{"id":39788,"date":"2016-10-05T23:01:38","date_gmt":"2016-10-06T04:01:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-noviembre-de-1982-celebracion-de-la-palabra-en-el-santuario-de-montserrat\/"},"modified":"2016-10-05T23:01:38","modified_gmt":"2016-10-06T04:01:38","slug":"7-de-noviembre-de-1982-celebracion-de-la-palabra-en-el-santuario-de-montserrat","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-noviembre-de-1982-celebracion-de-la-palabra-en-el-santuario-de-montserrat\/","title":{"rendered":"7 de noviembre de 1982, Celebraci\u00f3n de la Palabra en el Santuario de Montserrat"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N&nbsp;DE LA PALABRA&nbsp;EN EL SANTUARIO DE MONTSERRAT&nbsp;<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>&nbsp;7 de noviembre de 1982<\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Benvolguts germans en el Episcopat: Us saludo amb afecte.<br \/> Estimats germans i germanes: &iexcl;Alabat sia Jesucrist!<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Resuenan con plena actualidad en la liturgia las palabras del Profeta: \u201cY vendr&aacute;n muchedumbres de pueblos, diciendo: Venid, subamos al monte de Yahv&eacute;, a la casa del Dios de Jacob y El nos ense&ntilde;ar&aacute; sus caminos e iremos por sus sendas, porque de Si&oacute;n ha de salir la ley y de Jerusal&eacute;n la palabra de Yahv&eacute;\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">En consonancia con la invitaci&oacute;n b&iacute;blica, la visita a Montserrat asocia en unidad muy estrecha los valores de la peregrinaci&oacute;n religiosa con los encantos de la meta mariana en la cumbre del monte, donde los cielos se funden con la tierra. La subida al santuario, en un marco orogr&aacute;fico sugestivo, invita a la evocaci&oacute;n de una historia varias veces secular.<\/p>\n<p align=\"left\">Impresiona saber que estamos en un lugar sagrado; que por estos mismos senderos, abiertos desde hace siglos, discurrieron multitud de peregrinos, ilustres muchos de ellos por su cuna o por su ciencia. Es un gozo, sobre todo, saber que seguimos las huellas de Juan de Mata, Pedro Nolasco, Raimundo de Pe&ntilde;afort, Vicente Ferrer, Luis de Gonzaga, Francisco de Borja, Jos&eacute; de Calasanz, Antonio Mar&iacute;a Claret y muchos otros santos eminentes; sin olvidar aquel soldado que, depuestas sus armas a los pies de la Moreneta, baj&oacute; del monte para acaudillar la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Aflora aqu&iacute; espont&aacute;neo el c&aacute;ntico de j&uacute;bilo del peregrino al llegar a la meta. El Salmista evoca, ante todo, el gozo inicial de la marcha: \u201cQu&eacute; alegr&iacute;a cuando me dijeron: vamos a la casa del Se&ntilde;or\u201d. Una alegr&iacute;a intensa, contagiosa, impaciente, en el sentir de San Agust&iacute;n: \u201cCorramos, corramos, porque iremos a la casa del Se&ntilde;or. Corramos y no nos cansemos, porque llegaremos adonde no nos fatigaremos&#8230; Iremos a la casa del Se&ntilde;or. Me regocij&eacute; con los profetas, me regocij&eacute; con los ap&oacute;stoles. Todos &eacute;stos nos dijeron: Iremos a la casa del Se&ntilde;or\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">A rengl&oacute;n seguido describe el Salmista la experiencia incomparable de los peregrinos, una vez en la meta largamente suspirada: \u201cYa est&aacute;n pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusal&eacute;n. Jerusal&eacute;n est&aacute; fundada como ciudad bien compacta. All&aacute; suben las tribus, las tribus del Se&ntilde;or, seg&uacute;n la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Se&ntilde;or\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">El primer sentimiento es de admiraci&oacute;n ante la solidez de un edificio bien fundado. Montserrat figura felizmente en la serie de aquellos santuarios que el a&ntilde;o pasado tuve el gusto de calificar como \u201csignos de Dios, de su irrupci&oacute;n en la historia humana\u201d, en cuanto representan \u201cun memorial del misterio de la Encarnaci&oacute;n y de la Redenci&oacute;n\u201d, en consonancia maravillosa con esa \u201cvocaci&oacute;n tradicional y siempre actual&iacute;sima de todos los santuarios de ser una antena permanente de la buena nueva de nuestra salvaci&oacute;n\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Gloria de los benem&eacute;ritos hijos de San Benito es haber convertido en realidad el sue&ntilde;o de San Agust&iacute;n: \u201cVe cu&aacute;l es la casa del Se&ntilde;or. En aquella es alabado el que edific&oacute; la casa. El es delicia de todos los que habitan en ella. El s&oacute;lo es la esperanza aqu&iacute; y la realidad all&iacute;\u201d. Fieles a su carisma fundacional, los monjes de Montserrat viven a fondo su empe&ntilde;o de hacer de la bas&iacute;lica un dechado de oraci&oacute;n lit&uacute;rgica, embelleciendo la celebraci&oacute;n con los encantos de su famosa escolan&iacute;a, y proyectando su plegaria en direcci&oacute;n pastoral en favor de los innumerables devotos que se api&ntilde;an en torno a la \u201cMare de D&eacute;u\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">El ambiente invita irresistiblemente a la plegaria, que es una necesidad para peregrinos que ascendieron al monte, \u201cseg&uacute;n la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Se&ntilde;or\u201d. Es un gozo glorificar aqu&iacute; sus grandezas, donde el c&aacute;ntico al Creador brota espont&aacute;neo en nuestros labios; es un deber agradecer con amor filial sus dones generosos, tambi&eacute;n en nombre de nuestros hermanos; es, en fin, una medida de prudencia solicitar provisi&oacute;n de energ&iacute;as en vista de ulteriores etapas.<\/p>\n<p align=\"left\">Porque la peregrinaci&oacute;n prosigue. No cabe pensar aqu&iacute; en la tierra en \u201cmorada permanente\u201d, y hemos de \u201caspirar a la futura\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">3. A ello invita la actitud ejemplar de la Se&ntilde;ora, que es Madre y, por lo mismo, Maestra. Sentada en su trono de gloria en actitud hier&aacute;tica, cual corresponde a la Reina de cielos y tierra, con el Ni&ntilde;o Dios en sus rodillas, la Virgen Morena desvela ante nuestros ojos la visi&oacute;n exacta del &uacute;ltimo misterio glorioso del Santo Rosario.<\/p>\n<p align=\"left\">Es providencial, con todo, que la celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica de la fiesta, gravite en torno al misterio gozoso de la Visitaci&oacute;n, que constituye la primera iniciativa de la Virgen Madre. Montserrat encierra, por consiguiente, lecciones valios&iacute;simas para nuestro caminar de peregrinos.<\/p>\n<p align=\"left\">No hay que olvidar nunca la meta definitiva del &uacute;ltimo misterio de gloria. \u201cPiensa &#8211; dir&aacute; San Agust&iacute;n &#8211; c&oacute;mo has de estar all&iacute; el d&iacute;a de ma&ntilde;ana, y aun cuando todav&iacute;a est&eacute;s en el camino, piensa como si ya permanecieses all&iacute;, como si ya gozases indeficientemente entre los &aacute;ngeles, y como si ya aconteciera en ti lo que se dijo: \u201cBienaventurados los que moran en tu casa, por los siglos de los siglos te alabar&aacute;n\u201d\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">En la marcha hay que imitar el estilo de la Madre en la visita que hiciera a su prima: \u201cEn aquellos d&iacute;as se puso Mar&iacute;a en camino y con presteza fue a la monta&ntilde;a, a una ciudad de Jud&aacute;\u201d. Su ritmo es rotundamente ejemplar en sentir de San Ambrosio: \u201cAlegre en el deseo, religiosamente pronta al deber, presurosa en el gozo, fue a la monta&ntilde;a\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Fuerza es observar que su itinerario no se ci&ntilde;e a ese ascenso f&iacute;sico a la monta&ntilde;a. El Esp&iacute;ritu irrumpe en un momento fuerte: hizo saltar de gozo a Juan en el seno materno; inund&oacute; de luz divina la mente de Isabel; arrebat&oacute; a la Reina de los Profetas, impuls&aacute;ndola en marcha ascensional hasta la cumbre del monte invisible del Se&ntilde;or. Lo hizo al comp&aacute;s de la ley maravillosa que \u201cderriba a los potentados y ensalza a los humildes\u201d. El \u201cMagnificat\u201d representa el eco de aquella experiencia sublime en su peregrinaci&oacute;n paradigm&aacute;tica: \u201cMi alma magnifica al Se&ntilde;or, y salta de j&uacute;bilo mi esp&iacute;ritu en Dios, mi Salvador; porque ha mirado la humildad de su sierva: por esto todas las generaciones me llamar&aacute;n bienaventurada\u201d. El c&aacute;ntico de Mar&iacute;a resuena indefectible a lo largo de los siglos. Aqu&iacute; en Montserrat parece haberse cristalizado hasta el punto de constituir \u201cun Magnificat de roca\u201d. No es tan s&oacute;lo signo fehaciente de la ascensi&oacute;n realizada; es adem&aacute;s una flecha indicadora de ulteriores escaladas.<\/p>\n<p align=\"left\">La virtud del peregrino es la esperanza. Aqu&iacute; es posible hacer provisi&oacute;n; porque Mar&iacute;a la estrecha entre sus brazos y la pone maternalmente a nuestro alcance. Incluso sin darnos cuenta, como hiciera con los esposos de Can&aacute; de Galilea. Interviene siempre con solicitud y delicadeza de madre. Lo hizo en forma ejemplar en el misterio de la Visitaci&oacute;n, subrayado con trazo lit&uacute;rgico indeleble en Montserrat. Se explica, por tanto, que resuene a diario en esta monta&ntilde;a el acento melodioso del saludo a la Se&ntilde;ora, a la Reina, a la Madre, a la Depositaria de la esperanza que alienta a los peregrinos: D&eacute;u vos salve, vida, dolcesa i esperanza nostra.<\/p>\n<p align=\"left\">4. El Salmista alude a una Jerusal&eacute;n celestial que se vislumbra a trav&eacute;s de la Jerusal&eacute;n terrena.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Ser&aacute; forzado trasponer la imagen? La Virgen de Montserrat, sentada en su trono, con el Hijo en las rodillas, parece estar esperando poder abrazar con El a todos sus hijos. Nuestra peregrinaci&oacute;n espiritual se cifra, en definitiva, en alcanzar en plenitud la filiaci&oacute;n divina. Nuestra vocaci&oacute;n es un hecho; por predilecci&oacute;n incomprensible del Padre, nos hizo hijos en el Hijo: \u201cBendito sea Dios Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, que en Cristo nos bendijo con toda bendici&oacute;n espiritual en los cielos: por cuanto que en El nos eligi&oacute; antes de la constituci&oacute;n del mundo para que fu&eacute;semos santos e inmaculados ante El, y nos predestin&oacute; en caridad a la adopci&oacute;n de hijos suyos por Jesucristo, conforme al benepl&aacute;cito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia. Por eso nos hizo gratos en su Amado\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">El Salmista describe la meta como una \u201cJerusal&eacute;n que se edifica como ciudad\u201d. Lo cual da pie a San Agust&iacute;n para modular la filiaci&oacute;n en otro registro: \u201cAhora se est&aacute; edificando, y a ella concurren en su edificaci&oacute;n piedras vivas, de las que dice San Pablo: \u201cTambi&eacute;n vosotros, como piedras vivas, sois edificados en casa espiritual\u201d\u201d. Ese monte aserrado en forma curiosa, que es Montserrat, aparece como una cantera incomparable. \u201cAhora se edifica la ciudad, ahora se cortan las piedras de los montes por mano de los que predican la verdad y se escuadran para que se acoplen en construcci&oacute;n eterna\u201d. De aqu&iacute;, de Montserrat, de la regi&oacute;n catalana, de Espa&ntilde;a entera hay que sacar los sillares se&ntilde;eros de la nueva construcci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Sin olvidar que el fundamento es Cristo. Con las consecuencias que ello lleva consigo en arquitectura. Dir&iacute;ase que San Agust&iacute;n, al comentar el Salmo, ten&iacute;a una bas&iacute;lica como la de Montserrat ante sus ojos: \u201cCuando se pone al cimiento en la tierra se edifican las paredes hacia arriba, y el peso de ella gravita hacia abajo, porque abajo est&aacute; colocado el cimiento. Pero si nuestro cimiento o fundamento est&aacute; en el cielo, edificamos hacia el cielo. Los constructores edificaron la f&aacute;brica de esta bas&iacute;lica que veis se levanta majestuosa; mas como la edificaron hombres, colocaron los cimientos abajo; pero cuando espiritualmente somos edificados, se coloca el fundamento en la altura. Luego corramos hacia all&iacute; para que seamos edificados, pues de esta misma Jerusal&eacute;n se dijo: Ya est&aacute;n pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusal&eacute;n\u201d. El templo que pisan nuestros pies es umbral de ese otro en construcci&oacute;n, del cual nos sentimos piedras vivas.<\/p>\n<p align=\"left\">5. No es l&iacute;cito ignorar la sugerencia ofrecida a los peregrinos: \u201cDesead la paz a Jerusal&eacute;n: \u201cVivan seguros los que te aman. Haya paz dentro de tus muros, seguridad en tus palacios\u201d. Por mis hermanos y compa&ntilde;eros, voy a decir: \u201cLa paz contigo\u201d. Por la casa del Se&ntilde;or nuestro Dios, te deseo todo bien\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">La paz resume en s&iacute;ntesis el acervo de bienes que puede un hombre desear. Una paz asentada firmemente en la alianza del Se&ntilde;or, que es fiel para con los escogidos. Desde esta monta&ntilde;a santa, oasis de serenidad y de paz, deseo la aut&eacute;ntica paz mesi&aacute;nica para todos los hombres, que son hermanos y que la Moreneta mira con igual amor de Madre. Y que encomienda a su Hijo divino.<\/p>\n<p align=\"left\">\u201cEl juzgar&aacute; a las gentes y dictar&aacute; sus leyes a numerosos pueblos, que de sus espadas har&aacute;n rejas de arado, y de sus lanzas, hoces. No alzar&aacute; la espada para la guerra. Venid, oh casa de Jacob, y caminemos a la luz de Yahv&eacute;\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Que la monta&ntilde;a santa, Se&ntilde;or, sea bosque de olivos, sea \u201csacramento de paz\u201d. Un signo de lo que son los hijos amantes a la vera de la Madre com&uacute;n; y un impulso eficaz a realizar de verdad lo que suena hoy a utop&iacute;a. Y ser&aacute; realidad en la medida en que los hombres se plieguen d&oacute;cilmente al &uacute;nico imperativo que los Evangelios recogieran de la boca de Mar&iacute;a: \u201cHaced lo que El os diga\u201d. Y El se llama \u201cPr&iacute;ncipe de la Paz\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Te damos gracias, Se&ntilde;or, por el gozo que nos ha procurado asentar nuestros pies aqu&iacute;, en el santuario consagrado a la Madre, en donde nos hemos sentido confortados con impulso renovado para nuestro itinerario futuro.<\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"ca\">Us preguem, oh Pare, que en aquesta bas&iacute;lica, a on demora el teu Fill Jesucrist, Fill de Maria, otorguis abundosament la pau, la conc&ograve;rdia i el goig a totes les tribus peregrines del nou Israel.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"ca\">Feu, Senyor, que tots els homes encertin a descobrir el profund sentit de la llur exist&egrave;ncia peregrina a la terra; que no confonguin les etapes i la meta; que modulin la marxa segons l\u2019exemple de Maria.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"ca\">Ella ser&agrave; la llur Auxiliadora; perqu<\/span>e<span lang=\"ca\"> aqu&iacute;, a tot arreu i sempre, Maria es Reina poderosa i Mare piados&iacute;sima. Am&eacute;n.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A CELEBRACI&Oacute;N&nbsp;DE LA PALABRA&nbsp;EN EL SANTUARIO DE MONTSERRAT&nbsp; HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II &nbsp;7 de noviembre de 1982 &nbsp; Benvolguts germans en el Episcopat: Us saludo amb afecte. Estimats germans i germanes: &iexcl;Alabat sia Jesucrist! 1. 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