{"id":39719,"date":"2016-10-05T22:59:30","date_gmt":"2016-10-06T03:59:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-octubre-de-1981-santa-misa-en-la-capilla-del-pontificio-colegio-germanico-hungaro\/"},"modified":"2016-10-05T22:59:30","modified_gmt":"2016-10-06T03:59:30","slug":"18-de-octubre-de-1981-santa-misa-en-la-capilla-del-pontificio-colegio-germanico-hungaro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-octubre-de-1981-santa-misa-en-la-capilla-del-pontificio-colegio-germanico-hungaro\/","title":{"rendered":"18 de octubre de 1981, Santa Misa en la capilla del Pontificio Colegio Germ\u00e1nico- H\u00fangaro\u00a0"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> VISITA AL PONTIFICIO COLEGIO ALEM&Aacute;N DE ROMA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo 18 de octubre de 1981<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos alumnos, <br \/> queridos padres y hermanos de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, <br \/> queridas hermanas, <br \/> querida familia del Colegio:<\/i><\/p>\n<p>1. En la primera<i> Carta a los Tesalonicenses,<\/i> cuya lectura comienza en la liturgia dominical de hoy, el Ap&oacute;stol Pablo, junto con Silvano y Timoteo, escribe: &quot;Nos hab&iacute;amos propuesto resueltamente ir a vosotros&#8230;&quot; (2, 18). Entre los dos viajes pastorales a dos de vuestros pa&iacute;ses, Alemania y Suiza, estaba especialmente indicado que el Papa hiciera tambi&eacute;n una visita al Pontificio Colegio Germ&aacute;nico-H&uacute;ngaro. Conoc&eacute;is bien la causa que hizo imposible realizar a su debido tiempo, tanto esta visita a vosotros, como mi viaje a Suiza. Pero sab&eacute;is tambi&eacute;n &quot;que Dios hace concurrir todas las cosas para el bien de los que le aman&quot; <i>(Rom<\/i> 8, 28). As&iacute;, pues, se nos ha concedido hoy este encuentro tan deseado, en medio de la alegr&iacute;a profunda que brota de la fe y con un redoblado deseo de abrir el coraz&oacute;n ante Dios para darle gracias, queriendo compartir a la vez con todos vosotros estos mismos sentimientos.<\/p>\n<p>Como dice la lectura de hoy, yo tambi&eacute;n veo en vosotros una &quot;comunidad&#8230;, que vive en Dios Padre y en el Se&ntilde;or Jesucristo&quot; (<i>1 Tes <\/i>1,<i> <\/i>1) y, lo mismo que Pablo, &quot;doy gracias a Dios por todos vosotros, por la actividad de vuestra fe, por el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza&quot; (cf. 1, 2 s.). Lleno de alegr&iacute;a puedo afirmar con el Ap&oacute;stol: &quot;Bien sabemos, hermanos amados de Dios,<i> que El os ha elegido&quot;<\/i> (1, 4). Esta gratuita vocaci&oacute;n en Cristo concierne a todos los miembros del nuevo Pueblo de Dios; pero va dirigida de una manera especial a quienes han sido llamados a seguirle m&aacute;s de cerca como disc&iacute;pulos suyos.<\/p>\n<p>A vosotros, queridos sacerdotes y aspirantes al ministerio sacerdotal del Colegio Germ&aacute;nico-H&uacute;ngaro, os ha cabido en suerte esta llamada al seguimiento especial de Cristo. La historia de vuestro Colegio os da derecho a sentir orgullo y alegr&iacute;a; pero al mismo tiempo os invita a una humilde seriedad. Est&aacute;is llamados seg&uacute;n la mente de los fundadores del Colegio, a anunciar la Buena Nueva en vuestros pueblos y, de un modo especial, a poneros al servicio de aquella unidad, por la que Jes&uacute;s or&oacute; en su despedida y que hoy es tan intensamente deseada por la cristiandad (&iexcl;y no s&oacute;lo por ella!). &iexcl;Ojal&aacute; vuestros pa&iacute;ses, en otro tiempo origen de separaci&oacute;n, puedan ser hoy tambi&eacute;n origen de reconciliaci&oacute;n!<\/p>\n<p>2. A fin de subrayar la gran importancia que tiene en nuestro tiempo esta solicitud por el ecumenismo, quise con especial inter&eacute;s hacer mi <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/sub_index1980\/trav_germania.html\">visita pastoral a Alemania<\/a>,<\/i> precisamente en el a&ntilde;o jubilar de la Confessio Augustana. Y Dios me concedi&oacute; el favor de tener all&iacute; encuentros felices con los dirigentes de las otras Iglesias cristianas, como deseo tener y as&iacute; lo pido encarecidamente a Dios durante el viaje que espero hacer a Suiza.<\/p>\n<p>Mi memorable visita a la Rep&uacute;blica de Alemania, en el 700 aniversario de la muerte de San Alberto Magno, iba naturalmente dirigida en primer lugar a mis hermanos y hermanas en la fe, para vivir intensamente, en alabanza de Dios y en intercambio fraterno, la experiencia de la comuni&oacute;n eclesial; iba dirigida a la renovaci&oacute;n y animaci&oacute;n de la vida religiosa en las familias y en las comunidades. Pero mi visita quiso servir tambi&eacute;n al mismo tiempo a la gran causa de la Ekumene: &quot;ut unum sint&quot; (cf.<i> Jn<\/i> 17, 21). Pues s&oacute;lo una Iglesia viva y afianzada en su fe puede ser una Iglesia de aut&eacute;ntico di&aacute;logo.<\/p>\n<p>3. Lo inmerecida que es la elecci&oacute;n de la que hemos sido objeto y la situaci&oacute;n tan radical a que conduce nos lo pone claramente ante los o&iacute;os la lectura que hemos hecho del <i>Antiguo Testamento<\/i> en la liturgia de hoy: &quot;Te di un t&iacute;tulo, aunque no me conoc&iacute;as. Yo soy el Se&ntilde;or y no hay otro: fuera de m&iacute; no hay dios&quot; (<i>Is<\/i> 45. 4 s.).<\/p>\n<p>El<i> Evangelio<\/i> que acabamos de escuchar nos muestra con qu&eacute; fuerza contrapone el Se&ntilde;or esta exigencia radical de Dios a las pretensiones del mundo: &quot;Pagadle al C&eacute;sar lo que es del C&eacute;sar y a Dios lo que es de Dios&quot;<i> (Mt<\/i> 22, 21). Estas palabras conservadas por el Evangelista van m&aacute;s all&aacute; del contexto inmediato des la discusi&oacute;n de Jes&uacute;s con los fariseos, convirti&eacute;ndose en clave fundamental para superar la tensi&oacute;n entre nuestro estar en el mundo y nuestro ser para Dios. Quien tome en serio nuestra implicaci&oacute;n con &eacute;l cosmos y con la humanidad debe guardarse de menospreciar dicha exigencia de Dios. Quien ponga a Dios resueltamente en el centro de su vida tiene que pensar que, al mismo tiempo, debe estar en consonancia con la creaci&oacute;n de Dios y con las exigencias que surgen de vivir con los dem&aacute;s hombres.<\/p>\n<p>&iexcl;Queridos alumnos del Colegio Germ&aacute;nico-H&uacute;ngaro! En el esfuerzo personal por descubrir de manera realmente cat&oacute;lica y por vivir luego en consecuencia esa orientaci&oacute;n nuestra a Dios y nuestra vinculaci&oacute;n con el mundo, os puede ser de provecho la circunstancia de que vuestro Colegio fue fundado por San Ignacio de Loyola, cuya espiritualidad se os inculca en esta casa. Seg&uacute;n el &quot;principio y fundamento&quot; que nos dio en el libro de sus Ejercicios, el hombre ha sido &quot;criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Se&ntilde;or, y mediante esto salvar su &aacute;nima; y las otras cosas sobre la haz de la tierra son criadas para el hombre, y para que le ayuden en la prosecuci&oacute;n del fin para que es criado&quot; (<i>Ejercicios espirituales, <\/i>n&uacute;m. 23).<\/p>\n<p>Que vuestra vida sepa dar siempre al cuerpo, a la naturaleza, a las cosas, a las estructuras humanas, lo que les corresponde, pero sin quedarse ah&iacute;, sino m&aacute;s bien ofreci&eacute;ndose en todo a Dios, como nos ense&ntilde;a San Ignacio: &quot;Tomad, Se&ntilde;or, y recibid&#8230;&quot; (<i>Ejercicios espirituales, <\/i>n&uacute;m. 234). De esta manera responder&eacute;is a vuestra vocaci&oacute;n sacerdotal; as&iacute; ser&eacute;is para los creyentes y para el mundo un vivo &quot;<i>Sursum corda&quot;.<\/i><\/p>\n<p>En estos a&ntilde;os que pas&aacute;is en el Colegio est&aacute;is libres del trabajo que ser&aacute; despu&eacute;s vuestra carga y vuestra alegr&iacute;a. Para el futuro servicio de <i>anunciar<\/i> la Palabra, ten&eacute;is ahora la obligaci&oacute;n de<i> escuchar<\/i> la Palabra y de dedicaros fielmente al estudio asiduo y a veces &aacute;rido. Es posible que sint&aacute;is el temor de que el trato prolongado con los libros os pueda dificultar luego el trato con los hombres. Considerad, sin embargo, la<i> ventaja<\/i> que supone el proveeros, en un retiro tranquilo, de un bagaje s&oacute;lido antes de enfrentaros con &quot;los cuidados y la preocupaci&oacute;n diaria por las comunidades&quot; (cf.<i> 2 Cor <\/i> 11, 28). El acercamiento a los hombres ejercitadlo con quienes<i> ahora<\/i> son vuestros pr&oacute;jimos. Prestadles la misma atenci&oacute;n diligente, delicada, comprensiva y generosa, con la que luego querr&eacute;is acercaros en nombre de Jes&uacute;s a las personas que os hayan sido encomendadas.<\/p>\n<p>4. El mosaico del &aacute;bside de vuestra iglesia nos presenta a Mar&iacute;a como Reina de los Ap&oacute;stoles, Esposa del Esp&iacute;ritu Santo y Madre de la Iglesia. En este<i> Domingo mundial de las Misiones<\/i> le encomendamos de manera especial a quienes fueron alumnos de este Colegio y luego, siguiendo una especial invitaci&oacute;n de Dios, quisieron ser misioneros, bien como religiosos, o bien \u2014siguiendo las orientaciones de la &quot; Fidei donum&quot; y con la aprobaci&oacute;n magn&aacute;nima de sus obispos\u2014 como sacerdotes diocesanos. Que su esp&iacute;ritu misionero anime tambi&eacute;n a los que saliendo de aqu&iacute; y siguiendo el objetivo de la fundaci&oacute;n del Colegio, vuelven a sus pa&iacute;ses, a fin de que sepan mantener vivos dentro de s&iacute; y afianzarlos en todas sus actividades el pensar y el sentir propios de la Iglesia universal, que tan generosamente se les ha comunicado en &eacute;sta ciudad que sabe abrir sus puertas a todos los pueblos.<\/p>\n<p>El pensar y el sentir, la oraci&oacute;n y el sacrificio misioneros pude experimentarlo con profunda alegr&iacute;a durante mi visita pastoral a Alemania, como aspiraci&oacute;n de las personas concretas, de las familias, de las comunidades, de las di&oacute;cesis y de las obras interdiocesanas &quot;Missio&quot; y &quot;Adveniat&quot;. Con semejante garant&iacute;a de cada Iglesia local y con la fiel oraci&oacute;n y el sacrificio de todos los creyentes puede ser cada vez mayor realidad lo que nos proclama el Salmista en el Salmo responsorial de hoy: &quot;&iexcl;Cantad al Se&ntilde;or, toda la tierra! &iexcl;Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones!&quot; <i>(Sal<\/i> 96 [95], 1.3).<\/p>\n<p>&iexcl;Queridos hermanos y hermanas! El Colegio Germ&aacute;nico-H&uacute;ngaro congrega en Roma, junto a la Sede episcopal de Pedro, a seminaristas y a sacerdotes de diferentes pa&iacute;ses y lenguas. Se convierte as&iacute; de un modo especial en un lugar de encuentro y en un<i> lazo promotor de unidad<\/i> entre distintas Iglesias locales de Europa. &iexcl;Ojal&aacute; el Colegio sepa seguir ahondando y consolidando esa unidad de la Iglesia, de la que Roma es signo y centro puesto a su servicio!<\/p>\n<p>Oremos en esta celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a por todos los superiores, colaboradores y alumnos de este benem&eacute;rito Colegio, por quienes lo son ahora y por quienes lo han sido, dondequiera que se encuentren en este momento sirviendo a la Iglesia de Cristo, y digamos con las palabras de la liturgia de hoy: &quot;Dios todopoderoso y eterno, te pedimos entregarnos a Ti con fidelidad y servirte con sincero coraz&oacute;n&quot;. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1981 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA AL PONTIFICIO COLEGIO ALEM&Aacute;N DE ROMA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 18 de octubre de 1981 &nbsp; Queridos alumnos, queridos padres y hermanos de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, queridas hermanas, querida familia del Colegio: 1. 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