{"id":39797,"date":"2016-10-05T23:01:52","date_gmt":"2016-10-06T04:01:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-noviembre-de-1982-misa-para-los-laicos-toledo\/"},"modified":"2016-10-05T23:01:52","modified_gmt":"2016-10-06T04:01:52","slug":"4-de-noviembre-de-1982-misa-para-los-laicos-toledo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-noviembre-de-1982-misa-para-los-laicos-toledo\/","title":{"rendered":"4 de noviembre de 1982, Misa para los laicos, Toledo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA PARA LOS LAICOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Toledo, 4 de noviembre de 1982<\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Se&ntilde;or cardenal,<br \/> queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. En las Palabras del Evangelio que hemos proclamado, Cristo mismo pone en evidencia a la vez la dignidad y la responsabilidad del cristiano. Cuando el Se&ntilde;or exclama: \u201cVosotros sois la sal de la tierra\u201d, subraya al mismo tiempo que la sal no debe perder su sabor si tiene que ser &uacute;til para el hombre. Y cuando afirma: \u201cVosotros sois la luz del mundo\u201d, plantea como consecuencia la necesidad de que esta luz \u201calumbre a todos los de casa\u201d. Y todav&iacute;a insiste a continuaci&oacute;n: \u201cAs&iacute; ha de lucir vuestra luz ante los hombres, para que, viendo vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre, que est&aacute; en los cielos\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Es dif&iacute;cil encontrar una met&aacute;fora evang&eacute;lica m&aacute;s adecuada y bella para expresar la dignidad del disc&iacute;pulo de Cristo y su consecuente responsabilidad. El mismo Concilio Vaticano II se ha inspirado en este texto evang&eacute;lico, al hablar del apostolado de los seglares; es decir, de su misi&oacute;n con la que participan en la vida de la Iglesia y en el servicio a la sociedad.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Vosotros sois la sal de la tierra!<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Vosotros sois la luz del mundo!<\/p>\n<p align=\"left\">\u201cLa vocaci&oacute;n cristiana es, por su naturaleza misma vocaci&oacute;n al apostolado\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">2. A la luz de esta dignidad y responsabilidad, proclamada por el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia, deseo saludar a todos los representantes del laicado de Espa&ntilde;a y dirigirles desde esta hist&oacute;rica sede primada de Toledo un mensaje que ilumines los caminos del apostolado seglar en esta hora de gracia.<\/p>\n<p align=\"left\">Saludo, ante todo, al se&ntilde;or cardenal arzobispo de esta di&oacute;cesis, as&iacute; como a los Pastores y a todo el Pueblo de Dios de Toledo y de su provincia eclesi&aacute;stica aqu&iacute; presentes.<\/p>\n<p align=\"left\">La sede de Toledo es lugar propicio para este encuentro, por estar &iacute;ntimamente vinculada a momentos importantes de la fe y de la cultura de la Iglesia en Espa&ntilde;a. No podemos olvidar los Concilios Toledanos que supieron encontrar f&oacute;rmulas adecuadas para la profesi&oacute;n de la fe cristiana en sus fundamentales contenidos trinitarios y cristol&oacute;gicos.<\/p>\n<p align=\"left\">Toledo fue un centro de di&aacute;logo y de convivencia entre gentes de raza y religi&oacute;n distintas. Fue tambi&eacute;n encrucijada de culturas que desbordaron las fronteras de Espa&ntilde;a, para influir poderosamente en la cultura del Occidente europeo. Es ciudad de gran tradici&oacute;n cristiana, reflejada en sus monumentos art&iacute;sticos y en la expresi&oacute;n pict&oacute;rica de artistas de talla universal como el Greco.<\/p>\n<p align=\"left\">Estos valores tradicionales siguen influyendo positivamente en la vida del pueblo toledano, que mantiene el recuerdo de sus grandes pastores medievales como San Eugenio y San Ildefonso. Es la memoria de una tradici&oacute;n que se alarga a trav&eacute;s de muchas generaciones de cristianos que se han extendido por todo el pa&iacute;s, y han participado en generosos movimientos misioneros en otros continentes.<\/p>\n<p align=\"left\">Al respecto, no puedo dejar de saludar aqu&iacute;, en esta ciudad imperial, a su ilustre comunidad moz&aacute;rabe, heredera de los heroicos cristianos de hace siglos y cuyos feligreses mantienen vivo, bajo la directa responsabilidad del se&ntilde;or cardenal primado, el patrimonio espiritual de su venerable liturgia, de gran riqueza teol&oacute;gica y pastoral, sin olvidar que en la liturgia posconciliar el canto del Padrenuestro en toda Espa&ntilde;a es precisamente el de la liturgia moz&aacute;rabe.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Desde esa viva tradici&oacute;n que alimenta vuestra fe e impulsa vuestra responsabilidad de cristianos, volvemos a las fuentes de la Palabra proclamada en esta celebraci&oacute;n. Es el mismo Ap&oacute;stol de las gentes quien nos habla para ense&ntilde;arnos lo que significa ser ap&oacute;stoles de Cristo; nos interpela para indicarnos lo que exige la participaci&oacute;n en la misi&oacute;n de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">Pablo ense&ntilde;a con un vigor especial que somos testigos de Dios en Jesucristo, y &eacute;ste \u201ccrucificado\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Quien lo reconoce y confiesa como Se&ntilde;or est&aacute; bajo la manifestaci&oacute;n y el poder del Esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p align=\"left\">Todos los cristianos est&aacute;n llamados a renovar constantemente su profesi&oacute;n de fe, con la palabra y con la vida, como una adhesi&oacute;n plena a Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, crucificado para nuestra salvaci&oacute;n y resucitado por el poder de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Tal es la \u201csabidur&iacute;a divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria\u201d. Este es el n&uacute;cleo fundamental del Evangelio que Cristo ha confiado a su Iglesia y que &eacute;sta transmite en la viva tradici&oacute;n y ense&ntilde;a en el magisterio de la sucesi&oacute;n apost&oacute;lica, enriqueciendo as&iacute; el patrimonio del Pueblo de Dios que posee el \u201csentido de la fe\u201d, bajo la asistencia sol&iacute;cita del Esp&iacute;ritu Santo.<\/p>\n<p align=\"left\">Aqu&iacute; radica el centro del anuncio y testimonio de la fe cristiana. Por eso, la primera actitud del testigo de la fe es profesar esa misma fe que predica, dej&aacute;ndose convertir d&oacute;cilmente por el Esp&iacute;ritu de Dios y conformando su vida a esa Sabidur&iacute;a divina.<\/p>\n<p align=\"left\">4. En cuanto testigos de Dios, no somos propietarios discrecionales del anuncio que recibimos; somos responsables de un don que hay que transmitir con fidelidad. Con el temor y temblor de la propia fragilidad, el ap&oacute;stol conf&iacute;a en \u201cla manifestaci&oacute;n del Esp&iacute;ritu\u201d, en la fuerza persuasiva del \u201cpoder de Dios\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">No se trata de amoldar el Evangelio a la sabidur&iacute;a del mundo. Con palabras que podr&iacute;an traducir la experiencia de Pablo, hoy se podr&iacute;a afirmar: no son los an&aacute;lisis de la realidad, o el uso de las ciencias sociales, o el manejo de la estad&iacute;stica, o la perfecci&oacute;n de m&eacute;todos y t&eacute;cnicas organizativas \u2014medios &uacute;tiles e instrumentos valiosos a veces\u2014 los que determinar&aacute;n los contenidos del Evangelio recibido y profesado. Y tanto menos ser&aacute; la connivencia con ideolog&iacute;as seculares la que abra los corazones al anuncio de la salvaci&oacute;n. Como tampoco deber&aacute; dejarse seducir el ap&oacute;stol por la pretendida sabidur&iacute;a de \u201clos pr&iacute;ncipes de este siglo\u201d, cifrada en el poder, en la riqueza y en el placer, que al proponer el espejismo de una felicidad humana, de hecho aboca, a los que sucumben a su culto, a una total destrucci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;S&oacute;lo Cristo! Lo proclamamos agradecidos y maravillados. En El est&aacute; ya la plenitud de lo que \u201cDios ha preparado para los que le aman\u201d. Es el anuncio que la Iglesia conf&iacute;a a todos los que est&aacute;n llamados a proclamar, celebrar, comunicar y vivir el Amor infinito de la Sabidur&iacute;a divina. Es &eacute;sta la ciencia sublime que preserva el sabor de la sal para que no se vuelva ins&iacute;pida, que alimenta la luz de la l&aacute;mpara para que alumbre lo m&aacute;s profundo del coraz&oacute;n humano y gu&iacute;e sus secretas aspiraciones, sus b&uacute;squedas y esperanzas.<\/p>\n<p align=\"left\">5. El Papa exhorta a todos los seglares a asumir con coherencia y vigor su dignidad y responsabilidad. &iexcl;El Papa conf&iacute;a en los seglares espa&ntilde;oles y espera grandes cosas de todos ellos para gloria de Dios y para el servicio del hombre! S&iacute;, como he recordado ya, la vocaci&oacute;n cristiana es esencialmente apost&oacute;lica; s&oacute;lo en esta dimensi&oacute;n de servicio al Evangelio, el cristiano encontrar&aacute; la plenitud de su dignidad y responsabilidad.<\/p>\n<p align=\"left\">En efecto, los laicos \u201cincorporados a Cristo por el bautismo, integrados en el Pueblo de Dios y hechos part&iacute;cipes, a su modo, de la funci&oacute;n sacerdotal, prof&eacute;tica y real de Cristo\u201d est&aacute;n llamados a la santidad y son enviados a anunciar y realizar el reino de Cristo hasta que El vuelva.<\/p>\n<p align=\"left\">Si quer&eacute;is ser fieles a esa dignidad, no es suficiente acoger pasivamente las riquezas de fe que os han legado vuestra tradici&oacute;n y vuestra cultura. Se os conf&iacute;a un tesoro, se os otorgan talentos que han de ser asumidos con responsabilidad para que fructifiquen con abundancia.<\/p>\n<p align=\"left\">La gracia del bautismo y de la confirmaci&oacute;n que la Eucarist&iacute;a renueva y la penitencia restaura, posee vivas energ&iacute;as para revitalizar la fe y para orientar, con el dinamismo creador del Esp&iacute;ritu Santo, la actividad de los miembros del Cuerpo m&iacute;stico. Tambi&eacute;n los seglares est&aacute;n llamados a ese crecimiento espiritual interior que conduce a la santidad, y a esa entrega apost&oacute;lica creadora, que los hace colaboradores del Esp&iacute;ritu Santo, el cual con sus dones renueva, rejuvenece y leva a perfecci&oacute;n la obra de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">6. &iquest;Ser&aacute; necesario confirmar, una vez m&aacute;s, que el crecimiento en la afirmaci&oacute;n de la identidad cristiana del seglar no menoscaba o limita sus posibilidades; antes bien define, alimenta y potencia esa presencia y esa actividad espec&iacute;fica y original que la Iglesia conf&iacute;a a sus hijos en los diversos campos de la actividad personal, profesional, social?<\/p>\n<p align=\"left\">El mismo Evangelio nos apremia a compartir toda situaci&oacute;n y condici&oacute;n del hombre, con un amor apasionado por todo lo que concierne a su dignidad y sus derechos, fundados en su condici&oacute;n de criatura de Dios, \u201checho a su imagen y semejanza\u201d, part&iacute;cipe por la gracia de Cristo de la filiaci&oacute;n divina.<\/p>\n<p align=\"left\">El Concilio Vaticano II subray&oacute; justamente que la tarea primordial de los seglares cat&oacute;licos es la de impregnar y transformar todo el tejido de la convivencia humana con los valores del Evangelio, con el anuncio de una antropolog&iacute;a cristiana que de estos valores deriva.<\/p>\n<p align=\"left\">Pablo VI, en su exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica \u201c<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii Nuntiandi<\/a><\/i>\u201d, especifica as&iacute; los campos del apostolado seglar: \u201cEl camino propio de su actividad evangelizadora es el mundo vasto y complejo de la pol&iacute;tica, de lo social, de la econom&iacute;a, pero tambi&eacute;n de la cultura, de las ciencias, de las artes, de la vida internacional, de los medios de comunicaci&oacute;n social, as&iacute; como otras realidades abiertas a la evangelizaci&oacute;n, como el amor, la familia, la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y j&oacute;venes, el trabajo profesional, el sufrimiento&#8230;\u201d. No hay actividad humana alguna que sea ajena a la solidaria tarea evangelizadora de los laicos.<\/p>\n<p align=\"left\">7. De entre los cometidos m&aacute;s apremiantes del apostolado de los seglares quiero resaltar algunos de mayor importancia.<\/p>\n<p align=\"left\">Pienso concretamente en el testimonio de vida y en el esfuerzo evangelizador que requiere la familia cristiana; que los c&oacute;nyuges cristianos vivan el sacramento del matrimonio como una participaci&oacute;n de la uni&oacute;n fecunda e indisoluble entre Cristo y la Iglesia; que sean los fundadores y animadores de la iglesia dom&eacute;stica, la familia, con el compromiso de una educaci&oacute;n integral &eacute;tica y religiosa de sus hijos; que abran a los j&oacute;venes los horizontes de las diversas vocaciones cristianas, como un desaf&iacute;o de plenitud a las alternativas del consumismo hedonista o del materialismo ateo.<\/p>\n<p align=\"left\">Dirijo mi mirada al vasto campo del apostolado laical en el mundo del trabajo, sacudido por fuertes crisis y movido noblemente por aspiraciones de dignidad, de solidaridad, de fraternidad, que est&aacute;n llamadas, desde sus innegables y tal vez inconscientes ra&iacute;ces cristianas, a dar frutos de justicia y de desarrollo aut&eacute;nticamente humanos.<\/p>\n<p align=\"left\">Veo tambi&eacute;n abierto al laico cat&oacute;lico el campo de la pol&iacute;tica, en el que con frecuencia se toman las decisiones m&aacute;s delicadas que afectan a los problemas de la vida, de la educaci&oacute;n, de la econom&iacute;a; y por lo tanto, de la dignidad y de los derechos del hombre, de la justicia y de la convivencia pac&iacute;fica en la sociedad. El cristiano sabe que desde las ense&ntilde;anzas luminosas de la Iglesia, y sin necesidad de seguir una f&oacute;rmula pol&iacute;tica un&iacute;voca o partidista, debe contribuir a la formaci&oacute;n de una sociedad m&aacute;s digna y respetuosa de los derechos humanos, asentada en los principios de justicia y de paz.<\/p>\n<p align=\"left\">Pienso, finalmente, en el mundo de la cultura. Los laicos cat&oacute;licos, en sus tareas de intelectuales y de cient&iacute;ficos, de educadores y de artistas, est&aacute;n llamados a crear de nuevo, desde la inmensa riqueza cultural de los pueblos de Espa&ntilde;a, una aut&eacute;ntica cultura de la verdad y del bien, de la belleza y del progreso, que pueda contribuir al di&aacute;logo fecundo entre ciencia y fe, cultura cristiana y civilizaci&oacute;n universal.<\/p>\n<p align=\"left\">8. Ning&uacute;n cristiano est&aacute; exento de su responsabilidad evangelizadora. Ninguno puede ser sustituido en las exigencias de su apostolado personal. Cada laico tiene un campo de apostolado en su experiencia personal.<\/p>\n<p align=\"left\">El Concilio Vaticano II ha recomendado vivamente las formas asociadas del apostolado seglar.<br \/> El apostolado asociado resulta fundamental para coagular y desplegar todas las energ&iacute;as insitas en la vocaci&oacute;n cristiana, para despertar y fortalecer la presencia y el testimonio de la vida cristiana en los diversos espacios y ambientes de la sociedad. A este apostolado asociado le incumbe la sensibilizaci&oacute;n y educaci&oacute;n de todas esas energ&iacute;as vitales, ricas de fe y religiosidad, que est&aacute;n en el alma y en la cultura de vuestro pueblo.<\/p>\n<p align=\"left\">S&eacute; que se han ido superando entre vosotros situaciones cr&iacute;ticas de identidad asociativa. Ha llegado la hora de superar definitivamente esas situaciones con un an&aacute;lisis l&uacute;cido que permita conocer las causas, y sobre todo rechazar los errores que se hayan podido infiltrar entre nosotros. Pienso, sin embargo, que son mucho m&aacute;s fuertes las fidelidades y renovados entusiasmos cristianos de vuestras asociaciones, que el Papa quiere alentar hoy con su presencia, con su afecto y con su oraci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">9. Numerosos y varios son los grupos que hoy est&aacute;is aqu&iacute; presentes, signo de la vitalidad y fecundidad de la fe de esta tierra de Espa&ntilde;a. Est&aacute; presente la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica en sus varias expresiones; est&aacute;n representados los movimientos de espiritualidad, las agrupaciones familiares, los grupos juveniles&#8230; Un vasto panorama que enriquece la vitalidad del Cuerpo de Cristo. Saludo a todos y a cada uno de los movimientos y asociaciones aqu&iacute; representados. Y ante la imposibilidad de decir una palabra espec&iacute;fica para cada uno, quiero ofreceros unas reflexiones centradas sobre lo que os caracteriza y a la vez os une: vuestra eclesialidad.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Sois Iglesia! De esa nota fundamental brotan las caracter&iacute;sticas de una vida, de un amor, de un servicio y de una presencia que tienen que ser aut&eacute;nticamente eclesiales. De ah&iacute; la necesidad de una comuni&oacute;n sin fisuras con la de la Iglesia, de una vida nutrida en las fuentes de los sacramentos, de una obediencia impregnada de amor y responsabilidad hacia los pastores de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Sois Iglesia! Deb&eacute;is demostrarlo tambi&eacute;n en una abierta comuni&oacute;n y colaboraci&oacute;n entre vuestros diversos carismas, apostolados y servicios, promoviendo vuestra integraci&oacute;n en las Iglesias particulares y en las comunidades parroquiales, donde se re&uacute;ne y congrega visiblemente la familia de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Los sacerdotes a quienes se encomienda la tarea de animaci&oacute;n espiritual de los grupos y movimientos, deben ser en medio de vosotros esa garant&iacute;a de eclesialidad y de comuni&oacute;n. A vosotros, consiliarios y asistentes del apostolado laical, querid&iacute;simos sacerdotes que trabaj&aacute;is en fraterna comuni&oacute;n con los seglares, os digo: Sent&iacute;os plenamente identificados con la asociaci&oacute;n o grupo que se os ha encomendado; participad en sus afanes y preocupaciones; sed signo de unidad y de comuni&oacute;n eclesial, educadores de la fe, animadores del aut&eacute;ntico esp&iacute;ritu apost&oacute;lico y misionero de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">10. Quiero terminar con una recomendaci&oacute;n especial que conf&iacute;o al coraz&oacute;n cristiano de todos los seglares de Espa&ntilde;a.<\/p>\n<p align=\"left\">No existe, no puede existir apostolado alguno (tanto para los sacerdotes como para los seglares) sin la vida interior, sin la oraci&oacute;n, sin una perseverante aspiraci&oacute;n a la santidad. Esta santidad, en las palabras que hemos proclamado en esta celebraci&oacute;n, es el don de la Sabidur&iacute;a, que para el cristiano es una particular actuaci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo recibido en el bautismo y en la confirmaci&oacute;n: \u201cConc&eacute;dame Dios hablar juiciosamente y pensar dignamente de los dones recibidos, porque El es el gu&iacute;a de la sabidur&iacute;a y el que corrige a los sabios. Porque en sus manos estamos nosotros y nuestras palabras y toda la prudencia y la pericia de nuestras obras\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Est&aacute;is llamados todos a la santidad! As&iacute; como florecieron magn&iacute;ficos testimonios de santidad en la Espa&ntilde;a del Siglo de Oro por la reforma cat&oacute;lica y el Concilio de Trento, florezcan ahora, en la &eacute;poca de la renovaci&oacute;n eclesial del Vaticano II, nuevos testimonios de santidad, especialmente entre los seglares de Espa&ntilde;a.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Necesit&aacute;is la abundancia del Esp&iacute;ritu Santo para realizar con su sabidur&iacute;a la tarea nueva y original del apostolado laical! Por eso, deb&eacute;is estar unidos a Cristo, para participar de su funci&oacute;n sacerdotal, prof&eacute;tica y real, en las dif&iacute;ciles y maravillosas circunstancias de la Iglesia y del mundo de hoy.<\/p>\n<p align=\"left\">11. S&iacute;. &iexcl;Debemos estar en sus manos, para poder realizar la propia vocaci&oacute;n cristiana!<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;En sus manos para llevar a todos a Dios!<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;En manos de la Sabidur&iacute;a eterna para participar fructuosamente de la misi&oacute;n del mismo Cristo!<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;En las manos de Dios para construir su reino en las realidades temporales de este mundo!<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p align=\"left\">Pido hoy al Se&ntilde;or, para todos vosotros, para todos los seglares, una santidad que florezca en un apostolado original y creador, impregnado de sabidur&iacute;a divina.<\/p>\n<p align=\"left\">Lo imploro por la intercesi&oacute;n de la Virgen, Nuestra Se&ntilde;ora, que aqu&iacute; en Toledo tiene, entre otras advocaciones, el hermoso t&iacute;tulo evang&eacute;lico de la Paz, para que se&aacute;is en el mundo constructores de la paz de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">Con El os recuerdo vuestra dignidad y responsabilidad:<br \/> &iexcl;Vosotros sois la sal de la tierra!<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Vosotros sois la luz del mundo!<\/p>\n<p align=\"left\">Antes de terminar mis palabras, quiero invitaros a elevar nuestra oraci&oacute;n por la &uacute;ltima v&iacute;ctima y por todas las v&iacute;ctimas del terrorismo en Espa&ntilde;a, para que la naci&oacute;n, que se siente herida en sus profundas aspiraciones de paz y concordia, obtenga del Se&ntilde;or verse libre del doloroso fen&oacute;meno del terrorismo, y todos comprendan que la violencia no es camino de soluci&oacute;n a los problemas humanos, adem&aacute;s de ser siempre anticristiana. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A MISA PARA LOS LAICOS HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Toledo, 4 de noviembre de 1982 &nbsp;&nbsp; Se&ntilde;or cardenal, queridos hermanos y hermanas: 1. En las Palabras del Evangelio que hemos proclamado, Cristo mismo pone en evidencia a la vez la dignidad y la responsabilidad del cristiano. 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