&eacute;s de las barreras de la concupiscencia de la carne, de los ojos y de la soberbia de la vida (cf.<i> 1 Jn<\/i> 2, 16); a trav&eacute;s del fomes del pecado que cada uno lleva en s&iacute;, a trav&eacute;s de la historia de los pecados humanos y de los cr&iacute;menes, como por ejemplo los que gravitan sobre nuestro siglo y nuestra generaci&oacute;n&#8230;<i> &iexcl;a trav&eacute;s de todo esto!<\/i><\/p>\n<p><b><i><font size=\"5\" color=\"#663300\">&iexcl;A<\/font><\/i><\/b>mor misericordioso, <br \/> te pedimos que no nos faltes!<br \/> &iexcl;Amor misericordioso, <br \/> s&eacute; infatigable!<br \/> &iexcl;S&eacute; constantemente <br \/> m&aacute;s grande que todo el mal <br \/> que hay en el hombre y en el mundo! <br \/> &iexcl;S&eacute; m&aacute;s grande que ese mal, <br \/> que ha crecido en nuestro siglo <br \/> y en nuestra generaci&oacute;n!<br \/> &iexcl;S&eacute; m&aacute;s potente <br \/> con la fuerza del Rey crucificado!<\/p>\n<p>&quot;Bendito su reino que viene&quot;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A COLLEVALENZA, ORVIETO Y TODI SANTA MISA EN EL SANTUARIO DEL AMOR MISERICORDIOSO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Collevalenza, Perusa Domingo 22 de noviembre de 1981 &nbsp; 1. &quot;Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creaci&oacute;n del mundo&quot; (Mt 25, 43), Hemos escuchado estas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/homilia-en-el-santuario-del-amor-misericordioso-22-de-noviembre-de-1981\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHomil\u00eda en el  santuario del Amor Misericordioso (22 de noviembre de 1981)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39703","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39703","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39703"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39703\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39703"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39703"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39703"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}