{"id":39805,"date":"2016-10-05T23:02:07","date_gmt":"2016-10-06T04:02:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-junio-de-1982-misa-para-la-nacion-argentina-buenos-aires\/"},"modified":"2016-10-05T23:02:07","modified_gmt":"2016-10-06T04:02:07","slug":"12-de-junio-de-1982-misa-para-la-nacion-argentina-buenos-aires","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-junio-de-1982-misa-para-la-nacion-argentina-buenos-aires\/","title":{"rendered":"12 de junio de 1982, Misa para la naci\u00f3n argentina, Buenos Aires"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A R&Iacute;O DE JANEIRO Y ARGENTINA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">MISA PARA LA NACI&Oacute;N ARGENTINA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Buenos Aires, 12 de junio de 1982<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\"> <i> &nbsp;Queridos hermanos y hermanas,<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. En este lindo lugar del monumento a los espa&ntilde;oles, en Buenos Aires, nos encontramos reunidos para tributar un homenaje de fe y veneraci&oacute;n a Cristo en la Eucarist&iacute;a; al amor que une, reconcilia y eleva la dignidad del hombre.<\/p>\n<p align=\"left\">Es un lugar que no s&oacute;lo est&aacute; ligado al recuerdo del primer centenario de vuestra independencia o que constituye un centro importante en la vida cotidiana de los habitantes, adultos y chicos, de la ciudad capital de la naci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Por encima de todo ello, esta plaza est&aacute; unida a la memoria del XXXII Congreso Eucar&iacute;stico Internacional del a&ntilde;o 1934. Un acontecimiento que tanto signific&oacute; para el resurgimiento de la vida cat&oacute;lica en Argentina. Y que vio la presencia, como Legado a Latere, del entonces cardenal Eugenio Pacelli, luego P&iacute;o XII.<\/p>\n<p align=\"left\">La gran cruz que tanto se recuerda, y que cubr&iacute;a con sus brazos este monumento, era un s&iacute;mbolo elocuente de la cruz de Cristo que se ha elevado sobre vuestra historia, en los momentos alegres y dif&iacute;ciles, como se&ntilde;al de redenci&oacute;n y esperanza.<\/p>\n<p align=\"left\">En este lugar nos disponemos a celebrar hoy la conmemoraci&oacute;n del misterio del amor del Cuerpo y Sangre del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Pange lingua gloriosi<br \/> Corporis mysterium,<br \/> Sanguinisque pretiosi . . .<\/p>\n<p align=\"left\">Ayer, en el santuario de la Madre de Dios en Luj&aacute;n, santuario de la naci&oacute;n argentina, hemos meditado, siguiendo la palabra de la liturgia, <i>sobre el misterio de la elevaci&oacute;n del hombre en la cruz de Cristo.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Desde lo alto de la cruz llegan a cada uno de nosotros las palabras: \u201cMujer, he ah&iacute; a tu hijo\u201d &#8211; \u201cHe ah&iacute; a tu Madre\u201d; y hemos escuchado estas palabras en los corazones, como preparaci&oacute;n a la solemnidad de hoy:<br \/> <i>La solemnidad del sant&iacute;simo Cuerpo y Sangre de Cristo.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Una vez m&aacute;s miramos a la cruz: al cuerpo de Cristo que sufre con las contracciones de la muerte; y trasladamos nuestra mirada a la Madre: a esta Madre, que los hijos e hijas de la tierra argentina veneran en el santuario de Luj&aacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Ave verum Corpus natum<br \/> de Maria Virgine,<br \/> vere passum immolatum<br \/> in Cruce pro homine . . .<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy veneramos precisamente este Cuerpo: Cuerpo Divino del Hijo del hombre, del Hijo de Mar&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"left\">El Sant&iacute;simo Sacramento de la Nueva Alianza. El mayor tesoro de la Iglesia. El tesoro de la fe de todo el Pueblo de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">3. La solemnidad de este d&iacute;a nos invita a volver al cen&aacute;culo del <i>Jueves Santo<\/i> \u201c&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el lugar, en que pueda comer la Pascua con mis disc&iacute;pulos?\u201d. As&iacute; preguntaron los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s de Nazaret a un hombre que encontraron por el camino. Lo hicieron siguiendo las instrucciones del Maestro. Y tambi&eacute;n seg&uacute;n las instrucciones \u201cprepararon la Pascua\u201d. Mientras com&iacute;an, Jes&uacute;s \u201ctom&oacute; el pan y bendici&eacute;ndolo, lo parti&oacute;, se lo dio y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo . . .\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">En aquel momento, al obrar seg&uacute;n <i>su orden<\/i>, &iquest;aparecer&iacute;an quiz&aacute;s en su memoria las palabras que Jes&uacute;s pronunci&oacute; un d&iacute;a cerca de Cafarna&uacute;m: \u201c<i>Yo soy el pan vivo<\/i> bajado del cielo; si alguno come de este pan vivir&aacute; para siempre\u201d?<\/p>\n<p align=\"left\">Aquel d&iacute;a santo, en el Cen&aacute;culo, &iquest;se dieron quiz&aacute; cuenta de que hab&iacute;a llegado el tiempo <i>del<\/i> <i>cumplimiento<\/i> de aquella promesa hecha junto a Cafarna&uacute;m, promesa que a tantos parec&iacute;a muy dif&iacute;cil de aceptar?<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo dice: \u201cTomad, &eacute;ste es mi cuerpo . . .\u201d, d&aacute;ndoles a comer el Pan. Este <i>Pan se convierte en su Cuerpo, Cuerpo <\/i>que al d&iacute;a siguiente ser&aacute; entregado en el sacrificio de la cruz. Cuerpo martirizado que destilar&aacute; Sangre.<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo en el cen&aacute;culo toma el c&aacute;liz, y despu&eacute;s de haber dado gracias se lo da a beber diciendo: \u201cEsta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Bajo la especie del vino los disc&iacute;pulos reciben la Sangre del Se&ntilde;or, y al mismo tiempo participan de la nueva y Eterna Alianza, que es estipulada con la Sangre del Cordero de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">La fiesta del \u201cCorpus Christi\u201d &#8211; solemnidad de la Eucarist&iacute;a &#8211; es, al mismo tiempo,<i> la fiesta de la Nueva y Eterna Alianza<\/i>, que Dios ha sellado con la humanidad en la Sangre de su Hijo.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Esta Alianza &#8211; Nueva y Eterna &#8211; fue anunciada e iniciada <i>en la Alianza Antigua<\/i>, de la que habla la lectura de hoy, tomada del libro del &Eacute;xodo.<\/p>\n<p align=\"left\">Tal Alianza fue establecida <i>mediante la sangre<\/i> de los animales sacrificados con la que Mois&eacute;s roci&oacute; a los hijos de Israel. El pueblo, rociado con esa sangre, prometi&oacute; fidelidad a la palabra del Se&ntilde;or, contenida en el libro de la Alianza: \u201cTodo cuanto dice el Se&ntilde;or lo cumpliremos y obedeceremos\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">La Nueva y Eterna Alianza, cuyo Sacramento ha sido instituido en el cen&aacute;culo pascual, no se funda <i>sobre la palabra escrita en el Libro<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>El Verbo se hizo Carne<\/i>. La Nueva Alianza se cumple por medio del Divino Cuerpo del Hijo del hombre. Se cumple por medio de la Sangre derramada en la cruz y durante la pasi&oacute;n. La Nueva Alianza se convierte en el <i>Sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Cristo<\/i>. El Cuerpo entregado a la pasi&oacute;n y a la muerte, y la Sangre derramada, son el sacrificio expiatorio. En este sacrificio del Hijo Predilecto ha sido sellada la Alianza definitiva con Dios: Alianza nueva y eterna.<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy celebramos, de manera particular, los signos de esta Alianza: el Cuerpo y la Sangre del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Aquella <i>Alianza realizada<\/i> una sola vez en la cruz, instituida una sola vez como Sacramento en el cen&aacute;culo, permanece inc&oacute;lume.<\/p>\n<p align=\"left\">Jesucristo &#8211; como proclama el autor de la Carta a los Hebreos &#8211; entr&oacute; de una vez para siempre en el santuario . . . despu&eacute;s de habernos conseguido una redenci&oacute;n eterna.<\/p>\n<p align=\"left\">Se puede decir tambi&eacute;n que Jesucristo <i>entra incesantemente<\/i> en este santuario en el que se decide el destino eterno del hombre en Dios, en el cual se completa su elevaci&oacute;n definitiva a la dignidad de hijo adoptivo. En esto consiste realmente la \u201credenci&oacute;n eterna\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Mucho m&aacute;s que cualquier otro sacrificio; exclama a continuaci&oacute;n el autor de la Carta a los Hebreos: \u201c&iexcl;Cuanto m&aacute;s la sangre de Cristo, que por el Esp&iacute;ritu eterno a S&iacute; mismo se ofreci&oacute; inmaculado a Dios, limpiar&aacute; nuestra conciencia de las obras muertas, para servir al Dios vivo!\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">El Cuerpo Divino lleva consigo la Nueva Alianza en la sangre de Cristo. Esta Sangre, brotando del Cuerpo crucificado en el G&oacute;lgota, <i>lleva la muerte y al mismo tiempo da la Vida<\/i>. &iexcl;La muerte da la Vida! Esta vida tiene su origen, no en el cuerpo que muere, sino en el <i>Esp&iacute;ritu inmortal<\/i>: en el Esp&iacute;ritu Eterno.<\/p>\n<p align=\"left\">El, que es Dios, de la misma sustancia del Padre y del Hijo, \u201cda la vida\u201d (como profesamos en el Credo desde la &eacute;poca del Concilio de Constantinopla). Con su influjo vivificador <i>se hacen vivas las obras de las conciencias humanas<\/i>: vivas ante el Dios viviente. De este modo, la sangre del Cordero de Dios derramada una vez en el G&oacute;lgota, se convierte en el Santuario eterno de los destinos divinos del hombre; la fuente de la Vida.<\/p>\n<p align=\"left\">Por ello, El: Cristo (Cristo: su Cuerpo y Sangre divinos) es el <i>Mediador<\/i> de la Nueva Alianza, para que por la muerte (sufrida en el G&oacute;lgota) \u201creciban los que han sido llamados las promesas de la herencia eterna\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">6. He aqu&iacute; el misterio del Cuerpo de Dios y de su Sant&iacute;sima Sangre. El misterio sobre el que he tenido la gracia de meditar junto a vosotros, queridos hijos e hijas de la naci&oacute;n argentina.<\/p>\n<p align=\"left\">Ayer, en el santuario de la Madre de Dios en Luj&aacute;n, hemos meditado, siguiendo la palabra de la liturgia, sobre la elevaci&oacute;n del hombre mediante la cruz de Cristo: <i>la elevaci&oacute;n y la dignidad<\/i> del hijo de la adopci&oacute;n divina.<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy, a trav&eacute;s de la liturgia del Corpus Christi, encontramos el mismo misterio en el centro de la Nueva y Eterna Alianza. Este misterio es una realidad que permanece siempre y est&aacute; siempre entre Dios Infinito y cada hombre, sin excepci&oacute;n alguna. Todos somos abrazados por El.<\/p>\n<p align=\"left\">Y todos somos llamados e invitados <i>a recibir el Sacramento del Cuerpo y de la Sangre<\/i> en el que est&aacute; escrita toda la verdad y la realidad de la Nueva y Eterna Alianza.<\/p>\n<p align=\"left\">La elevaci&oacute;n del hombre en la cruz de Cristo est&aacute; ratificada por la <i>comida y bebida<\/i>, que dan la medida de esta elevaci&oacute;n. La Eucarist&iacute;a nos habla cada vez que se realiza esta elevaci&oacute;n en el signo sacramental de la Alianza con el hombre, cuyo precio ha pagado Jesucristo con su propio Cuerpo y Sangre.<\/p>\n<p align=\"left\">Y en la pasi&oacute;n y en la muerte ha puesto el principio de la resurrecci&oacute;n y de la vida.<\/p>\n<p align=\"left\">7. &iexcl;Queridos hijos e hijas de la tierra argentina! Medito con vosotros &#8211; como peregrino &#8211; estas verdades perennes de nuestra fe. Qu&eacute; hermoso es que nuestro breve encuentro en esta ocasi&oacute;n tenga lugar <i>en el marco de la solemnidad del Sant&iacute;simo Cuerpo y Sangre<\/i> de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">He deseado mucho tener este encuentro &#8211; independientemente de una normal visita pastoral a la Iglesia en Argentina en la que contin&uacute;o pensando -; mucho lo he deseado, a la luz de <i>los dif&iacute;ciles e importantes acontecimientos de las &uacute;ltimas semanas.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">La verdad sobre el Cuerpo y la Sangre de Cristo &#8211; signo de la Nueva y Eterna Alianza &#8211; sea luz para todos aquellos hijos e hijas, tanto de Argentina como tambi&eacute;n de Gran Breta&ntilde;a, que en el curso de las actividades b&eacute;licas <i>han sufrido la muerte<\/i>, derramado su propia sangre.<\/p>\n<p align=\"left\">Que esta verdad vivificadora y unida a la certeza de la elevaci&oacute;n del hombre en la cruz de Cristo, no cese jam&aacute;s de <i>servir de inspiraci&oacute;n a todos los vivientes<\/i>, hijos e hijas de esta tierra, que desean construir su presente y futuro con la mejor buena voluntad.<\/p>\n<p align=\"left\">Que el Cuerpo y la Sangre de Cristo no cesen de ser el <i>alimento de todos<\/i> a lo largo de estos caminos, que os conduzcan por la patria terrena en un esp&iacute;ritu de amor y de servicio, para que la dignidad de la naci&oacute;n se base, siempre y en todas partes, en la dignidad de cada hombre como hijo de la adopci&oacute;n divina.<\/p>\n<p align=\"left\">Con este deseo de amor y servicio, antes de terminar este encuentro de fe, no puedo menos de dirigir una palabra especial a los j&oacute;venes argentinos.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos amigos: Ustedes han estado constantemente en mi &aacute;nimo durante estos d&iacute;as. He apreciado de manera particular su acogida y actitud. He visto en sus ojos la ardiente imploraci&oacute;n de paz que brota de su esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p align=\"left\">&Uacute;nanse tambi&eacute;n a los j&oacute;venes de Gran Breta&ntilde;a, que en los pasados d&iacute;as han aplaudido y sido igualmente sensibles a toda invocaci&oacute;n de paz y concordia. A este prop&oacute;sito, muy gustoso les transmito un encargo recibido. Ya que ellos mismos me pidieron, sobre todo en el encuentro de Cardiff, que hiciera llegar a ustedes un sentido deseo de paz.<\/p>\n<p align=\"left\">No dejen que el odio marchite las energ&iacute;as generosas y la capacidad de entendimiento que todos llevan dentro. Hagan con sus manos unidas &#8211; junto con la juventud latinoamericana, que en Puebla confi&eacute; de modo particular al cuidado de la Iglesia &#8211; una cadena de uni&oacute;n m&aacute;s fuerte que las cadenas de la guerra. As&iacute; ser&aacute;n j&oacute;venes y preparadores de un futuro mejor; as&iacute; ser&aacute;n cristianos.<\/p>\n<p align=\"left\">Y que desde este lugar, donde con el himno del gran Congreso Eucar&iacute;stico suplicasteis al Dios de los corazones que ense&ntilde;ara su amor a las naciones, se irradie tambi&eacute;n ahora, a cada coraz&oacute;n argentino y a toda la sociedad, el amor, el respeto a cada persona, la comprensi&oacute;n y la paz. As&iacute; sea.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A R&Iacute;O DE JANEIRO Y ARGENTINA MISA PARA LA NACI&Oacute;N ARGENTINA HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Buenos Aires, 12 de junio de 1982 &nbsp; &nbsp;Queridos hermanos y hermanas, 1. En este lindo lugar del monumento a los espa&ntilde;oles, en Buenos Aires, nos encontramos reunidos para tributar un homenaje de fe y veneraci&oacute;n a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-junio-de-1982-misa-para-la-nacion-argentina-buenos-aires\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab12 de junio de 1982, Misa para la naci\u00f3n argentina, Buenos Aires\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39805","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39805","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39805"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39805\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39805"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39805"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39805"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}