{"id":39800,"date":"2016-10-05T23:01:56","date_gmt":"2016-10-06T04:01:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-noviembre-de-1982-misa-en-la-parroquia-de-san-bartolome-de-orcasitas-madrid\/"},"modified":"2016-10-05T23:01:56","modified_gmt":"2016-10-06T04:01:56","slug":"3-de-noviembre-de-1982-misa-en-la-parroquia-de-san-bartolome-de-orcasitas-madrid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-noviembre-de-1982-misa-en-la-parroquia-de-san-bartolome-de-orcasitas-madrid\/","title":{"rendered":"3 de noviembre de 1982, Misa en la parroquia de San Bartolom\u00e9 de Orcasitas, Madrid"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA EN LA IGLESIA DE&nbsp;SAN BARTOLOM&Eacute; DE ORCASITAS<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Madrid, 3 de noviembre de 1982<\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Se&ntilde;or cardenal,<br \/> hermanos en el episcopado,<br \/> queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. \u201cLa piedra que los constructores desecharon es ahora la piedra angular &#8230;\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Con estas aleccionadoras palabras, tomadas del salmista y que San Marcos pone en labios de Jes&uacute;s, la primitiva comunidad cristiana celebraba gozosa la gloria del Resucitado, alegr&iacute;a expansiva de quienes se sent&iacute;an a salvo y felices en la nueva construcci&oacute;n de Dios: la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">La piedra, dice San Pablo, \u201cera Cristo\u201d. Y a&ntilde;ade: \u201cCuanto al fundamento, nadie puede poner otro, sino el que est&aacute; puesto, que es Jesucristo\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Jesucristo es, pues, la piedra fundamental del nuevo templo de Dios. Rechazado, desechado, dejado a un lado, dado por muerto \u2014entonces como ahora\u2014, el Padre lo hizo y hace siempre la base s&oacute;lida e inconmovible de la nueva construcci&oacute;n. Y lo hace tal por su resurrecci&oacute;n gloriosa. \u201cEsta es la obra de Yahv&eacute;, admirable a nuestros ojos\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Sobre El, por la fe en su resurrecci&oacute;n, somos edificados los cristianos. As&iacute; nos lo ense&ntilde;a el ap&oacute;stol Pedro, en su primera carta: \u201cA El hab&eacute;is de allegaros, como a piedra viva rechazada por los hombres, pero por Dios escogida, preciosa. Vosotros, como piedras vivas, sois edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo &#8230;\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">El nuevo templo, cuerpo de Cristo, espiritual, invisible, est&aacute; construido por todos y cada uno de los bautizados sobre la viva \u201cpiedra angular\u201d, Cristo, en la medida en que a El se adhieren y en El \u201ccrecen\u201d hasta \u201cla plenitud de Cristo\u201d. En este templo y por &eacute;l, \u201cmorada de Dios en el Esp&iacute;ritu\u201d, El es glorificado, en virtud del \u201csacerdocio santo\u201d, que ofrece \u201csacrificios espirituales\u201d, y su Reino se establece en el mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">La cima de este nuevo templo penetra en el cielo, mientras sobre la tierra, Cristo, la piedra angular, lo sostiene mediante el \u201cfundamento que El mismo ha elegido y dispuesto: los ap&oacute;stoles y los profetas\u201d, y quienes a ellos suceden, es decir, en primer t&eacute;rmino, el Colegio de los obispos, y la \u201cpiedra\u201d que es Pedro.<\/p>\n<p align=\"left\">De esta espl&eacute;ndida realidad eclesial, llena de lecciones y significado para cada cristiano, es s&iacute;mbolo cada templo visible, como &eacute;ste ante el que nos hallamos, y que congrega a los miembros de la herencia de Cristo que constituyen una parroquia en una Iglesia local.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Han pasado muchos siglos desde Cristo. La heredad de Dios ha ido creciendo maravillosamente \u2014no sin que se repitan los rechazos, las incomprensiones y luchas\u2014 sobre la piedra angular: Cristo muerto y resucitado. Cada d&iacute;a son m&aacute;s los hombres y pueblos que lo aceptan con fe y con amor, que buscan en El el fundamento s&oacute;lido para construir un mundo mejor y m&aacute;s unido, donde se sientan a salvo bajo la mirada bondadosa de un solo Dios y Padre. Entre todos esos pueblos que no rechazaron, sino que hicieron de la fe en Jes&uacute;s el centro de su historia, est&aacute; la querida Espa&ntilde;a, profundamente cristiana; entre esos hombres, herederos de Dios por el bautismo que asimila al hijo muerto y resucitado, os cont&aacute;is tambi&eacute;n vosotros, hermanos y hermanas de esta parroquia madrile&ntilde;a de Orcasitas, reunidos junto al altar del mismo Cristo. A todos os siento muy dentro de m&iacute; y os acojo como miembros querid&iacute;simos de su Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">Este encuentro me llena de &iacute;ntima satisfacci&oacute;n, porque me hace revivir aqu&iacute; mis visitas peri&oacute;dicas a las parroquias de Roma, di&oacute;cesis del sucesor de Pedro; parroquias situadas muchas veces, al igual que la vuestra, en zonas perif&eacute;ricas de la ciudad o de nueva construcci&oacute;n. No sin cierta nostalgia me recuerda tambi&eacute;n mi trabajo ministerial en las parroquias de mi tierra natal como sacerdote, y posteriormente mis visitas pastorales como arzobispo de Cracovia.<\/p>\n<p align=\"left\">3. S&eacute; que esta parroquia se ha ido formando gradualmente con habitantes venidos de diversos lugares. Conozco asimismo vuestros esfuerzos en cuanto trabajadores. Mi gran deseo es que crezca tambi&eacute;n vuestra vida de ciudadanos y que se hagan realidad las ilusiones que os han animado a venir, y las mejoras con que so&ntilde;&aacute;is y a las que ten&eacute;is pleno derecho. Al mismo tiempo me hago cargo de los numerosos y graves problemas que se plantean en un barrio nuevo, y casi siempre con penosas consecuencias no s&oacute;lo de orden laboral, sino tambi&eacute;n familiar, religioso y moral. Son problemas humanos, suscitados en buena parte por la urbanizaci&oacute;n acelerada y la creaci&oacute;n de poblaciones perif&eacute;ricas de aluvi&oacute;n, que al alterar muchas veces el ritmo sosegado de las habituales ocupaciones condicionan notablemente la vida diaria, ofuscando quiz&aacute; las vivencias religiosas, incluso las m&aacute;s arraigadas.<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia, esa heredad de Dios solidaria con la suerte del hombre en todo momento hist&oacute;rico, no considera tales condicionamientos como obst&aacute;culos insuperables para llevar a cabo su misi&oacute;n; al contrario, ve en ellos un llamamiento a prodigarse con abnegaci&oacute;n y entrega, pareja a las dificultades y a las necesidades, para que no sufra mengua alguna la obra redentora de Cristo. Este nuevo templo os invita encarecidamente a dar testimonio, como personas y como comunidad parroquial, de que est&aacute;is unidos en Cristo en una misma fe y en una misma esperanza. Este templo va a ser signo de la construcci&oacute;n permanente del Reino de Dios en vosotros y en vuestro pa&iacute;s. Es casa de Dios y casa vuestra. Apreciadlo, pues, como lugar de encuentro con el Padre com&uacute;n. Me alegro de saber que bajo el impulso del se&ntilde;or cardenal arzobispo se desarrolla en Madrid un vasto programa de construcci&oacute;n de templos parroquiales. Felicito a cuantos participan en ese empe&ntilde;o eclesial.<\/p>\n<p align=\"left\">Permitid que me detenga ahora en algunos puntos concretos que, en cuanto Pastor y responsable de la Iglesia universal, considero de particular importancia para que siga creciendo, en bien vuestro y de la entera familia eclesial, el edificio espiritual de esta comunidad.<\/p>\n<p align=\"left\">4. No me encuentro con vosotros simplemente ante un templo, sino en una parroquia y, en cuanto tal, est&aacute;is llamados a formar una sola cosa en Cristo, y obligados a testimoniar vuestra vocaci&oacute;n comunitaria.<\/p>\n<p align=\"left\">Una parroquia es, en efecto, una comunidad de hombres que, por el bautismo, est&aacute;n personal y socialmente conectados al sacerdocio de Cristo: a la dedicaci&oacute;n plena que Cristo hizo de s&iacute; mismo al culto y alabanza de Dios, Creador y Padre. Vosotros sois una parroquia ante todo, gracias al hecho de que Cristo est&aacute; aqu&iacute;: en medio de vosotros, con vosotros, en vosotros. Vosotros sois parroquia porque est&aacute;is unidos a Cristo, de modo especial gracias al memorial de su &uacute;nico Sacrificio ofrecido en el propio Cuerpo y Sangre en la cruz; que se hace presente y se renueva en la Iglesia como el sacrificio sacramental del pan y del vino. Este sacrificio eucar&iacute;stico traza el constante ritmo de la vida de la Iglesia, tambi&eacute;n de vuestra parroquia. &iexcl;Centrad vuestras actividades parroquiales en la Sagrada Eucarist&iacute;a, en el encuentro personal con Cristo, perenne hu&eacute;sped nuestro! Deseo, en especial, recordaros la necesidad de que particip&eacute;is en la santa misa los domingos y d&iacute;as festivos.<\/p>\n<p align=\"left\">La uni&oacute;n con Jes&uacute;s en la-Eucarist&iacute;a influir&aacute; en vuestra vida y enriquecer&aacute; vuestra parroquia, pues la comunidad cristiana crece y se consolida gracias al testimonio de vida que sus miembros saben ofrecer. A este respecto, es fundamental que los padres den en sus familias un ejemplo de vida coherente y que los miembros de los varios grupos y asociaciones sepan ser buenos disc&iacute;pulos de Cristo, generosos con todos, incluso con aquellos que se muestran a&uacute;n refractarios al mensaje cristiano. Particular importancia tiene el compromiso de caridad hacia aquellos que, por una u otra raz&oacute;n, se hallan en necesidad. Los pobres, las personas enfermas, los ancianos, los minusv&aacute;lidos, representan otras tantas \u201cllamadas\u201d con las que Dios pulsa a la puerta de vuestro coraz&oacute;n. Pedidle a El la generosidad necesaria para responder con entrega, de la forma adecuada en cada caso.<\/p>\n<p align=\"left\">5. \u201cUn solo Se&ntilde;or, una sola fe, un solo bautismo\u201d, cant&aacute;is con frecuencia, gozosos ante el misterio de la unidad de la Iglesia universal.<\/p>\n<p align=\"left\">Papel privilegiado de la parroquia es mantener y hacer visible esta unidad. Ella ha de ser acogedora para todos, colaborando a la \u201cunidad de todo el g&eacute;nero humano\u201d. Nadie ha de sentirse extra&ntilde;o entre vosotros. Reflejad en todas las manifestaciones de la vida parroquial que, como porci&oacute;n de la Iglesia, sois instrumento de uni&oacute;n con Dios y de unidad entre los hombres.<\/p>\n<p align=\"left\">No hay m&aacute;s que una Iglesia de Jesucristo, la cual es como un gran &aacute;rbol en el que estamos injertados. Se trata de una unidad profunda, vital, que es don de Dios. No es solamente ni sobre todo unir dad exterior; es un misterio y un don.<\/p>\n<p align=\"left\">Ser&iacute;a empe&ntilde;o in&uacute;til e injusto pretender la unidad a nivel de peque&ntilde;a comunidad mientras en ella se descuidase la unidad profunda en la fe, en los sacramentos de la fe, en la caridad. Es en Cristo, cabeza de la Iglesia, en su doctrina, en sus sacramentos, en sus mandatos, en la uni&oacute;n con Cristo donde se realiza y de donde brota la unidad.<\/p>\n<p align=\"left\">La gracia de Cristo sigue llegando sin cesar a trav&eacute;s de la Iglesia visible. Record&aacute;is bien c&oacute;mo el Se&ntilde;or indica a sus ap&oacute;stoles: \u201cQuien a vosotros oye, a m&iacute; me oye\u201d, y entrega a Pedro y a los ap&oacute;stoles la potestad de atar y desatar.<\/p>\n<p align=\"left\">La unidad se manifiesta, pues, en torno a aquel que, en cada di&oacute;cesis, ha sido constituido Pastor, el obispo. Y en el conjunto de la Iglesia se manifiesta en torno al Papa, sucesor de Pedro, \u201cprincipio y fundamento perpetuo y visible de la unidad, as&iacute; de los obispos como de los fieles\u201d. Otra forma de proceder, bien sea personalmente, bien en grupo, no ser&iacute;a otra cosa que desgajarse de la vida.<br \/> Vivid, pues, con delicada fidelidad lo que prescribe la autoridad eclesi&aacute;stica, evitando particularismos que separan y pueden romper la comuni&oacute;n con la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">Sois una parroquia joven, reci&eacute;n nacida, necesitada. a&uacute;n de muchas cosas. Sin embargo, deb&eacute;is pensar no s&oacute;lo en vosotros mismos, sino tambi&eacute;n en los dem&aacute;s. Deb&eacute;is contribuir con vuestra oraci&oacute;n y con vuestro empe&ntilde;o al desarrollo del cristianismo en esta ciudad y en el mundo entero. Pedid fervientemente que entre vuestros j&oacute;venes surjan vocaciones sacerdotales que puedan llevar la voz de Cristo a otras parroquias y \u2014&iquest;por qu&eacute; no?\u2014 tambi&eacute;n a otras tierras y naciones.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Al terminar nuestro encuentro, quiero bendecir de coraz&oacute;n esta obra y las dem&aacute;s iglesias que se est&aacute;n construyendo o se construir&aacute;n en esta zona, en los barrios m&aacute;s poblados de la archidi&oacute;cesis madrile&ntilde;a y de las otras ciudades de Espa&ntilde;a.<\/p>\n<p align=\"left\">Bastantes de los aqu&iacute; presentes hab&eacute;is vivido las dificultades de la construcci&oacute;n de este templo, y participasteis luego de la alegr&iacute;a de su inauguraci&oacute;n, de su dedicaci&oacute;n al culto de Dios. Y hoy particip&aacute;is conmigo de la alegr&iacute;a de este encuentro. As&iacute; ocurre tambi&eacute;n con la construcci&oacute;n de ese templo de Dios que somos cada uno de nosotros. Cuesta construirlo, porque esa construcci&oacute;n exige superar el ego&iacute;smo, la ira, vivir la paciencia, la fidelidad, la castidad, la laboriosidad, la hombr&iacute;a de bien. Pero tambi&eacute;n al final de ese esfuerzo nos espera la alegr&iacute;a que acompa&ntilde;a a los que son buenos hijos de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">No lo olvid&eacute;is: la parroquia no es solamente un lugar donde se celebran algunas ceremonias y se ense&ntilde;a el catecismo; es adem&aacute;s ambiente vivo en que ese catecismo debe actuarse. Las piedras materiales o la estructura externa del templo deben siempre recordaros que sois \u201cpiedras vivas\u201d, que deb&eacute;is construiros constantemente en Cristo, a la medida y ejemplo de Cristo, en lo personal, familiar y social. Ya est&aacute; construido este edificio. Edificad ahora vuestras vidas seg&uacute;n el querer de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Para esto, permaneced siempre cerca de la Virgen Sant&iacute;sima. Ella, que engendr&oacute; en su seno virginal a Nuestro Se&ntilde;or y Salvador, lo engendrar&aacute; igualmente en vuestras almas si ped&iacute;s confiadamente su ayuda. Que interceda tambi&eacute;n por vosotros San Bartolom&eacute;, vuestro Patrono. As&iacute; sea.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A MISA EN LA IGLESIA DE&nbsp;SAN BARTOLOM&Eacute; DE ORCASITAS HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Madrid, 3 de noviembre de 1982 &nbsp; Se&ntilde;or cardenal, hermanos en el episcopado, queridos hermanos y hermanas: 1. \u201cLa piedra que los constructores desecharon es ahora la piedra angular &#8230;\u201d. 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