{"id":39752,"date":"2016-10-05T23:00:27","date_gmt":"2016-10-06T04:00:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-febrero-de-1981-santa-misa-del-espiritu-santo-anchorage-ee-uu\/"},"modified":"2016-10-05T23:00:27","modified_gmt":"2016-10-06T04:00:27","slug":"26-de-febrero-de-1981-santa-misa-del-espiritu-santo-anchorage-ee-uu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-febrero-de-1981-santa-misa-del-espiritu-santo-anchorage-ee-uu\/","title":{"rendered":"26 de febrero de 1981: Santa Misa del Esp\u00edritu Santo, Anchorage (EE UU)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/sub_index1981\/trav_far-east.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A EXTREMO ORIENTE<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">SANTA MISA EN EL &laquo;DELANEY PARK STRIP&raquo;<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b><br \/> Anchorage, Alaska<br \/> Jueves 26 de febrero de 1981<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas: <\/i><\/p>\n<p>&iexcl;Cantad al Se&ntilde;or un c&aacute;ntico nuevo, cantad al Se&ntilde;or toda la tierra, proclamad su glor&iacute;a entre las naciones, sus maravillas entre los pueblos!<\/p>\n<p>1.&nbsp;Los sentimientos de alegr&iacute;a que movieron el coraz&oacute;n del Salmista a alabar al Se&ntilde;or con estas palabras, son los mismos sentimientos que nos inundan a nosotros al encontrarnos reunidos aqu&iacute; en Anchorage para celebrar esta Misa del Esp&iacute;ritu Santo. &iquest;De qu&eacute; mejor modo podemos alabar a Dios que<i> en ese Esp&iacute;ritu, que es el principio vital de la vida de la Iglesia<\/i>? &iquest;Qu&eacute; mejor c&aacute;ntico podr&iacute;amos cantar que el que habla de la inspiraci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo y de su gu&iacute;a en la proclamaci&oacute;n del Evangelio de Cristo al mundo? &iquest;Qu&eacute; otra cosa proporciona mayor motivo de alegr&iacute;a que la presencia del Esp&iacute;ritu que es para nosotros promesa, primicia y garant&iacute;a de la gloria que nos espera en el cielo?<\/p>\n<p>2.&nbsp;Al estar aqu&iacute; en Alaska, tan ricamente dotada de bellezas naturales, a veces tan abrupta, y sin embrago tan espl&eacute;ndida,<i> sentimos la presencia del Esp&iacute;ritu de Dios en las numerosas obras de la creaci&oacute;n.<\/i> Y no s&oacute;lo experimentamos esta presencia en la naturaleza inanimada, y en el orden de las plantas y los animales, sino sobre todo en el precioso don de la vida que Dios ha puesto dentro de cada uno de sus hijos e hijas. Al crear hombre y mujer a su propia imagen, Dios permanece con cada uno en el peregrinaje de esta vida terrena, invitando, llamando, impulsando con su Esp&iacute;ritu a aceptar la salvaci&oacute;n ofrecida en Cristo.<\/p>\n<p>Al contemplaros a todos reunidos aqu&iacute;, veo de forma evidente la llamada de fe del Esp&iacute;ritu Santo en Alaska.<i> Numerosas personas de diferentes ambientes y culturas se hallan reunidas aqu&iacute; en una tola comunidad de fe.<\/i> Aqu&iacute; los nativos de Alaska \u2014esquimales, aleutianos e indios\u2014 se unen a hombres de todas las partes de Estados Unidos para formar una comunidad eclesial. Aqu&iacute; han venido recientemente hispanos en gran n&uacute;mero para unirse a la comuni&oacute;n de la Iglesia. Al reconocer esta acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu, &iquest;no nos vemos impulsados a cantar un c&aacute;ntico alegre al Se&ntilde;or? &iquest;Acaso no desbordan nuestros corazones cuando hablamos de todas las maravillosas bendiciones que el Esp&iacute;ritu Santo ha infundido en la Iglesia?<\/p>\n<p>3. Pero existe otro motivo para dar gracias al Esp&iacute;ritu Santo en este momento. Al terminar ahora mi viaje pastoral que durante los &uacute;ltimos once d&iacute;as me ha llevado a Pakist&aacute;n, Filipinas, Guam, Jap&oacute;n, y ahora aqu&iacute; a Alaska, quiero expresar mi profunda gratitud al Esp&iacute;ritu Santo por esta gu&iacute;a y protecci&oacute;n a lo largo de toda esta visita. Comenc&eacute; mi viaje en nombre de la Sant&iacute;sima Trinidad como un peregrino de la fe, respondiendo a la misi&oacute;n que Jes&uacute;s encomend&oacute; a Pedro: &quot;Confirma a tus hermanos&quot;<i> (Lc<\/i> 22, 32). Para llevar a cabo esta responsabilidad, que a trav&eacute;s de la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo me ha sido confiada a m&iacute;, emprend&iacute; este viaje, y espero que estos esfuerzos sean, con la asistencia del mismo Esp&iacute;ritu Santo, fuente de &aacute;nimo para los obispos y para todos mis hermanos y hermanas en la fe.<\/p>\n<p>4. Podemos muy bien preguntarnos: &iquest;C&oacute;mo mueve el Esp&iacute;ritu Santo los corazones humanos para responder a la revelaci&oacute;n de la gloria del Se&ntilde;or? Jesucristo nos dice en el Evangelio hoy que los misterios de la fe est&aacute;n ocultos a los sabios y entendidos de este mundo y que se dan a conocer, sin embargo, a los ni&ntilde;os. La respuesta de fe es siempre una respuesta de ni&ntilde;o, de uno que reconoce a Dios como Padre.<\/p>\n<p>El mismo Jes&uacute;s nos ense&ntilde;a esta lecci&oacute;n al aceptar la misi&oacute;n de su vida, no buscando hacer su propia voluntad, sino m&aacute;s bien la voluntad de Aquel que le envi&oacute; (cf.<i> Jn<\/i> 5, 30). Concebido por obra del Esp&iacute;ritu Santo, Jes&uacute;s es el portador del Esp&iacute;ritu en todas las situaciones de su ministerio p&uacute;blico. Cuando hab&iacute;a cumplido la voluntad de su Padre, en la pasi&oacute;n, muerte y resurrecci&oacute;n, Jes&uacute;s envi&oacute; el Esp&iacute;ritu Santo sobre sus disc&iacute;pulos para que continuaran y llevaran a t&eacute;rmino el plan universal de salvaci&oacute;n del Padre.<\/p>\n<p>Es bueno que reflexionemos durante unos momentos sobre lo que implica <i>la filiaci&oacute;n de Cristo,<\/i> en la cual participamos nosotros a trav&eacute;s del Esp&iacute;ritu Santo. A ello nos ayuda nuestra segunda lectura de la Carta de San Pablo a los Romanos. El Ap&oacute;stol describe el estatuto del hijo como diferente de la condici&oacute;n del esclavo. Existe una relaci&oacute;n diferente, una relaci&oacute;n de intimidad, y esta intimidad se halla indicada en el nombre con que conoce y se dirige al Padre. San Pablo nos dice que aquellos que han nacido del agua y del Esp&iacute;ritu Santo se dirigen al Padre Divino con las mism&iacute;simas palabras que Jes&uacute;s us&oacute; en la intimidad de su oraci&oacute;n en Getseman&iacute;: &quot;Abba!, &iexcl;Padre!&quot; (cf.<i> Rom<\/i> 8 16). Por tanto, nuestra filiaci&oacute;n en Cristo implica una relaci&oacute;n que es m&aacute;s cercana y m&aacute;s personal que la de un hijo con el padre que le ha engendrado. Existe, por parte de Dios, un amor &quot;que no s&oacute;lo crea el bien, sino que hace participar en la vida misma de Dios: Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo&quot;<i> (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0034\/__P8.HTM\">Dives in misericordia<\/a>,<\/i> 7). Mientras que el esclavo tiene una obligaci&oacute;n respecto del patr&oacute;n, el hijo es libre y puede, por eso, devolver el mismo amor con que &eacute;l ha sido amado.<\/p>\n<p>Como hijos de Dios, nuestro amor, dado y mantenido en el Esp&iacute;ritu Santo, nos invita a una intimidad cada vez m&aacute;s profunda con el Padre. &iexcl;Y qu&eacute; voluntariosa y entusiasta ha de ser nuestra respuesta! Esta invitaci&oacute;n se percibe en la oraci&oacute;n, la cual no es s&oacute;lo una obligaci&oacute;n que cumplir, sino un medio de fortalecer nuestra uni&oacute;n en el amor. En la Iglesia esta actividad de la oraci&oacute;n no se limita s&oacute;lo a ciertos grupos o a individuos particulares. Es un privilegio y una obligaci&oacute;n para todos. Tampoco ha de limitarse la oraci&oacute;n a la participaci&oacute;n en la plegaria lit&uacute;rgica de la Iglesia; ha de reflejarse tambi&eacute;n en la b&uacute;squeda constante que los individuos y los grupos han de realizar para descubrir en la oraci&oacute;n privada y comunitaria modos de profundizar su uni&oacute;n con Cristo.<\/p>\n<p>En este contexto hemos de reconocer la sabidur&iacute;a de Pablo VI, el cual observ&oacute; que a trav&eacute;s de la oraci&oacute;n los cristianos adquir&iacute;an el primer fruto del Esp&iacute;ritu, que es la alegr&iacute;a: &quot;Por tanto, el Esp&iacute;ritu Santo suscita en el coraz&oacute;n humano una plegaria filial impregnada de acci&oacute;n de gracias, que brota de lo &iacute;ntimo del alma en la oraci&oacute;n y se expresa en la alabanza, la acci&oacute;n de gracias, la reparaci&oacute;n y la s&uacute;plica. Entonces podemos gustar la alegr&iacute;a propiamente espiritual, que es un fruto del Esp&iacute;ritu Santo: consiste esta alegr&iacute;a en que el esp&iacute;ritu humano halla reposo y una satisfacci&oacute;n &iacute;ntima en la posesi&oacute;n del Dios Trino, conocido por la fe y amado con la caridad que proviene de El&quot; <i>(<a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19750509_gaudete-in-domino.html\">Gaudete in Domino<\/a>,<\/i> III).<\/p>\n<p>Sin embargo, la presencia de esta alegr&iacute;a no excluye la posibilidad del sufrimiento. San Pablo pone esto enseguida de manifiesto cuando dice que<i> la participaci&oacute;n en la filiaci&oacute;n de Cristo significa participar tambi&eacute;n en sus sufrimientos.<\/i> Pues gloriarse en Cristo es gloriarse en su cruz (cf.<i> Gal<\/i> 6, 14). Si tratamos de profundizar nuestra relaci&oacute;n con el Padre en el Esp&iacute;ritu Santo, no hemos de sorprendernos al comprobar que somos malentendidos, contestados o perseguidos a causa de nuestras creencias.<\/p>\n<p>5.&nbsp;Hace nueve d&iacute;as <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/homilies\/1981\/documents\/hf_jp-ii_hom_19810218_beatificazione-ruiz.html\">beatifiqu&eacute; a Lorenzo Ruiz y a sus compa&ntilde;eros en Filipinas<\/a>. Estos santos hombres y mujeres conocieron bien el significado de las palabras de Cristo: &quot;Si me persiguieron a m&iacute;, tambi&eacute;n a vosotros os perseguir&aacute;n&quot; (<i>Jn<\/i> 15, 20). Pero a pesar de la oposici&oacute;n que encontraron, ellos confiaron en la gu&iacute;a del Esp&iacute;ritu Santo para sostenerlos en el momento del sufrimiento.<\/p>\n<p>Tal fe ha marcado tambi&eacute;n la historia de<i> los misioneros en estos territorios de Alaska.<\/i> Tambi&eacute;n ellos se encontraron con la cruz en forma de limitaciones f&iacute;sicas, fracasos y oposici&oacute;n a sus esfuerzos para extender la fe. A menudo sus esfuerzos parec&iacute;an dar pocos resultados en el tiempo que ellos vivieron, pero la semilla fue plantada por los testigos de una fe que permanece hasta hoy.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas: Aprendamos la sabidur&iacute;a de los hijos de Dios para confiar y esperar en la presencia permanente del Esp&iacute;ritu Santo en la Iglesia. Que no seamos confundidos nunca por el sufrimiento que puede venir a nuestras vidas, sino que busquemos m&aacute;s bien transformarlo a la luz de la cruz de nuestro Salvador Jesucristo. Que pongamos siempre nuestra confianza en el Esp&iacute;ritu Santo para descubrir una oportunidad de extender el amor redentor de Cristo en cada nueva situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>6.<b>&nbsp;<\/b><i>La generaci&oacute;n presente trae consigo nuevos retos y nuevas oportunidades para la Iglesia en Alaska.<\/i>&nbsp;El Evangelio necesita ser proclamado de nuevo cada d&iacute;a, y el fuego de la fe necesita ser atizado para convertirse en llama. La Iglesia necesita algunos que prediquen, que prediquen y administren los sacramentos del amor de Cristo. No dudo en pedir a la juventud de Alaska que responda a este reto. Entre vosotros, el Esp&iacute;ritu Santo est&aacute; sembrando, sin duda, semilla de vocaciones sacerdotales y religiosas. No sofoqu&eacute;is esta llamada, sino entregaos generosamente al servicio del Evangelio de Cristo.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo el Esp&iacute;ritu Santo ha hablado, a trav&eacute;s del Concilio Vaticano II, de la necesidad de una creciente integraci&oacute;n de los seglares en el apostolado de la Iglesia. Los seglares est&aacute;n llamados a participar en la misi&oacute;n de, la Iglesia en las m&uacute;ltiples circunstancias de sus vidas. En sus familias y en sus ocupaciones diarias, en actividades de misericordia y caridad, en la catequesis y en la causa de la justicia, los seglares, hombres y mujeres, deben construir la Iglesia y contribuir a la consagraci&oacute;n del mundo. Cada miembro de la Iglesia posee un carisma especial que el Esp&iacute;ritu de Dios le ha otorgado para el bien de la Iglesia. Cada don debe ser ejercido en beneficio de todo el Cuerpo de Cristo.<\/p>\n<p>&#8216; 7. Mis queridos amigos en Cristo: No cesemos nunca de alabar<i> al Esp&iacute;ritu Santo,<\/i> que es la fuente inagotable de nuestra vida en Cristo. El estaba presente en la Iglesia en el primer Pentecost&eacute;s. El permanece en la Iglesia hoy y siempre. Pongamos nuestra confianza en su poder de fortalecer y aprendamos a ser siempre d&oacute;ciles en el seguimiento de sus caminos. Que seamos cada vez m&aacute;s sensibles a su influjo en nuestras acciones y estemos siempre dispuestos a implorar su divino auxilio:<\/p>\n<p>Ven, Esp&iacute;ritu Divino, llena los corazones de tus fieles, enciende en ellos el fuego de tu amor. Env&iacute;a tu Esp&iacute;ritu y ser&aacute;n creados, y renovar&aacute;s la faz de la tierra. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1981 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A EXTREMO ORIENTE SANTA MISA EN EL &laquo;DELANEY PARK STRIP&raquo; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Anchorage, Alaska Jueves 26 de febrero de 1981 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: &iexcl;Cantad al Se&ntilde;or un c&aacute;ntico nuevo, cantad al Se&ntilde;or toda la tierra, proclamad su glor&iacute;a entre las naciones, sus maravillas entre los pueblos! &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-febrero-de-1981-santa-misa-del-espiritu-santo-anchorage-ee-uu\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab26 de febrero de 1981: Santa Misa del Esp\u00edritu Santo, Anchorage (EE UU)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39752","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39752","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39752"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39752\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39752"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39752"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39752"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}