{"id":39729,"date":"2016-10-05T22:59:54","date_gmt":"2016-10-06T03:59:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-mayo-de-1981-jornada-de-las-vocaciones\/"},"modified":"2016-10-05T22:59:54","modified_gmt":"2016-10-06T03:59:54","slug":"10-de-mayo-de-1981-jornada-de-las-vocaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-mayo-de-1981-jornada-de-las-vocaciones\/","title":{"rendered":"10 de mayo de 1981, Jornada de las vocaciones"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CONGRESO INTERNACIONAL PARA LAS VOCACIONES<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo 10 de mayo de 1981<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. En el IV domingo de Pascua contemplamos a Cristo resucitado, que dice de S&iacute; mismo:<i> &quot;Yo soy la puerta de las ovejas&quot; (Jn<\/i> 10, 7).<\/p>\n<p>El se llama tambi&eacute;n a S&iacute; mismo el Buen Pastor; con esas palabras completa, en cierto sentido, esta imagen, d&aacute;ndole una nueva dimensi&oacute;n:<\/p>\n<p>&quot;Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladr&oacute;n y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A &eacute;ste le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y &eacute;l va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas, lo siguen, porque conocen su voz: a un extra&ntilde;o no lo seguir&aacute;n, sino que huir&aacute;n de &eacute;l, porque no conocen la voz de los extra&ntilde;os&quot; (<i>Jn<\/i> 10, 1-5).<\/p>\n<p>Jes&uacute;s, pues, es la<i> puerta del aprisco. <\/i>Al atribuirse este t&iacute;tulo, Jes&uacute;s se presenta a S&iacute; mismo como el<i> camino obligado<\/i> para entrar pac&iacute;ficamente en la comunidad de los redimidos: efectivamente, El es el<i> &uacute;nico mediador<\/i> por medio del cual Dios se comunica a los hombres y los hombres tienen acceso a Dios. Quien no pasa a trav&eacute;s de esta &quot;puerta&quot; es un &quot;ladr&oacute;n y un bandido&quot;. Con todo, se pasa a trav&eacute;s de esta puerta sigui&eacute;ndole a El, que es el verdadero Pastor.<\/p>\n<p>&quot;Mirad bien \u2014comentaba San Agust&iacute;n\u2014 que Cristo nuestro Se&ntilde;or es la puerta y el pastor: la puerta, abri&eacute;ndose (en la Revelaci&oacute;n), y pastor, entrando El mismo. Y ciertamente, hermanos, ha comunicado tambi&eacute;n a sus miembros la prerrogativa de pastor; y as&iacute; es pastor Pedro, y Pablo es pastor, y pastores son los otros Ap&oacute;stoles, y pastores tambi&eacute;n los buenos obispos. Pero ninguno de nosotros se atrever&aacute; a llamarse puerta; Cristo se ha reservado solamente&nbsp;para El ser la puerta, a trav&eacute;s de la&nbsp;cual entran las ovejas&quot; (<i>In Io. Evang.&nbsp;Tr. <\/i>47, 3). <\/p>\n<p>2.&nbsp;Esta imagen de Cristo que, como &uacute;nico &quot;Buen Pastor&quot;, es al mismo tiempo la &quot;puerta de las ovejas&quot;, debe<i> estar ante los ojos de todos nosotros.<\/i><\/p>\n<p>Deb&eacute;is tenerla ante los ojos, de modo particular vosotros, queridos hermanos m&iacute;os, que concelebr&aacute;is conmigo esta Santa Misa, con la que se inaugura<i> el Congreso internacional para las Vocaciones.<\/i><\/p>\n<p>Llegue a todos y a cada uno mi saludo cordial: al se&ntilde;or cardenal Baum, Prefecto de la Sagrada Congregaci&oacute;n para la Educaci&oacute;n Cat&oacute;lica y a sus colaboradores; a los venerados hermanos en el Episcopado y a los sacerdotes que se han reunido aqu&iacute; como delegados o enviados de las Conferencias Episcopales y de los competentes secretariados de las mismas Conferencias.<\/p>\n<p>Saludo tambi&eacute;n a los superiores y superiores generales, a los moderadores de los institutos seculares y a las otras dign&iacute;simas personas disponibles, incluso a precio de no leves sacrificios, para dar su preciosa aportaci&oacute;n a la reflexi&oacute;n com&uacute;n.<\/p>\n<p>El tema del Congreso: &quot;Desarrollo de la pastoral vocacional en las Iglesias particulares: Experiencias del pasado y propuestas para el futuro&quot;, parece singularmente oportuno y actual. Se propone mejorar la mediaci&oacute;n de la Iglesia local en orden a las vocaciones, y no hay quien no vea la importancia de este &quot;momento&quot; de la acci&oacute;n pastoral para la vida de la Iglesia en todo el mundo.<\/p>\n<p>A este fin han sido consultados los planes de acci&oacute;n preparados en las di&oacute;cesis de las diversas partes del mundo y las aportaciones de car&aacute;cter nacional llegadas a la Sagrada Congregaci&oacute;n para la Educaci&oacute;n Cat&oacute;lica: sobre esta base se ha redactado el &quot;Documento de trabajo&quot; que ha sido sometido a vuestra atenci&oacute;n como esquema &uacute;til para las pr&oacute;ximas discusiones.<\/p>\n<p>Por tanto, el Congreso se presenta como el<i> punto de llegada<\/i> de un diligente trabajo de preparaci&oacute;n, que no dejar&aacute; de facilitar su ordenado y fructuoso desarrollo. El deseo, avalado por la oraci&oacute;n com&uacute;n, es que se convierta tambi&eacute;n en el<i> punto de partida<\/i> para un nuevo impulso en favor de la pastoral de las vocaciones en cada una de las Iglesias particulares. De este modo, se cierra el c&iacute;rculo: se ha partido de las varias experiencias de las Iglesias particulares y, ahora, se retorna a ellas con la riqueza de las aportaciones recogidas en la confrontaci&oacute;n con &quot;lo vivido&quot; en las Iglesias hermanas.<\/p>\n<p>No puedo ocultar mi alegr&iacute;a por el hecho de que el Congreso se desarrolle en Roma. Esto me permite sentirme directamente part&iacute;cipe: lo inauguro juntamente con vosotros en esta concelebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, y estar&eacute; cercano a vosotros con el pensamiento y la oraci&oacute;n.<\/p>\n<p>3.&nbsp;El problema de las vocaciones sacerdotales \u2014y tambi&eacute;n el de las religiosas, tanto masculinas como femeninas\u2014 es, lo dir&eacute; abiertamente,<i> el problema fundamental de la Iglesia<\/i>.&nbsp;Es&nbsp;una comprobaci&oacute;n de su vitalidad espiritual y es la condici&oacute;n misma de esta vitalidad. Es la condici&oacute;n de su misi&oacute;n y de su desarrollo.<\/p>\n<p> Esto se refiere tanto a la Iglesia, en su dimensi&oacute;n<br \/>\n<i> universal,<\/i> como tambi&eacute;n a cada una de las<br \/>\n<i> Iglesias locales,<\/i> a las di&oacute;cesis y, anal&oacute;gicamente, a las congregaciones religiosas. Es necesario, pues, considerar este problema en cada una de estas dimensiones, si nuestra actividad en el sector del florecimiento de las vocaciones quiere ser apropiada y eficaz.<\/p>\n<p>Las vocaciones son<i> la comprobaci&oacute;n de la vitalidad de la Iglesia.<\/i>&nbsp;La vida engendra vida. No por casualidad el Decreto sobre la formaci&oacute;n sacerdotal, al tratar del deber de &quot;incrementar las vocaciones&quot;, subraya que la comunidad cristiana &quot;est&aacute; obligada a realizar esta tarea <i>ante todo con una vida<\/i> plenamente cristiana&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651028_optatam-totius_sp.html\">Optatam totius<\/a>,<\/i> 2). Lo mismo que un terreno demuestra la riqueza d<b>e<\/b> su propio humus vital con la lozan&iacute;a y el vigor de la mies que en &eacute;l se desarrolla (la referencia a la par&aacute;bola evang&eacute;lica del sembrador es aqu&iacute; espont&aacute;nea: cf.<i> Mt<\/i> 13, 3-23), as&iacute; una comunidad eclesial da prueba de su vigor y de su madurez con la floraci&oacute;n de las vocaciones que llega a afirmarse en ella.<\/p>\n<p>Las vocaciones son tambi&eacute;n<i> la condici&oacute;n de la vitalidad de la Iglesia.&nbsp;<\/i>No hay duda de que &eacute;sta depende del conjunto de los miembros de cada comunidad, del &quot;apostolado com&uacute;n&quot;, en particular del &quot;apostolado de los laicos&quot;<i>. <\/i>Sin embargo, es igualmente cierto que para el desarrollo de este apostolado es<i> indispensable<\/i> precisamente<i> el ministerio sacerdotal.<\/i> Por lo dem&aacute;s, esto lo saben muy bien los mismos laicos. El apostolado aut&eacute;ntico de los laicos se basa sobre el ministerio sacerdotal y, a su vez, manifiesta la propia autenticidad logrando, entre otras cosas, hacer brotar nuevas vocaciones en el propio ambiente.<\/p>\n<p>4. Podemos preguntarnos por qu&eacute; las cosas est&aacute;n as&iacute;.<\/p>\n<p>Tocamos aqu&iacute;<i> la dimensi&oacute;n fundamental del problema,<\/i> es decir, la verdad misma sobre la Iglesia: la realidad de la Iglesia, tal como ha sido plasmada por Cristo en el misterio pascual y como se plasma constantemente bajo la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo. Para reconstruir en la conciencia, o profundizar en ella, la Convicci&oacute;n acerca de la importancia de las vocaciones, hay que remontarse<i> a las ra&iacute;ces mismas de una sana eclesiolog&iacute;a,<\/i> tal como han sido presentadas por el Vaticano II. El problema de las vocaciones, el problema de su florecimiento, pertenece de modo org&aacute;nico a esa gran tarea que se puede llamar &quot;la realizaci&oacute;n del Vaticano II&quot;.<\/p>\n<p>Las vocaciones sacerdotales son comprobaci&oacute;n y, al mismo tiempo, condici&oacute;n de la vitalidad de la Iglesia, ante todo porque esta vitalidad encuentra su <i>fuente<\/i> incesante<i> en la Eucarist&iacute;a,<\/i> como centro y v&eacute;rtice de toda la evangelizaci&oacute;n y de la vida sacramental plena. De aqu&iacute; brota la necesidad indispensable de la presencia del ministro ordenado que est&aacute; precisamente en disposici&oacute;n de celebrar la Eucarist&iacute;a.<\/p>\n<p>Y luego, &iquest;qu&eacute; decir de los otros sacramentos mediante los cuales se alimenta la vida de la comunidad cristiana? Especialmente, &iquest;qui&eacute;n administrar&iacute;a el sacramento de la penitencia si faltase el sacerdote? Y este sacramento es el medio establecido por Cristo para la renovaci&oacute;n del alma y para su integraci&oacute;n activa en el contexto vital de la comunidad. &iquest;Qui&eacute;n atender&iacute;a al servicio de la Palabra? Y, sin embargo, en la econom&iacute;a actual de la salvaci&oacute;n &quot;la fe es por la predicaci&oacute;n, y la predicaci&oacute;n, por la palabra de Cristo&quot; (<i>Rom<\/i> 10, 17).<\/p>\n<p>Est&aacute;n luego las vocaciones a la vida consagrada. Ellas son la comprobaci&oacute;n y, a la vez, la condici&oacute;n de la vitalidad de la Iglesia, porque esta vitalidad debe encontrar, por voluntad de Cristo, su<i> expresi&oacute;n en el radical testimonio <\/i> evang&eacute;lico<i> del Reino de Dios<\/i> en medio de todo lo que es temporal.<\/p>\n<p>5. El problema de las vocaciones no cesa de ser, queridos hermanos, un problema por el que tengo mucho inter&eacute;s de modo muy especial. Lo he dicho en diversas ocasiones. Estoy convencido de que \u2014a pesar de todas las circunstancias que forman parte de la crisis espiritual existente en toda la civilizaci&oacute;n contempor&aacute;nea\u2014<i> el Esp&iacute;ritu Santo no deja de actuar en las almas.<\/i> M&aacute;s a&uacute;n, act&uacute;a todav&iacute;a con mayor intensidad. Precisamente de aqu&iacute; nacen tambi&eacute;n para la Iglesia de hoy perspectivas favorables en cuanto a las vocaciones, con tal que ella trate de ser aut&eacute;nticamente fiel a Cristo; con tal de que espere ilimitadamente en la potencia de su redenci&oacute;n, y trate de hacer todo lo posible para &quot;<i>tener derecho&quot;<\/i> a<i> esta confianza.<\/i><\/p>\n<p>&quot;Condici&oacute;n de la<i> communio<\/i> \u2014he dicho en otras circunstancias\u2014 es la pluralidad de las vocaciones y tambi&eacute;n la pluralidad de los carismas. Es &uacute;nica la com&uacute;n vocaci&oacute;n cristiana: la llamada a la santidad; y &uacute;nico el carisma fundamental del ser cristiano: el sacramento del bautismo; sin embargo, sobre su fundamento se identifican las vocaciones particulares, como la sacerdotal y la religiosa y, junto a &eacute;stas, la vocaci&oacute;n de los laicos, la que, a su vez, lleva conmigo todo el conjunto de las variedades posibles. En efecto, los laicos pueden participar de diversos modos en la misi&oacute;n de la Iglesia dentro de su apostolado. <\/p>\n<p>&quot;Sirven a la comunidad misma de la Iglesia, tomando parte, por ejemplo, en la catequesis o en el servicio caritativo y, al mismo tiempo, abren en el mundo los caminos en muchos campos del compromiso espec&iacute;fico de ellos.<\/p>\n<p><i>&quot;Servir a la comuni&oacute;n<\/i>&nbsp;del Pueblo de Dios en la Iglesia significa<i> cuidar las diversas vocaciones<\/i> y los carismas en lo&nbsp;que les es especifico y trabajar a fin de que se completen rec&iacute;procamente, igual que cada uno de los miembros en el organismo (cf.<i> 1 Cor<\/i> 12, 12 ss.)&quot;. <\/p>\n<p>Podemos mirar confiadamente hacia el futuro de las vocaciones, podemos confiar con la eficacia de nuestros esfuerzos que miran a su florecimiento, si alejamos de nosotros, de modo consciente y decisivo, esa particular &quot;tentaci&oacute;n eclesiol&oacute;gica&quot; de nuestros tiempos que, desde diversas partes y con m&uacute;ltiples motivaciones, trata de introducirse en las conciencias y en las actitudes del pueblo cristiano. Quiero aludir a las propuestas que tienden a &quot;laicizar&quot; el ministerio y la vida sacerdotal, a sustituir a los ministros &quot;sacramentales&quot; por otros &quot;ministerios&quot;, juzgando que responden mejor a las exigencias pastorales de hoy, y tambi&eacute;n a privar a la vocaci&oacute;n religiosa del car&aacute;cter de testimonio prof&eacute;tico del Reino, orient&aacute;ndola exclusivamente hacia funciones de animaci&oacute;n social o incluso de compromiso directamente pol&iacute;tico. Esta tentaci&oacute;n afecta a la eclesiolog&iacute;a, como se expres&oacute; l&uacute;cidamente el Papa Pablo VI, el cual, hablando a la asamblea general de la Conferencia Episcopal Italiana sobre los problemas del sacerdocio ministerial, declaraba: &quot;En este punto, lo que nos aflige es la suposici&oacute;n, m&aacute;s o menos difundida en ciertas mentalidades, de que se pueda prescindir de la Iglesia tal como es, de su doctrina, de su constituci&oacute;n, de su origen hist&oacute;rico, evang&eacute;lico y hagiogr&aacute;fico, y que se pueda inventar y crear una nueva Iglesia seg&uacute;n determinados esquemas ideol&oacute;gicos y sociol&oacute;gicos, tambi&eacute;n ellos mutables y no garantizados por exigencias eclesiales intr&iacute;nsecas. As&iacute;, vemos a veces c&oacute;mo los que alteran y debilitan a la Iglesia en este punto no son tanto sus enemigos de fuera, cuanto algunos de sus hijos de dentro, que pretenden ser sus libres fautores&quot; (<i>Pablo VI: Ense&ntilde;anzas al Pueblo de Dios,<\/i> II, 1970, p&aacute;g. 280).<\/p>\n<p>6.<i>&nbsp;&iexcl;Cristo es la puerta de las ovejas!<\/i><\/p>\n<p>&iexcl;Que todos los esfuerzos de la Iglesia \u2014y en particular de vuestro Congreso\u2014, que todas las oraciones de esta asamblea eucar&iacute;stica de hoy vuelvan a confirmar esta verdad!<\/p>\n<p>&iexcl;Que le den eficacia plena! &iexcl;Que entren a trav&eacute;s de esta &quot;puerta&quot;<i> siempre nuevas generaciones<\/i> de Pastores de la Iglesia! &iexcl;Siempre nuevas generaciones de &quot;administradores de los misterios de Dios&quot;! <i>(1 Cor<\/i> 4, 1). Siempre nuevas falanges de hombres y de mujeres que con toda su vida, mediante la pobreza, la castidad y la obediencia libremente aceptadas y profesadas, den testimonio del Reino, que no es de este mundo y que no pasa jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Que Cristo \u2014<i>Puerta de las ovejas\u2014 se abra ampliamente hacia el futuro<\/i> del Pueblo de Dios en toda la tierra. Y que acepte todo lo que seg&uacute;n nuestras d&eacute;biles fuerzas \u2014pero apoy&aacute;ndonos en la inmensidad de su gracia\u2014 tratamos de hacer para despertar las vocaciones.<\/p>\n<p>Que interceda por nosotros en estas iniciativas la humilde<i> Sierva del Se&ntilde;or, <\/i>Mar&iacute;a, que es el modelo m&aacute;s perfecto de todos los llamados; Ella que, a la llamada de lo alto, respondi&oacute;: &quot;Heme aqu&iacute;, h&aacute;gase en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra&quot; (cf.<i> Lc<\/i> 1, 38).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1981 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CONGRESO INTERNACIONAL PARA LAS VOCACIONES CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 10 de mayo de 1981 &nbsp; 1. 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