{"id":39784,"date":"2016-10-05T23:01:34","date_gmt":"2016-10-06T04:01:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-noviembre-de-1982-ordenaciones-sacerdotales-valencia\/"},"modified":"2016-10-05T23:01:34","modified_gmt":"2016-10-06T04:01:34","slug":"8-de-noviembre-de-1982-ordenaciones-sacerdotales-valencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-noviembre-de-1982-ordenaciones-sacerdotales-valencia\/","title":{"rendered":"8 de noviembre de 1982, Ordenaciones sacerdotales, Valencia"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA CON ORDENACIONES SACERDOTALES<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Valencia, 8 de noviembre de 1982<\/i><\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos en el sacerdocio, <br \/>queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Somos hoy testigos de un gran acontecimiento. 141 di&aacute;conos, procedentes de toda Espa&ntilde;a, van a recibir la ordenaci&oacute;n sacerdotal. A esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica se asocian numerosos sacerdotes de las diversas di&oacute;cesis de vuestra Patria. Han sido invitados a esta ciudad para vivir de nuevo la jornada de su ordenaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Permitidme que salude ante todo al Pastor de esta Iglesia particular, a los obispos presentes, a los sacerdotes y seminaristas, a los que se han dedicado a Dios con una especial consagraci&oacute;n, a todo el noble pueblo de Valencia, de su regi&oacute;n y de toda Espa&ntilde;a, y a cuantos os hab&eacute;is reunido en este paseo de La Alameda. Saludo con afecto particular, junto con sus familiares, a todos los ordenandos. Pero permitidme sobre todo que renueve desde aqu&iacute; mi m&aacute;s afectuoso recuerdo a las personas y familias que en los d&iacute;as pasados han sufrido las consecuencias de devastadoras inundaciones y han perdido seres queridos. Conf&iacute;o en que la necesaria solidaridad y ayuda cristiana les llegar&aacute; eficazmente.<\/p>\n<p align=\"left\">Este d&iacute;a sacerdotal tiene como marco la ciudad de Valencia, de arraigadas tradiciones eucar&iacute;sticas y sacerdotales, con su belleza y colorido, su personalidad y rica historia romana, &aacute;rabe y cristiana; sobre todo en sus grandes figuras sacerdotales: San Vicente Ferrer, Santo Tom&aacute;s de Villanueva, San Juan de Ribera. A ellos habr&iacute;a que a&ntilde;adir numerosos santos sacerdotes, entre ellos San Juan de &Aacute;vila, patrono del clero espa&ntilde;ol. Todos ellos nos acompa&ntilde;an con su intercesi&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">2. &iquest;En qu&eacute; consiste la gracia del sacerdocio que hoy van a recibir estos ordenandos?<\/p>\n<p align=\"left\">Lo sab&eacute;is bien vosotros, queridos di&aacute;conos, que os hab&eacute;is preparado con esmero para este momento sacramental. Lo conoc&eacute;is vosotros, queridos sacerdotes, que llev&aacute;is el peso gozoso y la carga ligera del sacerdocio. Tambi&eacute;n lo sab&eacute;is vosotros, cristianos de Valencia y de Espa&ntilde;a, que acompa&ntilde;&aacute;is a vuestros sacerdotes y con ellos viv&iacute;s el gozo de vuestro sacerdocio com&uacute;n, distinto pero no separado del sacerdocio ministerial.<\/p>\n<p align=\"left\">En este acto hablar&eacute; ante todo a los ordenandos. Pero en ellos veo la ordenaci&oacute;n, reciente o lejana, de cada uno de vosotros, sacerdotes de Espa&ntilde;a, y os exhorto a revivir la gracia que ten&eacute;is por la imposici&oacute;n de las manos.<\/p>\n<p align=\"left\">El sacramento del orden est&aacute; profundamente radicado en el misterio de la llamada que Dios hace al hombre. En el elegido se realiza el misterio de la vocaci&oacute;n divina. Nos lo revela la primera lectura tomada del profeta Jerem&iacute;as.<\/p>\n<p align=\"left\">Dios manifiesta al hombre su voluntad: \u201cAntes que te formara en el vientre, te conoc&iacute;; antes de que t&uacute; salieses del seno materno, te consagr&eacute; y te design&eacute; para profeta de los gentiles\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">La llamada del hombre est&aacute; primero en Dios: en su mente y en la elecci&oacute;n que Dios mismo realiza y que el hombre tiene que leer dentro de su coraz&oacute;n. Al percibir con claridad esta vocaci&oacute;n que viene de Dios, el hombre experimenta la sensaci&oacute;n de su propia insuficiencia. El trata de defenderse ante la responsabilidad de la llamada. Dice como el Profeta: \u201c&iexcl;Ah, Se&ntilde;or Yav&eacute;! He aqu&iacute; que no s&eacute; hablar, pues soy un ni&ntilde;o\u201d. As&iacute;, la llamada se convierte en el fruto de un di&aacute;logo interior con Dios, y es a veces como el resultado de una contienda con El.<\/p>\n<p align=\"left\">Ante las reservas y dificultades que con raz&oacute;n el hombre opone, Dios indica el poder de su gracia.<\/p>\n<p align=\"left\">Y con el poder de esta gracia consigue el hombre la realizaci&oacute;n de su llamada: \u201cIr&aacute;s a donde te env&iacute;e yo, y dir&aacute;s lo que yo te mande. No tengas temor ante ellos, que yo estar&eacute; contigo para salvarte . . . He aqu&iacute; que yo pongo en tu boca mis palabras\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Es necesario, mis queridos hermanos y amados hijos, meditar con el coraz&oacute;n este di&aacute;logo entre Dios y el hombre, para encontrar constantemente el entramado de vuestra vocaci&oacute;n. Este di&aacute;logo ya se ha realizado en vosotros que vais a recibir la ordenaci&oacute;n sacerdotal. Y tendr&aacute; que continuar, ininterrumpido, durante toda vuestra existencia a trav&eacute;s de la oraci&oacute;n, sello distintivo de vuestra piedad sacerdotal.<\/p>\n<p align=\"left\">3. En la conciencia de vuestra llamada por parte de Dios, radica a la vez el secreto de vuestra identidad sacerdotal. Las palabras del profeta Jerem&iacute;as sugieren esa identidad del sacerdote como llamado por una elecci&oacute;n, consagrado con una unci&oacute;n, enviado para una misi&oacute;n. Llamado por Dios en Jesucristo, consagrado por El con la unci&oacute;n de su Esp&iacute;ritu, enviado para realizar su misi&oacute;n en la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">Las ense&ntilde;anzas del Magisterio de la Iglesia acerca del sacerdocio, inspiradas en la Revelaci&oacute;n, recogidas, por as&iacute; decir, de los labios de Dios, pueden disipar cualquier duda acerca de la identidad sacerdotal.<\/p>\n<p align=\"left\">Ante todo, Jesucristo nuestro Se&ntilde;or, sumo y eterno Sacerdote, es el punto central de referencia.<\/p>\n<p align=\"left\">Hay un solo supremo sacerdote, Cristo Jes&uacute;s, ungido y enviado al mundo por el Padre. De este &uacute;nico sacerdocio participan los obispos y los presb&iacute;teros, cada cual en su orden y grado, para continuar en el mundo la consagraci&oacute;n y la misi&oacute;n de Cristo. Part&iacute;cipes de la unci&oacute;n sacerdotal de Cristo y de su misi&oacute;n, los presb&iacute;teros act&uacute;an \u201cin persona Christi\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Para ello reciben la unci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo. S&iacute;, vais a recibir el Esp&iacute;ritu de santidad, como dice la f&oacute;rmula de la ordenaci&oacute;n, para que un especial car&aacute;cter sagrado os configure a Cristo sacerdote, para poder actuar en su nombre.<\/p>\n<p align=\"left\">Consagrados por medio del ministerio de la Iglesia, participar&eacute;is de su misi&oacute;n salvadora como \u201ccooperadores del orden episcopal\u201d y deber&eacute;is estar unidos a los obispos, seg&uacute;n la hermosa expresi&oacute;n de San Ignacio de Antioqu&iacute;a, \u201ccomo las cuerdas a la lira\u201d. Enviados a una comunidad particular, congregar&eacute;is la familia de Dios, instruy&eacute;ndola con la palabra, para hacerla \u201ccrecer en la unidad\u201d y \u201cllevarla por Cristo en el Esp&iacute;ritu al Padre\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Llamados, consagrados, enviados. Esta triple dimensi&oacute;n explica y determina vuestra conducta y vuestro estilo de vida. Est&aacute;is \u201cpuestos aparte\u201d; \u201csegregados\u201d, pero \u201cno separados\u201d. As&iacute; os pod&eacute;is dedicar plenamente a la obra que se os va a confiar: el servicio de vuestros hermanos.<\/p>\n<p align=\"left\">Comprended, pues, que la consagraci&oacute;n que recib&iacute;s os absorbe totalmente, os dedica radicalmente, hace de vosotros instrumentos vivos de la acci&oacute;n de Cristo en el mundo, prolongaci&oacute;n de su misi&oacute;n para gloria del Padre.<\/p>\n<p align=\"left\">A ello responde vuestro don total al Se&ntilde;or. El don total que es compromiso de santidad. Es la tarea interior de \u201cimitar lo que trat&aacute;is\u201d, como dice la exhortaci&oacute;n del Pontifical Romano de las ordenaciones. Es la gracia y el compromiso de la imitaci&oacute;n de Cristo, para reproducir en vuestro ministerio y conducta esa imagen grabada por el fuego del Esp&iacute;ritu. Imagen de Cristo sacerdote y v&iacute;ctima, de redentor crucificado.<\/p>\n<p align=\"left\">En este contexto de entrega total, de uni&oacute;n a Cristo y de comuni&oacute;n con su dedicaci&oacute;n exclusiva y definitiva a la obra del Padre, se comprende la obligaci&oacute;n del celibato. No es una limitaci&oacute;n, ni una frustraci&oacute;n. Es la expresi&oacute;n de una donaci&oacute;n plena, de una consagraci&oacute;n peculiar, de una disponibilidad absoluta. Al don que Dios otorga en el sacerdocio, responde la entrega del elegido con todo su ser, con su coraz&oacute;n y con su cuerpo, con el significado esponsal que tiene, referido al amor de Cristo y a la entrega total a la comunidad de la Iglesia, el celibato sacerdotal.<\/p>\n<p align=\"left\">El alma de esta entrega es el amor. Por el celibato no se renuncia al amor, a la facultad de vivir y significar el amor en la vida; el coraz&oacute;n y las facultades del sacerdote quedan impregnados con el amor de Cristo, para ser en medio de los hermanos el testigo de una caridad pastoral sin fronteras.<\/p>\n<p align=\"left\">5. El secreto de esta caridad pastoral se encuentra en el di&aacute;logo que Cristo mantiene con cada uno de sus elegidos, como lo mantuvo con Pedro, seg&uacute;n las palabras del Evangelio que hemos proclamado. Es la pregunta acerca del amor especial y exclusivo hacia Cristo, hecha a quien ha recibido una misi&oacute;n particular y ha podido experimentar el desencanto en su propia debilidad humana.<\/p>\n<p align=\"left\">El Se&ntilde;or Resucitado no se dirige a Pedro para amonestarlo o castigarlo por su debilidad o por el pecado que ha cometido al renegar de &eacute;l. Viene para preguntarle por su amor. Y esto es de una enorme, elocuente importancia para cada uno de vosotros: \u201c&iquest;Me amas?\u201d. &iquest;Me amas todav&iacute;a? &iquest;Me amas cada vez m&aacute;s? S&iacute;. Porque el amor es siempre m&aacute;s grande que la debilidad y que el pecado. Y s&oacute;lo &eacute;l, el amor, descubre siempre nuevas perspectivas de renovaci&oacute;n interior y de uni&oacute;n con Dios, incluso mediante la experiencia de la debilidad del pecado.<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo, pues, pregunta, examina acerca del amor. Y Pedro responde: \u201cS&iacute;, Se&ntilde;or, t&uacute; lo sabes todo, t&uacute; sabes que te amo\u201d. No responde: S&iacute;, te quiero; m&aacute;s bien se conf&iacute;a al coraz&oacute;n del Maestro y a su conocimiento y le dice: \u201cT&uacute; sabes que te amo\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute;, por medio de este amor, confesado por tres veces, Jes&uacute;s Resucitado conf&iacute;a a Pedro sus ovejas. Y del mismo modo os las conf&iacute;a a vosotros. Es necesario que vuestro ministerio sacerdotal se enra&iacute;ce con vigor en el amor de Jesucristo.<\/p>\n<p align=\"left\">6. El amor indiviso a Cristo y al reba&ntilde;o que El os va a confiar unifica la vida del sacerdote y las diversas expresiones de su ministerio.<\/p>\n<p align=\"left\">Ante todo, configurados con el Se&ntilde;or, deb&eacute;is celebrar la Eucarist&iacute;a, que no es un acto m&aacute;s de vuestro ministerio; es la ra&iacute;z y la raz&oacute;n le ser de vuestro sacerdocio. Ser&eacute;is sacerdotes, ante todo, para celebrar y actualizar el sacrificio de Cristo, \u201csiempre vivo para interceder por nosotros\u201d. Ese sacrificio, &uacute;nico e irrepetible, se renueva y hace presente en la Iglesia de manera sacramental, por el ministerio de los sacerdotes.<\/p>\n<p align=\"left\">La Eucarist&iacute;a se convierte as&iacute; en el misterio que debe plasmar interiormente vuestra existencia. Por una parte, ofrecer&eacute;is sacramentalmente el Cuerpo y la Sangre del Se&ntilde;or. Por otra, unidos a El \u2014 \u201cin persona Christi\u201d\u2014, ofrecer&eacute;is vuestras personas y vuestras vidas, para que asumidas y como transformadas por la celebraci&oacute;n del sacrificio eucar&iacute;stico, sean exteriormente tambi&eacute;n transfiguradas con El, participando de las energ&iacute;as renovadoras de su Resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Ser&aacute; la Eucarist&iacute;a culmen de vuestro ministerio de evangelizaci&oacute;n, &aacute;pice de vuestra vocaci&oacute;n orante, de glorificaci&oacute;n de Dios y de intercesi&oacute;n por el mundo. Y por la comuni&oacute;n eucar&iacute;stica se ir&aacute; consumando d&iacute;a tras d&iacute;a vuestro sacerdocio.<\/p>\n<p align=\"left\">San Vicente Ferrer, el ap&oacute;stol y taumaturgo valenciano, dec&iacute;a que \u201cla misa es el mayor acto de contemplaci&oacute;n que pueda darse\u201d. S&iacute;, as&iacute; es en verdad. Por ello todos vosotros est&aacute;is invitados a alimentar y vivificar la propia actividad con la \u201cabundancia de la contemplaci&oacute;n\u201d, que encontrar&aacute; un manantial inagotable en la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a y de los sacramentos, en la liturgia de las horas, en la oraci&oacute;n mental y cotidiana? y en la meditaci&oacute;n amorosa de los misterios de Cristo y de la Virgen con el rezo del Rosario.<\/p>\n<p align=\"left\">7. La consagraci&oacute;n que vais a recibir os habilita al servicio, al ministerio de salvaci&oacute;n, para ser como Cristo los \u201cconsagrados del Padre\u201d y los \u201cenviados al mundo\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Os deb&eacute;is a los fieles del Pueblo de Dios, para que tambi&eacute;n ellos sean \u201cconsagrados en la verdad\u201d. El servicio a los hombres no es una dimensi&oacute;n distinta de vuestro sacerdocio: es la consecuencia de vuestra consagraci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Ejerced vuestras tareas ministeriales como otros tantos actos de vuestra consagraci&oacute;n, convencidos de que todas ellas se resumen en una: reunir la comunidad que os ser&aacute; confiada en la alabanza de Dios Padre, por Jesucristo y en el Esp&iacute;ritu, para que sea la Iglesia de Cristo, sacramento de salvaci&oacute;n. Para eso evangelizar&eacute;is y os dedicar&eacute;is a la catequesis de ni&ntilde;os y adultos; para eso estar&eacute;is disponibles en la celebraci&oacute;n del sacramento de la reconciliaci&oacute;n; para eso visitar&eacute;is a los enfermos y ayudar&eacute;is a los pobres, haci&eacute;ndoos todo a todos para ganarlos a todos.<\/p>\n<p align=\"left\">No tem&aacute;is as&iacute; ser separados de vuestros fieles y de aquellos a quienes vuestra misi&oacute;n os destina.<\/p>\n<p align=\"left\">M&aacute;s bien os separar&iacute;a de ellos el olvidar o descuidar el sentido de la consagraci&oacute;n que distingue vuestro sacerdocio. Ser uno m&aacute;s, en la profesi&oacute;n, en el estilo de vida, en el modo de vestir, en el compromiso pol&iacute;tico, no os ayudar&iacute;a a realizar plenamente vuestra misi&oacute;n; defraudar&iacute;ais a vuestros propios fieles que os quieren sacerdotes de cuerpo entero: liturgos, maestros, pastores, sin dejar por ello de ser, como Cristo, hermanos y amigos.<\/p>\n<p align=\"left\">Por eso, haced de vuestra total disponibilidad a Dios una disponibilidad para vuestros fieles. Dadles el verdadero pan de la palabra, en la fidelidad a la verdad de Dios y a las ense&ntilde;anzas de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">Facilitadles todo lo posible el acceso a los sacramentos, y en primer lugar al sacramento de la penitencia, signo e instrumento de la misericordia de Dios y de la reconciliaci&oacute;n obrada por Cristo, siendo vosotros mismos asiduos en su recepci&oacute;n. Amad a los enfermos, a los pobres, a los marginados; comprometeos en todas las justas causas de los trabajadores; consolad a los afligidos; dad esperanza a los j&oacute;venes. Mostraos en todo \u201ccomo ministros de Cristo\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">8. En la liturgia de la Palabra han sido proclamadas esas conocidas expresiones de la Primera Carta de San Pedro, dirigidas a los m&aacute;s ancianos, a los \u201cpresb&iacute;teros\u201d, a todos los sacerdotes aqu&iacute; presentes.<\/p>\n<p align=\"left\">Precisamente vosotros aqu&iacute; reunidos, sois los \u201cpresb&iacute;teros\u201d, los \u201cancianos\u201d. Y los j&oacute;venes que hoy recibir&aacute;n esta ordenaci&oacute;n se convierten tambi&eacute;n en \u201cancianos\u201d, responsables de la comunidad.<br \/> Meditad bien qu&eacute; es lo que os pide a vosotros Pedro, el anciano, \u201ctestigo de los sufrimientos de Cristo y participante de la gloria que ha de revelarse\u201d. &iquest;Qu&eacute; es lo que os pide?<\/p>\n<p align=\"left\">Os ruega que cumpl&aacute;is el ministerio pastoral que se os ha confiado: \u201cno por fuerza sino espont&aacute;neamente, seg&uacute;n Dios; no por s&oacute;rdido lucro, sino con prontitud de &aacute;nimo\u201d. S&iacute;; con una entrega generosa. Y como vivos modelos del reba&ntilde;o.<\/p>\n<p align=\"left\">He aqu&iacute; el programa apost&oacute;lico de la vida sacerdotal y del ministerio sacerdotal que un d&iacute;a Dios os confi&oacute;. Nada ha perdido de su actualidad sustancial. Es un programa vivo, de hoy. Y hab&eacute;is de ponerlo con frecuencia ante vuestros ojos, en vuestra alma, para ver reflejado en &eacute;l, como en un espejo, vuestra propia vida y vuestro ministerio.<\/p>\n<p align=\"left\">Si as&iacute; lo hac&eacute;is, como os lo ense&ntilde;a la multitud de sacerdotes santos que en vuestra Patria han sido testigos de Cristo, recibir&eacute;is, cuando aparezca \u201cel supremo Pastor\u201d, esa \u201ccorona inmarcesible de la gloria\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">9. Mis queridos hermanos en el sacerdocio: El Sucesor de Pedro que os habla, os repite este mensaje; y quisiera que, en el d&iacute;a de esta gran ordenaci&oacute;n sacerdotal y en esta celebraci&oacute;n de la gracia del sacerdocio para toda Espa&ntilde;a, se grabe en vuestros &aacute;nimos, en el coraz&oacute;n de cada sacerdote. &iexcl;Sed fieles a este mensaje que viene de Cristo!<\/p>\n<p align=\"left\">Que esta celebraci&oacute;n traiga a toda la Iglesia en Espa&ntilde;a una renovaci&oacute;n de la gracia inagotable del sacerdocio cat&oacute;lico; una mayor unidad entre todos los que han recibido la misma gracia del presbiterado; un aumento considerable de vocaciones sacerdotales entre los j&oacute;venes, atra&iacute;dos por el ejemplo gozoso de vuestra entrega, y la de tantos seminaristas aqu&iacute; presentes, a quienes saludo uno a uno para confirmarlos y animarlos en su vocaci&oacute;n. A la vez que les anuncio que dejo para ellos un particular mensaje m&iacute;o escrito.<\/p>\n<p align=\"left\">La Virgen Mar&iacute;a, que Valencia venera con el dulce t&iacute;tulo de Madre de los Desamparados, se incline con amor sobre vosotros y os haga fieles disc&iacute;pulos del Se&ntilde;or. Acogedla como Madre, como Juan la acogi&oacute; al pie de la Cruz. Que en la gracia del sacerdocio cada uno de vosotros pueda decir tambi&eacute;n a ella \u201cTotus tuus\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">El Se&ntilde;or Resucitado, presente entre nosotros, os mira con amor, mis queridos sacerdotes y ordenandos, y os repite su pregunta acerca de vuestro amor sincero y leal: \u201c&iquest;Me amas?\u201d. Que cada uno de vosotros pueda decir hoy y siempre: \u201cSe&ntilde;or, t&uacute; lo sabes todo, t&uacute; sabes que te amo\u201d. As&iacute; vuestro ministerio ser&aacute; un fiel y fecundo servicio de amor en la Iglesia, para la salvaci&oacute;n de los hombres.<\/p>\n<p align=\"left\">Que el r&eacute;cord de esta solemne ordenaci&oacute;n sacerdotal a la presencia del Papa aumente la vostra fe en Jesucrist, Sacerdot Etern, que comunica el Seu sacerdoci per a la salvaci&ograve; de tots els homens. Aixi siga.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A MISA CON ORDENACIONES SACERDOTALES HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Valencia, 8 de noviembre de 1982 &nbsp; Queridos hermanos en el sacerdocio, queridos hermanos y hermanas: 1. 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