{"id":39728,"date":"2016-10-05T22:59:52","date_gmt":"2016-10-06T03:59:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-mayo-de-1981-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-santo-tomas-de-aquino\/"},"modified":"2016-10-05T22:59:52","modified_gmt":"2016-10-06T03:59:52","slug":"10-de-mayo-de-1981-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-santo-tomas-de-aquino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-mayo-de-1981-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-santo-tomas-de-aquino\/","title":{"rendered":"10 de mayo de 1981, Visita pastoral a la parroquia romana de Santo Tom\u00e1s de Aquino"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN TOM&Aacute;S DE AQUINO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> IV Domingo de Pascua, 10 de mayo de 1981<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.<i>&nbsp;&quot;Yo soy el Buen Pastor,<\/i> conozco a mis ovejas y las m&iacute;as me conocen&quot; <i> (Jn<\/i> 10, 14).<\/p>\n<p>Estas palabras de Cristo resuenan hoy en el centro de la liturgia del IV domingo de Pascua, en el canto del Aleluya. Con estas palabras quiero honrar con vosotros, queridos hermanos y hermanas, a Cristo resucitado. El, mediante su pasi&oacute;n y muerte, se ha revelado como Pastor que da la vida por sus ovejas, y en su resurrecci&oacute;n nos ha dado la certeza de que vive por los siglos, y conduce a su reba&ntilde;o a la vida eterna.<\/p>\n<p>He aqu&iacute; lo que escribe a este prop&oacute;sito San Pedro, en su primera Carta: &quot;El no cometi&oacute; pecado ni encontraron enga&ntilde;o en su boca; cuando lo insultaban, no devolv&iacute;a el insulto; en su pasi&oacute;n no profer&iacute;a amenazas; al contrario, se pon&iacute;a en manos del que juzga justamente. Cargado con nuestros pecados subi&oacute; al le&ntilde;o, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas os han curado&#8230;, pero ahora hab&eacute;is vuelto al pastor y guardi&aacute;n de vuestras almas\u00bb <i> (1 Pe<\/i> 2, 23-25).<\/p>\n<p>2.&nbsp;La parroquia dedicada a Santo Tom&aacute;s de Aquino es una peque&ntilde;a parte de la Iglesia: una parte de ese gran &quot;redil&quot; que mira al Buen Pastor con fe y esperanza.<\/p>\n<p>Hoy me ha sido dado visitar esta parroquia romana; como Obispo de Roma, me ha sido dado realizar entre vosotros un servicio particular de Pastor <i>en el nombre de Cristo<\/i> resucitado, en el nombre del Buen Pastor.<\/p>\n<p>En primer lugar, os saludo cordial&iacute;simamente a todos, queridos feligreses, que sois parte viva del Pueblo de Dios y, en especial, de esta Iglesia romana. Saludo al cardenal Vicario, Ugo Poletti y al obispo de la zona, Giulio Salimei; y dirijo un saludo especial al p&aacute;rroco y a sus m&aacute;s &iacute;ntimos colaboradores en el ministerio parroquial, que han preparado dignamente esta visita. Quiero saludar tambi&eacute;n a todas las familias religiosas representadas aqu&iacute;, y a los varios Movimientos cat&oacute;licos. Tengo presentes, de modo especial, a los laicos comprometidos en el apostolado, a los que animo a proseguir generosamente en su benem&eacute;rita actividad; a los enfermos con el tesoro de sus sufrimientos; a los j&oacute;venes con su entusiasmo y su deseo de un mundo mejor. A todos os llevo en mi coraz&oacute;n y en mi plegaria.<\/p>\n<p>Esta parroquia est&aacute; dedicada a un gran Santo, Tom&aacute;s de Aquino, que gast&oacute; su vida no s&oacute;lo en los estudios filos&oacute;ficos, sino sobre todo en profundizar la fe cristiana. Por esto, todos nosotros tenemos necesidad de su ayuda, para que podamos hacer realmente adulta, esto es, madura, estable, serena y fecunda para la vida, nuestra adhesi&oacute;n a Cristo Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Me siento muy feliz de estar entre vosotros y de poder conocer vuestras actividades, especialmente en el campo lit&uacute;rgico y en la catequesis; pero me produce gran pena ver que todav&iacute;a est&aacute;is sin un verdadero y propio edificio de culto y que a vuestra parroquia le falta toda estructura material necesaria para el buen funcionamiento de una instituci&oacute;n, que quiere ir al encuentro de todas las diversas clases de personas. Ciertamente, la vida cristiana no depende de un edificio, sin embargo, su falta comporta inconvenientes innegables; porque se carece de la &quot;casa com&uacute;n&quot;.<\/p>\n<p>El r&aacute;pido crecimiento de la poblaci&oacute;n, que ha llegado en breve tiempo casi a las 8.000 personas, y que aumentar&aacute; todav&iacute;a notablemente, seg&uacute;n el proyecto de nuevas casas en la parte agr&iacute;cola del territorio, exige dar pasos concretos para la tan deseada y necesaria construcci&oacute;n del templo.<\/p>\n<p>&iexcl;Os deseo de coraz&oacute;n que pueda realizarse pronto! M&aacute;s a&uacute;n, estar&iacute;a realmente contento si este domingo del Buen Pastor, si esta visita del Papa diese un valioso impulso a la soluci&oacute;n de esta exigencia tan sentida.<\/p>\n<p>Que no falte vuestro esfuerzo y vuestra oraci&oacute;n tambi&eacute;n por lo que se refiere a la construcci&oacute;n de la nueva iglesia. La Providencia Divina no permitir&aacute; que falte la ayuda necesaria, como ha sucedido tambi&eacute;n con otras muchas comunidades.<\/p>\n<p>3. Ciertamente nos resultan muy familiares las palabras del Salmo 22, que en el Antiguo Testamento constituye como una preparaci&oacute;n para la alegor&iacute;a evang&eacute;lica del Buen Pastor.<\/p>\n<p>Lo acabamos de o&iacute;r, en forma responsorial, despu&eacute;s de la primera lectura b&iacute;blica. Es rico de im&aacute;genes, que pertenecen a dos &aacute;mbitos diversos. Ante todo, se habla de &quot;pastos&quot;, que significan el seguro alimento espiritual que nos proporciona el Se&ntilde;or; de &quot;agua&quot;, que apaga nuestra sed ardiente; de &quot;camino&quot;, que hace ver c&oacute;mo nuestra vida est&aacute; movi&eacute;ndose hacia una meta; y de &quot;valle oscuro&quot;, que representa las diversas dificultades que encontramos. Estas im&aacute;genes se derivan del &aacute;mbito de la relaci&oacute;n entre pastor y grey. Pero hay luego im&aacute;genes que evocan una gozosa situaci&oacute;n de banquete: por esto, se habla de &quot;mesa&quot; preparada, que significa la abundancia que nos ofrece la comuni&oacute;n con el Se&ntilde;or; de &quot;&oacute;leo&quot;, refiri&eacute;ndose a su acogedora hospitalidad; y de &quot;c&aacute;liz&quot; rebosante, porque el Se&ntilde;or es siempre magn&aacute;nimo y generoso con nosotros.<\/p>\n<p>Todo el Salmo y, sobre todo, el &uacute;ltimo vers&iacute;culo, &quot;Tu bondad y tu misericordia me acompa&ntilde;an todos los d&iacute;as de mi vida, y habitar&eacute; en la casa del Se&ntilde;or por a&ntilde;os sin t&eacute;rmino&quot;, manifiesta la<i> felicidad ilimitada<\/i> que suscita Cristo, Buen Pastor, el cual gu&iacute;a al hombre por los caminos de la &quot;felicidad y gracia&quot; durante la vida terrena, para hacerlo llegar definitivamente &quot;a la casa del Se&ntilde;or&quot;.<\/p>\n<p><i>Cristo resucitado,<\/i>&nbsp;despu&eacute;s de su pasi&oacute;n, suscit&oacute; esta confianza ilimitada en los Ap&oacute;stoles y en los disc&iacute;pulos, as&iacute; como en aquellos a quienes, a trav&eacute;s de los Ap&oacute;stoles, lleg&oacute; el testimonio del Evangelio. Tambi&eacute;n en los tiempos dif&iacute;ciles de hoy, cuando frecuentemente tenemos que pasar por &quot;un valle oscuro&quot;, y m&aacute;s de una vez podemos sentir incluso &quot;el temor del mal&quot;, oramos con la misma confianza.<\/p>\n<p>4. Cristo en la liturgia de hoy&quot; se llama a S&iacute; mismo no s&oacute;lo &quot;el pastor&quot;, sino tambi&eacute;n &quot;la puerta de las ovejas&quot; <i>(Jn<\/i> 10, 7).<\/p>\n<p>De este modo Jes&uacute;s combina dos met&aacute;foras diversas, particularmente expresivas. La imagen del &quot;pastor&quot; se contrapone a la de &quot;mercenario&quot;, y sirve para subrayar toda la profunda solicitud de Jes&uacute;s por su grey, que somos nosotros, hasta el punto de darse totalmente a S&iacute; mismo por nuestra salvaci&oacute;n: &quot;El buen pastor da la vida por las ovejas&quot;<i> (ib., <\/i>10, 11). En esta l&iacute;nea se expresar&aacute; tambi&eacute;n la Carta a los Efesios: &quot;Cristo am&oacute; a la Iglesia y se entreg&oacute; por ella&quot;<i> (Ef <\/i>5, 25). Nos corresponde a nosotros reconocer en El al &uacute;nico Se&ntilde;or nuestro y seguir &quot;su voz&quot;<i> (Jn<\/i> 10, 4), evitando atribuir estas caracter&iacute;sticas a cualquier mercenario humano, al cual, en definitiva, &quot;no le importan las ovejas&quot;<i> (ib.,<\/i> 10, 13), sino s&oacute;lo el propio inter&eacute;s. Y esta reflexi&oacute;n nos prepara para entender tambi&eacute;n la otra imagen de la &quot;puerta&quot;. Dice Jes&uacute;s: &quot;Quien entre por m&iacute; se salvar&aacute; y podr&aacute; entrar y salir, y encontrar&aacute; pastos&quot;<i> (Jn<\/i> 10, 9). Con estas palabras afirma lo que despu&eacute;s anunciar&aacute;n los Ap&oacute;stoles: &quot;Ning&uacute;n otro nombre nos ha sido dado&#8230; entre los hombres por el cual podamos ser salvos&quot;<i> (Act<\/i> 4, 12). El es nuestro &uacute;nico acceso al Padre (cf. <i>Ef<\/i> 2, 18;<i> 1 Pe<\/i> 3, 18). Y en El toda nuestra vida encuentra su m&aacute;s aut&eacute;ntica libertad de movimiento: &quot;Todo cuanto hac&eacute;is de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre del Se&ntilde;or Jes&uacute;s&quot; <i>(Col<\/i> 3, 17).<\/p>\n<p>5. La liturgia del domingo de hoy presenta ante nuestros ojos este cuadro tan rico de la verdad pascual. &iquest;Basta s&oacute;lo mirar este cuadro? &iquest;Y acaso dejarse encantar por &eacute;l?<\/p>\n<p>Es necesario adem&aacute;s sacar de &eacute;l<i> esa llamada de Dios,<\/i> que est&aacute; inscrita profundamente en este espl&eacute;ndido cuadro b&iacute;blico. Es necesario sentir esta llamada. Es necesario<i> acogerla como dirigida a cada uno de nosotros.<\/i> Aceptarla con el coraz&oacute;n y con la vida.<\/p>\n<p>Todo esto tiene implicaciones concretas para nuestra existencia cristiana. Ante todo, es necesario reforzar continuamente nuestra uni&oacute;n con Cristo Buen Pastor, y hacerlo en cada circunstancia de nuestra vida: tanto cuando nos hallamos junto a las &quot;aguas tranquilas&quot;, como cuando nos encontramos &quot;en un valle oscuro&quot;; efectivamente, El es siempre nuestro Pastor, y nosotros debemos ser tambi&eacute;n siempre ovejas de su propiedad.<\/p>\n<p>En segundo lugar, es preciso orar por aquellos que en la Iglesia desarrollan el servicio pastoral; en efecto, &eacute;ste es, a la vez, su gran honor y su gran carga: participar en el ministerio de Pastor de Cristo es una tarea que necesita absolutamente de la colaboraci&oacute;n y de la ayuda de toda la comunidad eclesial.<\/p>\n<p>En tercer lugar, es necesario orar de modo particular por las vocaciones al sacerdocio ministerial, a fin de que no falten Pastores a la Iglesia. &quot;La mies es mucha&quot;<i> (Lc<\/i> 10, 2) y hacen falta operarios en el campo del Se&ntilde;or. Precisamente esta ma&ntilde;ana <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/homilies\/1981\/documents\/hf_jp-ii_hom_19810510_vocazioni.html\">se ha inaugurado en San Pedro un Congreso<\/a> internacional sobre las Vocaciones en las Iglesias particulares, y vuestra oraci&oacute;n puede contribuir a sus resultados positivos.<\/p>\n<p>6.&nbsp;Sin embargo, adem&aacute;s de estas importantes conclusiones pr&aacute;cticas, se deben deducir de la liturgia de hoy tambi&eacute;n otras<i> conclusiones<\/i> importantes, que se refieren a todos los cristianos. Efectivamente, cada uno participa, de alg&uacute;n modo, en la misi&oacute;n y en la<i> solicitud <\/i>de Cristo Buen Pastor.<\/p>\n<p>En efecto, cada uno de los bautizados tiene su parte de responsabilidad en la Iglesia, la cual se reconoce y se ejercita tanto m&aacute;s, cuanto mayor conciencia se tiene de la propia conformaci&oacute;n con Cristo y se la vive. Como escribe San Pablo, &quot;a cada uno se le otorga la manifestaci&oacute;n del Esp&iacute;ritu para com&uacute;n utilidad&#8230; Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno en parte&quot; <i>(1 Cor<\/i> 12, 7. 27). Y es posible realizar esta funci&oacute;n a nivel muy pr&aacute;ctico. Por ejemplo, los padres tienen una misi&oacute;n pastoral en relaci&oacute;n con los hijos, ya que est&aacute;n encargados de su educaci&oacute;n no s&oacute;lo humana, sino tambi&eacute;n cristiana; por otra parte, tambi&eacute;n los hijos deben tener una solicitud especial para con sus padres, sobre todo cuando &eacute;stos son ancianos y son atendidos cari&ntilde;osamente, pero tambi&eacute;n de ordinario para corresponder a los cuidados y al afecto de que han sido rodeados. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n entre marido y mujer es necesaria una atenci&oacute;n mutua, que no se expresa s&oacute;lo mediante el amor conyugal, sino tambi&eacute;n con actitudes de ayuda en las dificultades, de crecimiento com&uacute;n en la fe y de rec&iacute;proca exhortaci&oacute;n a la vida cristiana. Una solicitud muy particular debe caracterizar al mundo de los enfermos; aqu&iacute;, ante todo, son los sanos, esto es, los m&eacute;dicos y los enfermeros, adem&aacute;s de los parientes, quienes deben tener cuidado del paciente de manera no s&oacute;lo profesional, sino tambi&eacute;n humana. Pero adem&aacute;s, a los mismos enfermos corresponde una original funci&oacute;n ministerial en relaci&oacute;n con la comunidad cristiana, como escribe San Pablo: &quot;Cuando parezco d&eacute;bil, entonces es cuando soy fuerte&quot; (<i>2 Cor<\/i> 12, 10), es decir, est&aacute;n en disposici&oacute;n de hacer servir los propios sufrimientos para el bien de todos. Y debo decir que yo mismo, muchas veces, experimento los buenos efectos de esta &quot;solicitud&quot;, ejercitada hacia m&iacute; por personas diversas, en particular por los que sufren y por los enfermos. Y doy gracias por ello al Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>7.&nbsp;Y en este sentido, al terminar la homil&iacute;a, dirijo mi sincero<i> deseo a vuestra parroquia<\/i> con las palabras de San Pedro.<\/p>\n<p>Querid&iacute;simos: &quot;Si obrando el bien soport&aacute;is el sufrimiento, hac&eacute;is una cosa hermosa ante Dios, pues para esto hab&eacute;is sido llamados, ya que tambi&eacute;n Cristo padeci&oacute; su pasi&oacute;n por vosotros, dej&aacute;ndoos un ejemplo para que sig&aacute;is sus huellas&quot;<i> (1 Pe 2,<\/i> 20-21).<\/p>\n<p>&iexcl;Parroquia de Santo Tom&aacute;s de Aquino!<\/p>\n<p>&iexcl;Te deseo que<i> el Esp&iacute;ritu de Cristo, Buen Pastor, penetre en ti cada vez m&aacute;s profundamente!<\/i> &iexcl;Te deseo que vivas su &quot;felicidad y gracia&quot;!<\/p>\n<p>&iexcl;Am&eacute;n!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1981 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN TOM&Aacute;S DE AQUINO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II IV Domingo de Pascua, 10 de mayo de 1981 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Yo soy el Buen Pastor, conozco a mis ovejas y las m&iacute;as me conocen&quot; (Jn 10, 14). 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