{"id":39809,"date":"2016-10-05T23:02:32","date_gmt":"2016-10-06T04:02:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-febrero-de-1982-misa-en-bata-guinea-ecuatorial\/"},"modified":"2016-10-05T23:02:32","modified_gmt":"2016-10-06T04:02:32","slug":"18-de-febrero-de-1982-misa-en-bata-guinea-ecuatorial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-febrero-de-1982-misa-en-bata-guinea-ecuatorial\/","title":{"rendered":"18 de febrero de 1982, Misa en Bata (Guinea Ecuatorial)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO&nbsp;<br \/>A NIGERIA, BEN&Iacute;N, GAB&Oacute;N Y GUINEA ECUATORIAL<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\">SANTA MISA&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Bata (Guinea Ecuatorial), 18 de febrero de 1982<\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Amad&iacute;simos hermanos y hermanas:<br \/><\/i><br \/> 1. En esta Plaza de la Libertad nos hallamos congregados en el nombre de Jes&uacute;s, para escuchar su palabra, que sigue tray&eacute;ndonos la Buena Nueva de salvaci&oacute;n, para confesar nuestra fe com&uacute;n en El y celebrar su presencia renovada en la Eucarist&iacute;a, que se hace alimento en nuestro peregrinar hacia la patria definitiva.<\/p>\n<p align=\"left\">Es consolador pensar que aqu&iacute;, en medio de nosotros, est&aacute; el Maestro, Cristo. Con el Papa que gustosamente viene a vosotros por vez primera; con vuestro querido Pastor Monse&ntilde;or Rafael Mar&iacute;a Nz&eacute;, que tanto ha sufrido por la Iglesia; con los sacerdotes, religiosos y religiosas nativos de Guinea Ecuatorial; con los misioneros que han venido a ayudaros fraternalmente en la causa del Evangelio; con todos vosotros, amad&iacute;simos hermanos y hermanas ecuatoguineanos, tanto del continente como de las islas. Los que est&aacute;is aqu&iacute; o los que se unen a nosotros a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n social. A todos saludo con el Ap&oacute;stol San Pablo, dese&aacute;ndoos \u201cla gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Se&ntilde;or Jesucristo\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\"> 2. S&iacute;, aqu&iacute; est&aacute; el Se&ntilde;or con nosotros, unidos en el amor al Padre com&uacute;n y movidos por la gracia de su Esp&iacute;ritu. El nos acompa&ntilde;a a cuantos somos miembros de la Iglesia universal de Cristo, ya que \u201cel &uacute;nico Pueblo de Dios est&aacute; presente en todas las razas de la tierra, pues de todas ellas re&uacute;ne sus ciudadanos y &eacute;stos lo son de un reino no terrestre, sino celestial\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\"> Es un primer sentimiento que a todos nos alegra profundamente y nos da una nueva confianza.<\/p>\n<p align=\"left\">Porque esta comunidad eclesial tiene en s&iacute; una dimensi&oacute;n de catolicidad que le es esencial, que nunca puede olvidarse y que trasciende los confines geogr&aacute;ficos en los que se manifiesta visiblemente. Por esto mismo, si viv&iacute;s en esa actitud eclesial, nunca vuestro horizonte espiritual podr&aacute; reducirse a l&iacute;mites de grupo, de di&oacute;cesis o de territorio, sino que habr&aacute; de estar abierto a esa gran amplitud fraterna en Cristo \u201ccabeza de todas las cosas en la Iglesia, que es su cuerpo, la plenitud del que lo acaba todo en todos\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">3. El Papa ha querido venir hasta vosotros, para promover la empresa de evangelizaci&oacute;n tambi&eacute;n en vuestras tierras. Esa evangelizaci&oacute;n que quiere decir crecimiento en la fe, entrega generosa a la mayor dignificaci&oacute;n de todo hombre y fidelidad a Cristo y a su Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\"> Vengo a visitaros como hermano y amigo, como representante de Cristo en quien ya cre&eacute;is, como pregonero de su mensaje de salvaci&oacute;n y sembrador de aliento para vuestra comunidad cristiana.<\/p>\n<p align=\"left\">Apremiado por el deber evangelizador que me incumbe a m&iacute; mismo, llego a esta Iglesia que es parte de la grey de Cristo, a m&iacute; confiada como Sucesor de Pedro. Por ello deseo imitar al Ap&oacute;stol Pablo y tener el gozo de vuestra perseverancia en el Evangelio \u201cque hab&eacute;is recibido, en el que os manten&eacute;is firmes, y por el cual sois salvos, si lo reten&eacute;is tal como yo os lo anunci&eacute;\u201d.<\/p>\n<p> 4. Hoy queremos dar gracias a Dios, porque la semilla que los primeros misioneros sembraron en 1645, y que s&oacute;lo bastante m&aacute;s tarde fue esparcida de manera m&aacute;s continua y amplia, ha dato frutos abundantes. Estos se reflejan en la composici&oacute;n mayoritariamente cat&oacute;lica de los miembros de las di&oacute;cesis de Bata y Malabo.<\/p>\n<p align=\"left\">Nuestra mente puede imaginar cu&aacute;ntas fatigas y sacrificios han ido afrontando los sucesivos misioneros capuchinos, sacerdotes diocesanos, jesuitas y sobre todo claretianos, que fieles al mandato del Maestro de ense&ntilde;ar a todas las gentes, se han esforzado por mostrar a los hermanos el camino de salvaci&oacute;n. Justo es, pues, que rindamos aqu&iacute; un tributo de gratitud y aprecio a esa larga labor evangelizadora, que poco a poco ha ido implantando la Iglesia entre vosotros.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Pero en este momento debemos dar doblemente gracias al Se&ntilde;or, porque no s&oacute;lo el n&uacute;mero de los creyentes en Jesucristo ha logrado las metas actuales, sino porque esta Iglesia local est&aacute; regida por un Pastor nativo de vuestra tierra, que goza de mi confianza y de vuestro afecto, y porque las di&oacute;cesis de Malabo y Bata cuentan ya con catorce sacerdotes y ocho religiosos ecuatoguineanos, adem&aacute;s de numerosas religiosas.<\/p>\n<p align=\"left\"> Mas esto no llega a cubrir las necesidades que la situaci&oacute;n entra&ntilde;a, y por eso se unen a ellos casi una veintena de misioneros claretianos y m&aacute;s de un centenar de religiosos y religiosas enviados por las Federaciones de religiosos espa&ntilde;oles de la ense&ntilde;anza y de la sanidad, los cuales prestan su v&aacute;lida ayuda en servicios educativos y asistenciales.<\/p>\n<p align=\"left\">A todos vosotros, queridos hermanos de Guinea Ecuatorial o venidos de fuera, quiero daros las m&aacute;s profundas gracias por el empe&ntilde;o puesto en vuestra tarea evangelizadora. Pido al Se&ntilde;or fervientemente que ilumine vuestro coraz&oacute;n \u201cpara que entend&aacute;is cu&aacute;l es la esperanza a que os ha llamado, cu&aacute;les las riquezas y la gloria de su herencia otorgada a los santos\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Est&aacute;is comprometidos, guineanos de origen o de adopci&oacute;n, en una empresa a la que Dios os llama indistintamente. En efecto, esa Iglesia a la que dedic&aacute;is generosamente vuestra vida, es el redil cuya puerta es Cristo, es la labranza de Dios, es la edificaci&oacute;n de Dios, es la esposa de Cristo, es su cuerpo m&iacute;stico, es el Pueblo de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta consideraci&oacute;n debe suscitar el entusiasmo y entrega de que sois capaces, seguros de servir a Dios y no a los hombres. Unidos, por ello, en la tarea que es de todos y que a nadie excluye, buscad por encima de todo el mayor bien de la Iglesia, y el mejor servicio a los dem&aacute;s. Estoy seguro, por mi parte, de que, obedientes al \u201cmensaje que hab&eacute;is o&iacute;do desde el principio: que nos amemos unos a otros\u201d (como nos recuerda San Juan en la primera lectura de esta Misa), recibir&eacute;is con generosidad a los colaboradores en la misi&oacute;n evangelizadora que viene de fuera, y de que &eacute;stos ofrecer&aacute;n su ayuda con disponibilidad, en esp&iacute;ritu de servicio y promoci&oacute;n de los genuinos valores aut&oacute;ctonos.<\/p>\n<p align=\"left\">La labor de evangelizaci&oacute;n tiende por s&iacute; misma a capacitar cada Iglesia a valerse por sus propias fuerzas. No para cerrarse luego, sino para llegar a ser ella misma evangelizadora de las dem&aacute;s Iglesias. As&iacute;, cada una demuestra su plena madurez en la fe, devolviendo lo que recibi&oacute; durante la fase de su crecimiento. Quiera Dios que pronto llegue ese d&iacute;a para la Iglesia en Guinea Ecuatorial.<\/p>\n<p align=\"left\"> 7. Pero en espera de llegar a una mayor consolidaci&oacute;n en sus agentes evangelizadores, vuestra Iglesia ha dado ya pruebas consoladoras de madurez y fidelidad al Se&ntilde;or. No son pocos los hermanos vuestros que han sabido testimoniar valientemente, aun en medio de la persecuci&oacute;n, su fe cristiana. Y si ha habido casos de debilidad, han prevalecido con mucho los ejemplos admirables de constancia en sus &iacute;ntimas convicciones religiosas.<\/p>\n<p align=\"left\">Estos ejemplos han de serviros de aliento y estimularos a seguir con renovado vigor las ense&ntilde;anzas del Evangelio: \u201c&iquest;Qui&eacute;n nos separar&aacute; del amor de Cristo? &iquest;La tribulaci&oacute;n, la angustia, la persecuci&oacute;n, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada?&#8230; todas estas cosas vencemos por aquel que nos am&oacute;\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Con la ayuda pues del Se&ntilde;or, en quien todo lo pod&eacute;is, dad nuevo impulso a la vida cristiana integral. Como nos recuerda San Pablo en la ep&iacute;stola le&iacute;da hace unos momentos, no viv&aacute;is en la fornicaci&oacute;n, el libertinaje, la idolatr&iacute;a, los rencores o rivalidades, las envidias o partidismos, sino caminad dando frutos del Esp&iacute;ritu, en el amor, en la concordia, la servicialidad rec&iacute;proca.<\/p>\n<p align=\"left\"> Y puesto que sois cristianos, sed los primeros en vivir el sentido de las bienaventuranzas, haci&eacute;ndoos en vuestra vida promotores decididos de misericordia, de justicia, de moralidad, de obras en favor de la paz.<\/p>\n<p align=\"left\"> Que nadie os pueda recriminar por vuestra conducta, por falta de honestidad, por abuso de los dem&aacute;s, por despreocupaci&oacute;n en vuestros deberes individuales, familiares o sociales; pero si se os calumnia mientras obr&aacute;is el bien, por encima de la defensa de vuestros leg&iacute;timos derechos con todo medio honesto, estad seguros de que grande ser&aacute; vuestra recompensa en el cielo. Es la palabra de Cristo que hemos escuchado en el evangelio de hoy la que nos da la certeza.<\/p>\n<p align=\"left\"> 8. No quiero concluir esta homil&iacute;a sin invitar a cada sector eclesial a una renovada fidelidad en el empe&ntilde;o evangelizador.<\/p>\n<p align=\"left\"> Vosotros, sacerdotes y religiosos, sed cada vez m&aacute;s conscientes de vuestra responsabilidad y alta misi&oacute;n en la Iglesia, que depende en gran parte de vuestra actuaci&oacute;n y celo. Resucitad por ello cada d&iacute;a la gracia que est&aacute; en vosotros por la imposici&oacute;n de las manos y por la entrega generosa que hicisteis de vosotros mismos a un ideal, que vale la pena seguir viviendo. Convencidos, pues, de vuestra propia identidad y de los motivos en que se funda, no dud&eacute;is en consagrar una parte preferencial de vuestro empe&ntilde;o a fomentar, con todos los medios, vocaciones de seminaristas y almas de especial consagraci&oacute;n que puedan tomar vuestro relevo en la obra salvadora.<\/p>\n<p align=\"left\"> Vosotros, religiosos no sacerdotes, pod&eacute;is prestar igualmente una ayuda preciosa a la Iglesia, a trav&eacute;s de la multiforme inserci&oacute;n en tantos campos de apostolado y testimonio, a los que debe llegar la meritoria aportaci&oacute;n vuestra.<\/p>\n<p align=\"left\"> Vosotras, religiosas, ten&eacute;is un campo vasto en el que desplegar las mejores energ&iacute;as y capacidades de vuestra condici&oacute;n femenina. Muchas realizaciones pueden depender de vosotras. Por eso, con nueve amor a Cristo, renovad vuestro prop&oacute;sito de entrega fiel a la Iglesia, a esta Iglesia en vuestro Pa&iacute;s. Obedeciendo siempre a las indicaciones de vuestro Pastor, a quien he encomendado que siga con particular inter&eacute;s lo que se refiere a vuestra vida e inserci&oacute;n en la Iglesia local.<\/p>\n<p align=\"left\">Vosotros, seglares todos comprometidos en los movimientos apost&oacute;licos, particularmente en el de Cursillos de Cristiandad, ofreced una contribuci&oacute;n cada vez m&aacute;s decidida a la vida eclesial, sin desalentaros ante las dificultades que se interponen en vuestro camino.<\/p>\n<p align=\"left\"> Vosotros, catequistas y animadores de comunidades o sectores eclesiales, seguid colaborando al bien de la Iglesia, que tanto beneficio recibe de vuestra responsabilidad y deseo de ayuda a la fe de vuestros hermanos. Esa es la mejor manera de ahondar el sentido de vuestra vocaci&oacute;n cristiana, al comprometeros en sostener o alimentar la vida religiosa de los dem&aacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\"> Vosotros, padres y madres de familia, que viv&iacute;s con alegr&iacute;a la vocaci&oacute;n de colaboradores de Dios en la transmisi&oacute;n de la vida, dad ejemplo, ante vuestros hijos y ante la sociedad, de estima hacia los valores religiosos y humanos que han de manifestarse con particular nitidez en vuestro ambiente. Cultivad una moralidad acrisolada, dentro y fuera del hogar, guardando fielmente la unidad permanente del matrimonio, tal como el Se&ntilde;or lo proclam&oacute;. Sea cada una de vuestras casas una verdadera Iglesia dom&eacute;stica, donde brillen los valores y actitudes que he indicado en la Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica \u201c<a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\"><i>Familiaris Consortio<\/i><\/a>\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas todos en el amor de Cristo: Desechando temores e incertidumbres, construid cada vez m&aacute;s s&oacute;lidamente, en vuestra tierra y en vuestros corazones, la Iglesia de la fidelidad, la Iglesia de la concordia, la Iglesia de la esperanza. Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, Madre nuestra, os ayude siempre en ese prop&oacute;sito. As&iacute; sea. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO&nbsp;A NIGERIA, BEN&Iacute;N, GAB&Oacute;N Y GUINEA ECUATORIAL SANTA MISA&nbsp; HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Bata (Guinea Ecuatorial), 18 de febrero de 1982 &nbsp; Amad&iacute;simos hermanos y hermanas: 1. 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