{"id":39806,"date":"2016-10-05T23:02:08","date_gmt":"2016-10-06T04:02:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-junio-de-1982-misa-en-el-santuario-di-lujan-buenos-aires\/"},"modified":"2016-10-05T23:02:08","modified_gmt":"2016-10-06T04:02:08","slug":"11-de-junio-de-1982-misa-en-el-santuario-di-lujan-buenos-aires","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-junio-de-1982-misa-en-el-santuario-di-lujan-buenos-aires\/","title":{"rendered":"11 de junio de 1982, Misa en el Santuario di Luj\u00e1n, Buenos Aires"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A R<font face=\"Times New Roman\">&Iacute;O DE JANEIRO Y<\/font> ARGENTINA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">MISA EN EL SANTUARIO DE LUJ&Aacute;N&nbsp;<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Buenos Aires, 11 de junio de 1982<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Amad&iacute;simos hermanos y hermanas,<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Ante la hermosa bas&iacute;lica de la \u201cPura y Limpia Concepci&oacute;n\u201d de Luj&aacute;n nos congregamos esta tarde para orar junto al altar del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"left\">A la Madre de Cristo y Madre de cada uno de nosotros queremos pedir que presente a su Hijo el ansia actual de nuestros corazones doloridos y sedientos de paz.<\/p>\n<p align=\"left\">A Ella que, desde los a&ntilde;os de 1630, acompa&ntilde;a aqu&iacute; maternalmente a cuantos se la acercan para implorar su protecci&oacute;n, queremos suplicar hoy aliento, esperanza, fraternidad.<\/p>\n<p align=\"left\">Ante esta bendita imagen de Mar&iacute;a, a la que mostraron su devoci&oacute;n mis predecesores Urbano VIII, Clemente XI, Le&oacute;n XIII, P&iacute;o XI y P&iacute;o XII, viene tambi&eacute;n a postrarse, en comuni&oacute;n de amor filial con vosotros, el Sucesor de Pedro en la c&aacute;tedra de Roma.<\/p>\n<p align=\"left\">2. La liturgia que estamos celebrando en este santo lugar, donde vienen en peregrinaci&oacute;n los hijos e hijas de la Argentina, pone a la vista de todos la cruz de Cristo en el calvario: \u201cEstaban junto a la cruz de Jes&uacute;s su Madre y la hermana de su Madre, Mar&iacute;a la de Cleof&aacute;s, y Mar&iacute;a Magdalena\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Viniendo aqu&iacute; como el peregrino de los momentos dif&iacute;ciles, quiero leer de nuevo, en uni&oacute;n con vosotros, el mensaje de estas palabras tan conocidas, que suenan de igual modo en las distintas partes de la tierra, y sin embargo diversamente. Son las mismas en los distintos momentos de la historia, pero asumen una elocuencia diversa.<\/p>\n<p align=\"left\">Desde lo alto de la cruz, como c&aacute;tedra suprema del sufrimiento y del amor, Jes&uacute;s habla a su Madre y habla ad Disc&iacute;pulo; dijo a la Madre: \u201cMujer, he ah&iacute; a tu hijo\u201d. Luego dijo al disc&iacute;pulo: \u201cHe ah&iacute; a tu madre\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">En este santuario de la naci&oacute;n argentina, en Luj&aacute;n, la liturgia habla de la elevaci&oacute;n del hombre mediante la cruz: del destino eterno del hombre en Cristo Jes&uacute;s, Hijo de Dios e Hijo de Mar&iacute;a de Nazaret.<\/p>\n<p align=\"left\">Este destino se explica con la cruz en el calvario.<\/p>\n<p align=\"left\">3. De este destino eterno y m&aacute;s elevado del hombre, inscrito en la cruz de Cristo, da testimonio el autor de la Carta a los Efesios:<br \/> \u201cBendito sea Dios y Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, que en Cristo nos bendijo con toda bendici&oacute;n espiritual en los cielos\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">A este Cristo lo vemos al centro de la liturgia celebrada aqu&iacute; en Luj&aacute;n; elevado sobre la cruz: rendido a una muerte ignominiosa.<\/p>\n<p align=\"left\">En este Cristo estamos tambi&eacute;n nosotros, elevados a una altura a la que solamente por el poder de Dios puede ser elevado el hombre: es la \u201cbendici&oacute;n espiritual\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">La elevaci&oacute;n mediante la gracia la debemos a la elevaci&oacute;n de Cristo en la cruz. Seg&uacute;n los eternos designios del amor paterno, en el misterio de la redenci&oacute;n uno se realiza por medio del otro y no de otra manera: solamente por medio del otro.<\/p>\n<p align=\"left\">Se realiza pues eternamente, puesto que eternos son el amor del Padre y la donaci&oacute;n del Hijo.<\/p>\n<p align=\"left\">Se realiza tambi&eacute;n en el tiempo: la cruz en el calvario significa efectivamente un momento concreto de la historia de la humanidad.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Hemos sido elegidos en Cristo \u201cantes de la creaci&oacute;n del mundo, para ser santos e inmaculados ante &eacute;l\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta elecci&oacute;n significa el destino eterno en el amor.<\/p>\n<p align=\"left\">Nos ha predestinado \u201ca ser hijos suyos adoptivos por Jesucristo\u201d. El Padre nos ha dado en su \u201cPredilecto\u201d la dignidad de hijos suyos adoptivos.<\/p>\n<p align=\"left\">Tal es la eterna decisi&oacute;n de la voluntad de Dios. En esto se manifiesta la \u201cgloria de su gracia\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Y de todo esto nos habla la cruz. La cruz que la liturgia de hoy coloca en el centro de los pensamientos y de los corazones de todos los peregrinos, reunidos desde los distintos lugares de la Argentina en el santuario de Luj&aacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy est&aacute; con ellos el Obispo de Roma, como peregrino de los acontecimientos particulares que han impregnado de ansiedad tantos corazones.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Estoy pues con vosotros, queridos hermanos y hermanas, y junto con vosotros vuelvo a leer esta profunda verdad de la elevaci&oacute;n del hombre en el amor eterno del Padre: verdad testimoniada por la cruz de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">\u201cEn &eacute;l hemos sido herederos . . . a fin de que cuantos esperamos en Cristo seamos para alabanza de su gloria\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Miremos hacia la cruz de Cristo con los ojos de la fe y descubramos en ella el misterio eterno del amor de Dios, de que nos habla el autor de la Carta a los Efesios. Tal es, seg&uacute;n las palabras que acabamos de escuchar, \u201cel prop&oacute;sito de aquel que hace todas las cosas conforme al consejo de su voluntad\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">La voluntad de Dios es la elevaci&oacute;n del hombre mediante la cruz de Cristo a la dignidad de hijo de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Cuando miramos la cruz, vemos en ella la pasi&oacute;n del hombre: la agon&iacute;a de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">La palabra de la revelaci&oacute;n y la luz de la fe nos permiten descubrir mediante la pasi&oacute;n de Cristo la elevaci&oacute;n del hombre. La plenitud de su dignidad.<\/p>\n<p align=\"left\">6. De ah&iacute; que, cuando con esta mirada abrazamos la cruz de Cristo, asumen para nosotros una elocuencia a&uacute;n mayor las palabras pronunciadas, desde lo alto de esa cruz, a Maria: \u201cMujer, he ah&iacute; a tu hijo\u201d. Y a Juan: \u201cHe ah&iacute; a tu Madre\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Estas palabras pertenecen como a un testamento de nuestro Redentor. Aquel que con su cruz ha realizado el designio eterno del amor de Dios, que nos restituye en la cruz la dignidad de hijos adoptivos de Dios, El mismo nos conf&iacute;a, en el momento culminante de su sacrificio, a su propia Madre como hijos. En efecto, creemos que la palabra \u201che ah&iacute; a tu hijo\u201d se refiere no s&oacute;lo al &uacute;nico disc&iacute;pulo que ha perseverado junto a la cruz de su Maestro, sino tambi&eacute;n a todos los hombres.<\/p>\n<p align=\"left\">7. La tradici&oacute;n del santuario de Luj&aacute;n ha colocado estas palabras en el centro mismo de la liturgia, a cuya participaci&oacute;n invita a todos los peregrinos. Es como si quisiera decir: aprended a mirar al misterio que constituye la gran perspectiva para los destinos del hombre sobre la tierra, y aun despu&eacute;s de la muerte. Sabed ser tambi&eacute;n hijos e hijas de esta Madre, que Dios en su amor ha dado al propio hijo como Madre.<\/p>\n<p align=\"left\">Aprended a mirar de esta manera, particularmente en los momentos dif&iacute;ciles y en las circunstancias de mayor responsabilidad; hacedlo as&iacute; en este instante en que el Obispo de Roma quiere estar entre vosotros como peregrino, rezando a los pies de la Madre de Dios en Luj&aacute;n, santuario de la naci&oacute;n argentina.<\/p>\n<p align=\"left\">8. Meditando sobre el misterio de la elevaci&oacute;n de cada hombre en Cristo: de cada hijo de esta naci&oacute;n, de cada hijo de la humanidad, repito con vosotros las palabras de Maria:<br \/> Grandes cosas ha hecho por nosotros el Poderoso,<br \/> \u201ccuyo nombre es santo.<\/p>\n<p align=\"left\">Su misericordia se derrama de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n sobre los que le temen.<\/p>\n<p align=\"left\">Despleg&oacute; el poder de su brazo y dispers&oacute; a los que se engr&iacute;en con los pensamientos de su coraz&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Acogi&oacute; a Israel, su siervo,<br \/> acord&aacute;ndose de su misericordia.<\/p>\n<p align=\"left\">Seg&uacute;n lo que hab&iacute;a prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre\u201d. <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Hijos e hijas del Pueblo de Dios!<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Hijos e hijas de la tierra argentina, que os encontr&aacute;is reunidos en este santuario de Luj&aacute;n! &iexcl;Dad gracias al Dios de vuestros padres por la elevaci&oacute;n de cada hombre en Cristo, Hijo de Dios!<\/p>\n<p align=\"left\">Desde este lugar, en el que mi predecesor P&iacute;o XII crey&oacute; llegar \u201cal fondo del alma del gran pueblo argentino\u201d, seguid creciendo en la fe y en el amor al hombre.<\/p>\n<p align=\"left\">Y T&uacute;, Madre, escucha a tus hijos e hijas de la naci&oacute;n argentina, que acogen como dirigidas a ellos las palabras pronunciadas desde la cruz: &iexcl;He ah&iacute; a tu hijo! &iexcl;He ah&iacute; a tu Madre!<\/p>\n<p align=\"left\">En el misterio de la redenci&oacute;n, Cristo mismo nos confi&oacute; a Ti, a todos y cada uno.<\/p>\n<p align=\"left\">Al santuario de Luj&aacute;n hemos venido hoy en el esp&iacute;ritu de esa entrega. Y yo &#8211; Obispo de Roma &#8211; vengo tambi&eacute;n para pronunciar este acto de ofrecimiento a Ti de todos y cada uno.<\/p>\n<p align=\"left\">De manera especial te conf&iacute;o todos aquellos que, a causa de los recientes acontecimientos, han perdido la vida: encomiendo sus almas al eterno reposo en el Se&ntilde;or. Te conf&iacute;o asimismo los que han perdido la salud y se hallan en los hospitales, para que en la prueba y el dolor sus &aacute;nimos se sientan confortados.<\/p>\n<p align=\"left\">Te encomiendo todas las familias y la naci&oacute;n. Que todos sean part&iacute;cipes de esta elevaci&oacute;n del hombre en Cristo proclamada por la liturgia de hoy. Que vivan la plenitud de la fe, la esperanza y la caridad como hijos e hijas adoptivos del Padre Eterno en el Hijo de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Que por tu intercesi&oacute;n, oh Reina de la paz, se encuentren las v&iacute;as para la soluci&oacute;n del actual conflicto, en la paz, en la justicia y en el respeto de la dignidad propia de cada naci&oacute;n.<br \/> Escucha a tus hijos, mu&eacute;strales a Jes&uacute;s, el Salvador, como camino, verdad, vida y esperanza. As&iacute; sea. <\/p>\n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A R&Iacute;O DE JANEIRO Y ARGENTINA MISA EN EL SANTUARIO DE LUJ&Aacute;N&nbsp; HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Buenos Aires, 11 de junio de 1982 &nbsp; Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, 1. 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