{"id":39807,"date":"2016-10-05T23:02:10","date_gmt":"2016-10-06T04:02:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-junio-de-1982-solemnidad-del-corpus-christi\/"},"modified":"2016-10-05T23:02:10","modified_gmt":"2016-10-06T04:02:10","slug":"10-de-junio-de-1982-solemnidad-del-corpus-christi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-junio-de-1982-solemnidad-del-corpus-christi\/","title":{"rendered":"10 de junio de 1982, Solemnidad del Corpus Christi"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA DEL &quot;CORPUS CHRISTI&quot;<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i> HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO<\/i><\/b><i><b> II<\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i> Jueves 10 de junio de 1982<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. &laquo;Despu&eacute;s de cantar el Salmo, salieron para el monte de los Olivos&raquo; (<i>Mc<\/i> 14, 261.<\/p>\n<p>Con esta frase termina la lectura de hoy del Evangelio de San Marcos. Contiene la descripci&oacute;n de la &uacute;ltima Cena, en primer lugar los preparativos y luego la instituci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a.<\/p>\n<p>&laquo;Mientras com&iacute;an, Jes&uacute;s tom&oacute; un pan, pronunci&oacute; la bendici&oacute;n, lo parti&oacute; y se lo dio diciendo: &laquo;Tomad, <i>esto es mi cuerpo<\/i>&raquo;. Cogiendo una <i>copa<\/i>, pronunci&oacute; la acci&oacute;n de gracias, se la dio y todos bebieron&raquo; (<i>Mc<\/i> 14, 22-23).<\/p>\n<p>Todo se desenvuelve en grand&iacute;simo <i>recogimiento y silencio<\/i>. En el Sacramento que instituye Jes&uacute;s en la &uacute;ltima Cena, se da a S&iacute; mismo a los disc&iacute;pulos, da su Cuerpo y su Sangre bajo las especies de pan y vino. Realiza lo que hab&iacute;a anunciado un d&iacute;a junto a <i>Cafarna&uacute;m<\/i> y que entonces hab&iacute;a provocado la defecci&oacute;n de muchos. Tan dif&iacute;ciles de aceptar eran las palabras &laquo;Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que come de este pan vivir&aacute; para siempre&raquo; (<i>Jn<\/i> 6, 51).<\/p>\n<p><i>Hoy lo realiza<\/i>. Y los Ap&oacute;stoles reciben, comen el pan-Cuerpo y beben el vino-Sangre.<\/p>\n<p>Sobre el c&aacute;liz Jes&uacute;s dice: &laquo;Esta es mi sangre, <i>sangre de la Alianza<\/i> derramada por todos&raquo; (<i>Mc<\/i> 14, 24).<\/p>\n<p>Reciben el Cuerpo y la Sangre como el alimento y bebida de esta &uacute;ltima Cena. Y pasan a participar de la Alianza, de la Alianza <i>nueva y eterna<\/i> que se concluye mediante este Cuerpo entregado a la muerte en la cruz y la Sangre derramada durante la pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Cristo a&ntilde;ade todav&iacute;a: &laquo;Os aseguro que no volver&eacute; a beber del fruto de la vid hasta el d&iacute;a que beba el vino nuevo en el reino de Dios&raquo; (<i>Mc<\/i> 14, 251.<\/p>\n<p>Por tanto esta es <i>verbalmente<\/i> la &uacute;ltima Cena.<\/p>\n<p>El reino de Dios, reino del tiempo futuro, <i>comenz&oacute; en la Eucarist&iacute;a<\/i> y, a partir de Ella, se desarrollar&aacute; hasta el fin del mundo.<\/p>\n<p>2. Cuando salen los Ap&oacute;stoles hacia el monte de los Olivos despu&eacute;s de la &uacute;ltima Cena, todos <i>llevan en s&iacute; este gran misterio<\/i> verificado en el Cen&aacute;culo.<\/p>\n<p><i>Les acompa&ntilde;a<\/i> Cristo: el Cristo vivo en la tierra. Y al mismo tiempo <i>ellos llevan en s&iacute; a Cristo<\/i>, a Cristo Eucarist&iacute;a.<\/p>\n<p>Son los primeros de aquellos que m&aacute;s tarde ser&aacute;n llamados &laquo;christoforoi&raquo; (Theo-foroi).<\/p>\n<p>Precisamente as&iacute; se llamaba a los que participaban en la Eucarist&iacute;a. Sal&iacute;an de la participaci&oacute;n en este Sacramento llevando en s&iacute; al Dios encarnado. Con El en el coraz&oacute;n <i>iban hacia los hombres, hacia la vida diaria<\/i>.<\/p>\n<p>La Eucarist&iacute;a es el Sacramento de <i>la ocultaci&oacute;n m&aacute;s profunda<\/i> de Dios: se esconde bajo las especies de la comida y la bebida, y as&iacute; se esconde en el hombre. Y al mismo tiempo y por este hecho de la ocultaci&oacute;n en el hombre, la misma Eucarist&iacute;a es el <i>Sacramento de una particular<\/i> salida al mundo y entrada entre los hombres y entre todo cuanto constituye la vida diaria.<\/p>\n<p>Esta es la <i>g&eacute;nesis<\/i> de la solemnidad del <i>Sant&iacute;simo Cuerpo y Sangre de Cristo.<\/i><\/p>\n<p>Sabemos que esta fiesta surgi&oacute; en su forma hist&oacute;rica en el siglo XIII y se desarroll&oacute; profusamente en las comunidades cat&oacute;licas de todo el mundo. Sin embargo, puede <i>verse<\/i> ya el <i>comienzo<\/i> de esta fiesta en aquella primera &laquo;procesi&oacute;n&raquo; formada por los Ap&oacute;stoles que salieron del Cen&aacute;culo hacia el monte de los Olivos, rodeando a Cristo y llev&aacute;ndolo al mismo tiempo en su coraz&oacute;n como Eucarist&iacute;a.<\/p>\n<p>Hoy <i>corroboramos nosotros la misma tradici&oacute;n antigua.<\/i> Celebramos la Eucarist&iacute;a sobre el altar, la acogemos en nuestro coraz&oacute;n para llevarla como &laquo;Christo-foroi&raquo; <i>por las calles de Roma<\/i> en procesi&oacute;n hacia cuanto nos rodea, a fin de testimoniar la Alianza Nueva y Antigua ante todo y ante todos.<\/p>\n<p>3. &laquo;&iquest;Qu&eacute; podr&eacute; yo dar a Yav&eacute; \/ por todos los beneficios que me ha hecho? \/ Levantar&eacute; el c&aacute;liz de la salvaci&oacute;n \/ e invocar&eacute; el nombre de Yav&eacute; (<i>Sal<\/i> 115 (116), 12, 13). Son palabras del Salmista. Deseamos poner en pr&aacute;ctica lo que expresan. Deseamos todos nosotros que llevamos a Cristo en nuestro coraz&oacute;n, incluso diariamente a lo mejor, nosotros todos: &laquo;Christo-foroi&raquo; <i>deseamos pagar al Se&ntilde;or<\/i> todo cuanto nos ha hecho y nos hace siempre a cada uno y a todos.<\/p>\n<p>Deseamos <i>alzar el c&aacute;liz de la salvaci&oacute;n<\/i>, el c&aacute;liz de la Eucarist&iacute;a, e invocar p&uacute;blicamente el nombre del Se&ntilde;or ante todos los hombres, ante toda la ciudad y ante el mundo.<\/p>\n<p>&iquest;Acaso no se cumplen en esta ciudad de Roma precisamente de manera particularmente textual, las palabras siguientes del Salmo &laquo;es cosa preciosa a los ojos de Yav&eacute; \/ la muerte de sus piadosos&raquo; (<i>Sal<\/i> 115 (116), 15)?<\/p>\n<p>La Roma de los ap&oacute;stoles, de los m&aacute;rtires y de los santos rinde honor a la Eucarist&iacute;a que se ha hecho para todos el <i>Pan de la vida<\/i> y la Sangre de la <i>libertad espiritual:<\/i><\/p>\n<p>&laquo;Yo soy tu siervo, hijo de tu esclava, rompiste mis cadenas&raquo; (<i>Sal<\/i> 115 (116), 16).<\/p>\n<p>As&iacute; dice de s&iacute; el Salmista. Y as&iacute; piensa cada &laquo;Christo-foros&raquo;, sabedor de que por la Penitencia y la Eucarist&iacute;a el camino lleva desde el pecado y la esclavitud del diablo y del mundo <i>a la libertad en el Esp&iacute;ritu.<\/i><\/p>\n<p>Caminando en la procesi&oacute;n del Sant&iacute;simo Cuerpo y Sangre de Cristo, deseamos dar testimonio de esto a la Urbe y al mundo. Es &eacute;sta nuestra <i>liturgia de alabanza y acci&oacute;n de gracias<\/i> que no podemos omitir ante Dios y los hombres.<\/p>\n<p>Te ofrecer&eacute; un sacrificio de alabanza, \/ invocando tu nombre, Se&ntilde;or. \/ Cumplir&eacute; al Se&ntilde;or mis votos, \/ en presencia de todo el pueblo&raquo; (<i>Sal<\/i> 115 (116), 17-18).<\/p>\n<p>&iexcl;Cristo!, <i>&iexcl;Dios escondido! &iexcl;Acoge este nuestro sacrificio de alabanza!<\/i> &iexcl;Acoge la acci&oacute;n de gracias y el gozo de este pueblo que al cabo de tantos siglos y generaciones lleva en su coraz&oacute;n el misterio de la Alianza Nueva y Eterna!<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA DEL &quot;CORPUS CHRISTI&quot; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Jueves 10 de junio de 1982 &nbsp; 1. &laquo;Despu&eacute;s de cantar el Salmo, salieron para el monte de los Olivos&raquo; (Mc 14, 261. 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