{"id":39749,"date":"2016-10-05T23:00:23","date_gmt":"2016-10-06T04:00:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-marzo-de-1981-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-juan-bautista-de-los-florentinos\/"},"modified":"2016-10-05T23:00:23","modified_gmt":"2016-10-06T04:00:23","slug":"8-de-marzo-de-1981-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-juan-bautista-de-los-florentinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-marzo-de-1981-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-juan-bautista-de-los-florentinos\/","title":{"rendered":"8 de marzo de 1981, Visita pastoral a la parroquia romana de San Juan Bautista de los Florentinos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA <br \/> DE SAN JUAN BAUTISTA DE LOS FLORENTINOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b> <br \/> I domingo de Cuaresma,&nbsp; 8 de marzo de 1981<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>I. &quot;Al Se&ntilde;or, tu<i> Dios,<\/i> adorar&aacute;s, y a El s&oacute;lo dar&aacute;s culto&quot;<i> (Mt<\/i> 4. 10).<\/p>\n<p>Estas categ&oacute;ricas palabras, dirigidas por nuestro Se&ntilde;or Jesucristo a Satan&aacute;s, tentador, y colocadas por la liturgia en los umbrales de la Cuaresma, son un programa incisivo y perenne de vida para el hombre, llamado por la fuerza del Amor eterno al servicio al Reino de Dios y s&oacute;lo de Dios, y sin embargo, desde el comienzo de su existencia contingente y durante toda su vida, tan expuesto y susceptible frente a todas las &quot;tentaciones&quot;, a las que le impulsan continuamente el &quot;reino&quot; de este mundo y el &quot;pr&iacute;ncipe de este mundo&quot; (cf. <i>Jn<\/i> 12, 31; 14, 30; 16, 11). que hacen todo lo posible para dominar y manipular al hombre tratando de ponerle en oposici&oacute;n a Dios.<\/p>\n<p>Frente a Satan&aacute;s, que le promete Incluso &quot;todos los reinos del mundo y su esplendor&quot;, en contrapartida de la adoraci&oacute;n, Jes&uacute;s responde con la luz y la fuerza de la Palabra de Dios, el cual hab&iacute;a puesto en guardia al pueblo elegido contra la fascinante y peligrosa tentaci&oacute;n de la idolatr&iacute;a: &quot;Gu&aacute;rdate de olvidarte de Yav&eacute;, que te sac&oacute; de la tierra de Egipto, de la casa de la servidumbre. Teme a Yav&eacute;, tu Dios; s&iacute;rvele a El&#8230; Haz lo que es recto y bueno a los ojos de Yav&eacute;&quot;<i> (Dt<\/i> 6, 12-13. 18).<\/p>\n<p>Y hoy es necesario que sepamos escuchar una vez m&aacute;s y meditar profundamente estas categ&oacute;ricas palabras de Jes&uacute;s como un<i> programa<\/i> aut&eacute;ntico para la Cuaresma del a&ntilde;o del Se&ntilde;or 1981; es necesario que las escuchemos y las meditemos, de modo particular, en esta bas&iacute;lica parroquial de San Juan Bautista de los Florentinos, que tengo hoy la dicha de visitar como Obispo de Roma.<\/p>\n<p>2. Ante todo, deseo expresar, hermanos y hermanas querid&iacute;simos, sincera alegr&iacute;a por el encuentro de hoy con todos vosotros en esta iglesia, cargada de historia y de arte, en la cual San Felipe Neri fue p&aacute;rroco desde 1564 a 1575, y que tiene una larga tradici&oacute;n de vida pastoral.<\/p>\n<p>Mi afectuoso saludo se dirige al p&aacute;rroco arcipreste, mons. Giuseppe Generali, el cual, despu&eacute;s de haber desarrollado su ministerio en algunas parroquias romanas, desde 1961, es decir, desde hace 20 a&ntilde;os, dedica su celo y sus energ&iacute;as a vuestro crecimiento y maduraci&oacute;n en la fe cristiana.<\/p>\n<p>Un cordial saludo al vicep&aacute;rroco. a los sacerdotes colaboradores, a los miembros del cap&iacute;tulo, a las religiosas y a los religiosos que viven y trabajan en el &aacute;mbito de la parroquia: las Hijas de la Caridad de San Vicente de Pa&uacute;l; las del instituto apost&oacute;lico &quot;Verbum Dei&quot;; a las religiosas de Betania del Sagrado Coraz&oacute;n, la componentes de la &quot;Fraternidad Claretiana&quot;; los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jes&uacute;s y de Mar&iacute;a de Mallorca, y los Silenciosos Obreros de la Cruz.<\/p>\n<p>Y no puedo olvidar a los 2.500 fieles con las respectivas 600 familias de la parroquia: saludo a los padres y madres, sol&iacute;citos por el porvenir de sus hijos; saludo a los j&oacute;venes, a las j&oacute;venes, a los adolescentes, a los ni&ntilde;os, inmersos ya, cada uno a su modo, en la gran aventura de la vida; saludo a los enfermos y a los pobres, y a cuantos sufren en el cuerpo y el esp&iacute;ritu; deseo que todos los fieles de esta parroquia, que est&aacute; tan cercana a la bas&iacute;lica de San Pedro y a la residencia del Papa, vivan cada vez con mayor compromiso su testimonio cristiano, en la bondad y en la caridad.<\/p>\n<p>3.&nbsp;La Cuaresma, tiempo lit&uacute;rgico privilegiado, es \u2014como sabemos\u2014<i> un tiempo de conversi&oacute;n.<\/i> La Sagrada Escritura presenta<i> la vida del hombre en sus relaciones con Dios<\/i> como una<i> continua conversi&oacute;n<\/i> interior, en cuanto que Dios, en su infinito amor, llama al hombre a vivir en comuni&oacute;n con El. Pero el hombre es fr&aacute;gil, d&eacute;bil, pecador; por lo tanto, para ponerse en comuni&oacute;n con Dios, tiene necesidad de una actitud de humildad y de penitencia: debe orientarse hacia Dios, &quot;buscar el rostro de Dios&quot; (cf.<i> Os<\/i> 5, 15;<i> Sal<\/i> 24. 6); debe invertir el camino que lo lleva hacia el mal; cambiar el propio comportamiento &eacute;tico; cambiar incluso concepciones y modos de pensar individuales, que est&eacute;n en oposici&oacute;n a la voluntad y a la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>Y&nbsp;Jes&uacute;s, el Hijo de Dios encarnado, ya desde el comienzo de su ministerio mesi&aacute;nico lanza a los hombres su llamada a la<i> conversi&oacute;n:<\/i> &quot;El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios est&aacute; cercano; convert&iacute;os y creed en el Evangelio&quot;<i> (Mc<\/i> 1, 15; cf.<i> Mt<\/i> 4, 17).<\/p>\n<p>Y&nbsp;precisamente la Cuaresma representa en la vida de la Iglesia como un especial<i> grito a la conversi&oacute;n:<\/i> &quot;Utinam <i>hodie<\/i> vocem Eius audiatis, nolite obdurare corda vestral: &iexcl;Ojal&aacute; escuch&eacute;is<i> hoy <\/i>su voz; no endurezc&aacute;is vuestro coraz&oacute;n!&quot; <i>(Sal<\/i> 94 [95], 8). Este &quot;hoy&quot; se refiere precisamente a la Cuaresma, que en la extraordinaria riqueza evocativa de sus textos lit&uacute;rgicos es una continua, apremiante llamada a la urgencia de la aut&eacute;ntica conversi&oacute;n interior.<\/p>\n<p>4.&nbsp;La<i> conversi&oacute;n<\/i> es fundamentalmente un<i> alejarse del pecado y un dirigirse, un retornar al Dios viviente,<\/i> al Dios de la Alianza. &quot;Venid y volvamos a Yav&eacute;; El desgarr&oacute;, El nos curar&aacute;; El hiri&oacute;. El nos vendar&aacute;&quot;<i> (Os<\/i> 6, 1): es la invitaci&oacute;n del Profeta Oseas, que insiste sobre el car&aacute;cter interior de la aut&eacute;ntica conversi&oacute;n, que siempre debe estar inspirada y animada por el<i> amor<\/i> y por el<i> conocimiento<\/i> de Dios. Y el Profeta Jerem&iacute;as, el gran maestro de la religiosidad interior, anuncia de parte de Dios una extraordinaria transformaci&oacute;n espiritual de loa miembros del Pueblo elegido: &quot;Les dar&eacute; un coraz&oacute;n capaz de conocerme, de saber que yo soy Yav&eacute;; y ellos ser&aacute;n mi pueblo y yo ser&eacute; su Dios, pues se convertir&aacute;n a m&iacute; de todo coraz&oacute;n <i>(Jer<\/i> 24, 7).<\/p>\n<p>La conversi&oacute;n es un<i> don de Dios, <\/i>que el hombre debe pedir con ferviente oraci&oacute;n y que nos ha merecido Cristo, &quot;nuevo Ad&aacute;n&quot;. Esto es lo que la liturgia de hoy nos ha hecho meditar en el pasaje de la Carla de San Pablo a los Romanos: por la desobediencia del primer Ad&aacute;n el pecado y la muerte entraron en el mundo y dominan al hombre. Pero si es verdad que &quot;por la culpa de aqu&eacute;l, que era uno solo (es decir, Ad&aacute;n), la muerte inaugur&oacute; su reino, mucho m&aacute;s los que reciben a raudales el don gratuito de la amnist&iacute;a vivir&aacute;n y reinar&aacute;n gracias a uno solo, Jesucristo&quot; (cf.<i> Rom<\/i> 5, 17).<\/p>\n<p>El cristiano, fuerte con la fuerza que le viene de Cristo, se aleja cada vez m&aacute;s del pecado, de los pecados<i> concretos, <\/i>mortales o veniales, superando las malas inclinaciones, los vicios, el<i> pecado habitual<\/i> y, al obrar as&iacute;, har&aacute; cada vez m&aacute;s d&eacute;bil el fomes del pecado, esto es, la triste herencia de la desobediencia originaria. Esto ocurre en la medida en que abunda en nosotros cada vez m&aacute;s la<i> gracia,<\/i> don de Dios, concedido por los m&eacute;ritos &quot;de un solo hombre, Jesucristo&quot; (cf.<i> Rom<\/i> 5, 15). De este modo, la conversi&oacute;n es un paso casi gradual, eficaz, continuo, del &quot;viejo&quot; Ad&aacute;n, al &quot;nuevo&quot;, que es Cristo. Este exaltante proceso espiritual, en el per&iacute;odo de la Cuaresma, debe hacerse en cada cristiano particularmente consciente e incisivo.<\/p>\n<p>5. Pero la conversi&oacute;n s&oacute;lo es posible bas&aacute;ndose en la<i> superaci&oacute;n de las tentaciones,<\/i> como pone en clara evidencia la Liturgia de la Palabra de este primer domingo de Cuaresma.<\/p>\n<p>La pluralidad y la multiplicidad de las tentaciones encuentran su fundamento en esa<i> triple concupiscencia,<\/i> de la que habla la primera Carta de San Juan: &quot;No am&eacute;is al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, no est&aacute; en &eacute;l la caridad del Padre. Porque todo lo que hay en el mundo, concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos y soberbia de la vida, no viene del Padre, sino que procede del mundo&quot; (<i>1 Jn<\/i> 2, 15 s.).<\/p>\n<p>Como es sabido, en la concepci&oacute;n de San Juan, el &quot;mundo&quot; del que debe alejarse el cristiano, no es la creaci&oacute;n, la obra de Dios, que ha sido confiada al dominio del hombre: sino que es el s&iacute;mbolo y el signo de todo lo que nos separa de Dios o que quiere excluir a Dios, esto es, lo opuesto al &quot;Reino de Dios&quot;. Por tanto, son tres los aspectos del mundo, del que debe mantenerse alejado el cristiano para ser fiel al mensaje de Jes&uacute;s: los apetitos sensuales: el ansia excesiva de los bienes terrenos, sobre los cuales el hombre cree ilusoriamente poder construir toda su vida: y finalmente la autosuficiencia orgullosa en relaci&oacute;n con Dios.<\/p>\n<p>En las tres &quot;tentaciones&quot; con las que Satan&aacute;s incita a Cristo en el desierto, se pueden encontrar f&aacute;cilmente las &quot;tres concupiscencias&quot; ya mencionadas; son las tres grandes tentaciones, a las cuales tambi&eacute;n el cristiano ser&aacute; sometido en el curso de su vida terrena.<\/p>\n<p>Pero en la base de esta triple tentaci&oacute;n encontramos de nuevo la primitiva y omnicomprensiva tentaci&oacute;n, dirigida por el mismo Satan&aacute;s a nuestros progenitores: &quot;Ser&eacute;is como Dios en el conocimiento del bien y del mal&quot; (cf.<i> G&eacute;n<\/i> 3, 5). Satan&aacute;s promete al hombre la omnipotencia y la omnisciencia de Dios, es decir, la total autosuficiencia e independencia. Ahora bien, el hombre no es as&iacute; sino por su posibilidad de &quot;elegir&quot; a Dios, a cuya imagen fue creado. Pero el primer Ad&aacute;n se elige a s&iacute; mismo en lugar de Dios; cede a la tentaci&oacute;n y se encuentra miserable, fr&aacute;gil, d&eacute;bil, &quot;desnudo&quot;, &quot;esclavo del pecado&quot; (cf.<i> Jn <\/i>8, 34). El segundo Ad&aacute;n, Cristo, en cambio, afirma de nuevo contra Satan&aacute;s la fundamental, estructural y ontol&oacute;gica dependencia del hombre en relaci&oacute;n con Dios. El hombre \u2014nos dice Cristo\u2014 no es humillado, sino m&aacute;s bien exaltado en su misma dignidad cada vez que se postra para adorar al Ser Infinito, su Creador y Padre: &quot;Al Se&ntilde;or, tu Dios, <i>adorar&aacute;s<\/i> y a El s&oacute;lo dar&aacute;s culto&quot; <i>(Mt<\/i> 4. 10).<\/p>\n<p>6. Esta llamada cuaresmal a la<i> conversi&oacute;n<\/i> comporta un continuo y paciente<i> trabajo sobre s&iacute; mismo,<\/i> trabajo que llega al conocimiento de los motivos escondidos y de los resortes ocultos del amor propio, de la sensualidad, del ego&iacute;smo.<\/p>\n<p>A este trabajo, que requiere empe&ntilde;o y constancia, estamos llamados todos y cada uno, sin excepci&oacute;n, tanto a nivel personal, como a nivel comunitario, a fin de que podamos ayudarnos mutuamente en el camino de la conversi&oacute;n, la cual es siempre fruto de &quot;volver a encontrar&quot; a Dios Padre, rico en misericordia. &laquo;El aut&eacute;ntico conocimiento de Dios \u2014he escrito en mi segunda Enc&iacute;clica\u2014, Dios de la misericordia y del amor benigno, es una constante e inagotable fuente de conversi&oacute;n, no solamente como moment&aacute;neo acto interior, sino tambi&eacute;n como disposici&oacute;n estable, como estado de &aacute;nimo. Quienes llegan a conocer de este modo a Dios, quienes lo &quot;ven&quot; as&iacute;, no pueden vivir sino convirti&eacute;ndose sin cesar a El. Viven, pues, <i>in statu conversionis<\/i>; es este estado el que traza la componente m&aacute;s profunda de la peregrinaci&oacute;n de lodo hombre por la tierra<i> in statu viatoris&raquo; <\/i> (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0034\/__PF.HTM\">Dives in misericordia<\/a>,<\/i> 13).<\/p>\n<p>Toda la parroquia, a imagen de la Iglesia, debe realizar este ideal y ayudar a sus fieles a vivir este mensaje de <i>conversi&oacute;n<\/i> permanente a Dios, el cual debe estar siempre presente en la comunidad y debe constituir el &uacute;nico y solo Ser, al que nos gloriamos de servir y de rendir el homenaje de nuestra filial adoraci&oacute;n: &quot;Al Se&ntilde;or, tu Dios, <i>adorar&aacute;s<\/i> y a El s&oacute;lo dar&aacute;s culto&quot;<i> (Mt<\/i> 4,<i> <\/i>10)<\/p>\n<p>&iexcl;Am&eacute;n!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1981 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN JUAN BAUTISTA DE LOS FLORENTINOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II I domingo de Cuaresma,&nbsp; 8 de marzo de 1981 &nbsp; I. &quot;Al Se&ntilde;or, tu Dios, adorar&aacute;s, y a El s&oacute;lo dar&aacute;s culto&quot; (Mt 4. 10). 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