{"id":39794,"date":"2016-10-05T23:01:48","date_gmt":"2016-10-06T04:01:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-noviembre-de-1982-celebracion-de-la-palabra-con-los-educadores-en-la-fe-granada\/"},"modified":"2016-10-05T23:01:48","modified_gmt":"2016-10-06T04:01:48","slug":"5-de-noviembre-de-1982-celebracion-de-la-palabra-con-los-educadores-en-la-fe-granada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-noviembre-de-1982-celebracion-de-la-palabra-con-los-educadores-en-la-fe-granada\/","title":{"rendered":"5 de noviembre de 1982, Celebraci\u00f3n de la Palabra con los educadores en la fe, Granada"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">&nbsp;&nbsp;<font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N&nbsp;DE LA PALABRA&nbsp;CON LOS EDUCADORES EN LA FE<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Granada, 5 de noviembre de 1982<\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">\u201cYo te alabo, Padre, Se&ntilde;or del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios y discretos y las revelaste a los peque&ntilde;uelos. S&iacute;, Padre, porque as&iacute; te plugo\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">1. Deseo, queridos hermanos y hermanas, pronunciar con vosotros estas palabras de bendici&oacute;n que Cristo Jes&uacute;s dirige al Padre.<\/p>\n<p align=\"left\">Lo bendice porque el Padre es \u201cSe&ntilde;or del cielo y de la tierra\u201d. Y lo bendice por el don de la revelaci&oacute;n. En cierto sentido, la revelaci&oacute;n es el primer fruto de la complacencia de Dios sobre los hombres. Dios se ha complacido desde la eternidad en el hombre, y por eso se ha revelado en el tiempo a s&iacute; mismo y los planes misericordiosos de su voluntad: \u201cDispuso Dios en su sabidur&iacute;a \u2014dicen las palabras del Concilio Vaticano II \u2014 revelarse a s&iacute; mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres por medio de Cristo, Verbo Encarnado, tienen acceso al Padre en el Esp&iacute;ritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina \u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Vosotros, \u201ceducadores en la fe\u201d, cumpl&iacute;s un servicio especial a la revelaci&oacute;n divina, sacando inspiraci&oacute;n de esa eterna complacencia que reside en Dios mismo.<\/p>\n<p align=\"left\">Sois a un tiempo disc&iacute;pulos y ap&oacute;stoles de Cristo. A El, a El precisamente \u201cha sido entregado todo\u201d por el Padre. En El ha manifestado el Padre todo cuanto deb&iacute;a ser revelado a la humanidad desde el tesoro de su divina complacencia: \u201cY nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiere revel&aacute;rselo\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas: el Hijo desea revelaros toda la verdad del amor de Dios, para que vosotros la anunci&eacute;is a los dem&aacute;s hombres, puesto que sois educadores en la fe.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Unidos en ese amor del Padre, me encuentro hoy con los Pastores de esta regi&oacute;n, con todos los que ten&eacute;is en Espa&ntilde;a la misi&oacute;n important&iacute;sima de educar en la fe, y con vosotros los aqu&iacute; presentes, que ven&iacute;s sobre todo de las di&oacute;cesis de Andaluc&iacute;a Oriental y de Murcia.<\/p>\n<p align=\"left\">Un marco estupendo para este encuentro nos lo ofrece la bella ciudad de Granada, una de las joyas art&iacute;sticas de Espa&ntilde;a, que evoca acontecimientos trascendentales en la historia de la naci&oacute;n y de su unidad.<\/p>\n<p align=\"left\">Conozco la antiqu&iacute;sima tradici&oacute;n de la fe cristiana de estas Iglesias, el testimonio admirable de vuestros m&aacute;rtires, la vitalidad reflejada ya en el Concilio de Elvira, en los albores del siglo IV.<\/p>\n<p align=\"left\">Aquella fe recibida en los primeros tiempos del cristianismo, sigue arraigada en la vida personal y familiar y en la religiosidad popular de vuestras gentes, expresada sobre todo en la devoci&oacute;n a los misterios de la Pasi&oacute;n del Se&ntilde;or, de la Eucarist&iacute;a y en el amor filial a la Virgen Maria.<\/p>\n<p align=\"left\">Para ayudar a mantener y fortificar esa fe, estas tierras han tenido la fortuna de disponer de ejemplares educadores cristianos. Entre ellos, fray Hernando de Talavera, el c&eacute;lebre arzobispo catequista que tan bien supo exponer los misterios cristianos a jud&iacute;os y musulmanes. Y en tiempos recientes hab&eacute;is dado a la educaci&oacute;n en la fe maestros de gran talla como el obispo de M&aacute;laga, don Manuel Gonz&aacute;lez, el estupendo pedagogo don Andr&eacute;s Manj&oacute;n, fundador de las escuelas y seminario de Maestros del Ave Mar&iacute;a, y el insigne padre Poveda, fundador de la benem&eacute;rita Instituci&oacute;n Teresiana.<\/p>\n<p align=\"left\">Ellos se unieron a otros admirables educadores cristianos procedentes de otras partes de Espa&ntilde;a; entre ellos San Antonio Mar&iacute;a Claret y don Daniel Llorente. Figuras, todas ellas, luminosas y se&ntilde;eras, que se adelantaron a la renovaci&oacute;n catequ&eacute;tica de tiempos posteriores culminados en el &uacute;ltimo Concilio Ecum&eacute;nico. Figuras que siguen siendo un ejemplo elocuente para todos los que hoy han de continuar la misi&oacute;n de educar en la fe a las nuevas generaciones.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Esa misi&oacute;n que es un deber eclesial: \u201cAy de m&iacute; si no evangelizare\u201d, sigue teniendo en nuestros d&iacute;as una importancia trascendental, para poder conducir a los fieles \u2014ni&ntilde;os, j&oacute;venes y adultos\u2014, a trav&eacute;s de las diversas formas de catequesis y educaci&oacute;n cristiana, al centro de la revelaci&oacute;n: Cristo. Por eso escrib&iacute; en mi primera Enc&iacute;clica: \u201cEl cometido fundamental de la Iglesia en todas las &eacute;pocas, y particularmente en la nuestra, es dirigir la mirada del hombre, orientar la conciencia y la experiencia de toda la humanidad hacia el misterio de Cristo, ayudar a todos los hombres a tener familiaridad con el hecho profundo de la Redenci&oacute;n cumplida en Cristo Jes&uacute;s\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Tal misi&oacute;n no es privativa de los ministros sagrados o del mundo religioso, sino que debe abarcar los &aacute;mbitos de los seglares, de la familia, de la escuela. Todo cristiano ha de participar en la tarea de formaci&oacute;n cristiana. Ha de sentir la urgencia de evangelizar \u201cque no es para m&iacute; motivo de gloria, sino que se me impone\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy sobre todo es necesaria y urgente dicha tarea, que ayude a cada cristiano a mantener y desarrollar su fe en la coyuntura de r&aacute;pidas transformaciones sociales y culturales que la sociedad espa&ntilde;ola est&aacute; experimentando.<\/p>\n<p align=\"left\">Para ello hay que potenciar la educaci&oacute;n en la fe, impartiendo una formaci&oacute;n religiosa a fondo; estableciendo la org&aacute;nica concatenaci&oacute;n entre la catequesis infantil, juvenil y de adultos, y acompa&ntilde;ando y promoviendo el crecimiento en la fe del cristiano durante toda la vida. Porque una \u201cminor&iacute;a de edad\u201d cristiana y eclesial, no puede soportar las embestidas de una sociedad crecientemente secularizada.<\/p>\n<p align=\"left\">Por estas razones, la catequesis de j&oacute;venes y adultos debe ayudar a convertir en convicciones profundas y personales los sentimientos y vivencias quiz&aacute; no suficientemente arraigados en la ni&ntilde;ez.<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; halla la tarea educadora toda su panor&aacute;mica y amplitud para llevar a todos a la novedad de la vida en Cristo. La fe cristiana, en efecto, comporta para el creyente una b&uacute;squeda y aceptaci&oacute;n personal de la verdad, superando la tentaci&oacute;n de vivir en la duda sistem&aacute;tica, y sabiendo que su fe \u201clejos de partir de la nada, de meras ilusiones, de opiniones falibles y de incertidumbre, se funda en la palabra de Dios, que ni enga&ntilde;a ni se enga&ntilde;a\u201d. Por ello, la catequesis debe dar tambi&eacute;n \u201caquellas certezas, sencillas pero s&oacute;lidas, que ayudan a buscar cada vez m&aacute;s y mejor, el conocimiento del Se&ntilde;or\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Desde ah&iacute; ha de abrirse al cristiano la perspectiva nueva que abarque y oriente toda su existencia, ofreci&eacute;ndole con el programa cristiano \u201crazones para vivir y razones para esperar\u201d. En esa l&iacute;nea puede encontrar su puesto de honor, en el momento presente, el educador cat&oacute;lico, orientando su esfuerzo hacia una formaci&oacute;n integral que d&eacute; las respuestas v&aacute;lidas que ofrece la Revelaci&oacute;n sobre el sentido del hombre, de la historia y del mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Aunque la educaci&oacute;n en la fe es una tarea que abarca toda la vida, hay momentos del proceso cristiano que necesitan una particular atenci&oacute;n, como los de la iniciaci&oacute;n cristiana, la adolescencia, elecci&oacute;n de estado y otras circunstancias de mayor relieve en la vida personal; tras una crisis religiosa o cuando se han vivido experiencias dolorosas. Son momentos que deber&aacute;n seguirse con mayor cuidado para hacer o&iacute;r oportunamente a cada uno la llamada de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Para poder ofrecer esa ayuda eficaz en la educaci&oacute;n en la fe, es necesario e imprescindible que se forme s&oacute;lidamente a los catequistas y educadores, d&aacute;ndoles una adecuada preparaci&oacute;n b&iacute;blica, teol&oacute;gica, antropol&oacute;gica y que se les ense&ntilde;e a vivir ante todo ellos mismos esa fe, para catequizar a los dem&aacute;s con la palabra y sobre todo con la profesi&oacute;n &iacute;ntegra de la fe, asumida como estilo de vida.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta actitud exige, da una parte, la entrega total a la vivencia de la fe; y de otra, al servicio de la misma y de los dem&aacute;s. El Ap&oacute;stol as&iacute; lo subraya en la lectura que hemos escuchado: \u201cSiendo del todo libre, me hago siervo de todos para ganarlos a todos\u201d. Utilizando la palabra \u201csiervo\u201d, San Pablo destaca la entrega total al servicio de la fe y de aquellos a quienes sirve.<\/p>\n<p align=\"left\">A&uacute;n son m&aacute;s elocuentes sus palabras: \u201cMe hago flaco con los flacos para ganar a los flacos, todo para todos para salvarlos a todos\u201d. El Ap&oacute;stol es un hombre realista; comprende que su fatiga s&oacute;lo produce frutos parciales. Sin embargo, se da enteramente: \u201cTodo lo hago por el Evangelio, para participar en &eacute;l\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">S&iacute;, el Evangelio no s&oacute;lo se transmite, sino que se participa en &eacute;l. Quien m&aacute;s participa, transmite de manera m&aacute;s madura; y quien m&aacute;s generosamente transmite, m&aacute;s profundamente participa. En definitiva, el anuncio del Evangelio, el servicio a la fe, es acercar Cristo a los hombres y acercar los hombres a Cristo. Entonces se cumplen sus palabras: \u201cVenid a m&iacute; todos los que est&aacute;is fatigados y cargados, que yo os aliviar&eacute;\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Dentro del vasto campo de la educaci&oacute;n en la fe, los obispos espa&ntilde;oles, en su &uacute;ltima asamblea plenaria han elegido como tarea prioritaria el servicio a la fe, y han llamado la atenci&oacute;n sobre la importancia de la transmisi&oacute;n del mensaje cristiano a trav&eacute;s de la catequesis y de la educaci&oacute;n religiosa escolar.<\/p>\n<p align=\"left\">Es un campo que merece mucha solicitud pastoral. No cabe duda de que la parroquia debe continuar su misi&oacute;n privilegiada de formadora en la fe: no cabe duda de que los padres deben ser los primeros catequistas de sus hijos. Sin embargo, no puede dejar de tenerse en cuenta la transmisi&oacute;n del mensaje de salvaci&oacute;n con la ense&ntilde;anza religiosa en la escuela, privada y p&uacute;blica.<\/p>\n<p align=\"left\">Sobre todo en un pa&iacute;s, en el que la gran mayor&iacute;a de los padres pide la ense&ntilde;anza religiosa para sus hijos en el per&iacute;odo escolar. Habr&aacute; de impartirse esa ense&ntilde;anza con la debida discreci&oacute;n, con pleno respeto a la justa libertad de conciencia, pero respetando a la vez el derecho primordial de los padres, primeros responsables de la educaci&oacute;n de sus hijos.<\/p>\n<p align=\"left\">Por su parte, los maestros y educadores cat&oacute;licos pueden tener, tambi&eacute;n en el campo religioso, un papel de primera importancia. En ellos conf&iacute;an tantos padres y conf&iacute;a la Iglesia para lograr esa formaci&oacute;n integral de la ni&ntilde;ez y juventud, de lo que en definitiva depende que el mundo futuro est&eacute; m&aacute;s cerca o m&aacute;s lejos de Jesucristo.<\/p>\n<p align=\"left\">6. \u201cYo te alabo, Padre, porque ocultaste estas cosas a los sabios y las revelaste a los peque&ntilde;uelos\u201d. Estas palabras han abierto nuestro encuentro. A lo largo de &eacute;l estaba siempre presente en nuestra mente la figura de un vasto e important&iacute;simo sector de los educandos en la fe: los ni&ntilde;os. A ellos quiero referirme ahora de modo directo.<\/p>\n<p align=\"left\">Vosotros, queridos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de Espa&ntilde;a, sois los primeros en conocer tantas cosas de la Revelaci&oacute;n que se ocultan a los mayores. Sois por ello los predilectos de Jes&uacute;s. En vosotros, los peque&ntilde;os, alab&oacute; El al Padre, porque os ha hecho part&iacute;cipes de verdades y vivencias que est&aacute;n ocultas a los sabios. Ante vuestra bondad, sencillez, sinceridad y amor a todos, proclamaba El: \u201cDejad a los ni&ntilde;os y no les impid&aacute;is acercarse a m&iacute;, porque de ellos es el reino de los cielos\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Vuestra inocencia y ausencia de mal hizo tambi&eacute;n decir a Jes&uacute;s que \u201csi no os hiciereis como ni&ntilde;os, no entrar&eacute;is en el reino de los cielos\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Al hablaros desde Granada, dentro de este acto dedicado a la educaci&oacute;n en la fe, el Papa quiere deciros que os tiene muy presentes en su mente y en su coraz&oacute;n; y desea recomendaros que tom&eacute;is con mucho empe&ntilde;o vuestra formaci&oacute;n en la catequesis, tanto en la parroquia, como en la escuela o colegio y en la instrucci&oacute;n religiosa recibida de vuestros padres. As&iacute;, poco a poco, aprender&eacute;is a conocer y amar a Jes&uacute;s, a dirigiros cada d&iacute;a a El con las oraciones, a invocar a nuestra Madre del cielo la Virgen Mar&iacute;a, a comportaros bien en cada momento y agradar a Dios, que nos contempla siempre con mirada de Padre.<\/p>\n<p align=\"left\">Yo rezo por vosotros, os mando un abrazo y bendici&oacute;n como amigo de los ni&ntilde;os y os pido que rec&eacute;is tambi&eacute;n por m&iacute;. &iquest;Verdad que lo har&eacute;is?<\/p>\n<p align=\"left\">7. Queridos educadores en la fe: Ante este estupendo panorama de un mundo a catequizar, para acercarlo a Cristo. Ante tantos adultos, j&oacute;venes y ni&ntilde;os, que reclaman un entrega fiel a la causa del Evangelio, con qu&eacute; vigor y convicci&oacute;n resuenan en este encuentro las palabras del Ap&oacute;stol: \u201cSi evangelizo, no es para m&iacute; motivo de gloria, sino que se me impone como necesidad. &iexcl;Ay de m&iacute; si no evangelizare!\u201d. Ojal&aacute; estas palabras se graben profundamente en vuestros corazones, queridos hermanos y hermanas.<\/p>\n<p align=\"left\">El Ap&oacute;stol contin&uacute;a: \u201cSi de mi voluntad lo hiciera, tendr&iacute;a recompensa; pero si lo hago por fuerza, es como si ejerciera una administraci&oacute;n que me ha sido confiada\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">S&iacute;, se trata de un encargo, confiado a administradores. Recordad esta expresi&oacute;n: \u201cDispensadores de la Revelaci&oacute;n divina\u201d. Y dado que esa Revelaci&oacute;n arranca de la complacencia de Dios hacia los hombres, entonces, indirectamente, sois tambi&eacute;n dispensadores de aquella complacencia, de aquel amor eterno. Habr&eacute;is de orar y esforzaros para que vuestros educandos en la fe acepten de vosotros no s&oacute;lo la palabra de la verdad revelada, sino tambi&eacute;n ese amor del cual nace la Revelaci&oacute;n y que en ella se expresa y realiza.<\/p>\n<p align=\"left\">Por eso el Ap&oacute;stol escribe luego a quienes cumplen el servicio de dispensadores: \u201c&iquest;En qu&eacute; est&aacute;, pues, mi m&eacute;rito? En que al evangelizar lo hago gratuitamente, sin hacer valer mis derechos por la evangelizaci&oacute;n\u201d. Porque el Evangelio les atribuye el derecho al sustento, si el servicio espiritual ocupa todo su tiempo y absorbe todas sus fuerzas. Sin embargo, la recompensa mayor, seg&uacute;n el Ap&oacute;stol, reside en poder anunciar el Evangelio. Poder ser dispensadores de las Palabras y del Amor de Dios, ser colaboradores y ap&oacute;stoles de Jesucristo.<\/p>\n<p align=\"left\">\u201c&iexcl;Ay de m&iacute; si no evangelizare!\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos educadores en la fe: Sea Cristo la recompensa por vuestras fatigas, cumplidas con desinter&eacute;s y magnanimidad en todas las Iglesias de Espa&ntilde;a. Que esta fatiga produzca cosechas de ciento por uno. As&iacute; lo pido a la Virgen de las Angustias, Patrona de Granada.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A CELEBRACI&Oacute;N&nbsp;DE LA PALABRA&nbsp;CON LOS EDUCADORES EN LA FE HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Granada, 5 de noviembre de 1982 &nbsp; \u201cYo te alabo, Padre, Se&ntilde;or del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios y discretos y las revelaste a los peque&ntilde;uelos. 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