{"id":39782,"date":"2016-10-05T23:01:33","date_gmt":"2016-10-06T04:01:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-noviembre-de-1982-misa-con-las-religiosas-madrid\/"},"modified":"2016-10-05T23:01:33","modified_gmt":"2016-10-06T04:01:33","slug":"8-de-noviembre-de-1982-misa-con-las-religiosas-madrid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-noviembre-de-1982-misa-con-las-religiosas-madrid\/","title":{"rendered":"8 de noviembre de 1982, Misa con las Religiosas, Madrid"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N&nbsp;DE LA PALABRA&nbsp;CON LAS RELIGIOSAS <br \/>Y LOS MIEMBROS&nbsp;DE INSTITUTOS SECULARES<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Madrid, 8 de noviembre de 1982<\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridas hermanas, <br \/>religiosas y miembros de institutos seculares:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Doy gracias a la Divina Providencia que me procura esta ocasi&oacute;n de encontrarme con vosotras, consagradas espa&ntilde;olas, en vuestra misma patria; y precisamente en medio de estas celebraciones del IV centenario de la gran Santa Teresa, en quien la Iglesia reconoce no solamente la religiosa incomparable, sino tambi&eacute;n uno de sus m&aacute;s eximios doctores.<\/p>\n<p align=\"left\">Aunque os hablo hoy por vez primera en territorio espa&ntilde;ol, no es la primera vez que el Papa encuentra a consagradas espa&ntilde;olas. Lo he hecho frecuentemente en Roma y en mis viajes apost&oacute;licos a trav&eacute;s del mundo, en tantos lugares donde or&aacute;is y trabaj&aacute;is con generosidad y eficacia. Os agradezco de coraz&oacute;n vuestro empe&ntilde;o misionero y espero que, siendo fieles a vuestra tradici&oacute;n de fe, Espa&ntilde;a siga siendo lugar privilegiado de vocaciones, por su abundancia y calidad.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Quiero ante todo manifestaros mi aprecio y afecto por lo que sois y por lo que signific&aacute;is en vuestro pa&iacute;s y en la Iglesia entera. Conservad en vuestro coraz&oacute;n un amor inquebrantable a vuestra hermosa vocaci&oacute;n, la voluntad de responder sin vacilar, cada d&iacute;a, a esa vocaci&oacute;n, y de conformaros cada vez m&aacute;s perfectamente con vuestro Modelo y Se&ntilde;or, Jesucristo. Tened siempre presente vuestra responsabilidad frente a la vida cristiana de vuestros conciudadanos: vuestro fervor acrecienta la vitalidad de vuestra Iglesia, mientras que, por el contrario, vuestra tibieza provocar&iacute;a bien pronto en el pueblo cristiano un proceso de decadencia.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Deseo, en primer lugar, dirigirme a las religiosas contemplativas, cuyas comunidades son tan numerosas y vivas en la tierra de Santa Teresa. Casi una tercera parte de los monasterios contemplativos del mundo est&aacute;n en vuestro pa&iacute;s. Se puede afirmar que el ardor de la Santa Reformadora del Carmelo, su amor a Dios y a la Iglesia, se manifiestan a&uacute;n en su Patria donde, m&aacute;s que en otros lugares, las religiosas contemplativas realizan la expresi&oacute;n m&aacute;s alta de la vida consagrada.<\/p>\n<p align=\"left\">Ellas son en verdad para las dem&aacute;s religiosas la estrella que marca sin cesar la ruta; su vida de oraci&oacute;n, su holocausto cotidiano son apoyo potente para la labor apost&oacute;lica de las dem&aacute;s religiosas, como lo son para la Iglesia visible, que sabe poder contar con su intercesi&oacute;n poderosa ante el Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"left\">4. A vosotras, religiosas dedicadas al apostolado, expreso igualmente el profundo agradecimiento de la Iglesia por vuestra labor apost&oacute;lica: el cuidado incansable de los enfermos y necesitados en hospitales, cl&iacute;nicas y residencias o en sus mismas casas; la actividad educativa en escuelas y colegios; las obras asistenciales que completan la obra pastoral de los sacerdotes; la catequesis y tantos otros medios, a trav&eacute;s de los cuales dais realmente testimonio de la caridad de Cristo. Estad seguras de que esas actividades no s&oacute;lo conservan su actualidad, sino que, debidamente adaptadas, demuestran ser, cada vez m&aacute;s, medios privilegiados de evangelizaci&oacute;n, de testimonio y de promoci&oacute;n humana aut&eacute;ntica.<\/p>\n<p align=\"left\">No os desanim&eacute;is, pues, ante las dificultades. Procurad en vuestro empe&ntilde;o responder cada vez mejor a las exigencias de los tiempos; que vuestra aportaci&oacute;n brote arm&oacute;nicamente de la misma finalidad de vuestros institutos y que vaya marcada con el sello distintivo de la obediencia, de la pobreza y de la castidad religiosa.<\/p>\n<p align=\"left\">No permit&aacute;is que disminuya vuestra generosidad, cuando se trate de responder a las llamadas apremiantes de los pa&iacute;ses que esperan misioneras; estad seguras de que el Se&ntilde;or os recompensar&aacute; con nuevas vocaciones.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Al entregaros generosamente a vuestras tareas, no olvid&eacute;is nunca que vuestra primera obligaci&oacute;n es permanecer con Cristo. Es preciso que sep&aacute;is siempre encontrar tiempo para acercaros a El en la oraci&oacute;n; s&oacute;lo as&iacute; podr&eacute;is luego llevarle a aquellos con quienes os encontr&eacute;is.<\/p>\n<p align=\"left\">La vida interior sigue siendo el alma de todo apostolado. Es el esp&iacute;ritu de oraci&oacute;n el que gu&iacute;a hacia la donaci&oacute;n de s&iacute; mismo; de ah&iacute; que ser&iacute;a un grave error oponer oraci&oacute;n y apostolado. Quienes, como vosotras, han aprendido en la escuela de Santa Teresa de Jes&uacute;s, pueden comprender f&aacute;cilmente, sabiendo que cualquier actividad apost&oacute;lica que no se funda en la oraci&oacute;n, est&aacute; condenada a la esterilidad.<\/p>\n<p align=\"left\">Es necesario, por tanto, que sep&aacute;is siempre reservar a la oraci&oacute;n personal y comunitaria espacios diarios y semanales suficientemente amplios. Que vuestras comunidades tengan como centro la Eucarist&iacute;a y que vuestra participaci&oacute;n diaria en el Sacrificio de la Misa, as&iacute; como vuestro orar en presencia de Jes&uacute;s Sacramentado, sean expresi&oacute;n evidente de que hab&eacute;is comprendido qu&eacute; es lo &uacute;nico necesario.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Deseo recordaros tambi&eacute;n un elemento muy importante de vuestra vida religiosa y apost&oacute;lica: me refiero a la vida fraterna en comunidad.<\/p>\n<p align=\"left\">Al hablar de los primeros cristianos, la Sagrada Escritura pone de relieve que \u201cteniendo todos ellos un solo coraz&oacute;n y una sola alma\u201d, esa misma caridad fraterna les llevaba a poner sus bienes en com&uacute;n, renunciando a considerar cosa alguna como propia. Sab&eacute;is perfectamente que esta y no otra es la definici&oacute;n exacta de vuestra pobreza religiosa, que constituye la base de vuestra vida fraterna en comunidad.<\/p>\n<p align=\"left\">Vuestra opci&oacute;n por la castidad perfecta y vuestra obediencia religiosa han venido a completar vuestra donaci&oacute;n de amor, y a convertir vuestra vida comunitaria en una realidad teoc&eacute;ntrica y cultual; as&iacute; toda vuestra vida queda consagrada y resulta un testimonio vivo del Evangelio. La Iglesia y el mundo necesitan poder ver el Evangelio vivo en vosotras.<\/p>\n<p align=\"left\">Cultivad, pues, en vuestras casas una vida verdaderamente fraterna, edificada sobre la caridad mutua, la humildad y la solicitud por las dem&aacute;s hermanas. Amad vuestra vida de familia y los diversos encuentros que constituyen la trama de vuestra vida diaria. Pod&eacute;is estar seguras de que esa vida de comunidad, vivida en caridad y abnegaci&oacute;n, es la mejor ayuda que pod&eacute;is prestaros mutuamente y el mejor ant&iacute;doto contra las tentaciones que insidian vuestra vocaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Adem&aacute;s de vuestra vida en com&uacute;n, vuestro modo de comportaros y aun vuestro modo de vestir \u2014que os distinga siempre como religiosas\u2014 son en medio del mundo una predicaci&oacute;n constante e inteligente, aun sin palabras, del mensaje evang&eacute;lico; os convierten no en meros signos de los tiempos, sino en signos de vida eterna en el mundo de hoy. Procurad, por lo mismo, que cuando las necesidades del apostolado o la naturaleza de determinadas obras os exijan formar peque&ntilde;os grupos, permanezca siempre en ellos la realidad de la vida fraterna en com&uacute;n, fundada en el Evangelio, edificada sobre los tres votos religiosos y no sobre ideolog&iacute;as mudables o aspiraciones personales.<\/p>\n<p align=\"left\">7. Finalmente, recordad que la comunidad religiosa est&aacute; insertada en la Iglesia y que no tiene sentido sino en la Iglesia, participando de su misi&oacute;n salvadora en fidelidad filial a su Magisterio. Vuestro carisma hab&eacute;is de entenderlo a la luz del Evangelio, de vuestra propia historia y del Magisterio de la Iglesia. Y cuando se trate de comunicar a los otros vuestro mensaje procurad transmitir siempre las certidumbres de la fe y no ideolog&iacute;as humanas que pasan.<\/p>\n<p align=\"left\">8. He mencionado antes las m&uacute;ltiples tareas que llev&aacute;is a cabo en servicio de la Iglesia y por amor a vuestros hermanos, los hombres: hospitales, labores de asistencia o de ense&ntilde;anza, etc. Desear&iacute;a daros una palabra espec&iacute;fica de aliento e impulso, pues todos los servicios que realiz&aacute;is son necesarios, y deb&eacute;is continuar haci&eacute;ndolos.<\/p>\n<p align=\"left\">Por la especial importancia que en el momento presente tiene en Espa&ntilde;a, quiero dirigirme ahora, con una referencia particular, a tantas de vosotras que ten&eacute;is como misi&oacute;n especial la ense&ntilde;anza de la juventud en el &aacute;mbito escolar. Hermosa y exigente tarea, delicada y apasionante a la vez, que implica una grave responsabilidad. Continuad poniendo todos los medios para realizarla con gran esp&iacute;ritu de entrega. Hac&eacute;is algo muy grato a los ojos de Dios, y por lo que merec&eacute;is tambi&eacute;n el aplauso de los hombres, aunque vosotras no busqu&eacute;is ese reconocimiento humano.<\/p>\n<p align=\"left\">Os aliento de todo coraz&oacute;n y os recuerdo la necesidad de que estimul&eacute;is a los hombres y mujeres del ma&ntilde;ana a apreciar con recta conciencia los valores morales, prest&aacute;ndoles su adhesi&oacute;n personal; y que los incit&eacute;is a conocer y amar a Dios cada d&iacute;a m&aacute;s. Ense&ntilde;adles a observar cuanto el Se&ntilde;or ha mandado y, a trav&eacute;s de vuestras palabras y de vuestro comportamiento irreprochable, llevadlos a la plenitud de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">Impartid la doctrina &iacute;ntegra, s&oacute;lida y segura; utilizad textos que presenten con fidelidad el Magisterio de la Iglesia. Los j&oacute;venes tienen derecho a no ser inquietados por hip&oacute;tesis o tomas de posici&oacute;n aventuradas, ya que a&uacute;n no tienen la capacidad de juzgar.<\/p>\n<p align=\"left\">Estad seguras de que si actu&aacute;is con entera fidelidad a la Iglesia, Dios bendecir&aacute; vuestra vida con una generosa floraci&oacute;n de vocaciones. Esforzaos por ser buenas educadoras y recordad que quienes, a lo largo de los siglos, m&aacute;s han ense&ntilde;ado a los otros han sido los santos. Por ello, vuestro primer deber apost&oacute;lico como maestras, educadoras y religiosas es vuestra propia santificaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">9. Unas palabras de particular saludo y aprecio a vosotras, consagradas de institutos seculares, que hab&eacute;is asumido los compromisos de la vida de consagraci&oacute;n reconocidos por la Iglesia, en forma peculiar, diversa de la que caracteriza a las religiosas.<\/p>\n<p align=\"left\">Los institutos seculares constituyen ya en Espa&ntilde;a una realidad muy significativa. La Iglesia los necesita para poder realizar un apostolado de hondo testimonio cristiano en los ambientes m&aacute;s diversos, \u201cpara contribuir a cambiar el mundo desde dentro, convirti&eacute;ndose en fermento vivificante\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Pido al Se&ntilde;or que sean muchas las que escuchen su voz y le sigan por este camino. Y os exhorto a permanecer fieles a vuestra vocaci&oacute;n espec&iacute;fica \u201ccaracterizada y unificada por la consagraci&oacute;n, el apostolado y la vida secular\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">10. Desde el primer momento, la Iglesia puso en su propio centro a la Madre de Jes&uacute;s, alrededor y en compa&ntilde;&iacute;a de la cual los Ap&oacute;stoles perseveraron en la oraci&oacute;n, esperaron y recibieron el Esp&iacute;ritu Santo. Sabed tambi&eacute;n vosotras perseverar as&iacute;, unidas &iacute;ntimamente a Mar&iacute;a, la Madre de Jes&uacute;s y nuestra; recibiendo y transmitiendo a los hermanos el Esp&iacute;ritu Santo y edificando de ese modo la Iglesia. Que Ella os acompa&ntilde;e, consuele y aliente siempre con sus cuidados maternales. Y os anime en el camino mi afectuosa Bendici&oacute;n. As&iacute; sea.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A CELEBRACI&Oacute;N&nbsp;DE LA PALABRA&nbsp;CON LAS RELIGIOSAS Y LOS MIEMBROS&nbsp;DE INSTITUTOS SECULARES HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Madrid, 8 de noviembre de 1982 &nbsp; Queridas hermanas, religiosas y miembros de institutos seculares: 1. 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