{"id":39756,"date":"2016-10-05T23:00:33","date_gmt":"2016-10-06T04:00:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-febrero-de-1981-santa-misa-en-la-isla-de-guam\/"},"modified":"2016-10-05T23:00:33","modified_gmt":"2016-10-06T04:00:33","slug":"23-de-febrero-de-1981-santa-misa-en-la-isla-de-guam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-febrero-de-1981-santa-misa-en-la-isla-de-guam\/","title":{"rendered":"23 de febrero de 1981: Santa Misa en la Isla de Guam\u00a0"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/sub_index1981\/trav_far-east.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A EXTREMO ORIENTE<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN LA ISLA DE GUAM<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><br \/> <\/b>Confluencia de las plazas de Espa&ntilde;a y Skinner<br \/> Lunes 23 de febrero de 1981<\/font><\/i><\/p>\n<p><b><\/b><\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>1. &quot;Existe un mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jes&uacute;s, que se entreg&oacute; a s&iacute; mismo para redenci&oacute;n de todos..&quot; (<i>1<\/i> Tim 2, 5). En estas palabras de la segunda lectura de hoy se halla expresada, con fuerza y claridad, la raz&oacute;n de nuestro encuentro. Dios, nuestro Padre amoroso, ha manifestado su gran cuidado por nosotros, sus hijos, permitiendo a su propio Hijo ser nuestra redenci&oacute;n y constituy&eacute;ndolo, de este modo, &uacute;nico mediador de la nueva y eterna alianza.<i> Sentado a la derecha del Padre, Cristo ejerce una misi&oacute;n universal de salvaci&oacute;n,<\/i> misi&oacute;n que se extiende a toda la Iglesia.<\/p>\n<p>2. Por ello a la Iglesia, como Cuerpo de Cristo, ha sido encomendada<i> la misi&oacute;n de proclamar el Evangelio que tiene dimensiones universales.<\/i> Pues en la misteriosa providencia de Dios, la Iglesia ha sido llamada a participar en la obra de la salvaci&oacute;n, a fin de que pueda cumplirse en todo el mundo el deseo del Salvador de que &quot;todos los hombres sean salvos&quot; (<i>1<\/i> <i> Tim<\/i> 2, 4).<\/p>\n<p>Algunas veces esta tarea parece abrumadora, pero entonces la Iglesia percibe que la palabra puesta en sus labios es la llave para entender el significado de nuestra existencia terrestre. De este modo, una alegr&iacute;a incomparable invade el coraz&oacute;n de los sacerdotes, religiosos y laicos cuando vuelve a escucharse en nuestra &eacute;poca el mandato del Divino Maestro: &quot;Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura&quot; (Me 16, 15).<\/p>\n<p>S&iacute;, bajo la gu&iacute;a del Esp&iacute;ritu Santo, siempre presente para consolar e inspirar, la Iglesia proclama, primero a la comunidad cristiana y luego a toda la humanidad, la alegre noticia de que Jes&uacute;s es nuestra paz, Jes&uacute;s es nuestra esperanza, Jes&uacute;s es el camino hacia la vida duradera.<\/p>\n<p>3.&nbsp;La evangelizaci&oacute;n es<i> el centro de la actividad de la Iglesia en el mundo. <\/i>Aqu&iacute; reside su vocaci&oacute;n, comienza su tarea, se concreta su desaf&iacute;o m&aacute;s grande. Mi predecesor Pablo VI desarroll&oacute; de forma elocuente este punto en su Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica sobre la evangelizaci&oacute;n: &quot;La Iglesia permanece en el mundo hasta que el Se&ntilde;or de la gloria vuelva al Padre. Permanece como un signo, opaco y luminoso al mismo tiempo, de una nueva presencia de Jesucristo, de su partida y de su permanencia. Ella lo prolonga y lo contin&uacute;a. Ahora bien, es ante todo su misi&oacute;n y su condici&oacute;n de evangelizador lo que ella est&aacute; llamada a continuar&quot; (<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii nuntiandi<\/a>,<\/i> 15).<\/p>\n<p>4.&nbsp;La Iglesia transmite al mundo una fe &quot;viva&quot;, pues cuando predica, ense&ntilde;a o bautiza,<i> Cristo se hace presente en este acontecimiento.<\/i> De este modo, el Evangelio que ha de proclamarse es siempre algo nuevo que toca a cada una de las generaciones sucesivas con su lozan&iacute;a y su vitalidad y que invita a cada uno a una relaci&oacute;n profundamente personal con Cristo. Esta cualidad din&aacute;mica del Evangelio no cesa jam&aacute;s, pues el creyente es invitado a un<i> cambio continuo de mente y de coraz&oacute;n<\/i> a fin de conformarse cada vez m&aacute;s fielmente a la mente y al coraz&oacute;n de Cristo. Pero por otra parte, &iexcl;qu&eacute; gran privilegio para aquellos que son llamados a ser heraldos del Evangelio! &iexcl;Qu&eacute; satisfacci&oacute;n tan extraordinaria se siente comunicando Cristo a los otros!<\/p>\n<p>5.&nbsp;Desde mi llegada a Guam, me he referido a la deuda de gratitud que tenemos con el esp&iacute;ritu evangelizador de aquellos que han trabajado con dedicaci&oacute;n desinteresada en la transmisi&oacute;n de la fe de Cristo. El vigoroso testimonio de misioneros como el p. Luis Diego San V&iacute;tores, por ejemplo, contin&uacute;a inspir&aacute;ndonos hoy. &iexcl;Y qu&eacute; maravillosa fue la respuesta de los que oyeron la Palabra de Dios a trav&eacute;s de la predicaci&oacute;n de loa misioneros! Con la celebraci&oacute;n de la primera Misa en este lugar el a&ntilde;o 1521, la semilla de la fe comenz&oacute; a echar ra&iacute;ces en los corazones de la gente de Chamorro. En 1668, el aprecio por el Evangelio se manifest&oacute; en el generoso don del Jefe Quipuha, que regal&oacute; el terreno sobre el cual fue construida la primera catedral. Aquella catedral se convirti&oacute; en un s&iacute;mbolo de la animosa perseverancia de la fe del pueblo, obligado a reconstruir su iglesia en varias ocasiones, la &uacute;ltima no hace mucho. S&iacute;, la historia de la fe en Guam ofrece un ejemplo distinguido en el testimonio fiel de los hombres y mujeres que han vivido el Evangelio de obra y de palabra durante m&aacute;s de tres siglos; un testimonio que alcanza a esta misma asamblea lit&uacute;rgica.<\/p>\n<p>6. Pero no podemos contentarnos con el orgullo que sentimos ante esta gloriosa herencia del pasado; hemos de volver nuestra atenci&oacute;n a las exigencias del momento presente. Nuestro Credo no puede ser considerado como una preciosa reliquia de familia que s&oacute;lo sirve para ser admirada de cuando en cuando, pero que luego se oculta para poder conservarla. Nuestro &quot;am&eacute;n&quot; a lo que creemos ha de hallar expresi&oacute;n, m&aacute;s bien, <i>en la puesta en pr&aacute;ctica de nuestra fe en la vida diaria.<\/i><\/p>\n<p>Por ello no podemos limitar nuestra idea de la evangelizaci&oacute;n a la simple difusi&oacute;n de la fe por las diferentes zonas geogr&aacute;ficas del mundo o en las diversas culturas. Hemos de comprender, asimismo, que la tarea de la evangelizaci&oacute;n alcanza a cada uno de los aspectos de la vida humana, &quot;llegando a afectar los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de inter&eacute;s, las l&iacute;neas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que est&aacute;n en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvaci&oacute;n&quot; (<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii nuntiandi<\/a>,<\/i> 19).<\/p>\n<p>En este sentido deseo subrayar el<i> papel esencial que desempe&ntilde;a la familia en el trabajo de la evangelizaci&oacute;n.<\/i> La familia, tal y como nos ha ense&ntilde;ado el Concilio Vaticano II, es una &quot;&iacute;ntima comunidad de vida y amor&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a>,<\/i> 48). Los esposos, al conformar su amor conyugal seg&uacute;n el ejemplo de Cristo, cultivan en sus casas los valores cristianos de ternura, compasi&oacute;n, paciencia y comprensi&oacute;n; estos valores, por su parte, dar&aacute;n origen a un estilo de vida que, por s&iacute; mismo, comunica el mensaje del Evangelio; ser&aacute;n inculcados y alimentados en los hijos que hayan nacido de este amor matrimonial. La familia se convierte, de este modo, en la primera escuela de vida cristiana donde se fomenta un amor a Cristo, a su Iglesia y a la vocaci&oacute;n a la santidad.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, tambi&eacute;n son las familias el lugar donde se realiza el necesario crecimiento de las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. Los padres deber&iacute;an prestar atenci&oacute;n a los primeros signos de tales vocaciones y rogar para que, con la gracia de Dios, su hijo o hija persevere en la llamada. &iexcl;Qu&eacute; mayor bendici&oacute;n puede recibir una familia que la de ver c&oacute;mo sus esfuerzos por vivir el Evangelio son coronados por el &eacute;xito al contar entre sus miembros a alguien que dedique su vida a la predicaci&oacute;n y la ense&ntilde;anza de la Buena Noticia!<\/p>\n<p>7. Sobre todos los bautizados &quot;ha alboreado la gloria del Se&ntilde;or&quot; (<i>Is<\/i> 60, 1),<i> impulsando a cada uno de los creyentes a difundir esta luz siempre y en todo lugar.<\/i> La luz del Evangelio no puede ser apagada a pesar de que las tinieblas dominen los valores y prioridades del mundo. Pero en la perseverancia y la oraci&oacute;n el fiel recibe la gracia de reflejar la verdad que es Cristo para que &quot;se manifieste su gloria&quot; (<i>Is<\/i> 60, 2).<i> Manteng&aacute;monos, pues, firmes en la fe,<\/i> modelando nuestras vidas seg&uacute;n el ejemplo de aquellos distinguidos evangelizadores que nos han precedido.<i> No demos nunca lugar al des&aacute;nimo o al desaliento,<\/i> pues<i> Cristo est&aacute; con nosotros <\/i>para confirmar y afianzar cada uno de nuestros esfuerzos por el Evangelio.<\/p>\n<p>8. Aqu&iacute;,<i> en la Eucarist&iacute;a, celebramos la realidad profunda de la universalidad de la Iglesia.&nbsp;<\/i>Al entregar su cuerpo y su sangre para que nosotros podamos participar de ellos, Jes&uacute;s nos impulsa, al mismo tiempo, a alargar nuestras manos y a aceptar a todos los hombres y mujeres como hermanos y hermanas. As&iacute;, pues, nuestra comuni&oacute;n en Cristo nos lleva a compartir con todos el misterio maravilloso de la vida de Cristo que nos ha sido entregada. Recibiendo el Pan de vida, nos empe&ntilde;amos con Cristo en el objetivo de que &quot;todos los hombres sean salvos&quot; (<i>1 Tim<\/i> 2, 4).<\/p>\n<p>Al acercarnos una vez m&aacute;s al sacrat&iacute;simo momento en que el pan y el vino se transforman en el Cuerpo y la Sangre de nuestro Salvador, renovemos nuestro compromiso por llevar la presencia de su Palabra a nuestros hogares y comunidades, oficinas y lugares de trabajo, adondequiera que vayamos y hagamos lo que hagamos. Y, penetrados por el calor del amor eucar&iacute;stico de Cristo, procuremos buscar caminos m&aacute;s efectivos para proclamar el mensaje de este amor a todos aquellos a quienes encontremos.<\/p>\n<p>Hermanos y hermanas m&iacute;os: Permitid que la luz del Evangelio de Cristo brille en vuestras palabras y acciones. Levantad vuestros ojos a Jes&uacute;s, haciendo que, de este modo, el mundo fije su atenci&oacute;n en El. Estad siempre alegres y confiados en que Jes&uacute;s est&aacute; con su Iglesia, que su oraci&oacute;n ser&aacute; atendida, que El lo hace todo nuevo. Y as&iacute;, con &quot;corazones palpitantes y ensanchados&quot; (cf.<i> Is<\/i> 60, 5) entonemos nuestras alabanzas al Padre por el amor que ha infundido en nosotros en Cristo Jes&uacute;s, su Hijo, &quot;que se entreg&oacute; a s&iacute; mismo para redenci&oacute;n de todos&quot; (1<i> Tim 2,<\/i> 5). Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1981 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A EXTREMO ORIENTE CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN LA ISLA DE GUAM HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Confluencia de las plazas de Espa&ntilde;a y Skinner Lunes 23 de febrero de 1981 Queridos hermanos y hermanas: 1. &quot;Existe un mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jes&uacute;s, que se entreg&oacute; a s&iacute; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-febrero-de-1981-santa-misa-en-la-isla-de-guam\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab23 de febrero de 1981: Santa Misa en la Isla de Guam\u00a0\u00ab<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39756","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39756","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39756"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39756\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39756"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39756"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39756"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}