{"id":39812,"date":"2016-10-05T23:04:05","date_gmt":"2016-10-06T04:04:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1983-solemne-celebracion-eucaristica-en-la-basilica-di-santa-maria-la-mayor-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:04:05","modified_gmt":"2016-10-06T04:04:05","slug":"8-de-diciembre-de-1983-solemne-celebracion-eucaristica-en-la-basilica-di-santa-maria-la-mayor-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1983-solemne-celebracion-eucaristica-en-la-basilica-di-santa-maria-la-mayor-2\/","title":{"rendered":"8 de diciembre de 1983, Solemne celebraci\u00f3n eucar\u00edstica en la Bas\u00edlica di Santa Mar\u00eda la Mayor"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SOLEMNE CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN HONOR <br \/>DE LA INMACULADA CONCEPCI&Oacute;N DE LA VIRGEN MAR&Iacute;A<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor<br \/> Jueves 8 de diciembre de 1983<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> 1<i>.<\/i> &quot;<i>Dios te salve, llena de gracia<\/i>&#8230;&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 28).<\/p>\n<p align=\"left\"> Toda la Iglesia pronuncia hoy el saludo del &aacute;ngel, y lo hace subir desde una particular profundidad de su fe. Esta profundidad se manifiesta en el misterio de la Inmaculada Concepci&oacute;n. &quot;Llena de gracia&quot; quiere decir tambi&eacute;n &quot;concebida sin pecado original&quot;: <i>Inmaculada<\/i>. Al profesar la verdad de la Inmaculada Concepci&oacute;n de Mar&iacute;a, nos arraigamos, al mismo tiempo, en la profundidad de la realidad de la redenci&oacute;n. Efectivamente, he aqu&iacute; que la Mujer, el Ser humano <i>elegido para convertirse en Madre <\/i>del Redentor, goza de modo especial de los <i>frutos de la redenci&oacute;n, <\/i>como preservaci&oacute;n del pecado. La redenci&oacute;n la abraza con la fuerza salvadora de la gracia santificante desde el primer momento de la concepci&oacute;n. Ella es, pues, la primera entre los redimidos, a fin de que pueda responder <i>dignamente <\/i>a la vocaci&oacute;n de ser Madre del que redimi&oacute; a todos los hombres.<\/p>\n<p align=\"left\"> La solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n est&aacute; totalmente <i>arraigada <\/i>en el misterio de la redenci&oacute;n del mundo, por esto adquiere una elocuencia particular en este a&ntilde;o jubilar que la Iglesia vive como <i>el A&ntilde;o de la Redenci&oacute;n.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"> 2. &quot;Dios te salve, llena de gracia&#8230;&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\"> Con este saludo acudimos a Mar&iacute;a, que precisamente aqu&iacute;, en la antigua bas&iacute;lica romana, recibe especial veneraci&oacute;n como &quot;<i>Salus Populi Romani<\/i>&quot;. Aqu&iacute;, desde hace muchos siglos, se encuentra la Inmaculada Concepci&oacute;n en medio de la comunidad de la Iglesia que est&aacute; en Roma, y, desde hace muchos siglos, <i>vela maternalmente por la obra de la salvaci&oacute;n, <\/i>que su Hijo confi&oacute; a la Iglesia, mediante el servicio de los Obispos de Roma. Por esto, cada uno de ellos ha tenido y tiene un amor especial a este lugar.<\/p>\n<p align=\"left\"> La solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n es el d&iacute;a en que se manifiesta este amor de manera especial. Y el A&ntilde;o de la Redenci&oacute;n hace que este amor <i>lata <\/i>a&uacute;n con m&aacute;s fuerza juntamente <i> con la viva profundidad de la fe de la Iglesia.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> 3. Se acerca el fin del segundo milenio despu&eacute;s de Cristo. En relaci&oacute;n con este hecho, muchos manifiestan el deseo de que se venere con un j&uacute;bilo especial el nacimiento de la Madre del Se&ntilde;or. No sabemos exactamente cu&aacute;ntos a&ntilde;os hayan precedido el nacimiento de la Madre al del Hijo. Por tanto, nos limitamos a relacionar el presente Jubileo del A&ntilde;o de la Redenci&oacute;n, de manera especial, con Mar&iacute;a, con su venida al mundo y con su vocaci&oacute;n a ser la Madre del Redentor. Y as&iacute; ponemos de relieve el car&aacute;cter de adviento de este A&ntilde;o Jubilar de la Redenci&oacute;n. El Adviento es, de modo especial, el tiempo de Mar&iacute;a. Efectivamente, por medio de Mar&iacute;a, el Hijo de Dios entr&oacute; en la espera de toda la humanidad. En Ella est&aacute; pues, de alg&uacute;n modo, <i>el &aacute;pice y la s&iacute;ntesis del Adviento. <\/i>La solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n, que celebramos lit&uacute;rgicamente en el per&iacute;odo de Adviento, da testimonio de ello de manera muy elocuente.<\/p>\n<p align=\"left\"> Y aunque el 8 de septiembre de cada a&ntilde;o, la Iglesia venere, con una fiesta especial, el nacimiento de Mar&iacute;a, sin embargo, la solemnidad de hoy, al comienzo del Adviento, nos introduce a&uacute;n m&aacute;s profundamente en el sagrado misterio de su nacimiento. Antes de venir al mundo, fue concebida en el seno de su madre y en ese momento <i>naci&oacute; de Dios <\/i>mismo que realiz&oacute; el misterio de la Inmaculada Concepci&oacute;n: <i>Llena de gracia.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"> 4. Y por esto repetimos hoy con el Ap&oacute;stol de las Gentes: &quot;Bendito sea Dios, Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, que nos ha bendecido en la Persona de Cristo, con toda clase de bienes espirituales&quot; (<i>Ef <\/i>1, 3). Y Ella, Mar&iacute;a, fue bendecida de manera totalmente particular: &uacute;nica e irrepetible. Efectivamente, en &Eacute;l, en Cristo, Dios la eligi&oacute; antes de la creaci&oacute;n del mundo para ser santa e inmaculada en su presencia (cf. <i>Ef<\/i> 1, 4).<\/p>\n<p align=\"left\"> S&iacute;. El Padre Eterno eligi&oacute; a Mar&iacute;a en Cristo; la eligi&oacute; antes para Cristo. La hizo santa, m&aacute;s a&uacute;n, sant&iacute;sima. Y el primer fruto de esta elecci&oacute;n y vocaci&oacute;n divina fue la Inmaculada Concepci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> Este es su &quot;origen&quot; en el pensamiento eterno de Dios en el Verbo Eterno: y &eacute;ste es, a la vez, su origen en la tierra. Su nacimiento. El nacimiento <i>en el esplendor <\/i>de la Inmaculada Concepci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> Y precisamente por este nacimiento de Mar&iacute;a en el resplandor de la Inmaculada Concepci&oacute;n, adoramos hoy a la Sant&iacute;sima Trinidad: al Padre, al Hijo y al Esp&iacute;ritu Santo. La adoramos y expresamos nuestra gratitud: <i>Gratias agamus Domino Deo nostro<\/i>!<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"> 5. El A&ntilde;o de la Redenci&oacute;n, pues, nos permite meditar y vivir de modo especial sobre lo que escribe tambi&eacute;n el Ap&oacute;stol:<\/p>\n<p align=\"left\"> &quot;Nos ha destinado en la Persona de Cristo &#x2015;por pura iniciativa suya&#x2015; a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya&quot; (<i>Ef <\/i>1, 5-6).<\/p>\n<p align=\"left\"> Ella, Mar&iacute;a, en cuanto Inmaculada Concepci&oacute;n, lleva en s&iacute;, <i>m&aacute;s que cualquier otro <\/i>entre los hombres, el misterio de los eternos designios divinos, con los que el hombre ha sido abrazado en el Hijo querido de Dios,<\/p>\n<p align=\"left\"> &#x2015; el destino <i>a la gracia<\/i> y a la santidad de la filiaci&oacute;n divina,<\/p>\n<p align=\"left\"> &#x2015; el destino a la gloria en el Dios de majestad infinita.<\/p>\n<p align=\"left\"> Y por esto, Ella, Mar&iacute;a, nos <i>precede <\/i>a todos en el gran cortejo de fe, de esperanza y de caridad. Efectivamente, como ha dicho bien el Concilio Vaticano II, &quot;en el misterio de la Iglesia, que con raz&oacute;n es llamada tambi&eacute;n madre y virgen, la Sant&iacute;sima Virgen <i>precedi&oacute;, <\/i>present&aacute;ndose de forma eminente y singular como modelo, tanto de la virgen como de la madre&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 63). Ella ilumina al Pueblo de Dios con la luz divina, que refleja m&aacute;s plenamente la luz del Verbo Eterno. &quot;La Madre de Jes&uacute;s &#x2015;lo pone de relieve tambi&eacute;n el Concilio&#x2015; precede en la tierra con su luz al peregrinante Pueblo de Dios como signo de esperanza cierta y de consuelo&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a> <\/i>68).<\/p>\n<p align=\"left\"> Cuando comenz&oacute; a brillar esta luz, por medio de Mar&iacute;a, <i>en el horizonte de la historia <\/i>de la humanidad &#x2015;cuando, con el nacimiento de Mar&iacute;a, apareci&oacute; en el mundo la que era la Inmaculada Concepci&oacute;n&#x2015; entonces <i>comenz&oacute;, <\/i>en la historia de la salvaci&oacute;n, la aurora del Adviento del Hijo de Dios. Y entonces la obra de la redenci&oacute;n adquiri&oacute; su forma designada eternamente.<\/p>\n<p align=\"left\"> 6. Mientras nos estrechamos hoy en su santuario mariano de Roma, alrededor de la que las generaciones han venerado como &quot;Salus Populi Romani&quot;,<\/p>\n<p align=\"left\"> &#x2015;al mismo tiempo<\/p>\n<p align=\"left\"> &#x2015;<i>mediante el misterio de su Inmaculada Concepci&oacute;n,<\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &#x2015;tambi&eacute;n nosotros,<\/p>\n<p align=\"left\"> &#x2015;&quot;nosotros, los que ya esper&aacute;bamos en Cristo&quot; (<i>Ef<\/i> 1, 12)<\/p>\n<p align=\"left\"> &#x2015;<i>profesamos<\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &#x2015;que en &Eacute;l hemos sido constituidos tambi&eacute;n herederos&#8230; para que <i>fu&eacute;semos alabanza <\/i>de la gloria del que hace todo eficazmente seg&uacute;n su voluntad (cf. <i>Ef<\/i> 1, 11-12).<\/p>\n<p align=\"left\"> &#x2015;&iexcl;Tambi&eacute;n nosotros!<\/p>\n<p align=\"left\"> La Inmaculada Concepci&oacute;n de Mar&iacute;a en el A&ntilde;o de la Redenci&oacute;n proyecta luz sobrenatural sobre nuestra vida humana y despierta en nosotros la esperanza del cumplimiento de los designios divinos<\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1983 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNE CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN HONOR DE LA INMACULADA CONCEPCI&Oacute;N DE LA VIRGEN MAR&Iacute;A HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor Jueves 8 de diciembre de 1983 &nbsp; 1. &quot;Dios te salve, llena de gracia&#8230;&quot; (Lc 1, 28). 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