{"id":39796,"date":"2016-10-05T23:01:51","date_gmt":"2016-10-06T04:01:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-noviembre-de-1982-misa-en-el-santuario-de-nuestra-senora-de-guadalupe\/"},"modified":"2016-10-05T23:01:51","modified_gmt":"2016-10-06T04:01:51","slug":"4-de-noviembre-de-1982-misa-en-el-santuario-de-nuestra-senora-de-guadalupe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-noviembre-de-1982-misa-en-el-santuario-de-nuestra-senora-de-guadalupe\/","title":{"rendered":"4 de noviembre de 1982, Misa en el Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N&nbsp; DE LA PALABRA&nbsp;<br \/> EN EL SANTUARIO DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE GUADALUPE<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Guadalupe, 4 de noviembre de 1982<\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos en el Episcopado,&nbsp;<br \/>queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Acabamos de escuchar la palabra de Yahv&eacute; dirigida a Abraham: \u201cSal de tu tierra, de tu parentela, de la casa de tu padre, para la tierra que yo te indicar&eacute;. Yo te har&eacute; un gran pueblo\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Abraham respondi&oacute; a esta llamada divina y afront&oacute; las incertidumbres de un largo viaje que iba a convertirse en signo caracter&iacute;stico del Pueblo de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">La promesa mesi&aacute;nica hecha a Abraham va unida al mandato de abandonar su pa&iacute;s natal. En su camino hacia la tierra prometida, comienza tambi&eacute;n el inmenso cortejo hist&oacute;rico de la humanidad entera hacia la meta mesi&aacute;nica. La promesa se cumplir&aacute; precisamente entre los descendientes de Abraham, y por eso a ellos correspondi&oacute; la misi&oacute;n de preparar, dentro del g&eacute;nero humano, el lugar para el Ungido de Dios, Jesucristo. Haci&eacute;ndose eco de estas im&aacute;genes b&iacute;blicas, el Concilio Vaticano II explica que \u201cla comunidad cristiana se compone de hombres que, reunidos en torno a Cristo, son guiados por el Esp&iacute;ritu Santo en peregrinaci&oacute;n hacia el reino del Padre\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Escuchada aqu&iacute;, junto al santuario de Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe, esta lectura del Antiguo Testamento evoca la imagen de tantos hijos de Extremadura y de Espa&ntilde;a entera salidos como emigrantes desde su lugar de origen hacia otras regiones y pa&iacute;ses.<\/p>\n<p align=\"left\">2. En la Enc&iacute;clica \u201c<a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_14091981_laborem-exercens.html\"><i>Laborem Exercens<\/i><\/a>\u201d he subrayado que \u201ceste fen&oacute;meno antiguo\u201d de los movimientos migratorios ha continuado a lo largo de los siglos y ha adquirido en los &uacute;ltimos tiempos mayores dimensiones a causa de las \u201cgrandes implicaciones en la vida contempor&aacute;nea\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">El trabajador tiene derecho a abandonar el propio pa&iacute;s en b&uacute;squeda de mejores condiciones de vida, como tambi&eacute;n a volver a &eacute;l. Pero la emigraci&oacute;n comporta aspectos dolorosos. Por eso la he llamado \u201cun mal necesario\u201d, pues constituye una p&eacute;rdida para el pa&iacute;s que ve marchar hombres y mujeres en la plenitud de su vida.<\/p>\n<p align=\"left\">Ellos abandonan su comunidad cultural y se ven trasplantados a un ambiente nuevo con tradiciones diferentes y a veces lengua distinta. Y a sus espaldas, dejan quiz&aacute; lugares condenados a un envejecimiento r&aacute;pido de la poblaci&oacute;n, como sucede en algunas de las provincias espa&ntilde;olas.<\/p>\n<p align=\"left\">Ser&iacute;a tantas veces m&aacute;s humano que los responsables del orden econ&oacute;mico, como indicaba mi predecesor el Papa Juan XXIII, procuraran que el capital buscara al trabajador, y no viceversa, \u201cpara ofrecer a muchas personas la posibilidad concreta de crearse un porvenir mejor, sin verse obligadas a pasar de su ambiente propio a otro distinto, mediante un trasplante que es casi imposible se realice sin rupturas dolorosas y sin per&iacute;odos dif&iacute;ciles de acoplamiento humano y de integraci&oacute;n social\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Tal objetivo representa un verdadero desaf&iacute;o a la inteligencia y eficacia de los gobernantes, para tratar de evitar graves sacrificios a tantas familias, obligadas \u201ca una separaci&oacute;n forzosa que pone a veces en peligro la estabilidad y cohesi&oacute;n de la familia, y con frecuencia las coloca frente a situaciones de injusticia\u201d. Un desaf&iacute;o para los responsables del orden nacional o internacional, que han de acometer programas de equilibrio entre regiones ricas y pobres.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Hay que tener en cuenta que el sacrificio de los emigrantes representa tambi&eacute;n una contribuci&oacute;n positiva para los lugares receptores y aun para la pac&iacute;fica convivencia internacional, pues abre posibilidades econ&oacute;micas a grupos sociales deprimidos y descarga la presi&oacute;n social que el paro produce, cuando alcanza cotas elevadas.<\/p>\n<p align=\"left\">Desgraciadamente, los reajustes de mano de obra no se ven muchas veces impulsados por prop&oacute;sitos noblemente humanos, ni buscan el bien de la comunidad nacional e internacional; s&oacute;lo responden con frecuencia a movimientos incontrolados seg&uacute;n la ley de la oferta y la demanda.<\/p>\n<p align=\"left\">Las regiones o pa&iacute;ses receptores olvidan con demasiada frecuencia que los trabajadores inmigrantes son seres que vienen arrancados, por las necesidades, de su tierra natal. No les ha movido el mero derecho a emigrar, sino el juego de unos factores econ&oacute;micos ajenos al propio emigrante. En muchas ocasiones se trata de personas culturalmente desvalidas, que han de pasar graves dificultades antes de acomodarse al nuevo ambiente, donde quiz&aacute; ignoran hasta el idioma. Si se les somete a discriminaciones o vejaciones, caer&aacute;n v&iacute;ctimas de peligrosas situaciones morales.<\/p>\n<p align=\"left\">Por otra parte, las autoridades pol&iacute;ticas y los mismos empresarios tienen la obligaci&oacute;n de no colocar a los emigrantes en un nivel humano y laboral inferior a los trabajadores del lugar o pa&iacute;s receptor. Y la poblaci&oacute;n general ha de evitar muestras de hostilidad o rechazo, respetando las peculiaridades culturales y religiosas del emigrante. A veces &eacute;ste es forzado a ocupar viviendas indignas, a recibir retribuciones salariales discriminatorias o a soportar una segregaci&oacute;n social y afectiva penosa, que le hace sentirse ciudadano de segunda categor&iacute;a. De modo que pasan meses, incluso a&ntilde;os, antes de que la nueva sociedad le muestre un rostro verdaderamente humano. Esta crisis existencial incide fuertemente sobre la religiosidad de los emigrantes, cuya fe cristiana dispon&iacute;a quiz&aacute; de apoyos s&oacute;lo sentimentales, que f&aacute;cilmente se desmoronan en un clima adverso.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Ante estos peligros y amenazas, la Iglesia debe tratar de ofrecer su colaboraci&oacute;n para que se halle una respuesta eficaz.<\/p>\n<p align=\"left\">Las soluciones no dependen principalmente de ella. Pero puede y debe ayudar mediante el trabajo coordinado de la comunidad eclesial del lugar de destino. Yo mismo, en a&ntilde;os anteriores, tuve la oportunidad de encontrarme con muchos compatriotas m&iacute;os emigrados a varios pa&iacute;ses del mundo; y pude comprobar cu&aacute;nto les ayuda y consuela una asistencia religiosa venida con el calor de la patria lejana.<\/p>\n<p align=\"left\">Considero por ello fundamental que los emigrantes se vean acompa&ntilde;ados por capellanes, a ser posible de su propio lugar o pa&iacute;s, sobre todo en los sitios donde existe la barrera ling&uuml;&iacute;stica: El sacerdote constituye para los inmigrantes, sobre todo los reci&eacute;n llegados, una referencia confortante y adem&aacute;s puede prestarles orientaciones valiosas en los inevitables conflictos iniciales.<\/p>\n<p align=\"left\">A este prop&oacute;sito, quiero alentar asimismo el esfuerzo que la Iglesia en Espa&ntilde;a realiza, por medio de los secretariados de pastoral especializada, para integrar la comunidad gitana y eliminar cualquier huella de discriminaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">A las autoridades de la naci&oacute;n o lugar de origen, corresponde prestar el apoyo posible a los ciudadanos emigrados, especialmente si han ido a pa&iacute;ses extranjeros. Un porcentaje grande de los emigrados al extranjero, tarde o temprano regresar&aacute;n a la patria, y nunca deben sentirse desamparados por la naci&oacute;n a la que pertenecen y a la cual proyectan volver. Entre los medios imprescindibles para el cultivo de este contacto patrio destacan las remesas de material informativo, el sistema de ense&ntilde;anza biling&uuml;e para los ni&ntilde;os, la facilidad en el ejercicio del voto, las visitas bien organizadas de grupos culturales o art&iacute;sticos y otras iniciativas semejantes.<\/p>\n<p align=\"left\">Pero, m&aacute;s que nadie, los responsables del pa&iacute;s receptor han de volcar generosamente sus iniciativas en favor de los emigrantes, con auxilios laborales, econ&oacute;micos y culturales; evitando que se conviertan en simples ruedas del engranaje industrial, sin referencia a valores humanos. Apenas hay una se&ntilde;al m&aacute;s eficaz para medir la verdadera estatura democr&aacute;tica de una naci&oacute;n moderna que ver su comportamiento con los inmigrados.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Desde luego, tambi&eacute;n al emigrante le toca poner por su parte un esfuerzo leal para la convivencia en el nuevo ambiente, en el que se le ofrezca la posibilidad de trabajo estable y justamente retribuido. Muchas veces, de su comportamiento depende disipar recelos y tender puentes de di&aacute;logo y simpat&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"left\">Con un cuidado particular deben coordinar su conducta, el emigrante y las autoridades locales, en el caso de familias que, llegadas de otra regi&oacute;n espa&ntilde;ola, tengan el prop&oacute;sito de quedar definitivamente asentadas en su territorio. Las dificultades pueden aparecer cuando entre el lugar de origen y el receptor existe diferencia de lengua.<\/p>\n<p align=\"left\">Al emigrante corresponde aceptar con lealtad su situaci&oacute;n real, exponer su voluntad de permanencia, y procurar insertarse en los modos culturales del lugar o regi&oacute;n que le acoge. Por su parte, a las autoridades incumbe no forzar el ritmo de inserci&oacute;n de estas familias, ofrecer la posibilidad de una entrada gradual y serena en la nueva atm&oacute;sfera, mostrar voluntad p&uacute;blica de no discriminar por motivos de idioma, prestar las facilidades escolares precisas para que los ni&ntilde;os no se sientan desamparados o humillados en la escuela, ofreci&eacute;ndoles ense&ntilde;anza biling&uuml;e, sin imposiciones; y respaldar iniciativas que permitan a los emigrados conservar la savia cultural de su regi&oacute;n de origen. De este modo, en vez de enfrentamientos penosos e in&uacute;tiles, el acervo cultural de la zona receptora, a la vez que da, se enriquecer&aacute; silenciosamente con matices aportados desde otros ambientes.<\/p>\n<p align=\"left\">Una especial palabra merece el nuevo drama que plantea a los emigrantes la crisis econ&oacute;mica mundial, forz&aacute;ndoles a regresar despedidos antes de tiempo. Las naciones poderosas deben un justo trato a estos trabajadores, que con gran sacrificio han contribuido al desarrollo com&uacute;n. Han sido especialmente &uacute;tiles, m&aacute;s all&aacute; de lo que pueda pagarse con un simple salario. Ellos, que son los m&aacute;s d&eacute;biles, merecen una atenci&oacute;n particular que evite cerrar un cap&iacute;tulo de su vida con un fracaso.<\/p>\n<p align=\"left\">Al pensar en tantas personas lejanas de su hogar, me viene al recuerdo la situaci&oacute;n de los detenidos en centros penitenciarios. Muchos de ellos me escribieron antes de mi viaje a Espa&ntilde;a.<\/p>\n<p align=\"left\">Deseo enviarles mi cordial saludo y asegurarles mi oraci&oacute;n por ellos, sus intenciones y necesidades.<\/p>\n<p align=\"left\">6. La liturgia de la Palabra &#8211; como hemos escuchado antes &#8211; nos coloca delante de la figura de Abraham, nuestro padre en la fe. Y tambi&eacute;n a Mar&iacute;a, que se pone en camino desde Nazaret a Galilea, a \u201cuna ciudad de Juda\u201d llamada Ain Karin, seg&uacute;n la tradici&oacute;n. All&iacute;, entrada \u201cen casa de Zacar&iacute;as, salud&oacute; a Isabel\u201d, que pronunci&oacute; las palabras de la conocida bendici&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Junto con los hombres, junto con las generaciones de esta tierra extreme&ntilde;a y de Espa&ntilde;a, caminaba tambi&eacute;n Mar&iacute;a, la Madre de Cristo. En los nuevos lugares de habitaci&oacute;n Ella saludaba, en el poder del Esp&iacute;ritu Santo, a los nuevos pueblos, que respond&iacute;an con la fe y la veneraci&oacute;n a la Madre de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">De esta manera, la promesa mesi&aacute;nica hecha a Abraham se difund&iacute;a en el Nuevo Mundo y en Filipinas. &iquest;No es significativo que hoy nos encontremos en el santuario mariano de Guadalupe de la tierra espa&ntilde;ola, y que contempor&aacute;neamente el santuario hom&oacute;nimo de M&eacute;xico se haya convertido en el lugar de peregrinaci&oacute;n para toda Hispanoam&eacute;rica? Tambi&eacute;n yo he tenido la dicha de ir como peregrino al Guadalupe mexicano al principio de mi servicio en la Sede de Pedro.<\/p>\n<p align=\"left\">Y he aqu&iacute; que, como en otras lenguas, pero sobre todo en espa&ntilde;ol &#8211; ya que en esta lengua se expresa la gran familia de los pueblos hisp&aacute;nicos &#8211; resuenan constantemente las palabras con las que un d&iacute;a Isabel salud&oacute; a Mar&iacute;a:<\/p>\n<blockquote>\n<p align=\"left\">\u201c&iexcl;Bendita t&uacute; entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! &iquest;De d&oacute;nde a m&iacute; que la madre de mi Se&ntilde;or venga a m&iacute;? Porque as&iacute; que son&oacute; la voz de tu salutaci&oacute;n en mis o&iacute;dos, exult&oacute; el ni&ntilde;o en mi seno. Dichosa la que ha cre&iacute;do que se cumplir&aacute; lo que se le ha dicho de parte del Se&ntilde;or\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p align=\"left\">&iexcl;Bendita t&uacute;! Este saludo une a millones de corazones; de estas tierras, de Espa&ntilde;a, de otros continentes, acomunados en torno a Mar&iacute;a, a Guadalupe, en tantas partes del mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">Y as&iacute; Mar&iacute;a no es s&oacute;lo la Madre sol&iacute;cita de los hombres, de los pueblos, de los emigrantes. Es tambi&eacute;n el modelo en la fe y en la virtudes que hemos de imitar durante nuestra peregrinaci&oacute;n terrena. Que as&iacute; sea, con mi bendici&oacute;n apost&oacute;lica para todos.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A CELEBRACI&Oacute;N&nbsp; DE LA PALABRA&nbsp; EN EL SANTUARIO DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE GUADALUPE HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Guadalupe, 4 de noviembre de 1982 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queridos hermanos en el Episcopado,&nbsp;queridos hermanos y hermanas: 1. 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