{"id":39755,"date":"2016-10-05T23:00:31","date_gmt":"2016-10-06T04:00:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-febrero-de-1981-santa-misa-de-la-paz-en-el-estadio-korakuen-tokio-japon\/"},"modified":"2016-10-05T23:00:31","modified_gmt":"2016-10-06T04:00:31","slug":"24-de-febrero-de-1981-santa-misa-de-la-paz-en-el-estadio-korakuen-tokio-japon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-febrero-de-1981-santa-misa-de-la-paz-en-el-estadio-korakuen-tokio-japon\/","title":{"rendered":"24 de febrero de 1981: Santa Misa de la paz en el estadio Korakuen, Tokio (Jap\u00f3n)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/sub_index1981\/trav_far-east.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A EXTREMO ORIENTE<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">MISA DE LA PAZ<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font> <br \/> <\/b>Estadio Korakuen<br \/> Martes 24 de febrero de 1981<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. &quot;La paz os dejo, mi paz os doy&quot; <i>(Jn<\/i> 14, 27). Estas son las palabras de Cristo a los Ap&oacute;stoles, y nosotros repetimos estas palabras cada d&iacute;a en la Misa, antes de la comuni&oacute;n.<\/p>\n<p>De este modo, el mismo Cristo pronuncia cada d&iacute;a estas palabras, y comparte con nosotros<i> cada d&iacute;a su paz, <\/i>lo mismo que comparte con nosotros su Cuerpo y su Sangre en las especies eucar&iacute;sticas.<\/p>\n<p>Cada d&iacute;a, por tanto, recibimos de Cristo su paz,<i> para d&aacute;rsela<\/i> a los dem&aacute;s. Para transmitirla.<\/p>\n<p>Esto mismo sucede ya durante la liturgia, cuando, al pronunciar las palabras &quot;la paz sea contigo&quot;, extendemos nuestras manos al que est&aacute; a nuestro lado y le expresamos nuestra cercan&iacute;a fraterna, nuestro deseo de paz y amor.<\/p>\n<p>Desde este lugar, en que se celebra la liturgia eucar&iacute;stica,<i> el signo de la paz<\/i> se esparce en grandes olas hacia los hombres, las familias, los barrios, las naciones y hacia toda la humanidad.<\/p>\n<p>Cristo, nuestro Se&ntilde;or, es el incansable donador de paz, esa paz que el mundo no puede dar, porque el mundo no la conoce (cf.<i> Jn<\/i> 14, 27).<\/p>\n<p>2. &iexcl;Queridos hermanos y hermanas!<\/p>\n<p><i>Vengo a vosotros en el nombre de Cristo.<\/i>&nbsp;En el nombre de Cristo puse pie ayer en esta alejada isla, en esta vasta ciudad, capital de vuestra naci&oacute;n y del Imperio, ciudad que es tambi&eacute;n una de las sedes de la Iglesia en Jap&oacute;n.<\/p>\n<p>Vengo a vosotros como un<i> peregrino, <\/i>siguiendo los<i> senderos de la Buena Noticia,<\/i> que lleg&oacute; aqu&iacute; hace siglos y fue recibida como el mensaje del amor de Dios a los hombres, como el mensaje de la paz. &quot;Porque tanto am&oacute; Dios al mundo, que le dio su unig&eacute;nito Hijo, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga la vida eterna&quot;<i> (Jn<\/i> 3, 16). Precisamente en nombre de este Cristo, el Hijo del Dios Eterno, y al mismo tiempo nuestro hermano, el Hijo de Mar&iacute;a de Nazaret, estoy aqu&iacute; en medio de vosotros y os digo: &quot;La paz sea con vosotros\u201d.<\/p>\n<p>3. Os lo digo a todos y a cada uno de vosotros. La<i> paz<\/i> es una<i> posesi&oacute;n <\/i>preciosa del<i> coraz&oacute;n humano.<\/i> Por eso me dirijo de esta manera a vuestros corazones y os deseo a cada uno de vosotros la paz del coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>La paz de la buena conciencia.<\/p>\n<p>Esta es la<i> paz interior,<\/i> el don de la gracia y el fruto de las buenas obras, que llena nuestras vidas de alegr&iacute;a<i> <\/i>y<i> <\/i>felicidad. Por amor a esta paz quiero orar junto con vosotros por cada hermano y hermana de vuestra Iglesia japonesa y de todas las islas de Jap&oacute;n. <i>Paz de coraz&oacute;n.<\/i><\/p>\n<p>4. Al celebrar entre vosotros y con vosotros la Eucarist&iacute;a de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, deseo que todos nosotros hallemos en ella<i> paz con nuestro pr&oacute;jimo. <\/i>Paz:<i> el fruto de la justicia.<\/i> Paz: el fruto<i> del amor.<\/i> &iexcl;Qu&eacute; f&aacute;cilmente se rompe esta paz!<\/p>\n<p>i Con cu&aacute;nta frecuencia los hombres est&aacute;n divididos entre s&iacute;, a pesar de estar cercanos f&iacute;sicamente, incluso dentro de la misma familia!<\/p>\n<p>Que Cristo nos conceda<i> la capacidad de estar en paz con los dem&aacute;s.<\/i> Que se realicen en nosotros las palabras de su serm&oacute;n de la monta&ntilde;a: &quot;Bienaventurados los pac&iacute;ficos&quot;<i> (Mt<\/i> 5, 9).<\/p>\n<p>&iexcl;Aprendamos a construir la paz: y a&nbsp;edificar en paz la sociedad de nuestras familias, nuestros barrios, nuestros lugares de trabajo, escuelas, oficinas y f&aacute;bricas!<\/p>\n<p>Cristo, el constructor de la paz, ofrece a los hombres de esta tierra<i> la bendici&oacute;n de la paz.<\/i> Que ellos cooperen con ella, realizando la justicia y el amor en todas las circunstancias de la vida.<\/p>\n<p>5. Y ahora he puesto pie en el pa&iacute;s que ha conocido el horror singular de la destrucci&oacute;n durante la &uacute;ltima guerra.<\/p>\n<p>El nombre de la ciudad japonesa de <i>Hiroshima<\/i> se ha convertido en un s&iacute;mbolo de las amenazas hacia las que se dirige toda la humanidad, si &eacute;sta no logra vencer la terrible tentaci&oacute;n de dominar a los dem&aacute;s por medio de la total destrucci&oacute;n nuclear.<\/p>\n<p>Aqu&iacute;, donde el recuerdo y los signos de la explosi&oacute;n de la primera bomba at&oacute;mica est&aacute;n vivos y patentes, las<i> palabras de Cristo<\/i> no pueden dejar de adquirir una particular intensidad: &iexcl;La paz sea con vosotros!<\/p>\n<p>Estas palabras han de convertirse en un reto. Deben hacerse eco de todo el horror<i> de la advertencia final.<\/i> Deben convertirse en una llamada, una llamada categ&oacute;rica a toda posible cooperaci&oacute;n de los hombres en favor de la paz en el mundo.<\/p>\n<p><i>A la colaboraci&oacute;n<\/i>&nbsp;de hombres de todas las lenguas, de todas las naciones, de todas las razas y de todas las religiones. Cristo dice: &quot;Mi paz os doy&quot;.<\/p>\n<p>Cu&aacute;nto nos queda a&uacute;n por hacer para que este don de la paz venga a nosotros, para que no sea destruida por nuestra cobard&iacute;a o nuestra maldad, para que podamos evitar una nueva Hiroshima sobre la humanidad.<\/p>\n<p>6. En medio de esta inmensa ciudad, en Jap&oacute;n, Cristo se dirige cada d&iacute;a a nosotros y nos dice: &iexcl;La paz sea con vosotros! Se lo dice<i> a los que son mansos, cari&ntilde;osos y bondadosos,<\/i> a los hijos e hijas de este pa&iacute;s, que poseen una sensibilidad particularmente profunda para apreciar la belleza del mundo y el orden que rige la naturaleza.<\/p>\n<p>El hombre es llamado por Dios a recrearse en esta belleza, a entrar en comuni&oacute;n con este orden.<\/p>\n<p>El coraz&oacute;n humano debe latir con calma<i> al ritmo de toda la creaci&oacute;n,<\/i> a trav&eacute;s de la que el Creador le habla.<\/p>\n<p>Pero el coraz&oacute;n humano est&aacute; inquieto, y no puede descansar (como escribi&oacute; el gran Agust&iacute;n)<i> hasta que no descanse en Dios.<\/i><\/p>\n<p>7. Quiero repetir hoy a los corazones de los hijos e hijas de Jap&oacute;n las palabras de Cristo sobre la paz y, al repetirlas en la gran plegaria eucar&iacute;stica, expreso esta esperanza: &iexcl;Que estos corazones encuentren, a trav&eacute;s de Cristo, paz en Dios! Esa paz que el mundo no puede dar. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1981 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A EXTREMO ORIENTE MISA DE LA PAZ HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Estadio Korakuen Martes 24 de febrero de 1981 &nbsp; 1. &quot;La paz os dejo, mi paz os doy&quot; (Jn 14, 27). Estas son las palabras de Cristo a los Ap&oacute;stoles, y nosotros repetimos estas palabras cada d&iacute;a en la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-febrero-de-1981-santa-misa-de-la-paz-en-el-estadio-korakuen-tokio-japon\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab24 de febrero de 1981: Santa Misa de la paz en el estadio Korakuen, Tokio (Jap\u00f3n)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39755","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39755","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39755"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39755\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39755"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39755"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39755"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}