{"id":39798,"date":"2016-10-05T23:01:53","date_gmt":"2016-10-06T04:01:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-noviembre-de-1982-celebracion-de-la-palabra-en-honor-de-san-juan-de-la-cruz-segovia\/"},"modified":"2016-10-05T23:01:53","modified_gmt":"2016-10-06T04:01:53","slug":"4-de-noviembre-de-1982-celebracion-de-la-palabra-en-honor-de-san-juan-de-la-cruz-segovia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-noviembre-de-1982-celebracion-de-la-palabra-en-honor-de-san-juan-de-la-cruz-segovia\/","title":{"rendered":"4 de noviembre de 1982, Celebraci\u00f3n de la Palabra en honor de San Juan de la Cruz, Segovia"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N&nbsp; DE LA PALABRA&nbsp;EN HONOR DE SAN JUAN DE LA CRUZ<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Segovia, 4 de noviembre de 1982<\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. \u201cEn la grandeza y hermosura de las criaturas, proporcionalmente se puede contemplar a su Hacedor original . . . Y si se admiraron del poder y de la fuerza, debieron deducir de aqu&iacute; cu&aacute;nto m&aacute;s poderoso es su plasmador&#8230;; si fueron seducidos por su hermosura, &#8230; debieron conocer cu&aacute;nto mejor es el Se&ntilde;or de ellos, pues es el autor de la belleza quien hizo todas estas cosas\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Hemos proclamado estas palabras del libro de la Sabidur&iacute;a, queridos hermanos y hermanas, en el curso de esta celebraci&oacute;n en honor de San Juan de la Cruz, junto a su sepulcro. El libro de la Sabidur&iacute;a habla del conocimiento de Dios por medio de las criaturas; del conocimiento de los bienes visibles que muestran a su Art&iacute;fice; de la noticia que lleva hasta el Creador a partir de sus obras.<\/p>\n<p align=\"left\">Bien podemos poner estas palabras en labios de Juan de la Cruz y comprender el sentido profundo que les ha dado el autor sagrado. Son palabras de sabio y de poeta que ha conocido, amado y cantado la hermosura de las obras de Dios; pero sobre todo, palabras de te&oacute;logo y de m&iacute;stico que ha conocido a su Hacedor; y que apunta con sorprendente radicalidad a la fuente de la bondad y de la hermosura, dolido por el espect&aacute;culo del pecado que rompe el equilibrio primitivo, ofusca la raz&oacute;n, paraliza la voluntad, impide la contemplaci&oacute;n y el amor al Art&iacute;fice de la creaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Doy gracias a la Providencia que me ha concedido venir a venerar las reliquias, y a evocar la figura y doctrina de San Juan de la Cruz, a quien tanto debo en mi formaci&oacute;n espiritual. Aprend&iacute; a conocerlo en mi juventud y pude entrar en un di&aacute;logo &iacute;ntimo con este maestro de la fe, con su lenguaje y su pensamiento, hasta culminar con la elaboraci&oacute;n de mi tesis doctoral sobre La fe en San Juan de la Cruz. Desde entonces he encontrado en &eacute;l un amigo y maestro, que me ha indicado la luz que brilla en la oscuridad, para caminar siempre hacia Dios, \u201csin otra luz ni gu&iacute;a \/ que la que en el coraz&oacute;n ard&iacute;a. \/ Acuesta me guiaba \/ m&aacute;s cierto que la luz del mediod&iacute;a\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">En esta ocasi&oacute;n saludo cordialmente a los miembros de la provincia y di&oacute;cesis de Segovia, a su Pastor, a los sacerdotes, religiosos y religiosas, a las autoridades y a todo el Pueblo de Dios que vive aqu&iacute;, bajo el cielo limpio de Castilla, as&iacute; como a los venidos de las zonas cercanas y de otras partes de Espa&ntilde;a.<\/p>\n<p align=\"left\">3. El Santo de Fontiveros es el gran maestro de los senderos que conducen a la uni&oacute;n con Dios. Sus escritos siguen siendo actuales, y en cierto modo explican y complementan los libros de Santa Teresa de Jes&uacute;s. El indica los caminos del conocimiento mediante la fe, porque s&oacute;lo tal conocimiento en la fe dispone el entendimiento a la uni&oacute;n con el Dios vivo.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Cu&aacute;ntas veces, con una convicci&oacute;n que brota de la experiencia, nos dice que la fe es el medio propio y acomodado para la uni&oacute;n con Dios! Es suficiente citar un c&eacute;lebre texto del libro segundo de la \u201cSubida del Monte Carmelo\u201d: \u201cLa fe es sola el pr&oacute;ximo y proporcionado medio para que el alma se una con Dios&#8230; Porque as&iacute; como Dios es infinito, as&iacute; ella nos lo propone infinito; y as&iacute; como es Trino y Uno, nos le propone Trino y Uno&#8230; Y as&iacute;, por este solo medio, se manifiesta Dios al alma en divina luz, que excede todo entendimiento. Y por tanto cuanto m&aacute;s fe tiene el alma, m&aacute;s unida est&aacute; con Dios\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Con esta insistencia en la pureza de la fe, Juan de la Cruz no quiere negar que el conocimiento de Dios se alcance gradualmente desde el de las criaturas; como ense&ntilde;a el libro de la Sabidur&iacute;a y repite San Pablo en la Carta a los Romanos. El Doctor M&iacute;stico ense&ntilde;a que en la fe es tambi&eacute;n necesario desasirse de las criaturas, tanto de las que se perciben por los sentidos como de las que se alcanzan con el entendimiento, para unirse de una manera cognoscitiva con el mismo Dios. Ese camino que conduce a la uni&oacute;n, pasa a trav&eacute;s de la noche oscura de la fe.<\/p>\n<p align=\"left\">4. El acto de fe se concentra, seg&uacute;n el Santo, en Jesucristo; el cual, como ha afirmado el Vaticano II, a es a la vez el mediador y la plenitud de toda la revelaci&oacute;n\u201d. Todos conocen la maravillosa p&aacute;gina del Doctor M&iacute;stico acerca de Cristo como Palabra definitiva del Padre y totalidad de la revelaci&oacute;n, en ese di&aacute;logo entre Dios y los hombres: \u201cEl es toda mi locuci&oacute;n y respuesta, y es toda mi visi&oacute;n y toda mi revelaci&oacute;n. Lo cual os he ya hablado, respondido, manifestado y revelado, d&aacute;ndoosle por hermano, compa&ntilde;ero y maestro, precio y premio\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Y as&iacute;, recogiendo conocidos textos b&iacute;blicos, resume: \u201cPorque en darnos como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habl&oacute; junto y de una vez en esta sola palabra, y no tiene m&aacute;s que hablar\u201d. Por eso la fe es la b&uacute;squeda amorosa del Dios escondido que se revela en Cristo, el Amado.<\/p>\n<p align=\"left\">Sin embargo, el Doctor de la fe no se olvida de puntualizar que a Cristo lo encontramos en la Iglesia, Esposa y Madre; y que en su magisterio encontramos la norma pr&oacute;xima y segura de la fe, la medicina de nuestras heridas, la fuente de la gracia: \u201cY as&iacute;, escribe el Santo, en todo nos habemos de guiar por la ley de Cristo hombre y de la Iglesia y sus ministros, humana y visiblemente, y por esa v&iacute;a remediar nuestras ignorancias y flaquezas espirituales; que para todo hallaremos abundante medicina por esta v&iacute;a\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">5. En estas palabras del Doctor M&iacute;stico encontramos una doctrina de absoluta coherencia y modernidad.<\/p>\n<p align=\"left\">Al hombre de hoy angustiado por el sentido de la existencia, indiferente a veces ante la predicaci&oacute;n de la Iglesia, esc&eacute;ptico quiz&aacute; ante las mediaciones de la revelaci&oacute;n de Dios, Juan de la Cruz invita a una b&uacute;squeda honesta, que lo conduzca hasta la fuente misma de la revelaci&oacute;n que es Cristo, la Palabra y el Don del Padre. Lo persuade a prescindir de todo aquello que podr&iacute;a ser un obst&aacute;culo para la fe, y lo coloca ante Cristo. Ante El que revela y ofrece la verdad y la vida divinas en la Iglesia, que en su visibilidad y en su humanidad es siempre Esposa de Cristo, su Cuerpo M&iacute;stico, garant&iacute;a absoluta de la verdad de la fe.<\/p>\n<p align=\"left\">Por eso exhorta a emprender una b&uacute;squeda de Dios en la oraci&oacute;n, para que el hombre caiga en la cuenta de su finitud temporal y de su vocaci&oacute;n de eternidad. En el silencio de la oraci&oacute;n se realiza el encuentro con Dios y se escucha esa Palabra que Dios dice en eterno silencio y en silencio tiene que ser o&iacute;da. Un grande recogimiento y un desasimiento interior, unidos al fervor de la oraci&oacute;n, abren las profundidades del alma al poder purificador del amor divino.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Juan de la Cruz sigui&oacute; las huellas del Maestro, que se retiraba a orar en parajes solitarios. Am&oacute; la soledad sonora donde se escucha la m&uacute;sica callada, el rumor de la fuente que mana y corre aunque es de noche. Lo hizo en largas vigilias de oraci&oacute;n al pie de la Eucarist&iacute;a, ese \u201cvivo pan\u201d que da la vida, y que lleva hasta el manantial primero del amor trinitario.<\/p>\n<p align=\"left\">No se pueden olvidar las inmensas soledades de Duruelo, la oscuridad y desnudez de la c&aacute;rcel de Toledo, los paisajes andaluces de la Pe&ntilde;uela, del Calvario, de los M&aacute;rtires, en Granada. Hermosa y sonora soledad segoviana la de la ermita-cueva, en las pe&ntilde;as grajeras de este convento fundado por el Santo. Aqu&iacute; se han consumado di&aacute;logos de amor y de fe; hasta ese &uacute;ltimo, conmovedor, que el Santo confiaba con estas palabras dichas al Se&ntilde;or que le ofrec&iacute;a el premio de sus trabajos: \u201cSe&ntilde;or, lo que quiero que me deis es trabajos que padecer por vos, y que sea yo menospreciado y tenido en poco\u201d. As&iacute; hasta la consumaci&oacute;n de su identificaci&oacute;n con Cristo Crucificado y su pascua gozosa en &Uacute;beda, cuando anunci&oacute; que iba a cantar maitines al cielo.<\/p>\n<p align=\"left\">7. Una de las cosas que m&aacute;s llaman la atenci&oacute;n en los escritos de San Juan de la Cruz es la lucidez con que ha descrito el sufrimiento humano, cuando el alma es embestida por la tiniebla luminosa y purificadora de la fe.<\/p>\n<p align=\"left\">Sus an&aacute;lisis asombran al fil&oacute;sofo, al te&oacute;logo y hasta al psic&oacute;logo. El Doctor M&iacute;stico nos ense&ntilde;a la necesidad de una purificaci&oacute;n pasiva, de una noche oscura que Dios provoca en el creyente, para que m&aacute;s pura sea su adhesi&oacute;n en fe, esperanza y amor. S&iacute;, as&iacute; es. La fuerza purificadora del alma humana viene de Dios mismo. Y Juan de la Cruz fue consciente, como pocos, de esta fuerza purificadora. Dios mismo purifica el alma hasta en los m&aacute;s profundos abismos de su ser, encendiendo en el hombre la llama de amor viva: su Esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p align=\"left\">El ha contemplado con una admirable hondura de fe, y desde su propia experiencia de la purificaci&oacute;n de la fe, el misterio de Cristo Crucificado; hasta el v&eacute;rtice de su desamparo en la cruz, donde se nos ofrece, como &eacute;l dice, como ejemplo y luz del hombre espiritual. All&iacute;, el Hijo amado del Padre \u201cfue necesitado de clamar diciendo: &iexcl;Dios m&iacute;o, Dios m&iacute;o! por qu&eacute; me has desamparado?<\/p>\n<p align=\"left\">Lo cual fue el mayor desamparo sensitivamente que hab&iacute;a tenido en su vida. Y as&iacute; en &eacute;l hizo la mayor obra que en toda su vida con milagros y obras hab&iacute;a hecho, ni en la tierra ni en el cielo, que fue reconciliar y unir al g&eacute;nero humano por gracia con Dios\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">8. El hombre moderno, no obstante sus conquistas, roza tambi&eacute;n en su experiencia personal y colectiva el abismo del abandono, la tentaci&oacute;n del nihilismo, lo absurdo de tantos sufrimientos f&iacute;sicos, morales y espirituales. La noche oscura, la prueba que hace tocar el misterio del mal y exige la apertura de la fe, adquiere a veces dimensiones de &eacute;poca y proporciones colectivas.<\/p>\n<p align=\"left\">Tambi&eacute;n el cristiano y la misma Iglesia pueden sentirse identificados con el Cristo de San Juan de la Cruz, en el culmen de su dolor y de su abandono. Todos estos sufrimientos han sido asumidos por Cristo en su grito de dolor y en su confiada entrega al Padre. En la fe, la esperanza y el amor, la noche se convierte en d&iacute;a, el sufrimiento en gozo, la muerte en vida.<\/p>\n<p align=\"left\">Juan de la Cruz, con su propia experiencia, nos invita a la confianza, a dejarnos purificar por Dios; en la fe esperanzada y amorosa, la noche empieza a conocer \u201clos levantes de la aurora\u201d; se hace luminosa como una noche de Pascua \u2014\u201cO vere beata nox!\u201d, \u201c&iexcl;Oh noche amable m&aacute;s que la alborada!\u201d\u2014 y anuncia la resurrecci&oacute;n y la victoria, la venida del Esposo que junta consigo y transforma al cristiano: \u201cAmada en el Amado transformada\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Ojal&aacute; las noches oscuras que se ciernen sobre las conciencias individuales y sobre las colectividades de nuestro tiempo, sean vividas en fe pura; en esperanza \u201cque tanto alcanza cuanto espera\u201d; en amor llameante de la fuerza del Esp&iacute;ritu, para que se conviertan en jornadas luminosas para nuestra humanidad dolorida, en victoria del Resucitado que libera con el poder de su cruz!<\/p>\n<p align=\"left\">9. Hemos recordado en la lectura del Evangelio las palabras del profeta Isa&iacute;as, asumidas por Cristo: \u201cEl Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or est&aacute; sobre m&iacute;, porque me ungi&oacute; para evangelizar a los pobres; me envi&oacute; a predicar a los cautivos la libertad, a los ciegos la recuperaci&oacute;n de la vista; para poner en libertad a los oprimidos, para anunciar el a&ntilde;o de gracia del Se&ntilde;or\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Tambi&eacute;n el \u201csantico de Fray Juan\u201d \u2014como dec&iacute;a la madre Teresa\u2014 fue, como Cristo, un pobre que evangeliz&oacute; con inmenso gozo y amor a los pobres; y su doctrina es como una explicaci&oacute;n de ese evangelio de la liberaci&oacute;n de esclavitudes y opresiones del pecado, de la luminosidad de la fe que cura toda ceguera. Si la Iglesia lo venera como Doctor M&iacute;stico desde el a&ntilde;o 1926, es porque reconoce en &eacute;l al gran maestro de la verdad viva acerca de Dios y del hombre.<\/p>\n<p align=\"left\">La Subida del Monte y la Noche oscura culminan en la gozosa libertad de los hijos de Dios en la participaci&oacute;n en la vida de Dios y en la comuni&oacute;n con la vida trinitaria. S&oacute;lo Dios puede liberar al hombre; &eacute;ste s&oacute;lo adquiere totalmente su dignidad y libertad, cuando experimenta en profundidad, como Juan de la Cruz indica, la gracia redentora y transformante de Cristo. La verdadera libertad del hombre es la comuni&oacute;n con Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">10. El texto del libro de la Sabidur&iacute;a nos advert&iacute;a: \u201cSi pueden alcanzar tanta ciencia y son capaces de investigar el universo, &iquest;c&oacute;mo no conocen m&aacute;s f&aacute;cilmente al Se&ntilde;or de &eacute;l?\u201d. He aqu&iacute; un noble desaf&iacute;o para el hombre contempor&aacute;neo que ha explorado los caminos del universo. Y he aqu&iacute; la respuesta del m&iacute;stico, que desde la altura de Dios descubre la huella amorosa del Creador en sus criaturas y contempla anticipada la liberaci&oacute;n de la creaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Toda la creaci&oacute;n, dice San Juan de la Cruz, est&aacute; como ba&ntilde;ada por la luz de la encarnaci&oacute;n y de la resurrecci&oacute;n: \u201cEn este levantamiento de la Encarnaci&oacute;n de su Hijo y de la gloria de su Resurrecci&oacute;n seg&uacute;n la carne no solamente hermose&oacute; el Padre las criaturas en parte, mas podremos decir que del todo las dej&oacute; vestidas de hermosura y dignidad\u201d. El Dios que es \u201cHermosura\u201d se refleja en sus criaturas.<\/p>\n<p align=\"left\">En un abrazo c&oacute;smico que en Cristo une el cielo y la tierra, Juan de la Cruz ha podido expresar la plenitud de la vida cristiana: \u201cNo me quitar&aacute;s, Dios m&iacute;o, lo que una vez me diste en tu &uacute;nico Hijo Jesucristo en quien me diste todo lo que quiero&#8230; M&iacute;os son los cielos y m&iacute;a es la tierra; m&iacute;as son las gentes; los justos son m&iacute;os, y m&iacute;os los pecadores; los &aacute;ngeles son m&iacute;os, y la Madre de Dios y todas las cosas son m&iacute;as, y el mismo Dios es m&iacute;o y para m&iacute;, porque Cristo es m&iacute;o y todo para m&iacute;\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">11. Hermanos y hermanas: He querido rendir con mis palabras un homenaje de gratitud a San Juan de la Cruz, te&oacute;logo y m&iacute;stico, poeta y artista, \u201chombre celestial y divino\u201d \u2014como lo llam&oacute; Santa Teresa de Jes&uacute;s\u2014, amigo de los pobres y sabio director espiritual de las almas. El es el padre y maestro espiritual de todo el Carmelo Teresiano, el forjador de esa fe viva que brilla en los hijos m&aacute;s eximios del Carmelo: Teresa de Lisieux, Isabel de la Trinidad, Rafael Kalinowski, Edith Stein.<\/p>\n<p align=\"left\">Pido a las hijas de Juan de la Cruz, las carmelitas descalzas, que sepan vivir las esencias contemplativas de ese amor puro que es eminentemente fecundo para la Iglesia. Recomiendo a sus hijos, los carmelitas descalzos, fieles custodios de este convento y animadores del Centro de Espiritualidad dedicado al Santo, la fidelidad a su doctrina y la dedicaci&oacute;n a la direcci&oacute;n espiritual de las almas, as&iacute; como al estudio y profundizaci&oacute;n de la teolog&iacute;a espiritual.<\/p>\n<p align=\"left\">Para todos los hijos de Espa&ntilde;a y de esta noble tierra segoviana, como garant&iacute;a de revitalizaci&oacute;n eclesial, dejo estas hermosas consignas de San Juan de la Cruz que tienen alcance universal: clarividencia en la inteligencia para vivir la fe: \u201cUn solo pensamiento del hombre vale m&aacute;s que todo el mundo; por tanto s&oacute;lo Dios es digno de &eacute;l\u201d. Valent&iacute;a en la voluntad para ejercitar la caridad: \u201cDonde no hay amor, ponga amor y sacar&aacute; amor\u201d. Una fe s&oacute;lida e ilusionada, que mueva constantemente a amar de veras a Dios y al hombre; porque al final de la vida, \u201ca la tarde te examinar&aacute;n en el amor\u201d. Con mi Bendici&oacute;n Apost&oacute;lica para todos.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A CELEBRACI&Oacute;N&nbsp; DE LA PALABRA&nbsp;EN HONOR DE SAN JUAN DE LA CRUZ HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Segovia, 4 de noviembre de 1982 &nbsp;&nbsp; 1. \u201cEn la grandeza y hermosura de las criaturas, proporcionalmente se puede contemplar a su Hacedor original . . . 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