{"id":39751,"date":"2016-10-05T23:00:26","date_gmt":"2016-10-06T04:00:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-marzo-de-1981-miercoles-de-ceniza\/"},"modified":"2016-10-05T23:00:26","modified_gmt":"2016-10-06T04:00:26","slug":"4-de-marzo-de-1981-miercoles-de-ceniza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-marzo-de-1981-miercoles-de-ceniza\/","title":{"rendered":"4 de marzo de 1981, Mi\u00e9rcoles de Ceniza"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <font color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA BAS&Iacute;LICA DE SANTA SABINA<\/font> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\"><i>Mi&eacute;rcoles de Ceniza, 4 de marzo de 1981<\/i><\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.&nbsp;&quot;Tocad la trompeta en Si&oacute;n, proclamad un ayuno&#8230;&quot; (<i>Jl<\/i> 2, 15).<\/p>\n<p>Con este anuncio se expresa el Profeta Joel en la liturgia de hoy. Mi&eacute;rcoles de Ceniza, con la que la Iglesia ordena el santo ayuno, el gran ayuno de cuarenta d&iacute;as, a semejanza del ayuno de cuarenta d&iacute;as de Cristo. Y es un ayuno que tiene el valor de punto de arranque espiritual y de introducci&oacute;n al misterio pascual.<\/p>\n<p>Por ello nos reunimos<i> en Santa Sabina <\/i>siguiendo la costumbre de las<i> estaciones <\/i>cuaresmales. Como dice m&aacute;s adelante el Profeta, salen los ancianos, muchachos, ni&ntilde;os de pecho, esposos en la flor de la vida y sacerdotes. Y encontr&aacute;ndose &quot;entre el vest&iacute;bulo y el altar&quot; cantan: &quot;Ten piedad de tu pueblo, oh Yav&eacute;, ten piedad&#8230;&quot;<i> (Jl<\/i> 2, 17).<\/p>\n<p>2.&nbsp;La Iglesia proclama la Cuaresma. En virtud de su poder legislativo regula sus prescripciones. Pero aqu&iacute; no basta la regla sola. Es necesario que a cada <i> coraz&oacute;n<\/i> y a cada<i> conciencia<\/i> llegue individualmente esta llamada, para que prenda la levadura de la Cuaresma. Por eso se dirige hoy la Iglesia a cada hombre en particular. No se limita a una disposici&oacute;n general, sino que se acerca a cada uno con un <i>gesto<\/i> particular, con una<i> palabra<\/i> espec&iacute;fica recordados por la liturgia.<\/p>\n<p>El<i> gesto<\/i> consiste en la imposici&oacute;n de la ceniza en la frente. En cuanto a la<i> palabra,<\/i> que explica el gesto, hay dos f&oacute;rmulas. La primera, muy antigua, est&aacute; tomada del Libro del G&eacute;nesis: &quot;Polvo eres y en polvo te convertir&aacute;s&quot; (cf. <i>G&eacute;n<\/i> 3, 19); recuerda al hombre su caducidad del mismo modo que Isa&iacute;as cuando dice: &quot;Toda carne es como hierba y toda su gloria como flor del campo que se seca y se marchita&quot; (cf.<i> Is<\/i> 40, 6-7). En cambio, la segunda f&oacute;rmula es de impronta evang&eacute;lica: &quot;Arrepent&iacute;os y creed en el Evangelio&quot;<i> (Mc<\/i> 1, 15); la ha sugerido la reforma postconciliar reciente, y brinda al hombre una invitaci&oacute;n y una propuesta abri&eacute;ndole la perspectiva de la fe y la conversi&oacute;n en su vida concreta.<\/p>\n<p>3.&nbsp;<i>Proclamar<\/i> el ayuno en Si&oacute;n quiere decir<i> llegar hasta el hombre interior. <\/i>Con el gesto lit&uacute;rgico de la ceniza y con la palabra que lo acompa&ntilde;a, se debe desvelar ante &eacute;l toda<i> la realidad de la misericordia<\/i> divina, la verdad de que el Se&ntilde;or &quot;Yav&eacute;, encendido en celo por su tierra, perdona a su pueblo&quot; (cf.<i> Jl<\/i> 2, 18).<\/p>\n<p>Como he escrito en la Enc&iacute;clica &quot;<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0034\/__PF.HTM\">Dives in misericordia<\/a>&quot;. &laquo;La conversi&oacute;n a Dios consiste siempre en<i> descubrir su misericordia,<\/i> es decir, ese amor que es paciente y benigno a medida del Creador y Padre; el amor al que &quot;Dios, Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo&quot; (<i>2 Cor <\/i>1,<i> <\/i>3) es fiel hasta las &uacute;ltimas consecuencias en la historia de la alianza con el hombre: hasta la cruz, hasta la muerte y resurrecci&oacute;n de su Hijo. La conversi&oacute;n a Dios es siempre fruto del &quot;reencuentro&quot; de este Padre, rico en misericordia&raquo; (n&uacute;mero 13).<\/p>\n<p>&iquest;No es precisamente el amor &quot;celoso&quot; del Se&ntilde;or a su tierra, sobre lo que meditaremos a lo largo de todo el tiempo de Cuaresma? Ser&aacute; as&iacute; tambi&eacute;n cuando se desvele a los ojos de nuestra alma \u2014mejor que en otras circunstancias\u2014<i> la cruz,<\/i> es decir,<i> el amor enardecido hasta el fin.<\/i><\/p>\n<p>Proclamar el ayuno quiere decir &iexcl;recordar con todas las fuerzas este amor! Recordar la cruz. Aceptar el ayuno quiere decir acoger la revelaci&oacute;n de este amor:<i> volver a encontrarse a si mismo <\/i>en las dimensiones de este amor-misericordia.<\/p>\n<p>4.&nbsp;De esto precisamente habla el Ap&oacute;stol en la segunda lectura, tomada de la segunda Carta a los Corintios:<\/p>\n<p>&quot;Por Cristo os rogamos: Reconciliaos con Dios. A quien no conoci&oacute; pecado, le hizo pecado por nosotros para que en El fu&eacute;ramos justicia de Dios&quot;<i> (2 Cor <\/i>5, 20-21).<\/p>\n<p>De modo que aceptar la llamada de la Cuaresma quiere decir ser llamados a una cooperaci&oacute;n particular con Cristo: &quot;Cooperando, pues, con El, os exhortamos a que no recib&aacute;is en vano la gracia de Dios, porque dice: &#8216;En el tiempo propicio te escuch&eacute; y en el d&iacute;a de la salud te ayud&eacute;&#8217;&quot;<i> (ib,<\/i> 6, 1-2).<\/p>\n<p>Aceptar la llamada de la Cuaresma quiere decir aceptar la llamada a una <i> cooperaci&oacute;n particular con la gracia.<\/i> Esta llamada se expresa con la palabra de la liturgia. Pero debe resonar hondamente en el coraz&oacute;n y la conciencia de cada uno de nosotros.<\/p>\n<p>5.&nbsp;La colaboraci&oacute;n con Cristo, la cooperaci&oacute;n con la gracia impulsan a las obras concretas de que habla el Evangelio de hoy. En efecto, en el serm&oacute;n de la monta&ntilde;a Jes&uacute;s hace alusi&oacute;n a la limosna, la oraci&oacute;n y el ayuno, considerados ya en su ambiente actos fundamentales del hombre religioso. Pero &eacute;l insiste en el modo de ponerlos en pr&aacute;ctica, que debe rehuir toda ostentaci&oacute;n e hipocres&iacute;a. Estas obras han de ir acompa&ntilde;adas de esp&iacute;ritu de adhesi&oacute;n interior que ser&aacute; tanto m&aacute;s fuerte y sincero cuanto m&aacute;s se lleven a efecto &quot;en lo secreto&quot;<i> (Mt<\/i> 6, 6-8), en relaci&oacute;n de intimidad con el Padre celestial, porque mientras &quot;el hombre ve la apariencia, Yav&eacute; mira al coraz&oacute;n&quot; (<i>1 Sam<\/i> 16, 7).<\/p>\n<p>La Cuaresma no puede pasar inadvertida. No puede dejar de distinguirse del resto de los d&iacute;as y de las semanas. Debe ser un &quot;tiempo fuerte&quot;. Debe ser respuesta a la llamada (al reto). De modo que debe afrontarse conscientemente y de la misma manera ponerse en pr&aacute;ctica. Debe ser un<i> programa.<\/i> En otro tiempo era el programa que resultaba de los preceptos pormenorizados de la Iglesia. Hoy debe ser un programa aceptado personalmente hasta el fondo y realizado seg&uacute;n el esp&iacute;ritu de la Iglesia.<\/p>\n<p>6.&nbsp;As&iacute; hoy aqu&iacute;, en este lugar, yo, Obispo de Roma, decreto &quot;la santa Cuaresma&quot;, y conmigo lo hacen todos los obispos y Pastores de la Iglesia.<\/p>\n<p>&iexcl;Comienza el tiempo santo!<\/p>\n<p>&iexcl;Acogedlo con la conciencia, el coraz&oacute;n y el comportamiento!<\/p>\n<p>As&iacute; dice el Se&ntilde;or: &quot;Convert&iacute;os a m&iacute; de todo coraz&oacute;n en ayuno, en llanto <i>y<\/i> en gemido&quot;<i> (Jl 2,<\/i> 12).<\/p>\n<p>Pero rasgu&eacute;monos el coraz&oacute;n y no las vestiduras (cf.<i> ib.,<\/i> 2, 13), para que nuestro ayuno y conversi&oacute;n lleguen hasta las profundidades m&aacute;s &iacute;ntimas de nuestra persona, y nuestro Padre que ve lo oculto, nos premiar&aacute; (cf.<i> Mt<\/i> 6, 3).<\/p>\n<p>&iexcl;Am&eacute;n!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1981 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA BAS&Iacute;LICA DE SANTA SABINA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Mi&eacute;rcoles de Ceniza, 4 de marzo de 1981 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Tocad la trompeta en Si&oacute;n, proclamad un ayuno&#8230;&quot; (Jl 2, 15). 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