{"id":39717,"date":"2016-10-05T22:59:29","date_gmt":"2016-10-06T03:59:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/22-de-octubre-de-1981-santa-misa-para-los-estudiantes-del-pontificio-seminario-mayor-romano\/"},"modified":"2016-10-05T22:59:29","modified_gmt":"2016-10-06T03:59:29","slug":"22-de-octubre-de-1981-santa-misa-para-los-estudiantes-del-pontificio-seminario-mayor-romano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/22-de-octubre-de-1981-santa-misa-para-los-estudiantes-del-pontificio-seminario-mayor-romano\/","title":{"rendered":"22 de octubre de 1981, Santa Misa para los estudiantes del Pontificio Seminario mayor romano"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA PARA LOS SEMINARISTAS DE LA DI&Oacute;CESIS DE ROMA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Capilla Paulina<br \/> Jueves 22 de octubre de 1981<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Querid&iacute;simos alumnos del Seminario mayor romano:<\/i><\/p>\n<p>Antes de nada quiero manifestaros la alegr&iacute;a profunda que me invade en este momento al verme entre vosotros que sois la pupila de mis ojos y la esperanza de la Iglesia de Roma. Saludo muy de coraz&oacute;n a todos, tanto a los seminaristas romanos como a los que procedan de otras partes de Italia y tambi&eacute;n de otros pa&iacute;ses, entre ellos dos seminaristas polacos. Un saludo cordial especial al cardenal Poletti, al mons. rector y a todos los dem&aacute;s superiores que os han acompa&ntilde;ado aqu&iacute; al comienzo del a&ntilde;o escolar.<\/p>\n<p>1.&nbsp;Este encuentro que tenemos en la celebraci&oacute;n de la Santa Misa es ocasi&oacute;n sumamente oportuna para confesar juntos nuestra fe en Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, y para vivir un momento privilegiado de comuni&oacute;n eclesial intensa, a la que nos han predispuesto ya las lecturas b&iacute;blicas que acabamos de escuchar. Pues &eacute;stas nos exhortan a renovar en nuestros corazones la expresi&oacute;n de un amor mutuo cada vez m&aacute;s hondo. &quot;Este es mi precepto: que os am&eacute;is unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor mayor que &eacute;ste de dar uno la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos&quot; (<i>Jn<\/i> 15, 12-13). Aqu&iacute; se trata del amor caracter&iacute;stico del cristiano, del amor redentor que libera de la esclavitud del pecado y llama a la intimidad y amistad con Cristo. &quot;Ya no os llamo siervos&#8230; sino amigos&quot;<i> (Jn<\/i> 15, 15). S&oacute;lo el Evangelista Juan, el &quot;disc&iacute;pulo del amor&quot;, pod&iacute;a revelarnos en toda su plenitud maravillosa este amor inefable, verdaderamente singular, que se hace visible en la alegr&iacute;a: &quot;&#8230;para que me goce en vosotros y vuestro gozo sea cumplido&quot;<i> (Jn<\/i> 15, 11). Este amor confiado se abre a la esperanza venciendo todo temor &quot;&#8230;no hab&eacute;is recibido esp&iacute;ritu de siervos para recaer en el temor&quot; (<i>Rom<\/i> 8, 15). Es &eacute;ste un amor que mora en &quot;quienes son movidos por el Esp&iacute;ritu&quot; (<i>Rom<\/i> 8, 14); en quienes se han asido a la potencia de Dios en su ser y en su acci&oacute;n, y han pasado de la muerte a la vida; en quienes por haber llegado a ser hijos adoptivos, pueden dirigirse a Dios llam&aacute;ndole Padre (cf.<i> Rom<\/i> 8. 15).<\/p>\n<p>2.&nbsp;Y precisamente este amor extraordinario e inefable parte de Cristo y se difunde en los corazones para hacer prodigios en la Iglesia y seducir el coraz&oacute;n de muchos j&oacute;venes hasta lanzarlos a su seguimiento dif&iacute;cil y sugestivo. Y cabalmente por corresponder a este amor, querid&iacute;simos seminaristas, hab&eacute;is decidido dedicar la vida a Cristo con el deseo de participar en su sacerdocio. Todo esto no puede menos de colmar mi &aacute;nimo de honda emoci&oacute;n o intenso afecto hacia vosotros. Si todo obispo encuentra en su seminario lo que da intimidad a un hogar, lo que hace digno un centro de ense&ntilde;anza, lo que rodea de entusiasmo e ilusi&oacute;n un encuentro; lo que alegra la ense&ntilde;anza y contagia fervor a la oraci&oacute;n; todo esto se da de modo particular cuando este obispo es el de Roma, Pastor universal en quien se posan las miradas del mundo entero.<\/p>\n<p>Como es sabido, el seminario es la expresi&oacute;n de la vitalidad de una di&oacute;cesis. Es la meta de las celosas fatigas de los p&aacute;rrocos y educadores que act&uacute;an en las estructuras parroquiales y en los centros de ense&ntilde;anza; es una se&ntilde;al clara de que existen comunidades cristianas capaces de hacer madurar en su seno a quienes, revestidos del car&aacute;cter sacerdotal, continuar&aacute;n un d&iacute;a la obra de Cristo entre ellos: es un &iacute;ndice de que las familias, ricas en virtudes y esp&iacute;ritu de sacrificio, han merecido la gracia de dar a sus hijos a la Iglesia: es una prueba de que, a pesar de las sombras que a veces ofuscan el mundo, &eacute;ste es rico en esperanzas y certezas porque puede contar con j&oacute;venes valientes dispuestos a dar la vida por rescatarlo.<\/p>\n<p>Vuestro gran n&uacute;mero, si bien no se adecua todav&iacute;a en la medida requerida a las necesidades del apostolado, &iquest;acaso no revela que este tiempo postconciliar no se ver&aacute; privado de sacerdotes valiosos que trabajar&aacute;n por poner en pr&aacute;ctica las ense&ntilde;anzas y directrices de aquella asamblea ecum&eacute;nica?<\/p>\n<p>Os ser&aacute; f&aacute;cil imaginar, por tanto, la emoci&oacute;n que suscita en mi &aacute;nimo el teneros aqu&iacute; ante mis ojos, sabiendo que os hab&eacute;is comprometido a llegar a ser ministros de Cristo, heraldos del Evangelio y mensajeros de verdad y fraternidad en medio del Pueblo de Dios. Por esto el Papa os ama y sois sus predilectos, y &eacute;l est&aacute; continuamente a vuestro lado con el recuerdo y la oraci&oacute;n. Por vuestra parte, vosotros tambi&eacute;n am&aacute;is al Papa y a la Iglesia que os dispon&eacute;is a servir, y ten&eacute;is un amor apasionado a Cristo, nuestro Se&ntilde;or bendito, para ser verdaderos disc&iacute;pulos suyos, sus imitadores asiduos, seguidores humildes, amigos fieles, testigos intr&eacute;pidos y ap&oacute;stoles infatigables, como pueden y deben ser quienes est&eacute;n llamados a transformarse en<i> &quot;alter Christus&quot;<\/i> a trav&eacute;s del sacerdocio. Conservad el patrimonio de fe, virtud, saber y santidad que ha acumulado el Seminario mayor romano a lo largo de siglos. El estudio amoroso de Jes&uacute;s, nuestro Se&ntilde;or, llene vuestras mentes y corazones hasta la plenitud, es decir, hasta que &quot;Cristo sea formado en vosotros&quot;<i> (G&aacute;l<\/i> 4, 19). Para llegar a ser sacerdotes aut&eacute;nticos, es necesario hoy m&aacute;s que nunca testimoniar ante el mundo las virtudes teologales de fe, esperanza y caridad fraterna, de las que a su vez derivan todas las dem&aacute;s virtudes que deben resplandecer en quien se prepara al sacerdocio.<\/p>\n<p>3. Os sostenga en esta obra de vuestra formaci&oacute;n la ayuda de la Virgen de la Confianza, vuestra Patrona celestial. Estoy seguro de que no os cansar&eacute;is de invocarla cada d&iacute;a con el rezo del Rosario, siguiendo la tradici&oacute;n piadosa de vuestro Seminario, y con la jaculatoria &quot;Madre m&iacute;a, confianza m&iacute;a&quot;. Ella no cesar&aacute; de protegeros y asistiros en las dificultades que encontr&eacute;is en el largo itinerario que conduce al altar.<\/p>\n<p>Y ahora, prosiguiendo la celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica en la que revivimos el drama del amor crucificado y se consuma y sella la unidad eclesial perfecta, roguemos al Se&ntilde;or que encienda en el coraz&oacute;n de muchos j&oacute;venes el ideal del sacerdocio y les d&eacute; a gustar la belleza y el gozo de habitar en su casa. seg&uacute;n las palabras del Salmista: &quot;&iexcl;Cu&aacute;n amables son tus moradas, oh Yav&eacute; Sebaot!&quot; <i>(Sal<\/i> 83, 1).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1981 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA PARA LOS SEMINARISTAS DE LA DI&Oacute;CESIS DE ROMA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Capilla Paulina Jueves 22 de octubre de 1981 &nbsp; Querid&iacute;simos alumnos del Seminario mayor romano: Antes de nada quiero manifestaros la alegr&iacute;a profunda que me invade en este momento al verme entre vosotros que sois la pupila de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/22-de-octubre-de-1981-santa-misa-para-los-estudiantes-del-pontificio-seminario-mayor-romano\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab22 de octubre de 1981, Santa Misa para los estudiantes del Pontificio Seminario mayor romano\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39717","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39717","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39717"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39717\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39717"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39717"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39717"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}