{"id":39740,"date":"2016-10-05T23:00:09","date_gmt":"2016-10-06T04:00:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-abril-de-1981-domingo-de-ramos\/"},"modified":"2016-10-05T23:00:09","modified_gmt":"2016-10-06T04:00:09","slug":"12-de-abril-de-1981-domingo-de-ramos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-abril-de-1981-domingo-de-ramos\/","title":{"rendered":"12 de abril de 1981, Domingo de Ramos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N DEL DOMINGO DE RAMOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo 12 de abril de 1981<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.&nbsp;<i>&iquest;Por qu&eacute;<\/i>&nbsp;Jes&uacute;s quiso entrar en Jerusal&eacute;n sobre un borriquillo?<\/p>\n<p><i>&iquest;Por qu&eacute;<\/i>&nbsp;el Domingo de Ramos est&aacute; al comienzo de la Semana Santa, que es la Semana de la Pasi&oacute;n del Se&ntilde;or?<\/p>\n<p>La respuesta que el Evangelio de San Mateo da a esta pregunta es sencilla: &quot;Para que se cumpliese lo que dijo el Profeta&quot; (<i>Mt<\/i> 21, 4). En realidad, el Profeta Zacar&iacute;as se expresa con estas palabras: &quot;Al&eacute;grate con alegr&iacute;a grande, hija de Si&oacute;n. Salta de j&uacute;bilo, hija de Jerusal&eacute;n. Mira que viene a ti tu rey. Justo y salvador, humilde, montado en un asno, en un pollino hijo de asna&quot; <i>(Zac<\/i> 9, 9).<\/p>\n<p>As&iacute; viene precisamente: manso y humilde, no tanto como soberano o rey, cuanto, m&aacute;s bien, como<i> el Ungido,<\/i> a quien el Eterno inscribi&oacute; en los corazones y en las expectativas del pueblo de Israel.<\/p>\n<p>Y ante todo no se refieren al soberano, al rey, estas palabras que pronuncia la muchedumbre con relaci&oacute;n a El:<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Hosanna al hijo de David! &iexcl;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or! &iexcl;Hosanna en las alturas!&quot;<i> (Mt<\/i> 21, 9).<\/p>\n<p><i>Una vez,<\/i>&nbsp;cuando despu&eacute;s de la milagrosa multiplicaci&oacute;n de los panes, los testigos del acontecimiento quisieron<i> arrebatarlo para hacerle rey<\/i> (cf.<i> Jn<\/i> 6, 15), Jes&uacute;s se ocult&oacute; de ellos.<\/p>\n<p>Pero<i> ahora<\/i> les permite gritar: &quot;&iexcl;Hosanna al hijo de David!&quot;, y, efectivamente, David fue rey. Sin embargo, no hay en este grito asociaci&oacute;n de ideas con un poder temporal, con un reino terreno. M&aacute;s bien, se ve que esa<i> muchedumbre ya est&aacute; madura<\/i> para acoger al Ungido, esto es, al Mes&iacute;as, a Aquel &quot;que viene en nombre del Se&ntilde;or&quot;.<\/p>\n<p>2.&nbsp;La entrada en Jerusal&eacute;n es un testimonio de la heredad prof&eacute;tica en el coraz&oacute;n de ese pueblo que aclama a Cristo. Al mismo tiempo, es una verificaci&oacute;n y una confirmaci&oacute;n de que<i> el Evangelio,<\/i> anunciado por El durante todo este tiempo, a partir del bautismo en el Jord&aacute;n,<i> da sus frutos.<\/i> En efecto, el Mes&iacute;as deb&iacute;a revelarse precisamente como este rey: manso, que cabalga sobre un borrico, un borriquillo hijo de asna; un&nbsp;rey que dir&aacute; de s&iacute; mismo: &quot;Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo el que es de la verdad oye mi voz&quot;<i> (Jn<\/i> 18, 37).<\/p>\n<p>Este rey, que entra en Jerusal&eacute;n sobre un asno, es precisamente tal rey. Y los hombres que le siguen, parecen<i> cercanos a este reino:<\/i> al Reino que no es de este mundo. Efectivamente, gritan: &quot;Hosanna en las alturas&quot;. Parecen ser precisamente aquellos que han escuchado su voz y que &quot;son de la verdad&quot;.<\/p>\n<p>Hoy, Domingo de Ramos, tambi&eacute;n nosotros hemos venido para revivir lit&uacute;rgicamente<i> ese acontecimiento prof&eacute;tico.<\/i> Repetimos las mismas palabras que entonces \u2014en la entrada en Jerusal&eacute;n\u2014 pronunci&oacute; la muchedumbre. Tenemos las palmas en las manos. Estamos dispuestos a tender nuestros mantos en el camino por el que viene a nuestra comunidad Jes&uacute;s de Nazaret, igual que entonces entr&oacute; en Jerusal&eacute;n.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s de Nazaret acepta esta liturgia nuestra, como acept&oacute; espont&aacute;neamente el comportamiento de la muchedumbre de Jerusal&eacute;n, porque quiere que de este modo se manifieste<i> la verdad mesi&aacute;nica sobre el reino,<\/i> que no indica dominio sobre los pueblos, sino que revela la realeza del hombre: esa verdadera dignidad que le ha dado, desde el principio, Dios Creador y Padre, y la que le restituye Cristo, Hijo de Dios, en el poder del Esp&iacute;ritu, de Verdad.<\/p>\n<p>3. Sin embargo, el d&iacute;a de hoy es<i> <\/i>s&oacute;lo una introducci&oacute;n.<i> Apenas<\/i> constituye <i>el preludio<\/i> de los acontecimientos, que la Iglesia desea vivir de modo particular y excepcional en el curso de la Semana Santa.<\/p>\n<p>Y&nbsp;este preludio exteriormente es diferente de lo que traer&aacute;n consigo<i> los d&iacute;as sucesivos<\/i> de la semana, especialmente los &uacute;ltimos.<\/p>\n<p>La liturgia nos habla tambi&eacute;n de esto, m&aacute;s a&uacute;n, habla sobre todo de esto.<i> Es la liturgia de la pasi&oacute;n:<\/i> es el Domingo de la Pasi&oacute;n del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Por esto el Salmo responsorial, en lugar de las aclamaciones de bendici&oacute;n, llenas de entusiasmo, y de los gritos de &quot;Hosanna&quot;, nos hace escuchar ya hoy<i> las voces de escarnio,<\/i> que comenzar&aacute;n la noche del Jueves Santo y alcanzar&aacute;n su culmen en el Calvario:<\/p>\n<p>&quot;Al verme se burlan de m&iacute;, hacen visajes, menean la cabeza: Acudi&oacute; al Se&ntilde;or, que le ponga a salvo; que lo libre si tanto lo quiere&quot;<i> (Sal<\/i> 21 [22], 8-9).<\/p>\n<p>En las &uacute;ltimas palabras el escarnio llega a la profundidad. Asume la forma m&aacute;s<i> dolorosa<\/i> y, a la vez, m&aacute;s<i> provocadora.<\/i><\/p>\n<p>Y&nbsp;a continuaci&oacute;n, ese penetrante Salmo 21 describe (desde la perspectiva de los siglos) los acontecimientos de la pasi&oacute;n del Se&ntilde;or,<i> tal como si los viese <\/i>de cerca:<\/p>\n<p>&quot;Me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos. Se reparten mi ropa, echan a suerte mi t&uacute;nica&quot; (vv. 17-19).<\/p>\n<p>Y&nbsp;el gran &quot;evangelista del Antiguo Testamento&quot;, el Profeta Isa&iacute;as, completa lo dem&aacute;s:<\/p>\n<p>&quot;Ofrec&iacute; la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que mesaban mi barba. No ocult&eacute; el rostro a insultos y salivazos&quot;<i> (Is<\/i> 50, 6).<\/p>\n<p>Y como si desde el G&oacute;lgota respondiese al escarnio m&aacute;s doloroso, a&ntilde;ade:<\/p>\n<p>&quot;Mi Se&ntilde;or me ayudaba, por eso no quedaba confundido; por eso ofrec&iacute; el rostro como pedernal, y s&eacute; que no quedar&eacute; avergonzado&quot;<i> (Is<\/i> 50, 7). 4. As&iacute;, de esa prueba de obediencia hasta la muerte, Cristo sale<i> victorioso en el esp&iacute;ritu,<\/i> mediante su entrega absoluta al Padre, mediante su radical confianza en la voluntad del Padre, que es la voluntad de vida y salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Y por esto, la descripci&oacute;n completa de los acontecimientos de esta Semana, en la que nos introduce el Domingo de hoy, se resume<i> en las palabras de San Pablo:<\/i> Cristo Jes&uacute;s &laquo;se rebaj&oacute; hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levant&oacute; sobre todo, y le concedi&oacute; el &quot;Nombre-sobre-todo-nombre&quot;&raquo;, y a&ntilde;ade: &quot;De modo que al nombre de Jes&uacute;s toda rodilla se doble \u2014en el cielo, en la tierra, en el abismo\u2014, y toda lengua proclame: &iexcl;Jesucristo es Se&ntilde;or!, para gloria de Dios Padre&quot;<i> (Flp 2,<\/i> 8-11).<\/p>\n<p>Por esto, tambi&eacute;n nosotros llevamos las palmas en la procesi&oacute;n y cantamos: &quot;&iexcl;Hosanna al Hijo de David! &iexcl;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or!&quot; (<i>Mt<\/i> 21, 9).<\/p>\n<p>Cristo permiti&oacute; que en el umbral de los acontecimientos de su pasi&oacute;n, precisamente hoy, Domingo de Ramos, se delinease ante los ojos del pueblo de elecci&oacute;n divina, ese Reino de la expectaci&oacute;n definitiva de los corazones humanos y de las conciencias.<\/p>\n<p>Lo hizo en el momento<i> en que todo estaba ya dispuesto<\/i> para que El mismo, con la propia humillaci&oacute;n y la obediencia hasta la muerte y muerte de cruz, abriese el Reino de Dios mediante su exaltaci&oacute;n por obra del Padre: ese Reino al que est&aacute;n llamados todos los que confiesan su nombre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1981 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DEL DOMINGO DE RAMOS HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Domingo 12 de abril de 1981 &nbsp; 1.&nbsp;&iquest;Por qu&eacute;&nbsp;Jes&uacute;s quiso entrar en Jerusal&eacute;n sobre un borriquillo? &iquest;Por qu&eacute;&nbsp;el Domingo de Ramos est&aacute; al comienzo de la Semana Santa, que es la Semana de la Pasi&oacute;n del Se&ntilde;or? 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