{"id":39786,"date":"2016-10-05T23:01:36","date_gmt":"2016-10-06T04:01:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-noviembre-de-1982-misa-en-barcelona\/"},"modified":"2016-10-05T23:01:36","modified_gmt":"2016-10-06T04:01:36","slug":"7-de-noviembre-de-1982-misa-en-barcelona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-noviembre-de-1982-misa-en-barcelona\/","title":{"rendered":"7 de noviembre de 1982, Misa en Barcelona"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA EN BARCELONA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Barcelona, 7 de noviembre de 1982<\/i><\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos y hermanas<\/i>:<\/p>\n<p align=\"left\"> 1. <span lang=\"ca\">Ens trovem reunits en aquest estadi per celebrar el dia del Senyor. Units al vostre Pastor i a tants germans de Barcelona i de molts altres indrets.<\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> La segunda lectura de esta Misa, tomada de la Carta a los Hebreos, presenta la importancia del acto interno de ofrecimiento de Jes&uacute;s al Padre. Lo realiz&oacute;, por primera vez, al entrar en el mundo por la Encarnaci&oacute;n; su ofrecimiento se refiere entonces a su futuro sacrificio redentor. <\/p>\n<p align=\"left\"> Manteniendo siempre ese ofrecimiento interno, da unidad de sentido a toda su vida terrena. El ofrecimiento acompa&ntilde;&oacute; los dolores y sufrimientos de la cruz, y les dio el valor redentor que sin ese acto de oblaci&oacute;n no habr&iacute;an tenido. Pero aun despu&eacute;s de la resurrecci&oacute;n y ascensi&oacute;n, la vida de Cristo sigue teniendo unidad de sentido, ya que tambi&eacute;n ahora Jes&uacute;s sigue ofreciendo al Padre los dolores ya pret&eacute;ritos de la pasi&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> La ep&iacute;stola utiliza la liturgia veterotestamentaria del d&iacute;a de la expiaci&oacute;n, como esquema explicativo del misterio redentor. En ella las v&iacute;ctimas inmoladas se quemaban fuera del campamento. Tambi&eacute;n Cristo fue inmolado en el Calvario, entonces fuera de la ciudad. El Sumo Sacerdote entraba en el Sancta Sanctorum para ofrecer a Yahv&eacute; el sacrificio. Tambi&eacute;n Cristo, Sacerdote de la Nueva Alianza, resucit&oacute; y subi&oacute; a los cielos, para entrar as&iacute; en el santuario celeste y presentar al Padre perennemente la sangre que un d&iacute;a derram&oacute; sobre la cruz. <\/p>\n<p align=\"left\"> Es el mismo Cristo que viene al altar, repitiendo su ofrecimiento al Padre por nosotros. La peque&ntilde;ez de nuestros deseos de entrega a Cristo y de llevar una vida cristiana, tienen que ser puestos sobre el altar, para que queden unidos al ofrecimiento de Jes&uacute;s. Nuestra humilde entrega \u2014insignificante en s&iacute;, como el aceite de la viuda de Sarepta o el &oacute;bolo de la pobre viudaMezonzo se hace aceptable a los ojos de Dios por su uni&oacute;n a la oblaci&oacute;n de Jes&uacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iquest;Y en qu&eacute; ha de consistir nuestra entrega a Cristo? De inmediato os digo que lo primero que el Papa y la Iglesia esperan de vosotros es que, frente a vuestra propia existencia, frente a la misma Iglesia, frente a la problem&aacute;tica humana actual, adopt&eacute;is actitudes verdaderamente cristianas. <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. Vuestra vida como seres humanos tiene ya en s&iacute; una grandeza y dignidad &uacute;nicas. Ellas imponen una recta valoraci&oacute;n, para vivirla en coherente respeto de las exigencias de verdad, de honestidad, de uso correcto del magn&iacute;fico don divino de la libertad en todas sus dimensiones. <\/p>\n<p align=\"left\"> Pero esta realidad espl&eacute;ndida no puede encerrarse en esos solos horizontes, por m&aacute;s que no pueda prescindir de ellos. Ha de abrirse a la novedad que Cristo vino a traer al mundo, ense&ntilde;ando a cada hombre que es hijo de Dios, redimido con la sangre del mismo Cristo, coheredero con El, destinado a una meta trascendente. <\/p>\n<p align=\"left\"> Ser&iacute;a la mayor mutilaci&oacute;n privar al hombre de esa perspectiva, que lo eleva a la dimensi&oacute;n m&aacute;s alta que puede tener. Y que, en consecuencia, le ofrece el cauce m&aacute;s apto para desplegar sus mejores energ&iacute;as y entusiasmo. <\/p>\n<p align=\"left\"> Como escrib&iacute; en la Enc&iacute;clica \u201c<a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_04031979_redemptor-hominis.html\"><i>Redemptor Hominis<\/i><\/a>\u201d: <font face=\"Times New Roman\">&laquo;<\/font>Esta uni&oacute;n de Cristo en el hombre es en s&iacute; misma un misterio, del que nace \u201cel hombre nuevo\u201d, llamado a participar en la vida de Dios, creado nuevamente en Cristo, en la plenitud de la gracia y la verdad. La uni&oacute;n de Cristo con el hombre es la fuerza y la fuente de la fuerza, seg&uacute;n la incisiva expresi&oacute;n de San Juan en el pr&oacute;logo de su Evangelio: \u201cDioles Dios poder de venir a ser hijos\u201d<font face=\"Times New Roman\">&raquo;<\/font>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Aqu&iacute; se halla el fundamento del conocimiento en profundidad del valor de la propia existencia. El fundamento de nuestra identidad como cristianos. De ah&iacute; ha de derivar una actitud pr&aacute;ctica coherente, hecha de estima hacia todo lo humano que sea bueno e informada eficazmente por la fe.<\/p>\n<p align=\"left\"> 3. Para un cristiano es parte muy importante la relaci&oacute;n que establece con la Iglesia. Relaci&oacute;n que puede ir de un pol&eacute;mico rechazo, a la aceptaci&oacute;n parcial; de una cr&iacute;tica sistem&aacute;tica, a la fidelidad madura y responsable. <\/p>\n<p align=\"left\"> Un primer planteamiento que se impone, para evitar confusiones o perspectivas falsas, es considerar a la Iglesia en su naturaleza verdadera: una sociedad de tipo espiritual y con fines espirituales, encarnada en los hombres de cada tiempo. Sin af&aacute;n alguno de entrar en competencia con los poderes civiles, para ocuparse de los asuntos meramente materiales o pol&iacute;ticos, que ella reconoce gustosamente no ser de su incumbencia. Sin renunciar tampoco a su misi&oacute;n, que es mandato recibido de Cristo, de formar en la fe la conciencia de sus fieles. Para que ellos, en su doble faceta de ciudadanos y fieles, contribuyan al bien en todas las esferas de la vida, de acuerdo con sus propias convicciones y con el debido respeto a las ajenas. <\/p>\n<p align=\"left\"> La Iglesia fundada por Cristo sobre Pedro y los Ap&oacute;stoles, misi&oacute;n continuada hoy en sus Sucesores, es sacramento universal de salvaci&oacute;n, signo e instrumento de la gracia de Cristo en la que renacemos a vida nueva. Lo es por su figura visible, que recuerda a los hombres la presencia y acci&oacute;n divinas. Lo es por la predicaci&oacute;n de la Palabra de Dios y la administraci&oacute;n de los sacramentos, fuentes de salvaci&oacute;n. Lo es a trav&eacute;s de la vida de sus fieles, llamados a contribuir, cada uno seg&uacute;n su condici&oacute;n, a extender el mensaje evang&eacute;lico y hacer presente a Cristo en todos los ambientes de la sociedad. <\/p>\n<p align=\"left\"> De estas premisas deriva una actitud bien concreta para el cristiano. La Iglesia ha sido constituida por Cristo, y no podemos pretender hacerla seg&uacute;n nuestros criterios personales. Tiene por voluntad de su Fundador una gu&iacute;a formada por el Sucesor de Pedro y de los Ap&oacute;stoles: ello implica, por fidelidad a Cristo, fidelidad al Magisterio de la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\"> Ella es Madre, en la que renacemos a la vida nueva en Dios; una madre debe ser amada. Ella es santa en su Fundador, medios y doctrina, pero formada por hombres pecadores; hay que contribuir positivamente a mejorarla, a ayudarla hacia una fidelidad siempre renovada, que no se logra con cr&iacute;ticas corrosivas. <\/p>\n<p align=\"left\"> La Iglesia ofrece cada d&iacute;a la palabra de salvaci&oacute;n y los sacramentos instituidos por Cristo y no depende de criterios de n&uacute;mero o de moda; ello obliga al respeto a la voz de la Jerarqu&iacute;a, criterio y gu&iacute;a inmediatos en la fe. Ella est&aacute; formada por todos nosotros, Pueblo de Dios; ello impone la colaboraci&oacute;n responsable de cada cristiano o grupo, sus fuerzas, su capacidad vivencial, pero en leal escucha de los leg&iacute;timos Pastores. Ella ama al hombre en su integridad, nada de lo humano de verdad le es indiferente; pero luchando por elevar al hombre, no olvida que su misi&oacute;n esencial propia es procurarle la salvaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. Frente a la problem&aacute;tica del mundo actual en el que vive inmerso, el cristiano no puede menos de adoptar una actitud que refleje el concepto que tiene de s&iacute; mismo, a la luz de su relaci&oacute;n con la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\"> Consciente de su deber de \u201cdar un sentido m&aacute;s humano al hombre y a su historia\u201d, el cristiano deber&aacute; estar en primera l&iacute;nea como testigo de la verdad, honestidad y justicia. Es la primera consecuencia del valor humanizador de la fe y del dinamismo creador de la misma. <\/p>\n<p align=\"left\"> Bien radicado en esa fe y desde una clara y valiente convicci&oacute;n evang&eacute;lica, no dudar&aacute; en asumir su parte de responsabilidad, para \u201cinstaurar en Cristo el orden de las realidades temporales\u201d. Nunca podr&aacute;n olvidar los cristianos que deben ser \u201cfermento y alma de la sociedad\u201d y que en las tareas temporales \u201cla propia fe es un motivo que les obliga al m&aacute;s perfecto cumplimiento de todas ellas seg&uacute;n la vocaci&oacute;n personal de cada uno\u201d. <\/p>\n<p align=\"left\"> El hijo de la Iglesia ha de vivir la convicci&oacute;n de que ha de ser cristiano de la fidelidad a Cristo, para ser cristiano de la coherencia en el amor al hombre, en la defensa de sus derechos, en el compromiso por la justicia, en la solidaridad con cuantos buscan la verdad y elevaci&oacute;n del hombre. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. Estas actitudes comportan un profundo empe&ntilde;o y una gran capacidad de esfuerzo y valent&iacute;a. Se abre ante los ojos del cristiano la necesidad de cambiar tantas cosas que son inadecuadas o injustas y que requieren la transformaci&oacute;n desde dentro y desde fuera. <\/p>\n<p align=\"left\"> Pero hay un espejismo al que se puede sucumbir: querer cambiar la sociedad cambiando s&oacute;lo las estructuras externas o buscando &uacute;nicamente la satisfacci&oacute;n de las necesidades materiales del hombre. Y, en cambio, hay que empezar por cambiarse a s&iacute; mismo; por renovarse moralmente; por transformarse desde dentro, imitando a Cristo; por destruir las ra&iacute;ces del ego&iacute;smo y del pecado que anida en cada coraz&oacute;n. Personas transformadas colaboran eficazmente a transformar la sociedad. <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. Para vivir en esa actitud cristiana, el hijo de la Iglesia, que siente la propia debilidad y pecado, necesita un constante empe&ntilde;o de conversi&oacute;n y de retorno a las fuentes ideales que inspiran su conducta. Necesita un constante retorno a su conciencia y a Cristo. En su fe ha de hallar la fuerza y dinamismo para corregirse y confirmarse cada d&iacute;a en el bien. Sin abandonarse a esa pasividad resignada que serpea en tantos esp&iacute;ritus. <\/p>\n<p align=\"left\"> Un empe&ntilde;o de conversi&oacute;n que ha de ser personal y tambi&eacute;n comunitario. Capaz de orientar siempre hacia una mayor fidelidad a la propia condici&oacute;n cristiana y a superar, en metas m&aacute;s altas, los fallos o errores del pasado. Sin dejarse paralizar por ellos, en un in&uacute;til inmovilismo o sentimiento de culpabilidad. El fallo y el pecado anidan por desgracia en cada hombre, en cada sector humano u organismo compuesto por hombres, en la Iglesia y fuera de ella. <\/p>\n<p align=\"left\"> Pero Dios nos ayuda a renovarnos constantemente en su gracia y amor. La Palabra revelada, el ejemplo de Cristo, la gracia de los sacramentos son nuestros caminos de superaci&oacute;n a trav&eacute;s de la conversi&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. Estas actitudes cristianas necesitan criterios y gu&iacute;as concretos que las orienten de modo seguro, evitando posibles desviaciones. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iquest;Quer&eacute;is un criterio seguro, concreto, sistem&aacute;tico, que os gu&iacute;e en el momento presente? Seguid la voz del Magisterio y sed fieles al Concilio de nuestro tiempo: el Vaticano II. <\/p>\n<p align=\"left\"> Sin reticencias, temores o resistencias, por una parte. Sin interpretaciones arbitrarias o confusiones de la ense&ntilde;anza objetiva con las propias ideas, por otra. Arranque de ah&iacute; el camino de la necesaria unidad querida por Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\"> Esa correcta aplicaci&oacute;n de las ense&ntilde;anzas conciliares constituye, como he dicho en repetidas ocasiones, uno de los objetivos principales de mi pontificado. <\/p>\n<p align=\"left\"> 8. As&iacute;, queridos hermanos y hermanas, vivid vosotros e infundid en las realidades temporales la savia de la fe de Cristo, conscientes de que esa fe no destruye nada aut&eacute;nticamente humano, sino que lo refuerza, lo purifica, lo eleva. <\/p>\n<p align=\"left\"> Demostrad ese esp&iacute;ritu en la atenci&oacute;n prestada a los problemas cruciales. En el &aacute;mbito de la familia, viviendo y defendiendo la indisolubilidad y los dem&aacute;s valores del matrimonio, promoviendo el respeto a toda vida desde el momento de la concepci&oacute;n. En el mundo de la cultura, de la educaci&oacute;n y de la ense&ntilde;anza, eligiendo para vuestros hijos una ense&ntilde;anza en la que est&eacute; presente el pan de la fe cristiana. <\/p>\n<p align=\"left\"> Sed tambi&eacute;n fuertes y generosos a la hora de contribuir a que desaparezcan las injusticias y las discriminaciones sociales y econ&oacute;micas; a la hora de participar en una tarea positiva de incremento y justa distribuci&oacute;n de los bienes. Esforzaos por que las leyes y costumbres no vuelvan la espalda al sentido trascendente del hombre ni a los aspectos morales de la vida. <\/p>\n<p align=\"left\"> 9. En el momento culminante de la Misa se hace presente en el altar el misterio del Calvario. Jes&uacute;s mismo renueva la oblaci&oacute;n de aquel d&iacute;a, la oblaci&oacute;n que nos salva. <\/p>\n<p align=\"left\"> Junto a la cruz estuvo la Madre de Jes&uacute;s, participando de su dolor. Que Ella, la Madre de la Merced, os ayude con su intercesi&oacute;n a renovar en esta Santa Misa vuestro compromiso de cristianos. Confiados en su patrocinio, desechad pasivismos y titubeos. Y sed fieles a vosotros mismos, a la Iglesia y a vuestro tiempo con coherentes actitudes cristianas. As&iacute; sea. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;<span lang=\"ca\">Que D&eacute;u us beneeixi!<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A MISA EN BARCELONA HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Barcelona, 7 de noviembre de 1982 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: 1. Ens trovem reunits en aquest estadi per celebrar el dia del Senyor. Units al vostre Pastor i a tants germans de Barcelona i de molts altres indrets. 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