{"id":39739,"date":"2016-10-05T23:00:07","date_gmt":"2016-10-06T04:00:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-abril-de-1981-ordenacion-episcopal-de-monsenor-stanislaw-szymecki\/"},"modified":"2016-10-05T23:00:07","modified_gmt":"2016-10-06T04:00:07","slug":"12-de-abril-de-1981-ordenacion-episcopal-de-monsenor-stanislaw-szymecki","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-abril-de-1981-ordenacion-episcopal-de-monsenor-stanislaw-szymecki\/","title":{"rendered":"12 de abril de 1981, Ordenaci\u00f3n episcopal de monse\u00f1or Stanislaw Szymecki"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" face=\"Times\" size=\"3\">ORDENACI&Oacute;N EPISCOPAL<br \/>DE MONSE&Ntilde;OR STANISLAW SZYMECKI <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i><font face=\"Times\" color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font face=\"Times\" color=\"#663300\">Capilla Sixtina<br \/>Domingo de Ramos, 12 de abril de 1981<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Iglesia es consciente de que quien entra triunfalmente en Jerusal&eacute;n entre los hosanna de la muchedumbre, llega all&iacute; para cumplir la voluntad del Padre. Este domingo es el primer d&iacute;a de la Semana de Pasi&oacute;n y, por ello, tambi&eacute;n esta liturgia se presenta llena del contenido de la pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>[&#8230;]<\/p>\n<p>Acoge en lo profundo de tu coraz&oacute;n la liturgia del domingo de tu consagraci&oacute;n episcopal. Hoy impondr&eacute; sobre ti las manos, junto con el cardenal Rubin y mis hermanos en el Episcopado, para introducirte en el Colegio Episcopal de la Iglesia. Lo hago con alegr&iacute;a, con esp&iacute;ritu de gratitud a la Iglesia de que procedes y a la que est&aacute;s destinado. En efecto, todo sacerdote venido del pueblo vuelve al pueblo, seg&uacute;n las palabras de San Pablo. Vienes del pueblo trabajador de nuestra Silesia polaca y eres sacerdote de la Iglesia de Katowice. En tu curr&iacute;culo personal y sacerdotal figura el largo capitulo de tu permanencia en Francia y las experiencias vinculadas a &eacute;sta. &Uacute;ltimamente desempe&ntilde;abas una tarea pastoral en Francia con los emigrados polacos. Pero antes, y durante muchos a&ntilde;os, has sido rector del seminario que la di&oacute;cesis de Katowice tiene en Cracovia; de estos a&ntilde;os tenemos recuerdos comunes. Ahora has sido destinado a la Iglesia de Kielce para ser su obispo y pastor, tras la muerte del obispo Jan Jaroszewicz.<\/p>\n<p>Aqu&iacute; quisiera poner de relieve nuevamente el gran motivo de gratitud que, en este ministerio m&iacute;o, brota de la ordenaci&oacute;n episcopal del nuevo obispo de Kielce, sucesor del difunto obispo Jan. Hemos estado juntos muchos a&ntilde;os, y largos a&ntilde;os nos ha unido la comunidad de la metr&oacute;poli de Cracovia. &iexcl;Cu&aacute;ntas reuniones, cu&aacute;ntas conversaciones, cu&aacute;ntas preocupaciones y proyectos pastorales! Y si retrocedemos en el tiempo, entonces contemplamos siglos enteros de pertenencia a la actual di&oacute;cesis de Kielce, a la antigua di&oacute;cesis de Cracovia. Al marchar a la Iglesia que te conf&iacute;a el Esp&iacute;ritu Santo, llevar&aacute;s el Evangelio, este Evangelio que dentro de poco te pondremos sobre los hombros para que sientas su peso, del mismo modo que conoces sus dulzuras, a fin de que este Evangelio sea para ti fuente de sabidur&iacute;a y de deseo de servicio. An&uacute;ncialo al pueblo que te est&aacute; esperando. An&uacute;ncialo, a las familias religiosas. An&uacute;ncialo a tus hermanos en el sacerdocio. N&aacute;rralo, a todos porque es palabra de salvaci&oacute;n eterna. Vas a esa Iglesia de la que el Esp&iacute;ritu Santo te constituye obispo y pastor para ejercer en ella el ministerio sacerdotal seg&uacute;n el rito de Melquisedec, para actuar el sacrificio y ocuparte de que se act&uacute;e plenamente en cada parroquia, en cada reuni&oacute;n del Pueblo de Dios, en todos los sitios donde el sacrificio de Cristo congrega al pueblo y abre los corazones, y crea un espacio para la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo en el alma de la gente. S&eacute; sacerdote de tu Iglesia, act&uacute;a el sant&iacute;simo sacrificio, exhorta a actuarlo a todos tus hermanos en el sacerdocio. Ora con ellos y con todo el Pueblo de Dios de la Iglesia de Katowice para que haya nuevas vocaciones sacerdotales, a fin de que a este pueblo de la tierra polaca y a la Iglesia entera no les falte nunca el servicio sacerdotal diario de los siervos del altar. Ll&eacute;vate contigo el Evangelio de la pasi&oacute;n de Cristo; que sea tu fuerza, como fue la fuerza y la sabidur&iacute;a de San Pablo. Fortalecido con esta fuerza conforta a todos, sost&eacute;n a todos y mant&eacute;n a tu Iglesia como la han edificado tus predecesores, como el difunto obispo Jan, a la altura de la cruz de Cristo, que es signo de salvaci&oacute;n y victoria. Vas a construir en la comunidad de la Iglesia de Kielce el Reino de Cristo, El Reino de Dios en la tierra, el Reino del Mes&iacute;as.<\/p>\n<p>En nombre de este Reino, Cristo quiso hacer su entrada en Jerusal&eacute;n. Y al entrar en medio del pueblo, que lo rodeaba con palabras de j&uacute;bilo, presentaba en s&iacute; todos los rasgos de la llegada del Mes&iacute;as. Este Reino que no es de este mundo y, sin embargo, El lo ha instaurado con su pasi&oacute;n y su cruz, con su muerte y resurrecci&oacute;n; este Reino debe nacer incesantemente y madurar en los pueblos y en la gente de las distintas generaciones y naciones diferentes. Este Reino tiene ya su historia m&aacute;s que milenaria en la tierra polaca, en la Iglesia de Kielce. Ad&eacute;ntrate en la gran tradici&oacute;n de esta Iglesia y prosigue la obra de tus predecesores, como obispo y pastor ante el pueblo y destinado al pueblo. Cristo, que ha hecho hoy su entrada en Jerusal&eacute;n para cumplir la voluntad del Padre, te ayude a ti a cumplir la voluntad del Padre; Cristo, que hoy ha entrado en Jerusal&eacute;n para dar cumplimiento al misterio pascual de su muerte y resurrecci&oacute;n, te conceda que resplandezca este misterio en toda tu vida de obispo y en tu vida de Iglesia, Iglesia a la que debes servir desde ahora a semejanza de Aquel que vino a servir, y a semejanza de su Madre, que se llam&oacute; &quot;sierva del Se&ntilde;or&quot; en el momento de la exaltaci&oacute;n suprema. Que est&eacute; en los caminos Mar&iacute;a Madre de Cristo, para que el Reino de Cristo crezca y se consolide en el Pueblo de Dios de la Iglesia a la que has sido llamado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1981 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ORDENACI&Oacute;N EPISCOPALDE MONSE&Ntilde;OR STANISLAW SZYMECKI HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Capilla SixtinaDomingo de Ramos, 12 de abril de 1981 &nbsp; La Iglesia es consciente de que quien entra triunfalmente en Jerusal&eacute;n entre los hosanna de la muchedumbre, llega all&iacute; para cumplir la voluntad del Padre. 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