{"id":39803,"date":"2016-10-05T23:02:00","date_gmt":"2016-10-06T04:02:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-noviembre-de-1982-misa-en-el-iv-centenario-de-la-muerte-de-santa-teresa-de-jesus-avila\/"},"modified":"2016-10-05T23:02:00","modified_gmt":"2016-10-06T04:02:00","slug":"1-de-noviembre-de-1982-misa-en-el-iv-centenario-de-la-muerte-de-santa-teresa-de-jesus-avila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-noviembre-de-1982-misa-en-el-iv-centenario-de-la-muerte-de-santa-teresa-de-jesus-avila\/","title":{"rendered":"1 de noviembre de 1982, Misa en el IV centenario de la muerte de Santa Teresa de Jes\u00fas, \u00c1vila"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">MISA EN EL IV CENTENARIO DE LA MUERTE&nbsp;DE SANTA TERESA DE JES&Uacute;S<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Solemnidad de Todos los Santos&nbsp;<br \/>&Aacute;vila, 1 de noviembre de 1982<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><i>&nbsp;<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Venerables hermanos en el Episcopado, <br \/>queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. \u201cOr&eacute; y me fue dada la prudencia. Invoqu&eacute; al Se&ntilde;or y vino sobre m&iacute; el esp&iacute;ritu de la sabidur&iacute;a . . .<\/p>\n<p align=\"left\">La am&eacute; m&aacute;s que la salud y la hermosura . . . Todos los bienes me vinieron juntamente con ella, y en sus manos me trajo una riqueza incalculable. Yo me goc&eacute; en todos estos bienes, porque es la sabidur&iacute;a quien los trae\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">He venido hoy a &Aacute;vila para adorar la Sabidur&iacute;a de Dios. Al final de este IV centenario de la muerte de Santa Teresa de Jes&uacute;s, que fue hija singularmente amada de la Sabidur&iacute;a divina. Quiero adorar la Sabidur&iacute;a de Dios, junto con el Pastor de esta di&oacute;cesis, con todos los obispos de Espa&ntilde;a, con las autoridades abulenses y de Alba de Tormes presididas por Sus Majestades y miembros del Gobierno, con tantos hijos e hijas de la Santa y con todo el Pueblo de Dios aqu&iacute; congregado, en esta festividad de Todos los Santos.<\/p>\n<p align=\"left\">Teresa de Jes&uacute;s es arroyo que lleva a la fuente, es resplandor que conduce a la luz. Y su luz es Cristo, el \u201cMaestro de la Sabidur&iacute;a\u201d, el \u201cLibro vivo\u201d en que aprendi&oacute; las verdades; es esa \u201cluz del cielo\u201d, el Esp&iacute;ritu de la Sabidur&iacute;a, que ella invocaba para que hablase en su nombre y guiase su pluma. Vamos a unir nuestra voz a su canto eterno de las misericordias divinas, para dar gracias a ese Dios que es \u201cla misma Sabidur&iacute;a\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Y me alegra poder hacerlo en esta &Aacute;vila de Santa Teresa que la vio nacer y que conserva los recuerdos m&aacute;s entra&ntilde;ables de esta virgen de Castilla. Una ciudad c&eacute;lebre por sus murallas y torres, por sus iglesias y monasterios. Que con su complejo arquitect&oacute;nico evoca pl&aacute;sticamente ese castillo interior y luminoso que es el alma del justo, en cuyo centro Dios tiene su morada. Una imagen de la ciudad de Dios con sus puertas y murallas, alumbrada por la luz del Cordero.<\/p>\n<p align=\"left\">Todo en esta ciudad conserva el recuerdo de su hija predilecta. \u201cLa Santa\u201d, lugar de su nacimiento y casa solariega; la parroquia donde fue bautizada; la catedral, con la imagen de la Virgen de la Caridad que acept&oacute; su temprana consagraci&oacute;n; la Encarnaci&oacute;n, que acogi&oacute; su vocaci&oacute;n religiosa y donde lleg&oacute; al culmen de su experiencia m&iacute;stica; San Jos&eacute;, primer palomarcito teresiano, de donde sali&oacute; Teresa, como \u201candariega de Dios\u201d, a fundar por toda Espa&ntilde;a.<\/p>\n<p align=\"left\">Aqu&iacute; tambi&eacute;n yo deseo estrechar todav&iacute;a m&aacute;s mis v&iacute;nculos de devoci&oacute;n hacia los Santos del Carmelo nacidos en estas tierras, Teresa de Jes&uacute;s y Juan de la Cruz. En ellos no s&oacute;lo admiro y venero a los maestros espirituales de mi vida interior, sino tambi&eacute;n a dos faros luminosos de la Iglesia en Espa&ntilde;a, que han alumbrado con su doctrina espiritual los senderos de mi patria, Polonia, desde que al principio del siglo XVII llegaron a Cracovia los primeros hijos del Carmelo teresiano.<\/p>\n<p align=\"left\">La circunstancia providencial de la clausura del IV centenario de la muerte de Santa Teresa me ha permitido realizar este viaje que deseaba desde hace tanto tiempo.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Quiero repetir en esta ocasi&oacute;n las palabras que escrib&iacute; al principio de este ano centenario: \u201cSanta Teresa de Jes&uacute;s est&aacute; viva, su voz resuena todav&iacute;a hoy en la Iglesia\u201d. Las celebraciones del a&ntilde;o jubilar, aqu&iacute; en Espa&ntilde;a y en el mundo entero, han ratificado mis previsiones.<\/p>\n<p align=\"left\">Teresa de Jes&uacute;s, primera Doctora de la Iglesia universal, se ha hecho palabra viva acerca de Dios, ha invitado a la amistad con Cristo, ha abierto nuevas sendas de fidelidad y servicio a la Santa Madre Iglesia. S&eacute; que ha llegado al coraz&oacute;n de los obispos y sacerdotes, para renovar en ellos deseos de sabidur&iacute;a y de santidad, para ser \u201cluz de su Iglesia\u201d. Ha exhortado a los religiosos y religiosas a \u201cseguir los consejos evang&eacute;licos con toda la perfecci&oacute;n\u201d para ser \u201csiervos del amor\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Ha iluminado la experiencia de los seglares cristianos con su doctrina acerca de la oraci&oacute;n y de la caridad, camino universal de santidad; porque la oraci&oacute;n, como la vida cristiana, no consiste \u201cen pensar mucho, sino en amar mucho\u201d y \u201ctodos son h&aacute;biles de su natural para amar\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Su voz ha resonado m&aacute;s all&aacute; de la Iglesia cat&oacute;lica, suscitando simpat&iacute;as a nivel ecum&eacute;nico, y trazando puentes de di&aacute;logo con los tesoros de espiritualidad de otras culturas religiosas. Me alegra sobre todo saber que la palabra de Santa Teresa ha sido acogida con entusiasmo por los j&oacute;venes. Ellos se han apoderado de esa sugestiva consigna teresiana que yo quiero ofrecer como mensaje a la juventud de Espa&ntilde;a: \u201cEn este tiempo son menester amigos fuertes de Dios\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Por todo ello quiero expresar mi gratitud al Episcopado Espa&ntilde;ol, que ha promovido este acontecimiento eclesial de renovaci&oacute;n. Agradezco tambi&eacute;n el esfuerzo de la junta nacional del centenario y el de las delegaciones diocesanas. A todos los que han colaborado en la realizaci&oacute;n de los objetivos del centenario, la gratitud del Papa, que es el agradecimiento en nombre de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Las palabras del Salmo responsorial traen a la memoria la gran empresa fundacional de Santa Teresa: \u201cBienaventurados los que moran en tu casa y continuamente te alaban . . . Porque m&aacute;s que mil vale un d&iacute;a en tus atrios . . . Y da Yahv&eacute; la gracia y la gloria y no niega los bienes . . . Bienaventurado el hombre que en ti conf&iacute;a\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Aqu&iacute; en &Aacute;vila se cumpli&oacute;, con la fundaci&oacute;n del monasterio de San Jos&eacute;, al que siguieron las otras 16 fundaciones suyas, un designio de Dios para la vida de la Iglesia. Teresa de Jes&uacute;s fue el instrumento providencial, la depositaria de un nuevo carisma de vida contemplativa que tantos frutos tenia que dar.<\/p>\n<p align=\"left\">Cada monasterio de carmelitas descalzas tiene que ser \u201crinconcito de Dios\u201d, \u201cmorada\u201d de su gloria y \u201cpara&iacute;so de su deleite\u201d. Ha de ser un oasis de vida contemplativa, \u201cun palomarcito de la Virgen Nuestra Se&ntilde;ora\u201d. Donde se viva en plenitud el misterio de la Iglesia que es Esposa de Cristo; con ese tono de austeridad y de alegr&iacute;a caracter&iacute;stico de la herencia teresiana. Y donde el servicio apost&oacute;lico en favor del Cuerpo m&iacute;stico, seg&uacute;n los deseos y consignas de la Madre Fundadora, pueda siempre expresarse en una experiencia de inmolaci&oacute;n y de unidad: \u201cTodas juntas se ofrecen en sacrificio por Dios\u201d. En fidelidad a las exigencias de la vida contemplativa que he recordado recientemente en mi Carta a las carmelitas descalzas, ser&aacute;n siempre el honor de la Esposa de Cristo; en la Iglesia universal y en las Iglesias particulares donde est&aacute;n presentes como santuarios de oraci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Y lo mismo vale para los hijos de Santa Teresa, los carmelitas descalzos, herederos de su esp&iacute;ritu contemplativo y apost&oacute;lico, depositarios de las ansias misioneras de la Madre Fundadora. Que las celebraciones del centenario infundan tambi&eacute;n en vosotros prop&oacute;sitos de fidelidad en el camino de la oraci&oacute;n y de fecundo apostolado en la Iglesia. Para mantener siempre vivo el mensaje de Santa Teresa de Jes&uacute;s y de San Juan de la Cruz.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Las palabras de San Pablo que hemos escuchado en la segunda lectura de esta Eucarist&iacute;a, nos llevan hasta ese profundo hontanar de la oraci&oacute;n cristiana, de donde brota la experiencia de Dios y el mensaje eclesial de Santa Teresa. Hemos recibido \u201cel esp&iacute;ritu de adopci&oacute;n, por el que clamamos &iexcl;Abb&aacute;! (Padre) . . . Y si hijos, tambi&eacute;n herederos; herederos de Dios, coherederos de Cristo, supuesto que padezcamos con El para ser con El glorificados\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">La doctrina de Teresa de Jes&uacute;s est&aacute; en perfecta sinton&iacute;a con esa teolog&iacute;a de la oraci&oacute;n que presenta San Pablo, el Ap&oacute;stol con el que ella se identificaba tan profundamente. Siguiendo al Maestro de la oraci&oacute;n, en plena consonancia con los Padres de la Iglesia, ha querido ense&ntilde;ar los secretos de la plegaria comentando la oraci&oacute;n del Padre nuestro.<\/p>\n<p align=\"left\">En la primera palabra, &iexcl;Padre!, la Santa descubre la plenitud que nos conf&iacute;a Jesucristo, maestro y modelo de la oraci&oacute;n. En la oraci&oacute;n filial del cristiano se encuentra la posibilidad de entablar un di&aacute;logo con la Trinidad que mora en el alma de quien vive en gracia, como tantas veces experiment&oacute; la Santa: \u201cEntre tal hijo y tal Padre &#8211; escribe -, forzado ha de estar el Esp&iacute;ritu Santo que enamore vuestra voluntad y os la ate tan grand&iacute;simo amor . . .\u201d. Esta es la dignidad filial de los cristianos: poder invocar a Dios como Padre, dejarse guiar por el Esp&iacute;ritu, para ser en plenitud hijos de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Por medio de la oraci&oacute;n Teresa ha buscado y encontrado a Cristo. Lo ha buscado en las palabras del Evangelio que va desde su juventud \u201chac&iacute;an fuerza en su coraz&oacute;n\u201d; lo ha encontrado \u201ctray&eacute;ndolo presente dentro de s&iacute;\u201d; ha aprendido a mirarlo con amor en las im&aacute;genes del Se&ntilde;or de las que era tan devota; con esta Biblia de los pobres \u2014las im&aacute;genes\u2014 y esta Biblia del coraz&oacute;n \u2014la meditaci&oacute;n de la palabra\u2014 ha podido revivir interiormente las escenas del Evangelio y acercarse al Se&ntilde;or con inmensa confianza.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Cu&aacute;ntas veces ha meditado Santa Teresa aquellas escenas del Evangelio que narran las palabras de Jes&uacute;s a algunas mujeres! &iexcl;Qu&eacute; gozosa libertad interior le ha procurado, en tiempos de acentuado antifeminismo, esta actitud condescendiente del Maestro con la Magdalena, con Marta y Mar&iacute;a de Betania, con la Cananea y la Samaritana, esas figuras femeninas que tantas veces recuerda la Santa en sus escritos! No cabe duda que Teresa ha podido defender la dignidad de la mujer y sus posibilidades de un servicio apropiado en la Iglesia desde esta perspectiva evang&eacute;lica: \u201cNo aborrecisteis, Se&ntilde;or de mi alma, cuando andabais por el mundo, las mujeres, antes las favorecisteis siempre con mucha piedad&#8230;\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">La escena de Jes&uacute;s con la Samaritana junto al pozo de Sicar que hemos recordado en el Evangelio, es significativa. El Se&ntilde;or promete a la Samaritana el agua viva: \u201cQuien bebe de esta agua, volver&aacute; a tener sed; pero el que beba del agua que yo le diere, no tendr&aacute; jam&aacute;s sed, que el agua que yo le d&eacute; se har&aacute; en &eacute;l una fuente que salte hasta la vida eterna\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Entre las mujeres santas de la historia de la Iglesia, Teresa de Jes&uacute;s es sin duda la que ha respondido a Cristo con el mayor fervor del coraz&oacute;n: &iexcl;Dame de esta agua! Ella misma nos lo confirma cuando recuerda sus primeros encuentros con el Cristo del Evangelio: \u201c&iexcl;Oh, qu&eacute; de veces me acuerdo del agua viva que dijo el Se&ntilde;or a la Samaritana!, y as&iacute; soy muy aficionada a aquel Evangelio\u201d. Teresa de Jes&uacute;s, como una nueva Samaritana, invita ahora a todos a acercarse a Cristo, que es manantial de aguas vivas.<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo Jes&uacute;s, el Redentor del hombre, fue el modelo de Teresa. En El encontr&oacute; la Santa la majestad de su divinidad y la condescendencia de su humanidad: \u201cEs gran cosa mientras vivimos y somos humanos, traerle humano\u201d; \u201cve&iacute;a que aunque era Dios, que era Hombre, que no se espanta de las flaquezas de los hombres\u201d. &iexcl;Qu&eacute; horizontes de familiaridad con Dios nos descubre Teresa en la humanidad de Cristo! &iexcl;Con qu&eacute; precisi&oacute;n afirma la fe de la Iglesia en Cristo que es verdadero Dios y verdadero hombre! &iexcl;C&oacute;mo lo experimenta cercano, \u201ccompanero nuestro en el Sant&iacute;simo Sacramento\u201d!<\/p>\n<p align=\"left\">Desde el misterio de la Humanidad sacrat&iacute;sima que es puerta, camino y luz, ha llegado hasta el misterio de la Sant&iacute;sima Trinidad, fuente y meta de la vida del hombre, \u201cespejo adonde nuestra imagen est&aacute; esculpida\u201d. Y desde la altura del misterio de Dios ha comprendido el valor del hombre, su dignidad, su vocaci&oacute;n de infinito.<\/p>\n<p align=\"left\">7. Acercarse al misterio de Dios, a Jes&uacute;s, \u201ctraer a Jesucristo presente\u201d constituye toda su oraci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta consiste en un encuentro personal con aquel que es el &uacute;nico camino para conducirnos al Padre. Teresa reaccion&oacute; contra los libros que propon&iacute;an la contemplaci&oacute;n como un vago engolfarse en la divinidad o como un \u201cno pensar nada\u201d viendo en ello un peligro de replegarse sobre uno mismo, de apartarse de Jes&uacute;s del cual nos \u201cvienen todos los bienes\u201d. De aqu&iacute; su grito: \u201cApartarse de Cristo . . . no lo puedo sufrir\u201d. Este grito vale tambi&eacute;n en nuestros d&iacute;as contra algunas t&eacute;cnicas de oraci&oacute;n que no se inspiran en el Evangelio y que pr&aacute;cticamente tienden a prescindir de Cristo, en favor de un vac&iacute;o mental que dentro del cristianismo no tiene sentido. Toda t&eacute;cnica de oraci&oacute;n es v&aacute;lida en cuanto se inspira en Cristo y conduce a Cristo, el camino, la verdad y la vida.<br \/> Bien es verdad que el Cristo de la oraci&oacute;n teresiana va m&aacute;s all&aacute; de toda imaginaci&oacute;n corp&oacute;rea y de toda representaci&oacute;n figurativa; es Cristo resucitado, vivo y presente, que sobrepasa los l&iacute;mites de espacio y lugar, siendo a la vez Dios y hombre. Pero a la vez es Jesucristo, Hijo de la Virgen que nos acompa&ntilde;a y nos ayuda.<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo cruza el camino de la oraci&oacute;n teresiana de extremo a extremo, desde los primeros pasos hasta la cima de la comuni&oacute;n perfecta con Dios. Cristo es la puerta por la que el alma accede al estado m&iacute;stico. Cristo la introduce en el misterio trinitario. Su presencia en el desenvolvimiento de este \u201ctrato amistoso\u201d que es la oraci&oacute;n es obligado y necesario: El lo act&uacute;a y genera. Y El es tambi&eacute;n objeto del mismo. Es el \u201clibro vivo\u201d, Palabra del Padre. El hombre aprende a quedarse en profundo silencio, cuando Cristo le ense&ntilde;a interiormente \u201csin ruido de palabras\u201d; se vac&iacute;a dentro de s&iacute; \u201cmirando al Crucificado\u201d. La contemplaci&oacute;n teresiana no es b&uacute;squeda de escondidas virtualidades subjetivas por medio de t&eacute;cnicas depuradas de purificaci&oacute;n interior, sino abrirse en humildad a Cristo y a su Cuerpo m&iacute;stico, que es la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">8. En mi ministerio pastoral he afirmado con insistencia los valores religiosos del hombre, con quien Cristo mismo se ha identificado; ese hombre que es el camino de la Iglesia, y por lo tanto determina su solicitud y su amor, para que todo hombre alcance la plenitud de su vocaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Santa Teresa de Jes&uacute;s tiene una ense&ntilde;anza muy expl&iacute;cita sobre el inmenso valor del hombre: \u201c&iexcl;Oh Jes&uacute;s m&iacute;o! \u2014exclama en una hermosa oraci&oacute;n\u2014, cu&aacute;n grande es el amor que ten&eacute;is a los hijos de los hombres, que el mejor servicio que se os puede hacer es dejaros a Vos por su amor y ganancia y entonces sois pose&iacute;do m&aacute;s enteramente&#8230; Quien no amare al pr&oacute;jimo, no os ama, Se&ntilde;or m&iacute;o; pues con tanta sangre vemos mostrado el amor tan grande que ten&eacute;is a los hijos de Ad&aacute;n\u201d. Amor de Dios y amor del pr&oacute;jimo, unidos indisolublemente; son la ra&iacute;z sobrenatural de la caridad, que es el amor de Dios, y con la manifestaci&oacute;n concreta del amor del pr&oacute;jimo, esa \u201cm&aacute;s cierta se&ntilde;al\u201d de que amamos a Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">9. El eje de la vida de Teresa como proyecci&oacute;n de su amor por Cristo y su deseo de la salvaci&oacute;n de los hombres fue la Iglesia. Teresa de Jes&uacute;s \u201csinti&oacute; la Iglesia\u201d, vivi&oacute; \u201cla pasi&oacute;n por la Iglesia\u201d como miembro del Cuerpo m&iacute;stico.<\/p>\n<p align=\"left\">Los tristes acontecimientos de la Iglesia de su tiempo, fueron como heridas progresivas que suscitaron oleadas de fidelidad y de servicio. Sinti&oacute; profundamente la divisi&oacute;n de los cristianos como un desgarro de su propio coraz&oacute;n. Respondi&oacute; eficazmente con un movimiento de renovaci&oacute;n para mantener resplandeciente el rostro de la Iglesia santa. Se fueron ensanchando los horizontes de su amor y de su oraci&oacute;n a medida que tomaba conciencia de la expansi&oacute;n misionera de la Iglesia cat&oacute;lica; con la mirada y el coraz&oacute;n fijos en Roma, el centro de la catolicidad, con un afecto filial hacia \u201cel Padre Santo\u201d, como ella llama al Papa, que le llev&oacute; incluso a mantener una correspondencia epistolar con mi predecesor el Papa P&iacute;o V. Nos emociona leer esa confesi&oacute;n de fe con la que rubrica el libro de las Moradas: \u201cEn todo me sujeto a lo que tiene la Santa Iglesia Cat&oacute;lica Romana, que en esto vivo y protesto y prometo vivir y morir\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">En &Aacute;vila se encendi&oacute; aquella hoguera de amor eclesial que iluminaba y enfervorizaba a te&oacute;logos y misioneros. Aqu&iacute; empez&oacute; aquel servicio original de Teresa en la Iglesia de su tiempo; en un momento tenso de reformas y contrarreformas opt&oacute; por el camino radical del seguimiento de Cristo, por la edificaci&oacute;n de la Iglesia con piedras vivas de santidad; levant&oacute; la bandera de los ideales cristianos para animar a los capitanes de la Iglesia. Y en Alba de Tormes, al final de una intensa jornada de caminos fundacionales, Teresa de Jes&uacute;s, la cristiana verdadera y la esposa que deseaba ver pronto al Esposo, exclama: \u201cGracias&#8230; Dios m&iacute;o&#8230;, porque me hiciste hija de tu Santa Iglesia cat&oacute;lica\u201d. O como recuerda otro testigo: \u201cBendito sea Dios&#8230;, que soy hija de la Iglesia\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Soy hija de la Iglesia! He aqu&iacute; el t&iacute;tulo de honor y de compromiso que la Santa nos ha legado para amar a la Iglesia, para servirla con generosidad.<\/p>\n<p align=\"left\">10. Queridos hermanos y hermanas: Hemos recordado la figura luminosa y siempre actual de Teresa de Jes&uacute;s, la hija singularmente amada de la divina Sabidur&iacute;a, la andariega de Dios, la Reformadora del Carmelo, gloria de Espa&ntilde;a y luz de la Santa Iglesia, honor de las mujeres cristianas, presencia distinguida en la cultura universal.<\/p>\n<p align=\"left\">Ella quiere seguir caminando con la Iglesia hasta el final de los tiempos. Ella que en el lecho de muerte dec&iacute;a: \u201cEs hora de caminar\u201d. Su figura animosa de mujer en camino, nos sugiere la imagen de la Iglesia, Esposa de Cristo, que camina en el tiempo ya en el alba del tercer milenio de su historia.<\/p>\n<p align=\"left\">Teresa de Jes&uacute;s que supo de las dificultades de los caminos, nos invita a caminar llevando a Dios en el coraz&oacute;n. Para orientar nuestra ruta y fortalecer nuestra esperanza nos lanza esa consigna, que fue el secreto de su vida y de su misi&oacute;n: \u201cPongamos los ojos en Cristo nuestro bien\u201d, para abrirle de par en par las puertas del coraz&oacute;n de todos los hombres. Y as&iacute; el Cristo luminoso de Teresa de Jes&uacute;s ser&aacute;, en su Iglesia, \u201cRedentor del hombre, centro del cosmos y de la historia\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Los ojos en Cristo! Para que en el camino de la Iglesia, como en los caminos de Teresa que partieron de esta ciudad de &Aacute;vila, Cristo sea \u201ccamino, verdad y vida\u201d. As&iacute; sea.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A MISA EN EL IV CENTENARIO DE LA MUERTE&nbsp;DE SANTA TERESA DE JES&Uacute;S HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Solemnidad de Todos los Santos&nbsp;&Aacute;vila, 1 de noviembre de 1982 &nbsp; Venerables hermanos en el Episcopado, queridos hermanos y hermanas: 1. \u201cOr&eacute; y me fue dada la prudencia. 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