{"id":39826,"date":"2016-10-05T23:04:50","date_gmt":"2016-10-06T04:04:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-marzo-de-1983-santa-misa-en-el-parque-metropolitano-de-la-sabana-en-san-jose-de-costa-rica\/"},"modified":"2016-10-05T23:04:50","modified_gmt":"2016-10-06T04:04:50","slug":"3-de-marzo-de-1983-santa-misa-en-el-parque-metropolitano-de-la-sabana-en-san-jose-de-costa-rica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-marzo-de-1983-santa-misa-en-el-parque-metropolitano-de-la-sabana-en-san-jose-de-costa-rica\/","title":{"rendered":"3 de marzo de 1983, Santa Misa en el parque metropolitano de la Sabana, en San Jos\u00e9 de Costa Rica"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST<font face=\"Times New Roman\">&Oacute;LICO A CENTRO AM&Eacute;RICA<\/font><\/font><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><b><span lang=\"es\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">ORACI&Oacute;N EN EL PARQUE METROPOLITANO DE LA SABANA<\/font><\/span><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><b><i> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><i><font color=\"#663300\">San Jos&eacute; de Costa Rica, 3 de marzo de 1983<\/font><\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\"><i>Amados hermanos en el Episcopado, <br \/>queridos hermanos y hermanas, <\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">1. Con profunda alegr&iacute;a acudo a esta cita de oraci&oacute;n en el parque metropolitano de la Sabana, para encontrarme con vosotros, fieles de la hermosa ciudad de San Jos&eacute;, de toda Costa Rica y de las dem&aacute;s Rep&uacute;blicas hermanas de esta &aacute;rea geogr&aacute;fica, tan numerosos y entusiastas como para dejar bien claro que quer&eacute;is acoger con cari&ntilde;o la presencia del Papa en este hermoso y noble pa&iacute;s. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Vengo a veros como el hermano mayor a sus hermanos; como el padre en la fe a sus hijos; como el Sucesor de Pedro a la grey a &eacute;l confiada; como el peregrino apost&oacute;lico a aquellos \u201ca quienes es deudor\u201d (cf. <i>Rm<\/i> 1, 14) de su palabra y de su afecto. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Recibid ante todo mi saludo m&aacute;s cordial, que se dirige al Pastor y arzobispo de esta ciudad, a los dem&aacute;s obispos, personas consagradas e hijos e hijas de la Iglesia. Saludo tambi&eacute;n al Se&ntilde;or Presidente y a las autoridades aqu&iacute; presentes. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">2. \u201cCristo am&oacute; a la Iglesia y se entreg&oacute; a si mismo por ella\u201d (<i>Ef<\/i> 5, 25),&nbsp; acabamos de escuchar en el primer texto b&iacute;blico de esta Misa. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Tales palabras condensan la naturaleza y los fines de mi visita apost&oacute;lica: anunciar el mensaje del Evangelio y alentar al amor a Cristo y a la Iglesia. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">S&iacute;, hermanos m&iacute;os: en este encuentro deseo que nos sintamos nuevamente llamados a proclamar e incrementar nuestro amor a la Santa Iglesia cat&oacute;lica, Esposa de Cristo, a quien El am&oacute; \u201chasta la muerte\u201d. Este encuentro de fe junto al altar es ya una prueba de amor a la Iglesia. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">En efecto, si est&aacute;is aqu&iacute; reunidos en el nombre de Cristo; si he venido desde Roma a Am&eacute;rica Central y a este amado pa&iacute;s; si vuestros obispos, que fraternalmente me invitaron, se proponen hacer de esta visita y de vuestra respuesta generosa a ella, un punto de partida hacia una creciente renovaci&oacute;n de la vida cristiana, es porque amamos a la Iglesia, a ejemplo de Jesucristo que la am&oacute; hasta la muerte. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Jesucristo es, sin duda, el &uacute;nico fundamento (cf. <i>1 Cor <\/i>3, 12),&nbsp; el Supremo Pastor (cf. <i>Gv<\/i> 10; <i>1 Pt<\/i> 5, 4) y la Cabeza de la Iglesia (cf. <i>1 Cor<\/i> 12, 12; <i>Col<\/i> 1, 18).&nbsp; El la fund&oacute; sobre Pedro y sus Sucesores. El la gobierna y la vivifica constantemente. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">La Iglesia es su obra, en la cual El se prolonga, se refleja y est&aacute; siempre presente en el mundo. Ella es su Esposa, a la que se ha entregado en plenitud, la ha elegido para Si, la ha hecho y la mantiene siempre viva. Es m&aacute;s: dio su vida para que ella viva. Por eso, en el costado abierto de Jes&uacute;s en la cruz <font face=\"Times New Roman\">&#x2015;<\/font>como acabamos de leer en el Evangelio&#x2015;se ve el origen de la Iglesia, como Eva nace del costado de Ad&aacute;n. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Hermanos, seamos bien conscientes de esta verdad: Jesucristo \u201cam&oacute;\u201d y ama a la Iglesia. Es, en realidad, el mismo amor del Padre por el \u201cmundo\u201d, por los hombres, por nosotros, que lo movi&oacute; misteriosamente a entregar a su Hijo &uacute;nico \u201ca la muerte, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga vida eterna\u201d (<i>Gv<\/i> 3, 16).&nbsp; <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Si Jesucristo am&oacute;, pues, a la Iglesia hasta morir por ella, esto significa que ella es digna de ser amada tambi&eacute;n por nosotros. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">3. Sin embargo, algunos cristianos miran a veces a la Iglesia como si estuvieran fuera, al margen de ella. La critican como si nada tuvieran que ver con ella. Toman distancias de la Iglesia, como si la relaci&oacute;n de ella con Jesucristo, su Fundador, fuera accidental y ella hubiera surgido como mera consecuencia ocasional de su vida y de su muerte; como si El no estuviera <i>vivo en la Iglesia, en su ense&ntilde;anza y en su acci&oacute;n sacramental<\/i>; como si ella no fuera el misterio mismo de Cristo confiado a los hombres. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">A otros, la Iglesia les resulta indiferente, ajena. En cambio, para los cristianos conscientes, que saben \u201cde qu&eacute; esp&iacute;ritu son\u201d (cf. <i>Lc<\/i> 9, 55),&nbsp; <i>la Iglesia es Madre<\/i>. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">S&iacute;, queridos hermanos: la Iglesia <i>es vuestra madre<\/i>; es la madre de todos los cristianos. Ella nos ha engendrado a la vida eterna por el bautismo, sacramento del nuevo nacimiento (cf. <i>Gv<\/i> 3, 5).&nbsp; Nos ha llevado a la madurez de los hijos de Dios en el sacramento de la confirmaci&oacute;n. Nos alimenta constantemente con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, cuando celebra el misterio de la muerte y resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or. Ella, por el sacramento de la penitencia, nos reconcilia con el Padre y consigo misma, en virtud de la reconciliaci&oacute;n operada por Cristo en su muerte (cf. <i>2 Cor<\/i> 5, 19).&nbsp; <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">De este modo la Iglesia nos pone en el camino que conduce al Padre mediante Jesucristo; acompa&ntilde;a nuestros pasos con su magisterio, su predicaci&oacute;n y la acci&oacute;n de sus ministros. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">La Iglesia es tambi&eacute;n vuestra madre, hijos de Costa Rica y de los pueblos de Am&eacute;rica Central, porque vuestra cultura y civilizaci&oacute;n vieron la luz y se han desarrollado bajo su presencia y acci&oacute;n. Ella pudo integrar armoniosamente la herencia rica de las tradiciones ind&iacute;genas y el Evangelio, creando as&iacute; una nueva familia, la familia de Dios en su Iglesia. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">4. Esta Iglesia, con su doctrina y ejemplo, el de sus santos y maestros, nos exhorta a ocuparnos no s&oacute;lo de las cosas del esp&iacute;ritu, sino tambi&eacute;n de las realidades de este mundo y de la sociedad humana de la que somos parte. Nos exhorta a comprometernos en la eliminaci&oacute;n de la injusticia, a trabajar por la paz y superaci&oacute;n del odio y la violencia, a promover la dignidad del hombre, a sentirnos responsables de los pobres, de los enfermos, de los marginados y oprimidos, de los refugiados, exiliados y desplazados, as&iacute; como de tantos otros a los que debe llegar nuestra solidaridad. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Conozco el ambiente de trabajo y de paz que os distingue, amados hijos de Costa Rica. La Iglesia, con vuestros obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas a la cabeza, ha sido continuamente ejemplo y est&iacute;mulo para lograrlo. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Seguid adelante. No os desalent&eacute;is ante las dificultades. No olvid&eacute;is los valores cristianos que os distinguen y que os han ayudado hasta el presente. Sed fieles a vuestra tradici&oacute;n y aspirad a ser modelo de organizaci&oacute;n social justa, en momentos de profundos cambios y graves desaf&iacute;os. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">5. Pero hemos de pensar tambi&eacute;n en los deberes que tenemos para con la Iglesia. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">En primer t&eacute;rmino, <i>todos somos responsables de la Iglesia<\/i>. Porque somos sus miembros y sus hijos. Siendo miembros vivos del Cuerpo de Cristo, todos tenemos que ofrecer nuestro aporte al crecimiento de ese Cuerpo. A ello nos invita la ense&ntilde;anza de San Pablo (cf. <i>1 Cor<\/i> 12, 15-16),&nbsp; basada en la sugestiva imagen del cuerpo y de sus miembros. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Cada miembro, es verdad, tiene en la Iglesia su propia funci&oacute;n, su responsabilidad propia: \u201c&iquest;Acaso todos son ap&oacute;stoles? &iquest;O todos profetas? &iquest;Todos maestros?\u201d, se pregunta San Pablo. No, cada uno tiene y ejerce su propia funci&oacute;n, dentro del respeto a los dem&aacute;s, de la unidad y estructura jer&aacute;rquica de la Iglesia. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Pero nadie puede decir: la Iglesia, su santidad, su misi&oacute;n en el mundo, su culto a Dios, no son cosa m&iacute;a. A todos nos corresponde, obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, cada uno en su lugar, <i>edificar la Iglesia<\/i>, o mejor, servir de instrumentos activos al Se&ntilde;or que la construye por su Esp&iacute;ritu (cf. <i>Ef<\/i> 2, 20-21).&nbsp; &iquest;Y c&oacute;mo se construye la Iglesia? <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">6. Construye la Iglesia quien, fiel a su bautismo, vive santamente, renuncia al pecado, lleva su cruz con Cristo, muestra en su conducta a los hermanos la realidad exigente y gozosa del Evangelio. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Construyen la Iglesia quienes, unidos como esposos por el sacramento del matrimonio, hacen de su familia una verdadera iglesia dom&eacute;stica, ejemplar para todos, estable en su uni&oacute;n, fiel a los compromisos adquiridos de unidad y fidelidad, de respeto absoluto a la vida desde su concepci&oacute;n, y de rechazo por tanto del crimen del aborto; de transmisi&oacute;n de la fe y educaci&oacute;n cristiana de sus hijos. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Construyen la Iglesia quienes se preocupan por el pr&oacute;jimo, especialmente el pobre y abandonado, el marginado y oprimido; quienes son fieles al deber de solidaridad, sobre todo en las crisis econ&oacute;micas que sacuden actualmente a las sociedades. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">La construyen quienes se empe&ntilde;an en mejorar o cambiar lo que obstaculiza o ahoga el pleno des arrollo del hombre y de todos los hombres. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Construyen la Iglesia quienes ejercen fielmente los ministerios y servicios que les conf&iacute;an sus obispos. Pienso en los catequistas, los ministros extraordinarios de la Eucarist&iacute;a, en los delegados de la Palabra, en los que preparan a sus hermanos para la digna recepci&oacute;n de los sacramentos y los que se empe&ntilde;an en los diversos movimientos de apostolado. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Construyen la Iglesia los j&oacute;venes para quienes Cristo es el ideal, y con generosidad, entusiasmo y limpieza de coraz&oacute;n se entregan al servicio de los dem&aacute;s, siendo fermento renovador de una sociedad a menudo envejecida y triste. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">En una palabra: construimos la Iglesia, cuando nos esforzamos por ser santos; por cumplir siempre y en todo la voluntad de Dios, para que ella, aun compuesta por hombres pecadores, sea cada vez m&aacute;s fiel a su vocaci&oacute;n de santidad. Esta es la mejor prueba de nuestro amor a la Iglesia. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">7. Queridos hermanos y hermanas: Amemos siempre a la Iglesia. Sint&aacute;monos responsables de ella, de su fidelidad a la Palabra de Dios, a la misi&oacute;n que Cristo le confi&oacute;, a su vocaci&oacute;n de ser \u201ccomo sacramento; es decir, signo e instrumento de la intima uni&oacute;n con Dios y de la unidad del g&eacute;nero humano\u201d (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen Gentium<\/a><\/i>, 1).&nbsp; <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Am&eacute;mosla como a nuestra Madre; como amamos a Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, a la que vosotros llam&aacute;is con el cari&ntilde;oso nombre de \u201cla Negrita de los &Aacute;ngeles\u201d en su santuario de Cartago. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Am&eacute;mosla sobre todo como Cristo la am&oacute;, hasta dar por ella su misma vida. Y pid&aacute;mosle a El en esta Eucarist&iacute;a que celebramos, que el amor a la Iglesia sea la caracter&iacute;stica de vuestra vida cristiana, hijos fieles de Costa Rica y de Am&eacute;rica Central. As&iacute; sea. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1983 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A CENTRO AM&Eacute;RICA ORACI&Oacute;N EN EL PARQUE METROPOLITANO DE LA SABANA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II San Jos&eacute; de Costa Rica, 3 de marzo de 1983 &nbsp; Amados hermanos en el Episcopado, queridos hermanos y hermanas, 1. 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