{"id":39775,"date":"2016-10-05T23:01:01","date_gmt":"2016-10-06T04:01:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-enero-de-1981-visita-al-pontificio-seminario-frances-de-roma\/"},"modified":"2016-10-05T23:01:01","modified_gmt":"2016-10-06T04:01:01","slug":"11-de-enero-de-1981-visita-al-pontificio-seminario-frances-de-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-enero-de-1981-visita-al-pontificio-seminario-frances-de-roma\/","title":{"rendered":"11 de enero de 1981, Visita al Pontificio Seminario Franc\u00e9s de Roma"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA EN EL PONTIFICIO SEMINARIO FRANC&Eacute;S DE ROMA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Domingo 11 de enero de 1981<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta celebraci&oacute;n del Bautismo de Jes&uacute;s el Se&ntilde;or nos introduce en la intimidad del misterio de la persona y misi&oacute;n de Cristo. Y por lo mismo nos introduce en una mejor comprensi&oacute;n de nuestro ser de cristiano, de bautizado y, m&aacute;s a&uacute;n, de nuestra vocaci&oacute;n de sacerdote o futuro sacerdote.<\/p>\n<p>1.&nbsp;Al final de esta semana de Epifan&iacute;a asistimos precisamente a la manifestaci&oacute;n de Cristo, a su &quot;epifan&iacute;a&quot; al ser bautizado por Juan Bautista. A orillas del Jord&aacute;n Jes&uacute;s se mezcl&oacute; con los pecadores, con cuantos esperaban la presencia del Mes&iacute;as haciendo penitencia.<\/p>\n<p>El Verbo hecho carne, a pesar de ser de condici&oacute;n divina, no reput&oacute; codiciable tesoro mantenerse igual a Dios, sino que tom&oacute; la forma de esclavo, haci&eacute;ndose semejante a los hombres, y se hizo obediente (cf.<i> Flp 2,<\/i> 4-8) viviendo en la carne para rescatar a cuantos estaban en poder de la carne.<\/p>\n<p>Y &quot;los cielos se abrieron&quot;, dice misteriosamente San Mateo. Queda manifiesto as&iacute; a quienes fue revelado entonces este acontecimiento espiritual, y a todos aquellos a quienes est&aacute; destinado el relato evang&eacute;lico, que no hay barrera alguna entre Dios y Jes&uacute;s, sino contacto inmediato, uni&oacute;n total, un cara a cara; y nosotros creemos que es as&iacute; en virtud tambi&eacute;n de la Encarnaci&oacute;n, pues es el Verbo de Dios quien se ha hecho carne.<\/p>\n<p>El Profeta Isa&iacute;as hab&iacute;a suspirado por la venida de Dios despu&eacute;s de su revelaci&oacute;n plena, con estos t&eacute;rminos conmovedores: &quot;Oh si rasgaras los cielos y bajaras&#8230; para dar a conocer tu nombre&quot; (<i>Is<\/i> 64, 1-2). Gracias al Hijo conocemos ahora el nombre verdadero de Dios. El Padre se revela como tal llamando a su Hijo &quot;muy amado&quot; en quien ha puesto todo su amor. Revela al Hijo. Lo presenta abiertamente al mundo, comenzando por sus disc&iacute;pulos. &quot;Es el testimonio de Dios, el testimonio que Dios ha dado de su Hijo&quot; (<i>1 Jn<\/i> 5, 9), dir&aacute; San Juan. Con Jes&uacute;s penetramos en el misterio verdadero de Dios, el de la Trinidad Santa.<\/p>\n<p>Porque el Esp&iacute;ritu Santo tambi&eacute;n se manifest&oacute;. Se posa sobre Jes&uacute;s en forma de paloma, esta ave familiar, s&iacute;mbolo del amor y de la paz, que aqu&iacute; es imagen del don perfecto procedente de las profundidades de Dios. Viene a manifestar el v&iacute;nculo inefable que une a Jes&uacute;s con su Padre, y a dar a entender tambi&eacute;n que Jes&uacute;s va a inaugurar p&uacute;blicamente su misi&oacute;n de salvaci&oacute;n entre los hombres con la potencia de lo Alto. Se nos invita, pues, a aplicar a Jes&uacute;s la profec&iacute;a de Isa&iacute;as donde Dios dice: &quot;He aqu&iacute; a mi siervo, a quien sostengo yo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi esp&iacute;ritu sobre &eacute;l&#8230; te he tomado de la mano, y te he formado, te he puesto por alianza para mi pueblo y para luz de las gentes&quot; (<i>Is<\/i> 42, 1-6).<\/p>\n<p>S&iacute;, adoremos al Hijo muy amado en esta &quot;epifan&iacute;a&quot; que los Padres, de Oriente sobre todo, celebran al mismo tiempo que la manifestaci&oacute;n a los Magos en Bel&eacute;n; abierto el cielo, se nos ha manifestado en el seno de la Trinidad, se nos ha manifestado como investido de su misi&oacute;n para con nosotros.<\/p>\n<p>2.&nbsp;El Hijo &uacute;nico de Dios viene a hacernos hijos a nosotros. El misterio de su bautismo nos adentra en el misterio de nuestro bautismo. &quot;Pues de su plenitud recibimos todos gracia sobre gracia&quot;<i> (Jn<\/i> 1, 16). Hemos sido bautizados no s&oacute;lo en agua, sino en el Esp&iacute;ritu que viene de lo alto y comunica la vida de Dios. Hemos sido bautizados en el nombre del Padre, y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo, para entrar en comuni&oacute;n con ellos. En cierta manera los cielos se han abierto para cada uno de nosotros, a fin de que entremos en la &quot;casa de Dios&quot; y conozcamos la adopci&oacute;n divina. Llevamos el sello para siempre, no obstante nuestra debilidad e indignidad. Demos gracias hoy del don de nuestro bautismo; al hacernos part&iacute;cipes de la vida de Dios, nos hace participar en el culto espiritual de Cristo, en su misi&oacute;n prof&eacute;tica,&nbsp;en su servicio real que constituye el sacerdocio com&uacute;n de todos los bautizados. &quot;&iexcl;Cristiano, reconoce tu dignidad!&quot;. El <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/homilies\/1980\/documents\/hf_jp-ii_hom_19800601_parigi-francia.html\">1 de junio &uacute;ltimo<\/a> interpel&eacute; as&iacute; a todo el pueblo de Francia: &quot;Francia, hija primog&eacute;nita de la Iglesia, &iquest;eres fiel a las promesas de tu bautismo?&quot;. Este interrogante os lo planteo hoy a cada uno de vosotros que pertenec&eacute;is al pueblo de Francia, si bien viv&iacute;s actualmente en la di&oacute;cesis de Roma.<\/p>\n<p>3.&nbsp;Y en fin, damos gracias a Dios por esta llamada de Cristo a participar en su sacerdocio ministerial, que nos une tan estrechamente a su misma misi&oacute;n de &quot;Siervo&quot; inaugurada en su bautismo.<\/p>\n<p>Tengo la alegr&iacute;a de celebrar precisamente hoy la Eucarist&iacute;a en un seminario y dirigirme a sacerdotes y en particular a quienes se preparan al sacerdocio, y tambi&eacute;n a sus amigos de Roma. No olvido que represent&aacute;is una parte de los seminaristas de Francia \u2014pr&aacute;cticamente la d&eacute;cima parte, me han dicho\u2014 y proced&eacute;is de gran n&uacute;mero de di&oacute;cesis de Francia.<\/p>\n<p>Queridos amigos: &iquest;Os dais bien cuenta de la gracia que el Se&ntilde;or os ha concedido ya? Ha hecho resonar en vosotros su llamada a dejarlo todo para seguirle, esperando conferiros su Esp&iacute;ritu con la imposici&oacute;n de las manos que har&aacute; de vosotros di&aacute;conos y sacerdotes suyos. &iquest;C&oacute;mo deciros la gran esperanza que pone la Iglesia en vosotros sobre todo para el porvenir de la Iglesia en Francia? El querido cardenal Marty, felizmente presente entre nosotros, podr&iacute;a atestiguarlo mejor que nadie. El Papa comparte esta esperanza de los obispos de Francia y con ellos os manifiesta su confianza y afecto.<\/p>\n<p>A vuestros compa&ntilde;eros del <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/speeches\/1980\/june\/documents\/hf_jp-ii_spe_19800601_seminaristi-francia.html\">seminario de Issy-les-Moulineaux<\/a> ya tuve ocasi&oacute;n de decirles mis ideas en junio &uacute;ltimo, si bien hab&iacute;a confiado a los sacerdotes en Notre Dame el aliento y exhortaciones destinados a ellos. Seguro de que no habr&eacute;is dejado de volver a leer aquellos textos y de que vuestros directores saben orientaros hacia lo esencial, me contentar&eacute; con pocos puntos.<\/p>\n<p>4.&nbsp;Realiz&aacute;is aqu&iacute; el aprendizaje de servidores de Cristo, aprendizaje que necesita larga maduraci&oacute;n espiritual, intelectual y pastoral. Es un poco como la experiencia que hicieron los Ap&oacute;stoles que el Se&ntilde;or congreg&oacute; despu&eacute;s de su bautismo.<\/p>\n<p>Necesit&aacute;is en primer lugar entrar cada d&iacute;a un poco m&aacute;s en el Esp&iacute;ritu de Cristo, enraizaros en El. Esto expresa hasta qu&eacute; punto deb&eacute;is familiarizaros con su Palabra, con la Escritura, y meditarla; tratar con el Se&ntilde;or en la intimidad de la oraci&oacute;n \u2014nada puede reemplazar la oraci&oacute;n personal sin la que nuestra vida sacerdotal se secar&iacute;a\u2014; aprender a orar juntos y a tener conversaciones espirituales con toda sencillez; celebrar al Se&ntilde;or en una liturgia digna y vivida, seg&uacute;n lo permiten el Concilio y la reforma de Pablo VI bien entendida; uniros al Sacrificio de Cristo que ser&aacute; el c&eacute;nit y centro de vuestra vida sacerdotal diaria. Tambi&eacute;n deb&eacute;is aprovecharos de la experiencia de autores espirituales e iniciaros en las escuelas de espiritualidad para nutrir vuestra mentalidad cristiana, orientar y fortificar vuestra acci&oacute;n cristiana y adquirir el arte de guiar a las almas, como record&eacute; en mi <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/letters\/1979\/documents\/hf_jp-ii_let_19790409_sacerdoti-giovedi-santo.html\">Carta a los sacerdotes del Jueves Santo de 1979<\/a>.<\/p>\n<p>5. Est&aacute;is aqu&iacute; igualmente para recibir una s&oacute;lida formaci&oacute;n doctrinal en las diferentes ramas del saber teol&oacute;gico, b&iacute;blico, can&oacute;nico, filos&oacute;fico. No insisto en ello porque pienso que sois unos convencidos y s&eacute; \u2014as&iacute; lo creo\u2014 que os empe&ntilde;&aacute;is en adquirirla. Por otra parte, en esta ciudad de Roma ten&eacute;is la suerte de disponer de universidades y facultades relevantes que exigen alto nivel de estudios e investigaci&oacute;n; &eacute;stas os permiten iniciaros de modo equilibrado en todo el pensamiento del Magisterio de la Iglesia, descubrir su significado profundo y adheriros a &eacute;l con fidelidad. A veces no veis relaci&oacute;n directa entre estos estudios y el ministerio que se os va a pedir; pienso, por ejemplo, en los fundamentos filos&oacute;ficos que revisten tanta importancia. Pero tened paciencia. Est&aacute;is enriqueciendo vuestro raciocinio con elementos s&oacute;lidos y m&eacute;todos absolutamente indispensables para libraros de estar a merced de cualquier viento de doctrina y ser capaces de predicar, ense&ntilde;ar y guiar con seguridad la reflexi&oacute;n de los laicos cristianos en el d&eacute;dalo de las corrientes ideol&oacute;gicas y costumbres actuales. Estos estudios romanos deben daros tambi&eacute;n gusto y posibilidad de proseguir el trabajo intelectual a lo largo de toda la vida. Claro est&aacute; que se os llamar&aacute; a ministerios diversificados que vosotros no pod&eacute;is prever ni os tocar&aacute; elegir, pero que exigir&aacute;n a todos formaci&oacute;n s&oacute;lida y cualificada. Personalmente, siendo arzobispo de Cracovia y profesor en Lubl&iacute;n, siempre he insistido en estos estudios profundos. Piden sacrificios, claro est&aacute;. Pero dan seguridad a la preparaci&oacute;n del porvenir. El problema est&aacute; en velar para que vuestra vida intelectual y vuestra vida espiritual vayan unidas.<\/p>\n<p>6. En fin, todo cuanto hac&eacute;is se endereza a prepararos a la vida apost&oacute;lica de sacerdotes. Y habla del esfuerzo que debe animaros en orden a llevar el Evangelio a vuestros contempor&aacute;neos, ayudarles a acogerlo con una adhesi&oacute;n de fe que frecuentemente resulta dif&iacute;cil, ejercitarlos en la oraci&oacute;n com&uacute;n y en la recepci&oacute;n fructuosa de los sacramentos, y educarlos a las exigencias concretas de la fe en sus ocupaciones varias. Esta ansia de evangelizar ha sido y sigue siendo gloria de un gran n&uacute;mero de sacerdotes franceses; espero que ser&eacute;is de &eacute;stos. No para hacer algo para vosotros. Sino para llevar a Jesucristo. Y por los caminos que quiere la Iglesia. Pues ser sacerdote ser&aacute;, participando en el sacerdocio &uacute;nico de Cristo, participar en el sacerdocio de vuestro obispo y bajo su responsabilidad; ser&aacute; integraros en el <i>presbyterium<\/i> de vuestra di&oacute;cesis con entusiasmo, confianza y humildad, para ejercer una parte del ministerio, la que se os conf&iacute;e y a la que deb&eacute;is estar disponibles; ser&aacute; trabajar solidariamente con vuestros hermanos sacerdotes sin abdicar ninguna de las exigencias de la Iglesia integradas en vuestra formaci&oacute;n. Por el momento, el deber del estudio y el hecho de no ser a&uacute;n sacerdotes, no os consienten encargaros de un apostolado, si bien algunos prestan la ayuda que pueden a la di&oacute;cesis de Roma. Pero deb&eacute;is preocuparos por encima de todo de mantener v&iacute;nculos verdaderos y confiados con vuestro obispo, estar humildemente abiertos a las necesidades espirituales a que deber&eacute;is responder el d&iacute;a de ma&ntilde;ana; a las inquietudes apost&oacute;licas de vuestros hermanos franceses y, sobre todo, a las de vuestros obispos que tienen la responsabilidad de la evangelizaci&oacute;n. El aprendizaje de la vida eclesial se hace tambi&eacute;n a trav&eacute;s de la calidad de vuestra vida comunitaria en este seminario de &quot;Santa Chiara&quot;, de vuestra vida fraterna, de vuestra capacidad de aceptaros, diferentes como sois, y vivir en equipos, orientados hacia la misma meta: la misi&oacute;n de la Iglesia.<\/p>\n<p>Record&aacute;is c&oacute;mo delineaba Isa&iacute;as hace un momento la figura del servidor: &quot;No gritar&aacute;&#8230; la ca&ntilde;a cascada no la quebrar&aacute;, el p&aacute;bilo vacilante no lo apagar&aacute;. Promover&aacute; fielmente el derecho. No vacilar&aacute;&quot;. Ojal&aacute; se&aacute;is el d&iacute;a de ma&ntilde;ana esos Pastores. intr&eacute;pidos, firmes y misericordiosos a un tiempo. Y suscit&eacute;is tambi&eacute;n otros candidatos al sacerdocio. S&iacute;, queridos j&oacute;venes, vuestra oraci&oacute;n, ejemplo y dinamismo al servicio de la Iglesia, y vuestro gozo de servir a Cristo, pueden mucho para obtener de Dios las vocaciones de que tienen necesidad vital la Iglesia en general, y la Iglesia en Francia.<\/p>\n<p>Finalmente, &iquest;es necesario a&ntilde;adir que aqu&iacute; en Roma ten&eacute;is la suerte de poder unir a este sentido pastoral, al amor a vuestra Iglesia local, la apertura a otras Iglesias locales con cuyos miembros pod&eacute;is alternar aqu&iacute;, y la inquietud por la necesaria unidad de la Iglesia universal en comuni&oacute;n con el Papa? Estoy seguro de que mantendr&eacute;is fuertemente esta adhesi&oacute;n a Roma y al Sucesor de Pedro; y siempre ayudar&eacute;is a vuestras comunidades cristianas a vivirla, para que su crecimiento se desenvuelva dentro de la fidelidad a la fe y en armon&iacute;a con todo el Cuerpo de Cristo.<\/p>\n<p>7. Queridos amigos: Esta formaci&oacute;n ser&aacute; fruto de esfuerzos perseverantes que yo ten&iacute;a inter&eacute;s en alentar. Los har&eacute;is con la ayuda de vuestros directores y profesores de esta casa, y de vuestros consejeros espirituales. Quiero darles gracias sinceras por su colaboraci&oacute;n y rendir honor a la congregaci&oacute;n de los padres del Esp&iacute;ritu Santo por la animaci&oacute;n de este seminario pontificio desde su fundaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El alma de vuestros progresos en el camino del sacerdocio ser&aacute;, en fin, el Esp&iacute;ritu Santo, el que se apareci&oacute; sobre Jes&uacute;s en su bautismo y lo encamin&oacute; a su misi&oacute;n. Vamos a pedir al Esp&iacute;ritu Santo por vosotros. Asimismo har&eacute;is vosotros por m&iacute;. Y ello en uni&oacute;n siempre con la Sant&iacute;sima Virgen, tan disponible precisamente al Esp&iacute;ritu Santo, Mar&iacute;a Inmaculada, a quien est&aacute; consagrada vuestra casa y a quien os dirig&iacute;s con justo t&iacute;tulo como a la &quot;Tutela domus&quot;. Ella os conducir&aacute; con seguridad a Jes&uacute;s el Salvador, para que como sacerdotes llegu&eacute;is a ser servidores de su amor. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1981 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA EN EL PONTIFICIO SEMINARIO FRANC&Eacute;S DE ROMA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 11 de enero de 1981 &nbsp; Esta celebraci&oacute;n del Bautismo de Jes&uacute;s el Se&ntilde;or nos introduce en la intimidad del misterio de la persona y misi&oacute;n de Cristo. 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