{"id":39795,"date":"2016-10-05T23:01:49","date_gmt":"2016-10-06T04:01:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-noviembre-de-1982-beatificacion-de-sor-angela-de-la-cruz-sevilla\/"},"modified":"2016-10-05T23:01:49","modified_gmt":"2016-10-06T04:01:49","slug":"5-de-noviembre-de-1982-beatificacion-de-sor-angela-de-la-cruz-sevilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-noviembre-de-1982-beatificacion-de-sor-angela-de-la-cruz-sevilla\/","title":{"rendered":"5 de noviembre de 1982, Beatificaci\u00f3n de Sor \u00c1ngela de la Cruz, Sevilla"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE&nbsp;SOR &Aacute;NGELA DE LA CRUZ<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Sevilla, 5 de noviembre de 1982<\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Se&ntilde;or Cardenal,<br \/> Hermanos en el Episcopado,<br \/> queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Hoy tengo la dicha de encontrarme por vez primera bajo el cielo de Andaluc&iacute;a; esta regi&oacute;n hermosa, la m&aacute;s extensa y poblada de Espa&ntilde;a, centro de una de las m&aacute;s antiguas culturas de Europa. Aqu&iacute; se dieron cita m&uacute;ltiples civilizaciones que configuraron las peculiares notas caracter&iacute;sticas del hombre andaluz.<\/p>\n<p align=\"left\">Vosotros disteis al Imperio romano emperadores, fil&oacute;sofos y poetas; ocho siglos de presencia &aacute;rabe os afinaron la sensibilidad po&eacute;tica y art&iacute;stica; aqu&iacute; se forj&oacute; la unidad nacional; de las costas cercanas a este \u201cGuadalquivir sonoro\u201d parti&oacute; la formidable haza&ntilde;a del descubrimiento del Nuevo Mundo y la expedici&oacute;n de Magallanes y Encano hasta Filipinas.<\/p>\n<p align=\"left\">Conozco el origen apost&oacute;lico del cristianismo de la B&eacute;tica, fecundado por vuestros Santos: Isidoro y Leandro, Fernando y Juan de Ribera, Juan de Dios y el beato Juan Grande, Juan de &Aacute;vila y Diego Jos&eacute; de C&aacute;diz, Francisco Solano, Rafaela Mar&iacute;a, el venerable Miguel de Ma&ntilde;ara y otras muchas figuras insignes.<\/p>\n<p align=\"left\">El recuerdo cari&ntilde;oso de tanta riqueza hist&oacute;rica y espiritual, es mi mejor saludo a vuestro pueblo, a vuestro nuevo arzobispo, a los Pastores presentes y a todos los espa&ntilde;oles, especialmente a los venidos de Canarias; pero, son sobre todo la voz prestada a quien tanto ha dado a vuestras gentes: a mi querid&iacute;simo hermano y vuestro amado cardenal que nos acompa&ntilde;a.<\/p>\n<p align=\"left\">2. En este marco sevillano, envuelto como vuestros patios por la \u201cfragancia rural\u201d de Andaluc&iacute;a, vengo a encontrar a las gentes del campo de Espa&ntilde;a. Y lo hago poniendo ante su vista una humilde hija del pueblo, tan cercana a este ambiente por su origen y su obra. Por eso he querido dejaros un regalo precioso, glorificando aqu&iacute; a sor &Aacute;ngela de la Cruz.<\/p>\n<p align=\"left\">Hemos o&iacute;do las palabras del Profeta Isa&iacute;as que invita a partir el pan con el hambriento, albergar al pobre, vestir al desnudo, y no volver el rostro ante el hermano, porque \u201ccuando des tu pan al hambriento y sacies el alma indigente, brillar&aacute; tu luz en la oscuridad, y tus tinieblas ser&aacute;n cual mediod&iacute;a\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Parecer&iacute;a que las palabras del Profeta se refieren directamente a sor &Aacute;ngela de la Cruz: cuando ejercita heroicamente la caridad con los necesitados de pan, de vestido, de amor; y cuando, como sucede hoy, ese ejercicio heroico de la caridad hace brillar su luz en los altares, como ejemplo para todos los cristianos.<\/p>\n<p align=\"left\">S&eacute; que la nueva Beata es considerada un tesoro com&uacute;n de todos los andaluces, por encima de cualquier divisi&oacute;n social, econ&oacute;mica, pol&iacute;tica. Su secreto, la ra&iacute;z de donde nacen sus ejemplares actos de amor, est&aacute; expresado en las palabras del Evangelio que acabamos de escuchar: \u201cEl que quiera salvar su vida, la perder&aacute;; y el que pierda su vida por m&iacute;, la hallar&aacute;\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Ella se llamaba &Aacute;ngela de la Cruz. Como si quisiera decir que, seg&uacute;n las palabras de Cristo, ha tomado su cruz para seguirlo. La nueva Beata entendi&oacute; perfectamente esta ciencia de la cruz, y la expuso a sus hijas con una imagen de gran fuerza pl&aacute;stica. Imagina que sobre el monte Calvario existe, junto al Se&ntilde;or clavado en la cruz, otra cruz \u201ca la misma altura, no a la mano derecha ni a la izquierda, sino enfrente y muy cerca\u201d. Esta cruz vac&iacute;a la quieren ocupar sor &Aacute;ngela y sus hermanas, que desean \u201cverse crucificadas frente al Se&ntilde;or\u201d, con \u201cpobreza, desprendimiento y santa humildad\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Unidas al sacrificio de Cristo, sor &Aacute;ngela y sus hermanas podr&aacute;n realizar el testimonio del amor a los necesitados.<\/p>\n<p align=\"left\">En efecto, la renuncia de los bienes terrenos y la distancia de cualquier inter&eacute;s personal, coloc&oacute; a sor &Aacute;ngela en aquella actitud ideal de servicio que gr&aacute;ficamente define llam&aacute;ndose \u201cexpropiada para utilidad p&uacute;blica\u201d. De alg&uacute;n modo pertenece ya a los dem&aacute;s, como Cristo nuestro Hermano.<\/p>\n<p align=\"left\">La existencia austera, crucificada, de las Hermanas de la Cruz, nace tambi&eacute;n de su uni&oacute;n al misterio redentor de Jesucristo. No pretenden dejarse morir variamente de hambre o de fr&iacute;o; son testigos del Se&ntilde;or, por nosotros muerto y resucitado. As&iacute; el misterio cristiano se cumple perfectamente en sor &Aacute;ngela de la Cruz, que aparece \u201cinmersa en alegr&iacute;a pascual\u201d. Esa alegr&iacute;a dejada como testamento a sus hijas y que todos admir&aacute;is en ellas. Porque la penitencia es ejercida como renuncia del propio placer, para estar disponibles al servicio del pr&oacute;jimo; ello supone una gran reserva de fe, para inmolarse sonriendo, sin pasar factura, quitando importancia al sacrificio propio.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Sor &Aacute;ngela de la Cruz, fiel al ejemplo de pobreza de Cristo, puso su instituto al servicio de los pobres m&aacute;s pobres, los desheredados, los marginados. Quiso que la Compa&ntilde;&iacute;a de la Cruz estuviera instalada \u201cdentro de la pobreza\u201d, no ayudando desde fuera, sino viviendo las condiciones existenciales propias de los pobres. Sor &Aacute;ngela piensa que ella y sus hijas pertenecen a la clase de los trabajadores, de los humildes, de los necesitados, \u201cson mendigas que todo lo reciben de limosna\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">La pobreza de la Compa&ntilde;&iacute;a de la Cruz no es puramente contemplativa, les sirve a las hermanas de plataforma din&aacute;mica para un trabajo asistencial con trabajadores, familias sin techo, enfermos, pobres de solemnidad, pobres vergonzantes, ni&ntilde;as hu&eacute;rfanas o sin escuela, adultas analfabetas. A cada persona intentan proporcionarle lo que necesite: dinero, casa, instrucci&oacute;n, vestidos, medicinas; y todo, siempre, servido con amor. Los medios que utilizan son un trabajo personal, y pedir limosna a quienes puedan darla.<\/p>\n<p align=\"left\">De este modo, sor &Aacute;ngela estableci&oacute; un v&iacute;nculo, un puente desde los necesitados a los poderosos, de los pobres a los ricos. Evidentemente, ella no puede resolver los conflictos pol&iacute;ticos ni los desequilibrios econ&oacute;micos. Su tarea significa una \u201ccaridad de urgencia\u201d, por encima de toda divisi&oacute;n, llevando ayuda a quien la necesite. Pide en nombre de Cristo, y da en nombre de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">La suya es aquella caridad cantada por el Ap&oacute;stol Pablo en su primera Carta a los Corintios: \u201cPaciente, benigna&#8230;, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa mal&#8230;; todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Esta acci&oacute;n testimonial y caritativa de sor &Aacute;ngela ejerci&oacute; una influencia ben&eacute;fica m&aacute;s all&aacute; de la periferia de las grandes capitales, y se difundi&oacute; inmediatamente por el &aacute;mbito rural. No pod&iacute;a ser menos, ya que a lo largo del &uacute;ltimo tercio del siglo XIX, cuando sor &Aacute;ngela funda su instituto, la regi&oacute;n andaluza ha visto fracasar sus conatos de industrializaci&oacute;n y queda sujeta a modos de vida mayoritariamente rurales.<\/p>\n<p align=\"left\">Muchos hombres y mujeres del campo acuden sin &eacute;xito a la ciudad, buscando un puesto de trabajo estable y bien remunerado. La misma sor &Aacute;ngela es hija de padre y madre venidos a Sevilla desde pueblos peque&ntilde;os, para establecerse en la ciudad. Aqu&iacute; trabajar&aacute; durante unos a&ntilde;os en un taller de zapater&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"left\">Tambi&eacute;n la Compa&ntilde;&iacute;a de la Cruz se nutre mayoritariamente de mujeres vinculadas a familias campesinas, en sinton&iacute;a perfecta con la sencilla gente del pueblo, y conserva los rasgos caracter&iacute;sticos de origen. Sus conventos son pobrecitos, pero muy limpios; y est&aacute;n amueblados con los &uacute;tiles caracter&iacute;sticos de las viviendas humildes de los labriegos.<\/p>\n<p align=\"left\">En vida de la Fundadora, las Hermanas abren casa en nueve pueblos de la provincia de Sevilla, cuatro en la de Huelva, tres en Ja&eacute;n, dos en M&aacute;laga y una en C&aacute;diz. Y su acci&oacute;n en la periferia de las capitales se despliega entre familias campesinas frecuentemente reci&eacute;n venidas del campo y asentadas en habitaciones miserables, sin los imprescindibles medios para afrontar una enfermedad, el paro, o la escasez de alimentos y de ropa.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Hoy, el mundo rural de sor &Aacute;ngela de la Cruz ha presenciado la transformaci&oacute;n de las sociedades agrarias en sociedades industriales, a veces con un &eacute;xito impresionante. Pero este atractivo del horizonte industrial, ha provocado de rechazo un cierto desprecio hacia el campo, \u201chasta el punto de crear entre los hombres de la agricultura el sentimiento de ser socialmente unos marginados, y acelerar en ellos el fen&oacute;meno de la fuga masiva del campo a la ciudad, desgraciadamente hacia condiciones de vida todav&iacute;a m&aacute;s deshumanizadoras\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Tal menosprecio parte de presupuestos falsos, ya que tantos engranajes de la econom&iacute;a mundial contin&uacute;an pendientes del sector agrario, \u201cque ofrece a la sociedad los bienes necesarios para el sustento diario\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">En esa l&iacute;nea de defensa del hombre del campo, la Iglesia contempor&aacute;nea anuncia a los hombres de hoy las exigencias de la doctrina sobre la justicia social, tanto en lo referente a los problemas del campo como al trabajo de la tierra: el mensaje de justicia del Evangelio que arranca de los Profetas del Antiguo Testamento. El Profeta Isa&iacute;as nos lo recordaba hace algunos momentos: si partes tu pan con el hambriento, \u201centonces brotar&aacute; tu luz como la aurora &#8230; e ir&aacute; delante de ti tu justicia\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Llamada actual entonces y hoy, porque la justicia y el amor al pr&oacute;jimo son siempre actuales.<\/p>\n<p align=\"left\">A lo largo del siglo XX, el campo ha cambiado, por fortuna, algunas condiciones que lo hac&iacute;an inhumano: salarios baj&iacute;simos, viviendas m&iacute;seras, ni&ntilde;os sin escuela, propiedad consolidada en pocas manos, extensiones poco o mal explotadas, falta de seguros que ofrecieran un m&iacute;nimo de serenidad frente al futuro.<\/p>\n<p align=\"left\">La evoluci&oacute;n social y laboral ha mejorado sin duda este panorama trist&iacute;simo, en el mundo entero y en Espa&ntilde;a. Pero el campo contin&uacute;a siendo la cenicienta del desarrollo econ&oacute;mico. Por eso los poderes p&uacute;blicos deben afrontar los urgentes problemas del sector agrario. Reajustando debidamente costos y precios que lo hagan rentable; dot&aacute;ndolo de industrias subsidiarias y de transformaci&oacute;n que lo liberen de la angustiosa plaga del paro y de la forzosa emigraci&oacute;n que afecta a tantos queridos hijos de esta y de otras tierras de Espa&ntilde;a; racionalizando la comercializaci&oacute;n de los productos agrarios, y procurando a las familias campesinas, sobre todo a los j&oacute;venes, condiciones de vida que los estimulen a considerarse trabajadores tan dignos como los integrados en la industria.<\/p>\n<p align=\"left\">Ojal&aacute; las pr&oacute;ximas etapas de vuestra vida p&uacute;blica logren avanzar en esa direcci&oacute;n, alej&aacute;ndose de f&aacute;ciles demagogias que aturden al pueblo sin resolver sus problemas, y convocando a todos los hombres de buena voluntad para coordinar esfuerzos en programas t&eacute;cnicos y eficaces.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Para progresar en ese camino es necesario que la fuerza espiritual y amor al hombre que anim&oacute; a sor &Aacute;ngela de la Cruz; que esa caridad que nunca tendr&aacute; fin, informe la vida humana y religiosa de todo cristiano.<\/p>\n<p align=\"left\">S&eacute; que Andaluc&iacute;a nutre las ra&iacute;ces culturales y religiosas de su pueblo, gracias a un dep&oacute;sito tradicional pasado de padres a hijos. Todo el mundo admira las hermosas expresiones piadosas o festivas que el pueblo andaluz ha creado para vestir pl&aacute;sticamente sus sentimientos religiosos. Por otra parte, las cofrad&iacute;as y hermandades creadas a lo largo de siglos, han obtenido influencia en el cuerpo social.<\/p>\n<p align=\"left\">Esa religiosidad popular debe ser respetada y cultivada, como una forma de compromiso cristiano con las exigencias fundamentales del mensaje evang&eacute;lico; integrando la acci&oacute;n de las hermandades en la pastoral renovada del Concilio Vaticano II, purific&aacute;ndolas de reservas ante el ministerio sacerdotal y alej&aacute;ndolas de cualquier tensi&oacute;n interesada o partidista. De este modo, esa religiosidad purificada podr&aacute; ser un v&aacute;lido camino hacia la plenitud de salvaci&oacute;n en Cristo, como dije a vuestros Pastores.<\/p>\n<p align=\"left\">7. Queridos andaluces y espa&ntilde;oles todos: La figura de la nueva Beata se alza ante nosotros con toda su ejemplaridad y cercan&iacute;a al hombre, sobre todo al humilde y del mundo rural. Su ejemplo es una prueba permanente de esa caridad que no pasa.<\/p>\n<p align=\"left\">Ella sigue presente entre sus gentes con el testimonio de su amor. De ese amor que es su tesoro en la eterna comuni&oacute;n de los Santos, que se realiza por el amor y en el amor.<\/p>\n<p align=\"left\">El Papa que ha beatificado hoy a sor &Aacute;ngela de la Cruz, confirma en nombre de la Iglesia la respuesta de amor fiel que ella dio a Cristo. Y a la vez se hace eco de la respuesta que Cristo mismo da a la vida de su sierva: \u201cEl Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus &aacute;ngeles, y entonces dar&aacute; a cada uno seg&uacute;n sus obras\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy veneramos este misterio de la venida de Cristo, que premia a sor &Aacute;ngela \u201cseg&uacute;n sus obras\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DE&nbsp;SOR &Aacute;NGELA DE LA CRUZ HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Sevilla, 5 de noviembre de 1982 &nbsp;&nbsp; Se&ntilde;or Cardenal, Hermanos en el Episcopado, queridos hermanos y hermanas: 1. 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