{"id":39799,"date":"2016-10-05T23:01:55","date_gmt":"2016-10-06T04:01:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-noviembre-de-1982-celebracion-de-la-palabra-con-los-jovenes-madrid\/"},"modified":"2016-10-05T23:01:55","modified_gmt":"2016-10-06T04:01:55","slug":"3-de-noviembre-de-1982-celebracion-de-la-palabra-con-los-jovenes-madrid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-noviembre-de-1982-celebracion-de-la-palabra-con-los-jovenes-madrid\/","title":{"rendered":"3 de noviembre de 1982, Celebraci\u00f3n de la Palabra con los j\u00f3venes, Madrid"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N&nbsp; DE LA PALABRA&nbsp;CON LOS J&Oacute;VENES<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Madrid, 3 de noviembre de 1982<\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Queridos j&oacute;venes,<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Es &eacute;ste uno de los encuentros que m&aacute;s esperaba en mi visita a Espa&ntilde;a. Y que me permite tener un contacto directo con la juventud espa&ntilde;ola, en el marco del estadio Santiago Bernab&eacute;u, testigo de tantos acontecimientos deportivos.<\/p>\n<p align=\"left\">En todas mis visitas pastorales, en las diversas partes del mundo, he querido siempre reunirme con los j&oacute;venes. Lo hago por la gran estima que nutro hacia vosotros y porque sois la esperanza de la Iglesia, no menos que de la sociedad. Ellas, en efecto, dentro de no muchos a&ntilde;os descansar&aacute;n en gran parte sobre vosotros. Sobre vosotros y tantos miles de compa&ntilde;eros vuestros que est&aacute;n unidos a vosotros en este momento. Desde todos los lugares de Espa&ntilde;a de los que ven&iacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">S&eacute; que muchos de ellos &#8211; la noticia me lleg&oacute; a Roma antes de mi salida &#8211; quer&iacute;an estar tambi&eacute;n aqu&iacute; esta tarde. Y que ante la dificultad de encontrar puesto para todos, os mandaron como sus representantes.<\/p>\n<p align=\"left\">S&eacute; tambi&eacute;n que tantos de ellos os encargaron expresamente que trajeseis su saludo al Papa y le dijerais que est&aacute;n con nosotros en la oraci&oacute;n, ante la radio y la televisi&oacute;n, porque tienen sed de verdad, de ideales grandes, de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos j&oacute;venes: esto me emocion&oacute;; os lo digo como una confidencia que se hace al amigo. Los j&oacute;venes sois capaces de ganar el coraz&oacute;n con tantos de vuestros gestos, con vuestra generosidad y espontaneidad.<\/p>\n<p align=\"left\">Era vuestra primera respuesta, antes de vernos, a un interrogante m&iacute;o.<\/p>\n<p align=\"left\">En efecto, alguna vez me hab&iacute;a preguntado: los j&oacute;venes espa&ntilde;oles, &iquest;ser&aacute;n capaces de mirar con valent&iacute;a y constancia hacia el bien; ofrecer&aacute;n un ejemplo de madurez en el uso de su libertad, o se replegar&aacute;n desencantados sobre s&iacute; mismos? La juventud de un pa&iacute;s rico de fe, de inteligencia, de hero&iacute;smo, de arte, de valores humanos, de grandes empresas humanas y religiosas, &iquest;querr&aacute; vivir el presente abierta a la esperanza cristiana y con responsable visi&oacute;n de futuro?<\/p>\n<p align=\"left\">La respuesta me la dieron las noticias que me llegaban de vosotros. Me la ha dado, sobre todo, lo que he visto en tantos de vosotros en estos d&iacute;as y vuestra presencia y actitud esta tarde.<\/p>\n<p align=\"left\">Quiero dec&iacute;roslo: no me hab&eacute;is desilusionado, sigo creyendo en los j&oacute;venes, en vosotros. Y creo, no para halagaros, sino porque cuento con vosotros para difundir un sistema nuevo de vida. Ese que nace de Jes&uacute;s, hijo de Dios y de Mar&iacute;a, cuyo mensaje os traigo.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Hace unos momentos se nos invitaba a reflexionar sobre el texto de las bienaventuranzas. En la base de ellas se halla una pregunta que vosotros os pon&eacute;is con inquietud: &iquest;por qu&eacute; existe el mal en el mundo?<\/p>\n<p align=\"left\">Las palabras de Cristo hablan de persecuci&oacute;n, de llanto, de falta de paz y de injusticia, de mentira y de insultos. E indirectamente hablan del sufrimiento del hombre en su vida temporal.<\/p>\n<p align=\"left\">Pero no se detienen ah&iacute;. Indican tambi&eacute;n un programa para superar el mal con el bien.<\/p>\n<p align=\"left\">Efectivamente, los que lloran, ser&aacute;n consolados; los que; sienten la ausencia de la justicia y tienen hambre y sed de ella, ser&aacute;n saciados; los operadores de paz, ser&aacute;n llamados hijos de Dios; los misericordiosos, alcanzar&aacute;n misericordia; los perseguidos por causa de la justicia, poseer&aacute;n el reino de los cielos.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Es &eacute;sta; solamente una promesa de futuro? Las certezas admirables que Jes&uacute;s da a sus disc&iacute;pulos &iquest;se refieren s&oacute;lo a la vida eterna, a un reino de los cielos situado m&aacute;s all&aacute; de la muerte?<\/p>\n<p align=\"left\">Sabemos bien, queridos j&oacute;venes, que ese \u201creino de los cielos\u201d es el \u201creino de Dios\u201d, y que \u201cest&aacute; cerca\u201d. Porque ha sido inaugurado con la muerte y resurrecci&oacute;n de Cristo. S&iacute;, est&aacute; cerca, porque en buena parte depende de nosotros, cristianos y \u201cdisc&iacute;pulos\u201d de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">Somos nosotros, bautizados y confirmados en Cristo, los llamados a acercar ese reino, a hacerlo visible y actual en este mundo, como preparaci&oacute;n a su establecimiento definitivo.<\/p>\n<p align=\"left\">Y esto se logra con nuestro empe&ntilde;o personal, con nuestro esfuerzo y conducta concorde con los preceptos del Se&ntilde;or, con nuestra fidelidad a su persona, con nuestra imitaci&oacute;n de su ejemplo, con nuestra dignidad moral.<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute;, el cristiano vence el mal; y vosotros, j&oacute;venes espa&ntilde;oles, venc&eacute;is el mal con el bien cada vez que, por amor y a ejemplo de Cristo, os libr&aacute;is de la esclavitud de quienes miran a tener m&aacute;s y no a ser m&aacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">Cuando sab&eacute;is ser dignamente sencillos en un mundo que paga cualquier precio al poder; cuando sois limpios de coraz&oacute;n entre quien juzga s&oacute;lo en t&eacute;rminos de sexo, de apariencia o hipocres&iacute;a; cuando constru&iacute;s la paz, en un mundo de violencia y de guerra; cuando luch&aacute;is por la justicia ante la explotaci&oacute;n del hombre por el hombre o de una naci&oacute;n por la otra; cuando con la misericordia generosa no busc&aacute;is la venganza, sino que lleg&aacute;is a amar al enemigo; cuando en medio del dolor y las dificultades, no perd&eacute;is la esperanza y la constancia en el bien, apoyados en el consuelo y ejemplo de Cristo y en el amor al hombre hermano. Entonces os convert&iacute;s en transformadores eficaces y radicales del mundo y en constructores de la nueva civilizaci&oacute;n del amor, de la verdad, de la justicia, que Cristo trae como mensaje.<\/p>\n<p align=\"left\">3. De esta forma, el hombre \u2014y sobre todo el joven\u2014 que se acerca a la lectura de la palabra de Cristo con la pregunta de \u201cpor qu&eacute; existe el mal en el mundo\u201d, cuando acepta la verdad de las bienaventuranzas, termina poni&eacute;ndose otra pregunta: &iquest;qu&eacute; hacer para vencer el mal con el bien?<\/p>\n<p align=\"left\">M&aacute;s a&uacute;n: acaba ya con una respuesta a esa pregunta, que es fundamental en la existencia humana.<\/p>\n<p align=\"left\">Y bien podemos decir que quien halla esta respuesta y sabe orientar coherentemente su conducta ha logrado hacer penetrar el Evangelio en su vida. Entonces es verdaderamente cristiano.<\/p>\n<p align=\"left\">Con los criterios s&oacute;lidos que saca de su convicci&oacute;n cristiana, el joven sabe reaccionar debidamente ante un mundo de apariencias, de injusticia y materialismo que le rodea.<\/p>\n<p align=\"left\">Ante la manipulaci&oacute;n de la que puede sentirse objeto mediante la droga, el sexo exasperado, la violencia, el joven cristiano no buscar&aacute; m&eacute;todos de acci&oacute;n que le lleven a la espiral del terrorismo; &eacute;ste le hundir&iacute;a en el mismo o mayor mal que critica y depreca. No caer&aacute; en la inseguridad y la desmoralizaci&oacute;n, ni se refugiar&aacute; en vac&iacute;os para&iacute;sos de evasi&oacute;n o de indiferentismo. Ni la droga, ni el alcohol, ni el sexo, ni un resignado pasivismo acr&iacute;tico \u2014eso que vosotros llam&aacute;is \u201cpasotismo\u201d\u2014 son una respuesta frente al mal. La respuesta vuestra ha de venir desde una postura sanamente cr&iacute;tica; desde la lucha contra una masificaci&oacute;n en el pensar y en el vivir que a veces se os trata de imponer; que se ofrece en tantas lecturas y medios de comunicaci&oacute;n social.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;J&oacute;venes! &iexcl;Amigos! Hab&eacute;is de ser vosotros mismos, sin dejaros manipular; teniendo criterios s&oacute;lidos de conducta. En una palabra: con modelos de vida en los que se pueda confiar, en los que pod&aacute;is reflejar toda vuestra generosa capacidad creativa, toda vuestra sed de sinceridad y mejora social, sed de valores permanentes dignos de elecciones sabias. Es el programa de lucha, para superar con el bien el mal. El programa de las bienaventuranzas que Cristo os propone.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Unamos ahora la reflexi&oacute;n sobre las bienaventuranzas con las palabras antes escuchadas de San Juan.<\/p>\n<p align=\"left\">El Ap&oacute;stol indica que quien ama a su hermano est&aacute; en la luz, y el que le aborrece est&aacute; en las tinieblas; &eacute;l escribe a las dos generaciones: a los padres, que han conocido a Aquel que existe desde siempre; y a los hijos, a vosotros los j&oacute;venes, a que sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y hab&eacute;is vencido al maligno\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Qu&eacute; sentido tienen estas palabras? San Juan habla dos veces de victoria sobre el maligno; es decir, de la victoria sobre el instigador del mal en el mundo. Es id&eacute;ntico tema al encontrado en las bienaventuranzas.<\/p>\n<p align=\"left\">Ahora bien, sabemos que es Jes&uacute;s quien nos da esa \u201cvictoria que vence el mundo\u201d y el mal que hay en &eacute;l, que lo caracteriza, porque \u201cel mundo todo est&aacute; bajo el maligno\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Pero notemos bien las dos condiciones o dimensiones esenciales que el Evangelio pone para esa victoria: la primera es el amor; la segunda, el conocimiento de Dios como Padre.<\/p>\n<p align=\"left\">El amor a Dios y al pr&oacute;jimo es el distintivo del cristiano; es el precepto \u201cantiguo\u201d y \u201cnuevo\u201d que caracteriza la revelaci&oacute;n de Dios en el Antiguo y Nuevo Testamento. Es la \u201cfuerza\u201d que vigoriza nuestra capacidad humana de amar, elev&aacute;ndola, por amor a Dios, en el amor al \u201chermano\u201d. El amor tiene una enorme capacidad transformadora: cambia las tinieblas del odio en luz.<\/p>\n<p align=\"left\">Imaginaos por un momento este magn&iacute;fico estadio sin luz. No nos ver&iacute;amos ni oir&iacute;amos. &iexcl;Qu&eacute; triste espect&aacute;culo ser&iacute;a! &iexcl;Qu&eacute; cambio, por el contrario, estando bien iluminado! Con raz&oacute;n puede decirnos San Juan que \u201cel que ama a su hermano est&aacute; en la luz\u201d, mientras que el que le aborrece \u201cest&aacute; en las tinieblas\u201d. Con esa transformaci&oacute;n interior se vence el mal, el ego&iacute;smo, las envidias, la hipocres&iacute;a y se hace prevalecer el bien.<\/p>\n<p align=\"left\">Lo hace prevalecer nuestro conocimiento de Dios como Padre. Y, por lo tanto, la visi&oacute;n del hombre como objeto del amor divino, como imagen de Dios, con destino eterno, como ser redimido por Cristo, como hijo del mismo Padre del cielo.<\/p>\n<p align=\"left\">Por ello, no como antagonista, no como adversario, sino como \u201chermano\u201d. &iexcl;Cu&aacute;ntas fuerzas del mal, de desuni&oacute;n, de muerte e insolidaridad se vencer&iacute;an si esa visi&oacute;n del hombre, no lobo para el hombre, sino hermano, se implantara eficazmente en las relaciones entre personas, grupos sociales, razas, religiones y naciones!<\/p>\n<p align=\"left\">5. Para ello hace falta que, frente a la pregunta existencial del \u201cpor qu&eacute; el mal en el mundo\u201d, descubramos en nosotros el amor como deseo de bien; m&aacute;s a&uacute;n: como exigencia de bien; como exigencia \u201cantigua\u201d y \u201cnueva\u201d, actual, orientada hacia los coeficientes &uacute;nicos e irrepetibles de nuestra vida, de nuestro momento hist&oacute;rico, de nuestros compa&ntilde;eros de camino hacia el Padre. As&iacute; entraremos en el &aacute;mbito de quienes dan una respuesta evang&eacute;lica al problema del mal y su superaci&oacute;n en el bien. As&iacute; contribuiremos, desde la fidelidad a nuestra relaci&oacute;n con Dios-Padre y al \u201cnuevo mandamiento\u201d de Cristo, que \u201ces verdadero en El y en nosotros\u201d, a que pasen las tinieblas y aparezca la luz.<\/p>\n<p align=\"left\">Ese es el camino para la construcci&oacute;n del reino de Cristo; donde tienen cabida prevalente los pobres, los enfermos, los perseguidos, porque el hombre es visto en su capacidad y tendencia hacia la plenitud de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Un reino donde impere la verdad, la dignidad del hombre, la responsabilidad, la certeza de ser imagen de Dios. Un reino en el que se realice el proyecto divino sobre el hombre, basado en el amor, la libertad aut&eacute;ntica, el servicio mutuo, la reconciliaci&oacute;n de los hombres con Dios y entre s&iacute;. Un reino al que todos sois llamados, para construirlo no s&oacute;lo aisladamente, sino tambi&eacute;n asociados en grupos o movimientos que hagan presente el Evangelio y sean luz y fermento para los dem&aacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Mis queridos j&oacute;venes: la lucha contra el mal se plantea en el propio coraz&oacute;n y en la vida social. Cristo, Jes&uacute;s de Nazaret, nos ense&ntilde;a c&oacute;mo superarlo en el bien. Nos lo ense&ntilde;a y nos invita a hacerlo con acento de amigo; de amigo que no defrauda, que ofrece una experiencia de amistad de la que tanto necesita la juventud de hoy, tan ansiosa de amistades sinceras y fieles. Haced la experiencia de esta amistad con Jes&uacute;s. Vividla en la oraci&oacute;n con El, en su doctrina, en la ense&ntilde;anza de la Iglesia que os la propone.<\/p>\n<p align=\"left\">Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, su Madre y nuestra, os introduzca en ese camino. Y os d&eacute; valent&iacute;a el ejemplo de Santa Teresa, esa extraordinaria mujer y santa; de San Francisco Javier, el del gran coraz&oacute;n para el bien, y de tantos otros compatriotas vuestros que consumieron su vida en hacer el bien, a costa de todo, aun de s&iacute; mismos.<\/p>\n<p align=\"left\">J&oacute;venes espa&ntilde;oles: el mal es una realidad. Superarlo en el bien es una gran empresa. Brotar&aacute; de nuevo con la debilidad del hombre pero no hay que asustarse. La gracia de Cristo y sus sacramentos est&aacute;n a nuestra disposici&oacute;n. Mientras marchemos por el sendero transformador de las bienaventuranzas, estamos venciendo el mal; estamos convirtiendo las tinieblas en luz.<\/p>\n<p align=\"left\">Sea &eacute;ste vuestro camino; con Cristo, nuestra esperanza, nuestra Pascua. Y acompa&ntilde;ados siempre por la Madre com&uacute;n, la Virgen Maria. As&iacute; sea.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A CELEBRACI&Oacute;N&nbsp; DE LA PALABRA&nbsp;CON LOS J&Oacute;VENES HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Madrid, 3 de noviembre de 1982 &nbsp; Queridos j&oacute;venes, 1. Es &eacute;ste uno de los encuentros que m&aacute;s esperaba en mi visita a Espa&ntilde;a. 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