{"id":39821,"date":"2016-10-05T23:04:43","date_gmt":"2016-10-06T04:04:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-marzo-de-1983-celebracion-de-la-palabra-en-el-campo-de-marte-ciudad-de-guatemala\/"},"modified":"2016-10-05T23:04:43","modified_gmt":"2016-10-06T04:04:43","slug":"7-de-marzo-de-1983-celebracion-de-la-palabra-en-el-campo-de-marte-ciudad-de-guatemala","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-marzo-de-1983-celebracion-de-la-palabra-en-el-campo-de-marte-ciudad-de-guatemala\/","title":{"rendered":"7 de marzo de 1983, Celebraci\u00f3n de la Palabra en el Campo de Marte, Ciudad de Guatemala"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST<font face=\"Times New Roman\">&Oacute;LICO A <\/font><\/font><\/span><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">AM&Eacute;RICA CENTRAL<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><b> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA EN EL CAMPO DE MARTE<\/font><\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><b><i> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><i><font color=\"#663300\">Guatemala de la Asunci<font face=\"Times New Roman\">&oacute;n <\/font>, 7 de marzo de 1983<\/font><\/i><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span lang=\"es\"><i> Se&ntilde;or Cardenal, <br \/>amados hermanos en el Episcopado, <br \/>queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">1. Con cu&aacute;nta ilusi&oacute;n he esperado este d&iacute;a en que, peregrino de la paz y del amor por los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Central, Belice y Hait&iacute;, llego a esta hist&oacute;rica ciudad de Guatemala de la Asunci&oacute;n, para celebrar con vosotros y por vosotros esta santa Eucarist&iacute;a, signo de unidad y v&iacute;nculo de caridad, en la que nos nutriremos, como familia de Dios, con el Cuerpo y la Sangre del Se&ntilde;or. <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Quiero saludar en primer lugar al se&ntilde;or Cardenal arzobispo de Guatemala y a los hermanos obispos de este amado pa&iacute;s. Os saludo tambi&eacute;n a todos con profundo afecto, precisamente porque s&eacute; que est&aacute;is sufriendo; os bendigo en el nombre de Dios e imploro para todos los dones de una paz., fruto de la justicia; de una justicia, irradiaci&oacute;n del amor; y de una concordia que, superando todo muro de separaci&oacute;n, haga de vosotros una familia de verdaderos hermanos e hijos de Dios por adopci&oacute;n. <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">2. Mi reflexi&oacute;n, siguiendo la Palabra revelada que acabamos de escuchar, va a centrarse en la fe; esa fe sin la cual es imposible agradar a Dios (cf. <i>Eb<\/i> 11, 6);&nbsp; esa fe que mueve monta&ntilde;as (cf. <i>Mt<\/i> 17, 20);&nbsp; esa fe capaz de obrar milagros (cf. <i>Mt<\/i> 15, 21);&nbsp; esa fe que lleva a la bienaventuranza (cf. <i>Lc<\/i> 6, 20-22);&nbsp; esa fe, principio de salvaci&oacute;n: \u201c El que crea y sea bautizado se salvar&aacute; \u201d (<i>Mc<\/i> 16, 16);&nbsp; esa fe, en fin, que es alma de los pueblos latinoamericanos y luz que ha guiado sus destinos desde el descubrimiento, la conquista y la independencia hasta las actuales generaciones; esa fe que ha de hacerse aliento hacia el amor y promoci&oacute;n del hombre. <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">La Iglesia ha sido la Madre y Maestra que os la ha dado y la ha nutrido con el ministerio de los Papas, Sucesores de San Pedro; con el esfuerzo constante de vuestros celosos obispos; con la generosa acci&oacute;n de vuestros sacerdotes; con la abnegada entrega de centenares de religiosos y religiosas, de catequistas, delegados de la Palabra y padres de familia que, recorriendo playas, valles y monta&ntilde;as, os han ense&ntilde;ado a creer, y con vosotros han profesado la <i>fe en el Padre<\/i>, el Hijo y el Esp&iacute;ritu Santo, en cumplimiento del mandato del Se&ntilde;or: \u201c Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creaci&oacute;n \u201d (<i>Mc<\/i> 16, 15).<\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">3. Esa fe es en primer lugar fe en el Padre, dador de todo bien y creador de cuanto existe; que todo lo puede, todo lo sabe y todo lo ve. Dios misericordioso que quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (cf. <i>1 Tm<\/i> 2 ,4);&nbsp; que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva (cf. <i>Ez<\/i> 33, 11),&nbsp; pero que a cada uno dar&aacute; seg&uacute;n sus obras (cf. <i>Mt<\/i> 25, 31-46),&nbsp; y a quien se debe todo honor y toda gloria (cf. <i>Eb<\/i> 13, 21).&nbsp; <\/span><\/p>\n<p><span lang=\"es\"><i> Fe en el Hijo<\/i>, concebido por obra del Esp&iacute;ritu Santo, que por nosotros los hombres y por nuestra salvaci&oacute;n baj&oacute; del cielo y se encarn&oacute; de Mar&iacute;a la Virgen, como profesamos en el Credo; que pas&oacute; por el mundo haciendo el bien (cf. <i>At<\/i> 10, 38);&nbsp; que tuvo compasi&oacute;n de las multitudes (cf. <i>Mt<\/i> 9, 36),&nbsp; que promulg&oacute; solemnemente el mandamiento del amor (cf. <i>Gv<\/i> 15, 12),&nbsp; que edific&oacute; su Iglesia sobre Pedro (cf. <i>Mt<\/i> 16, 18),&nbsp; que muriendo en la cruz nos rescat&oacute; y nos abri&oacute; las puertas de la vida eterna y que resucitando por su propio poder, subi&oacute; al cielo (cf. <i>Col<\/i> 1, 18) como primicia de los que duermen,&nbsp; desde donde nos envi&oacute; al Esp&iacute;ritu Santo que habla prometido (cf. <i>Lc<\/i> 24, 49).&nbsp; <\/span><\/p>\n<p><span lang=\"es\"><i> Fe en el Esp&iacute;ritu Santo<\/i>, a quien adoramos con el Padre y con el Hijo;&nbsp; el que nos ense&ntilde;a todas las cosas (cf. <i> Gv<\/i> 14, 26);&nbsp; el que habita en las almas en gracia como en un templo (cf. <i> 1 Cor<\/i> 3, 16);&nbsp; al que contristamos con nuestros pecados (cf. <i>Ef<\/i> 4, 30);&nbsp; el que es alma gloriosa de la Iglesia. <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">4. Pero nuestra fe tiene que extenderse a la Iglesia, una, santa, cat&oacute;lica y apost&oacute;lica, seg&uacute;n confesamos en el Credo. Iglesia que Cristo edifica sobre la roca de Pedro (cf. <i>Mt<\/i> 16, 18), de quien soy humilde Sucesor y lo ser&aacute; el Papa hasta la consumaci&oacute;n de los siglos (cf. <i>Mt<\/i> 28, 20);&nbsp; cuyos Ap&oacute;stoles escoge Cristo: \u201c No me hab&eacute;is elegido vosotros a m&iacute;, sino que yo os he elegido a vosotros \u201d (<i>Gv<\/i> 15, 16);&nbsp; que nos ense&ntilde;a con autoridad en el nombre de Jes&uacute;s: \u201c Quien a vosotros os escucha, a m&iacute; me escucha \u201d (<i>Lc<\/i> 10, 16);&nbsp; que ha recibido el poder de perdonar los pecados: \u201c A quienes perdon&eacute;is los pecados, les ser&aacute;n perdonados (<i>Gv<\/i> 20, 23); a quienes se los reteng&aacute;is, les quedan retenidos \u201d;&nbsp; que nos vivifica con la Eucarist&iacute;a y los dem&aacute;s sacramentos (cf. <i>1 Cor<\/i> 10, 16; <i>Rm<\/i> 6, 4);&nbsp; y con la que Cristo estar&aacute; permanentemente para confirmarla en la verdad: \u201c Yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as hasta el fin del mundo \u201d (<i>Mt<\/i> 28, 20).&nbsp; <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">A esta Iglesia deb&eacute;is amar siempre; a ella que, con el esfuerzo de sus mejores hijos tanto contribuy&oacute; a forjar vuestra personalidad y libertad; que ha estado presente en los acontecimientos m&aacute;s gloriosos de vuestra historia; que ha estado y sigue estando a vuestro lado, cuando la suerte os. sonr&iacute;e o el dolor os abruma; que ha tratado de disipar la ignorancia, proyectando sobre la mente y el coraz&oacute;n de sus hijos la luz de la educaci&oacute;n desde sus escuelas, colegios y universidades; que ha alzado y sigue alzando su voz para condenar injusticias, para denunciar atropellos, sobre todo contra los m&aacute;s pobres y humildes; no en nombre de ideolog&iacute;as, sean del signo que fueren, sino en nombre de Jesucristo, de su Evangelio, de su mensaje de amor y paz, de justicia, verdad y libertad. <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Amad a la Iglesia, porque os invita constantemente a que practiqu&eacute;is el bien y detest&eacute;is el pecado; a que renunci&eacute;is a todo vicio y corrupci&oacute;n, para vivir en santidad; a hacer de Cristo, camino, verdad y vida, el modelo acabado de vuestra conducta personal y social; a seguir caminos de mayor justicia y respeto a los derechos del hombre; a vivir m&aacute;s como hermanos que como adversarios. <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">5. Esa fe y amor a la Iglesia tienen que mostrar su fecundidad en la vida; deben manifestarse en obras. <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Tal es la ense&ntilde;anza de Jes&uacute;s: \u201c No todo el que me diga: Se&ntilde;or, Se&ntilde;or, entrar&aacute; en el reino de los cielos (<i>Mt<\/i> 7, 21), sino el que haga la voluntad de mi padre celestial \u201d.&nbsp; Acabamos de o&iacute;r al Ap&oacute;stol Santiago: la fe, sin obras, est&aacute; muerta. &iquest;De qu&eacute; sirve que alguien diga \u201c tengo fe \u201d, si no tiene obras? El hombre es justificado por las obras y no por la fe solamente (cf. <i> Gc<\/i> 2, 14).&nbsp; <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">La fe nos ense&ntilde;a que el hombre es imagen y semejanza de Dios (cf. <i>Gen<\/i> 1, 27);&nbsp; eso significa que est&aacute; dotado de una inmensa dignidad; y que cuando se atropella al hombre, cuando se violan sus derechos, cuando se cometen contra &eacute;l flagrantes injusticias, cuando se le somete a las torturas, se le violenta con el secuestro o se viola su derecho a la vida, se comete un crimen y una grav&iacute;sima ofensa a Dios; entonces Cristo vuelve a recorrer el camino de la pasi&oacute;n y sufre los horrores de la crucifixi&oacute;n en el desvalido y oprimido. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Hombres de todas las posiciones e ideolog&iacute;as que me escuch&aacute;is: atender a la s&uacute;plica que os dirijo; atendida, porque os la hago desde la hondura de mi k, de mi confianza y amor al hombre que sufre; atendida, porque os la hago en nombre de Cristo. Recordad que todo hombre es vuestro hermano y convertidos en respetuosos defensores de su dignidad. Y por encima de toda diferencia social, pol&iacute;tica, ideol&oacute;gica, racial y religiosa, <i>quede siempre asegurada<\/i> en primer lugar <i>la vida de vuestro hermano<\/i>, de todo hombre. <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">6. Recordemos, sin embargo, que se puede hacer morir al hermano poco a poco, d&iacute;a a d&iacute;a, cuando se le priva del acceso a los bienes que Dios ha creado para beneficio de todos, no s&oacute;lo para provecho de unos pocos. Esa promoci&oacute;n humana es parte integrante de la evangelizaci&oacute;n y de la fe. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Mi predecesor Pablo VI, en su Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica <i> <a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii Nuntiandi<\/a><\/i> (n. 31), habl&oacute; con suma claridad al respecto: \u201c Entre evangelizaci&oacute;n y promoci&oacute;n humana &#x2015;desarrollo, liberaci&oacute;n&#x2015; existen efectivamente lazos muy fuertes. V&iacute;nculos de orden antropol&oacute;gico, porque el hombre que hay que evangelizar no es un ser abstracto, sino un ser sujeto a los problemas sociales y econ&oacute;micos. Lazos de orden teol&oacute;gico, ya que no se puede disociar el plan de la creaci&oacute;n del plan de la redenci&oacute;n que llega hasta situaciones muy concretas de injusticia, a las que hay que combatir y de justicia que hay qu&eacute; restaurar. V&iacute;nculos de orden eminentemente evang&eacute;lico como es el de la caridad; en efecto, &iquest;c&oacute;mo proclamar el mandamiento nuevo sin promover, mediante la justicia y la paz, el verdadero, el aut&eacute;ntico crecimiento del hombre? No es posible aceptar que la obra de evangelizaci&oacute;n pueda o deba olvidar las cuestiones extremadamente graves, tan agitadas hoy d&iacute;a, que ata&ntilde;en a la justicia, a la liberaci&oacute;n, al desarrollo y a la paz en el mundo. Si esto ocurriera, ser&iacute;a ignorar la doctrina del Evangelio acerca del amor hacia el pr&oacute;jimo que sufre o padece necesidad \u201d (PAULI VI, <i>Evangelii Nuntiandi<\/i>, 31).&nbsp; <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Os exhorto, por lo mismo, a partir con lucidez y valent&iacute;a de la propia fe, para practicar la caridad, en especial con los que lo necesitan m&aacute;s o no pueden valerse por s&iacute; mismos, como los ancianos, los inv&aacute;lidos, los subnormales y las v&iacute;ctimas ocasionales de los elementos de la naturaleza. Y con los que podr&iacute;an valerse por s&iacute; mismos, mantened siempre relaciones de respeto y justicia. <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">A los responsables; de los pueblos, sobre todo a los que sientan en su interior la llama de la fe cristiana, les invito encarecidamente a empe&ntilde;arse con toda decisi&oacute;n en medidas eficaces y urgentes, para que lleguen los recursos de la justicia a los sectores m&aacute;s desprotegidos de la sociedad. Y que sean &eacute;stos los primeros beneficiarios de apropiadas tutelas Legales. <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Para salir al paso de cualquier extremismo y consolidar una aut&eacute;ntica paz, nada mejor que devolver su dignidad a quienes sufren la injusticia, el desprecio y la miseria. <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">7. La fe en Cristo que nos obliga a amar a Dios y al hombre como hermano, nos ense&ntilde;a a ver a &eacute;ste en toda la profundidad de su valor trascendente. Ella ha de ser, por eso, el gran impulso a trabajar en favor de su promoci&oacute;n integral. Desde una clara identidad de la propia condici&oacute;n de hijos de Dios y de la Iglesia, sin dejar nunca ofuscar esa visi&oacute;n ni recurrir a premisas ideol&oacute;gicas que son contrarias a la misma. <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Ese es el substrato de la <i>ense&ntilde;anza social de la Iglesia<\/i>. A la fiel aplicaci&oacute;n de la misma debe orientarse al cristiano, como camino concreto hacia la soluci&oacute;n de tantos problemas que afectan a nuestra sociedad. Para ello, ser&aacute; necesario difundir tal ense&ntilde;anza y formar bien a quienes la propongan con fidelidad. Se prestar&aacute; as&iacute; un gran servicio al hombre de hoy, porque en ella encontrar&aacute; el est&iacute;mulo para despertar las conciencias, promover una mayor justicia, fomentar una mejor comunicaci&oacute;n de bienes, favorecer un m&aacute;s generalizado acceso a los beneficios de la cultura y cimentar de este modo una m&aacute;s pacifica convivencia. <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Es algo en lo que la Iglesia sigue insistiendo \u201c para concretar los principios de justicia y equidad exigidos por la recta raz&oacute;n, tanto en orden a la vida individual y social, como en orden a la vida internacional \u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et Spes<\/a><\/i>, 63).&nbsp; Ah&iacute; queda un gran campo abierto a la generosa iniciativa de obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y de cuantos &#x2015;hombres y mujeres&#x2015; buscan con buena voluntad la dignificaci&oacute;n del hombre. Ah&iacute; hallar&aacute;n inspiraci&oacute;n los gobernantes, legisladores, empresarios, comerciantes, industriales, agricultores, obreros, para ir creando un urgente clima de justicia en la sociedad centroamericana y guatemalteca. As&iacute; se borrar&aacute;n definitivamente lacras seculares y se implantar&aacute; la armon&iacute;a social, en un clima de desarrollo que &#x2015;seg&uacute;n Pablo VI&#x2015; es el nuevo nombre de la paz y una exigencia indeclinable de la fe. <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">8. Queridos hermanos: Que la fe en Jesucristo brille as&iacute; en vuestras vidas, como el sol en las aguas de vuestros mares, sobre los cr&aacute;teres de vuestros hermosos volcanes, en las alas de vuestros raudos quetzales. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Que esa fe cristiana, gloria de vuestra naci&oacute;n, alma de vuestro pueblo, y de los pueblos centroamericanos, se manifieste en actitudes pr&aacute;cticas bien definidas, sobre todo hacia los m&aacute;s pobres, d&eacute;biles y humildes de vuestros hermanos. <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Esa fe debe llevar a la justicia y a la paz. <i>No m&aacute;s divorcio entre fe y vida<\/i>. Si aceptamos a Cristo, realicemos las obras de Cristo; trat&eacute;monos como hermanos; y marchemos por los caminos del Evangelio. Pidamos en esta Eucarist&iacute;a, fuente de gracia y fe, que Cristo nos ense&ntilde;e de veras sus caminos. Caminos de amor sacrificado a los dem&aacute;s, de profundidad de vida y esperanza, hacia los que la Iglesia nos invita con el ejemplo de Jes&uacute;s, de manera particular en este tiempo de Cuaresma en que nos encontramos. <\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Y que Santa Mar&iacute;a de la Asunci&oacute;n os alcance la gracia de su Hijo para ser fieles a este programa y sea siempre gu&iacute;a, vida, dulzura y esperanza nuestra. As&iacute; sea. <\/span><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1983 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A AM&Eacute;RICA CENTRAL CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA EN EL CAMPO DE MARTE HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Guatemala de la Asunci&oacute;n , 7 de marzo de 1983 &nbsp; Se&ntilde;or Cardenal, amados hermanos en el Episcopado, queridos hermanos y hermanas: 1. 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