{"id":39748,"date":"2016-10-05T23:00:22","date_gmt":"2016-10-06T04:00:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-marzo-de-1981-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-nuestra-senora-de-coromoto\/"},"modified":"2016-10-05T23:00:22","modified_gmt":"2016-10-06T04:00:22","slug":"15-de-marzo-de-1981-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-nuestra-senora-de-coromoto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-marzo-de-1981-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-nuestra-senora-de-coromoto\/","title":{"rendered":"15 de marzo de 1981, Visita pastoral a la parroquia romana de Nuestra Se\u00f1ora de Coromoto"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA <br \/> DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE COROMOTO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b><br \/> II Domingo de Cuaresma, 15 de marzo de 1981<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.&nbsp;&quot;Toma parte en los duros trabajos del Evangelio&quot; (2<i> Tim<\/i> 1, 8).<\/p>\n<p>Con estas palabras, le&iacute;das en la segunda lectura b&iacute;blica de la liturgia de hoy, San Pablo se dirige a Timoteo.<\/p>\n<p>Deseo repetir las mismas palabras, al llegar hoy a vuestra parroquia.<\/p>\n<p>La visita del obispo a la parroquia tiene como finalidad<i> confirmar de nuevo los v&iacute;nculos<\/i> que unen a vuestra comunidad con la Iglesia Romana, pero tiene tambi&eacute;n la finalidad de promover su reanimaci&oacute;n, de modo que represente un nuevo impulso para la vida cristiana, y en orden a la participaci&oacute;n en la evangelizaci&oacute;n, esto es, en esas fatigas y contrariedades, de las que habla el Ap&oacute;stol, soportadas por el Evangelio.<\/p>\n<p>Con este esp&iacute;ritu<i> saludo<\/i> a vuestra parroquia, que tengo ocasi&oacute;n de visitar el II domingo de Cuaresma. Mi saludo se dirige, ante todo, al cardenal Vicario y al obispo de la zona, mons. Remigio Ragonesi, que han preparado tan bien nuestro encuentro de hoy. Saludo adem&aacute;s cordialmente al p&aacute;rroco y a los presb&iacute;teros, colaboradores suyos, que se gastan con celo por el bien de esta comunidad. Merecen, igualmente, una menci&oacute;n especial las religiosas y los religiosos que desarrollan aqu&iacute; una apreciable y benem&eacute;rita actividad pastoral. Saludo tambi&eacute;n, de modo particular, a los miembros del consejo pastoral, a los catequistas, cuya obra es tan preciosa, a los representantes de las Organizaciones cat&oacute;licas.<\/p>\n<p>Todos juntos cooper&aacute;is al crecimiento cristiano de esta parroquia, que es grande, pero joven y rica en energ&iacute;as. Sus nombres son significativos: el de Nuestra Se&ntilde;ora de Coromoto, Patrona de Venezuela, fue asumido para honrar la aportaci&oacute;n que lleg&oacute; de ese generoso pueblo de Am&eacute;rica Latina; el nombre de San Juan de Dios, que fue el primero que tuvo, recuerda a todos la caridad hacia los que sufren, dado que la parroquia surge en una de las zonas de Roma, en la que hay m&aacute;s hospitales. Y asi la regi&oacute;n de las Colinas Portuenses est&aacute; puesta bajo una protecci&oacute;n segura, que se convierte tambi&eacute;n en est&iacute;mulo para el compromiso cristiano de todos, especialmente en este tiempo cuaresmal.<\/p>\n<p>2.&nbsp;La Cuaresma es presentada en la liturgia de hoy<i> como un camino,<\/i> como el camino al que Dios llam&oacute; a Abraham.<\/p>\n<p>Efectivamente, en la primera lectura hemos o&iacute;do las palabras del Se&ntilde;or: &quot;Sal de tu tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostrar&eacute;&quot; (<i>G&eacute;n <\/i> 12, 1). Y Abraham se pone en camino sin demora, y sin otro apoyo que la promesa divina. Pues bien, tambi&eacute;n para nosotros la Cuaresma es un camino, que estamos invitados a afrontar con resoluci&oacute;n y fi&aacute;ndonos de los proyectos que Dios tiene sobre nosotros. Aun cuando el viaje est&eacute; lleno de pruebas, San Pablo nos asegura en la segunda lectura que, como Timoteo, tambi&eacute;n cada uno de nosotros es &quot;ayudado por la fuerza de Dios&quot; (2<i> Tim<\/i> 1, 8). Y el pa&iacute;s hacia el que nos encaminamos es la vida nueva del cristiano, una vida pascual, que s&oacute;lo puede realizarse con la &quot;fuerza&quot; y con la &quot;gracia&quot; de Dios. Se trata de una potencia misteriosa, que nos ha sido dada &quot;no por nuestros m&eacute;ritos, sino porque antes de la creaci&oacute;n, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia por medio de Jesucristo; y ahora esa gracia se ha manifestado por medio del Evangelio, al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruy&oacute; la muerte y sac&oacute; a la luz la vida inmortal<i> (ib<\/i> 1, 9-10). La Carta a Timoteo precisa, luego, que el pa&iacute;s de la vida nueva se nos ha dado, teniendo como base una misteriosa vocaci&oacute;n y asignaci&oacute;n por parte de Dios, &quot;no por nuestros m&eacute;ritos, sino en virtud de su prop&oacute;sito y gracia&quot;<i> (ib., <\/i>1,<i> <\/i>9). Por esto, debemos ser hombres de fe, como Abraham: es decir, hombres que no se apoyan tanto en s&iacute; mismos, cuanto en la palabra, en la gracia y en la potencia de Dios.<\/p>\n<p>3.&nbsp;El Se&ntilde;or Jes&uacute;s, mientras vivi&oacute; en la tierra, descubr&iacute;a personalmente este camino con sus disc&iacute;pulos. En El realiz&oacute; tambi&eacute;n el excepcional<i> acontecimiento <\/i>que describe el Evangelio de hoy: la Transfiguraci&oacute;n del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>&quot;Su rostro resplandec&iacute;a como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Mois&eacute;s y El&iacute;as conversando con El&quot; (<i>Mt<\/i> &quot;17, 2-3). Pero en el centro del acontecimiento est&aacute;n las palabras divinas, que le confieren su verdadero significado: &quot;Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo&quot;<i> (ib,<\/i> 17, 5). As&iacute; comprendemos que se trata de una cristofan&iacute;a, esto es, la transfiguraci&oacute;n representa la revelaci&oacute;n del Hijo de Dios, del cual el relato pone en claro algunas cosas: su glor&iacute;a, a causa del esplendor que adquiri&oacute;; el hecho de que es el centro y como el compendio de la historia de la salvaci&oacute;n, significados por la presencia de Mois&eacute;s y El&iacute;as; su autoridad prof&eacute;tica, leg&iacute;timamente propuesta por la perentoria invitaci&oacute;n: &quot;Escuchadlo&quot;; y sobre todo, la denominaci&oacute;n de &quot;Hijo&quot;, que subraya las relaciones &iacute;ntimas y &uacute;nicas que existen entre Jes&uacute;s y el Padre celestial.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, las palabras de la transfiguraci&oacute;n repiten las que ya se oyeron en el relato del bautismo en el Jord&aacute;n, como para significar que, despu&eacute;s de haber recorrido un camino preciso en su vida p&uacute;blica, Jes&uacute;s es el mismo &quot;Hijo predilecto&quot;, como hab&iacute;a sido proclamado ya al comienzo.<\/p>\n<p>Los Ap&oacute;stoles manifiestan su felicidad: &quot;&iexcl;Qu&eacute; hermoso es estar aqu&iacute;!&quot; (<i>Mt<\/i> 17, 4). Pero Cristo les hace saber que el acontecimiento del monte Tabor s&oacute;lo se encuentra<i> en el camino hacia la revelaci&oacute;n del misterio pascual<\/i>: &quot;No cont&eacute;is a nadie la visi&oacute;n hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos&quot; <i>(Mt<\/i> 17, 9).<\/p>\n<p>El camino de Cuaresma que el<i> Se&ntilde;or Jes&uacute;s<\/i> ha realizado durante su vida terrena, con sus disc&iacute;pulos, lo contin&uacute;a realizando<i> con la Iglesia.&nbsp;La Cuaresma es el per&iacute;odo de una presencia de Cristo, particularmente intensa, en la vida de la Iglesia.<\/i><\/p>\n<p>4. Es necesario, pues, buscar, de modo especial en este tiempo, la cercan&iacute;a de Cristo: &quot;&iexcl;Qu&eacute; hermoso es estar aqu&iacute;!&quot; <i>(Mt<\/i> 17, 4).<\/p>\n<p>Es preciso vivir en la intimidad con El; abrir ante El el propio coraz&oacute;n, la propia conciencia; hablar con El tal como escuchamos en el Salmo responso-rial de la liturgia de hoy: &quot;Que tu misericordia. Se&ntilde;or, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti (<i>Sal<\/i> 32 [33], 22).<\/p>\n<p>La Cuaresma es precisamente un per&iacute;odo en el que la gracia debe estar de modo particular &quot;sobre nosotros&quot;. Por esto, es necesario que nos abramos sencillamente a ella; en efecto, la gracia de Dios no es tanto objeto de conquista, cuanto de disponible y gozosa aceptaci&oacute;n, como para recibir un don, sin ponerle impedimentos. Esto es posible concretamente, ante todo, mediante una actitud de profunda oraci&oacute;n, que lleva consigo precisamente entablar un di&aacute;logo con el Se&ntilde;or; luego, mediante una actitud de sincera humildad, puesto que la fe es precisamente la adhesi&oacute;n de la mente y del coraz&oacute;n a la Palabra de Dios; y, finalmente, mediante un comportamiento de aut&eacute;ntica caridad, que deje traslucir todo el amor, del que nosotros ya hemos sido hechos objeto por parte del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>5. Como Abraham, a quien Dios orden&oacute; ponerse en camino, as&iacute; tambi&eacute;n nosotros<i> nos encaminamos,<\/i> de nuevo, por esta v&iacute;a de la Cuaresma, al fin de la cual est&aacute; la resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Se ve a Cristo, al Hijo predilecto, en el que se ha complacido el Padre (cf.<i> Mt<\/i> 17, 5).<\/p>\n<p>Se ve a Cristo, que vence a la muerte y hace resplandecer la vida y la inmortalidad por medio del Evangelio (cf. 2<i> Tim<\/i> 1, 10).<\/p>\n<p>Y por esto: sostenidos por la fuerza de Dios, &iexcl;debemos tomar parte en las fatigas y en las contrariedades soportadas por el Evangelio! (cf.<i> ib.,<\/i> 1, 8). Estas palabras de la Carta a Timoteo abren tambi&eacute;n un noble y comprometido programa para todo cristiano en su vida de cada d&iacute;a. Es el programa de la evangelizaci&oacute;n, es decir, de la participaci&oacute;n en la difusi&oacute;n del mensaje evang&eacute;lico. Como Cristo &quot;sac&oacute; a la luz de vida inmortal por medio del Evangelio&quot;<i> (ib,<\/i> 1, 10), as&iacute; debemos hacer tambi&eacute;n nosotros; as&iacute; debe hacer toda la parroquia. Esto es, se trata de hacer ver a la sociedad y al mundo que el Evangelio, con su luz proyectada sobre el camino de la humanidad (cf.<i> Sal <\/i> 119 [118], 105), es fuente de vida, y de vida inmortal. Es preciso que el cristiano haga ver a todos la verdad de la exclamaci&oacute;n de Pedro: &quot;Se&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n ir&iacute;amos? T&uacute; tienes palabras de vida eterna&quot;<i> <\/i> (<i>Jn<\/i> 6, 68). Los hombres deben comprender que con la adhesi&oacute;n a Cristo no s&oacute;lo no pierden nada, sino que lo ganan todo, porque con Cristo el hombre se hace m&aacute;s hombre (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\"> Gaudium et spes<\/a>,<\/i> 41). Mas para esto necesitan un testimonio; y s&oacute;lo pueden darlo los disc&iacute;pulos mismos de Jes&uacute;s, esto es, los cristianos, a los cuales escrib&iacute;a ya San Pablo: &quot;Aparec&eacute;is como antorchas en el mundo, llevando en alto la palabra de vida&quot;<i> (Flp<\/i> 2, 15-16).<\/p>\n<p>Y&nbsp;esto se puede hacer de mil modos, seg&uacute;n las varias ocupaciones de cada uno: en casa y en el mercado, en la escuela y en la f&aacute;brica, en el trabajo y en el tiempo libre.<\/p>\n<p>Y&nbsp;puesto que Jesucristo es &quot;el primog&eacute;nito entre muchos hermanos&quot;<i> (Rom <\/i>8, 29), deseamos y pedimos que, asemej&aacute;ndonos a El, tambi&eacute;n nosotros podamos ser contados por Dios entre sus hijos predilectos (cf.<i> Mt<\/i> 17, 5).<\/p>\n<p>&iexcl;Am&eacute;n!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1981 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE COROMOTO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II II Domingo de Cuaresma, 15 de marzo de 1981 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Toma parte en los duros trabajos del Evangelio&quot; (2 Tim 1, 8). 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