{"id":39810,"date":"2016-10-05T23:02:40","date_gmt":"2016-10-06T04:02:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-enero-de-1982-misa-en-el-pontificio-colegio-pio-latino-americano\/"},"modified":"2016-10-05T23:02:40","modified_gmt":"2016-10-06T04:02:40","slug":"10-de-enero-de-1982-misa-en-el-pontificio-colegio-pio-latino-americano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-enero-de-1982-misa-en-el-pontificio-colegio-pio-latino-americano\/","title":{"rendered":"10 de enero de 1982, Misa en el Pontificio Colegio P\u00edo Latino Americano"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">MISA EN EL PONTIFICIO COLEGIO P&Iacute;O LATINO AMERICANO<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"4\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/i><\/b><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i> <font color=\"#663300\">10 de enero de 1982<\/font> <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\" dir=\"ltr\"> <i>Amad&iacute;simos hermanos,&nbsp;<br \/>superiores y alumnos del Pontificio Colegio P&iacute;o Latino Americano de Roma:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Aceptando la invitaci&oacute;n que me hicieron hace alg&uacute;n tiempo los Superiores, con sumo gusto comparto con vosotros la Eucarist&iacute;a de esta tarde, que nos convida a adentrarnos en el misterio de Cristo, hoy festividad del bautismo del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"left\">He querido hacer una visita al Colegio, que sigue a la realizada hace 19 a&ntilde;os por mi Predecesor el Papa Pablo VI, para mostrar as&iacute; toda la estima que nutro hacia los centros eclesiales de Roma, en los que reciben un complemento de formaci&oacute;n intelectual y espiritual tantos sacerdotes llegados hasta aqu&iacute;, como vosotros, desde muy diversos y lejanos Pa&iacute;ses de todo el mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">Concretamente, al venir a esta casa me parece que vuelvo a pisar de nuevo, como en una visita a cada Pa&iacute;s, las tierras del continente americano, cuya vida religiosa sigo con especial solicitud por su gran importancia para la Iglesia. Tierras a las que mi misi&oacute;n apost&oacute;lica me ha llevado f&iacute;sicamente en tres ocasiones, en mis visitas a la Rep&uacute;blica Dominicana, a M&eacute;xico y Brasil, y a las que en tantas otras circunstancias me ha acercado mi ministerio de Sucesor de Pedro y Pastor de toda la grey de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">Hace apenas un mes, celebr&aacute;bamos juntos, en la bas&iacute;lica de San Pedro, el 450 aniversario de la presencia materna de Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe en el Tepeyac. Ella que es la Patrona de Am&eacute;rica Latina, me ha abierto el camino del encuentro con los pueblos de ese continente y me ha guiado tambi&eacute;n hasta vosotros, que proced&eacute;is de aquellas naciones de profunda raigambre cristiana y mariana.<\/p>\n<p align=\"left\">2. S&eacute; bien que la historia del Colegio, una obra querida por el Papa P&iacute;o IX en 1858, ha estado ligada muy &iacute;ntimamente, durante sus casi ciento veinticinco a&ntilde;os de existencia, a la historia de unos pueblos que van escribiendo, entre el dolor, el gozo y la esperanza, su propio camino de salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Desde que recibieron la fe hace varios siglos, hasta el momento actual.<\/p>\n<p align=\"left\">En ese sendero de salvaci&oacute;n en Cristo Redentor, han dejado su huella imperecedera los 18 Cardenales y 298 Obispos que se formaron en este Colegio y que como Pastores de tantas Iglesias locales han continuado su obra de maestros de la Verdad, ministros del amor salvador y defensores del hombre. A ellos se ha unido una verdadera pl&eacute;yade de sacerdotes, tambi&eacute;n alumnos de este Centro, que se han diseminado luego por toda la extensi&oacute;n del continente. Como portadores del mensaje evangelizador, sostenedores en la fe de los testigos del Cristo vivo, creadores de esperanza, predicadores de la dignidad de cada hombre, hermano y amado individualmente por Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta breve mirada al pasado de vuestro Colegio, ha de ser para vosotros un compromiso frente al futuro, para continuar e intensificar una l&iacute;nea de generosa y fiel entrega a la Iglesia, a la que os empe&ntilde;a vuestra condici&oacute;n de almas consagradas y vuestra libre elecci&oacute;n. Son muchas las personas que as&iacute; lo esperan y que tienen derecho a recurrir a vosotros en demanda de las ayudas que el poder de Cristo pone en vuestras manos por medio de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Para mejor prepararos a esa misi&oacute;n que os aguarda, pod&eacute;is disponer ahora, liberados moment&aacute;neamente de las tareas de un apostolado directo que consumir&aacute;n luego vuestras energ&iacute;as de cada d&iacute;a, de un tiempo precioso.<\/p>\n<p align=\"left\">Vuestra presencia como estudiantes en este centro de la Iglesia, junto al Sucesor de Pedro, a donde llegan los latidos de todo el orbe cat&oacute;lico os ofrece posibilidades insospechadas de abrir vuestras mentes y corazones a esa dimensi&oacute;n de universalidad eclesial que ha de ser una caracter&iacute;stica en vuestra vida de sacerdotes.<\/p>\n<p align=\"left\">Al mismo tiempo, la mayor cercan&iacute;a, incluso f&iacute;sica, al Papa, que es la vez Obispo de la di&oacute;cesis que os hospeda durante estos a&ntilde;os de vuestra permanencia romana, ha de daros ese m&aacute;s profundo <i>sensus Ecclesiae<\/i>, ese constante h&aacute;bito de tomar como punto de referencia, en vuestra vida personal y en vuestro ministerio, las indicaciones del Magisterio de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">Ello contribuir&aacute; a mantener en vosotros la conexi&oacute;n &iacute;ntima con Cristo, centro del misterio eclesial de salvaci&oacute;n, y afianzar&aacute; la base segura de la gu&iacute;a espiritual de los dem&aacute;s, que como pastores de almas est&aacute;is llamados a ejercer en vuestros respectivos ministerios.<\/p>\n<p align=\"left\">Ese amplio sentido de Iglesia, en fidelidad a las ense&ntilde;anzas magisteriales, os confirmar&aacute; en la imprescindible vinculaci&oacute;n con vuestros respectivos Pastores, dentro de la porci&oacute;n eclesial en la que vivir&eacute;is vuestra concreta inserci&oacute;n en el designio salvador de Dios. En esa delicada y alt&iacute;sima misi&oacute;n como \u201cpiezas centrales en la tarea eclesial, como principales colaboradores de los Obispos, como participantes de los poderes salvadores de Cristo, testigos, anunciadores de su Evangelio, alentadores de la fe y vocaci&oacute;n apost&oacute;lica del Pueblo de Dios\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Este es el fruto que de los a&ntilde;os pasados en Roma, en la meditaci&oacute;n y el estudio, esperan vuestros Obispos. As&iacute; me lo han dicho en la reciente visita que el 7 de noviembre &uacute;ltimo me hicieran los miembros de la Comisi&oacute;n Episcopal para el Colegio. Y esta es tambi&eacute;n la confianza del Papa respecto de vosotros, para que as&iacute; tom&eacute;is despu&eacute;s, con alegre y esperanzadora actitud, vuestra parte de responsabilidad en la gu&iacute;a de un continente de j&oacute;venes, en el que hay que afrontar tantos y urgentes retos.<\/p>\n<p align=\"left\">4. En la l&iacute;nea de esta vasta visi&oacute;n de vuestro futuro ministerio, querr&iacute;a insistiros en algo que es esencial en el mismo: la s&oacute;lida preparaci&oacute;n espiritual, en la que ha de basarse todo lo dem&aacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">En efecto, estos a&ntilde;os que ensanchan horizontes culturales en vuestro contacto con las Universidades romanas, ha de dar a la vez un fuerte impulso a vuestro acercamiento a las grandes fuentes de la espiritualidad. Ante todo a la Palabra revelada, fuente directa de luz y de gu&iacute;a divinas; tambi&eacute;n a los documentos del Magisterio, a la vivencia eucar&iacute;stica y sacramental, a los seguros veneros de los Padres, de la liturgia, de los grandes maestros de la espiritualidad, a los modelos eclesiales de la rica tradici&oacute;n hagiogr&aacute;fica de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">Todo ello en vistas a crear esa actitud existencial que d&eacute; una fuerte orientaci&oacute;n de fe a la propia vida y al ministerio pastoral. Para valorar justamente las diversas opciones pr&aacute;cticas y saber dar la debida prioridad, desde una clara identidad sacerdotal y evang&eacute;lica, a la opci&oacute;n por los m&aacute;s necesitados, los obreros, campesinos, ind&iacute;genas, marginados y grupos afro-americanos.<\/p>\n<p align=\"left\">Comprometi&eacute;ndose asimismo en la verdadera promoci&oacute;n y defensa de la dignidad de cada hombre y en el empe&ntilde;o por una mayor justicia en una sociedad que tanto la necesita, como bien os ense&ntilde;a vuestra propia experiencia.<\/p>\n<p align=\"left\">5. La palabra de Dios que acabamos de escuchar en el pasaje evang&eacute;lico de esta Misa del bautismo del Se&ntilde;or, encierra todo un programa y actitud de vida: \u201cT&uacute; eres mi Hijo, el Amado, en quien tengo mis complacencias\u201d. Es la voz del Padre que, en presencia del Esp&iacute;ritu, manifiesta su amor por el Hijo. Ese misterio revelado de amor divino extendido a todo hombre en Cristo, a la escucha del cual debemos permanecer continuamente, para hacerlo vida en nuestra realidad cotidiana y en la de los hombres de nuestro tiempo.<\/p>\n<p align=\"left\">De ese amor del Padre en Cristo Salvador habr&eacute;is de ser los testigos cre&iacute;bles en medio de vuestras comunidades. Y esto lo lograr&eacute;is en la medida en que asum&aacute;is con gozo y generosidad vuestra misi&oacute;n sacerdotal. Con una clara visi&oacute;n de la misma en cuanto continuadores de la obra salvadora de Jes&uacute;s, amados por el Padre, d&oacute;ciles a la fuerza vivificadora del Esp&iacute;ritu Santo, fieles a la Iglesia que os ha confiado la tarea de servicio en la fe a los hombres, para conducirlos a la liberaci&oacute;n integral en Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">6. No puedo concluir estas breves reflexiones sin dirigir una palabra de aliento a los miembros de la comunidad de Jesuitas a los que est&aacute; confiada la direcci&oacute;n del Colegio y la gu&iacute;a espiritual de los alumnos. Con mi vivo agradecimiento en nombre de la Iglesia por sus desvelos y sacrificios, va tambi&eacute;n mi cordial exhortaci&oacute;n a no desfallecer en su prop&oacute;sito, a fin de que las metas a las que he aludido antes sean una realidad cada vez m&aacute;s consoladora en la vida del Colegio y de sus alumnos.<\/p>\n<p align=\"left\">Ni quiero omitir la expresi&oacute;n de mi sincera gratitud a las Hermanas de la Doctrina Cristiana aqu&iacute; presentes, quienes con su trabajo oculto y esforzado tanto contribuyen a la buena marcha de esta comunidad presbiteral. Que el Se&ntilde;or las recompense largamente por este meritorio servicio eclesial que prestan. Igualmente manifiesto mi aprecio y saludo en el amor de Cristo a los colaboradores laicos, acompa&ntilde;ados en este acto por sus familiares. A todos bendigo de coraz&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Vamos a proseguir la Eucarist&iacute;a, presentando sobre el altar, por manos de la Madre de Jes&uacute;s y Madre nuestra la Virgen Sant&iacute;sima de Guadalupe, todas estas intenciones, a fin de que El las acoja, las bendiga, las haga fructificar en abundantes gracias que acompa&ntilde;en en todo momento nuestra vida. As&iacute; sea.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1982 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA EN EL PONTIFICIO COLEGIO P&Iacute;O LATINO AMERICANO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II 10 de enero de 1982 &nbsp; Amad&iacute;simos hermanos,&nbsp;superiores y alumnos del Pontificio Colegio P&iacute;o Latino Americano de Roma: 1. 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