{"id":39841,"date":"2016-10-05T23:11:17","date_gmt":"2016-10-06T04:11:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1984-solemne-celebracion-eucaristica-en-honor-de-la-inmaculada-concepcion-de-la-bienaventurada-virgen-maria-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:11:17","modified_gmt":"2016-10-06T04:11:17","slug":"8-de-diciembre-de-1984-solemne-celebracion-eucaristica-en-honor-de-la-inmaculada-concepcion-de-la-bienaventurada-virgen-maria-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1984-solemne-celebracion-eucaristica-en-honor-de-la-inmaculada-concepcion-de-la-bienaventurada-virgen-maria-2\/","title":{"rendered":"8 de diciembre de 1984, Solemne celebraci\u00f3n eucar\u00edstica en honor de la Inmaculada Concepci\u00f3n de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <font face=\"Times New Roman\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">SOLEMNE CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN HONOR <br \/>DE LA INMACULADA CONCEPCI&Oacute;N DE LA VIRGEN MAR&Iacute;A<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i>HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II <\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i>Bas&iacute;lica di Santa Mar&iacute;a la Mayor<br \/> S&aacute;bado 8 de diciembre de 1984<\/i><\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p>1. &laquo;Llena de gracia &#8230; &raquo; (<i>Lc <\/i>1, 28). <\/p>\n<p>Cuando fueron pronunciadas estas palabras del Arc&aacute;ngel, <i>el Adviento <\/i>esperado <i>por la humanidad <\/i>alcanz&oacute; su cenit. <\/p>\n<p>Y por esto, tambi&eacute;n la Inmaculada Concepci&oacute;n de la Bienaventurada Virgen Mar&iacute;a encuentra, cada a&ntilde;o, su lugar lit&uacute;rgico en el per&iacute;odo del Adviento. <\/p>\n<p>Efectivamente, el saludo &laquo;llena de gracia&raquo; da testimonio del misterio <i>de la Inmaculada Concepci&oacute;n. <\/i> <\/p>\n<p>Este saludo \u2014en boca del Arc&aacute;ngel\u2014 prepara la revelaci&oacute;n de la Divina Maternidad de Mar&iacute;a: <\/p>\n<p>&laquo;Concebir&aacute;s en tu vientre y dar&aacute;s a luz un Hijo y le pondr&aacute;s por nombre Jes&uacute;s &#8230; El Esp&iacute;ritu Santo vendr&aacute; sobre ti, y la fuerza del Alt&iacute;simo te cubrir&aacute; con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamar&aacute; Hijo de Dios&raquo; (<i>Lc <\/i>1, 31, 35). <\/p>\n<p>&iexcl;Mar&iacute;a! &laquo;Has encontrado gracia ante Dios&raquo; (<i>Lc <\/i>1, 30). Eres: &laquo;llena de gracia&raquo;. <\/p>\n<p>La plenitud de gracia significa la Maternidad Divina. <\/p>\n<p>La plenitud de gracia significa tambi&eacute;n la Inmaculada Concepci&oacute;n. <\/p>\n<p>La Inmaculada Concepci&oacute;n es <i>con miras <\/i>a <i>la Maternidad Divina. <\/i>Este es el orden de la gracia, es decir, de la econom&iacute;a salv&iacute;fica de Dios. <\/p>\n<p>2. En la solemnidad de hoy la Iglesia ora con las siguientes palabras: <\/p>\n<p>&laquo;Oh Dios, que por la concepci&oacute;n inmaculada de la Virgen Mar&iacute;a preparaste a tu Hijo <i>una digna morada, y en previsi&oacute;n de la muerte de tu Hijo <\/i>la preservaste de todo pecado; conc&eacute;denos por su intercesi&oacute;n llegar a ti limpios de todas nuestras culpas. Por nuestro Se&ntilde;or Jesucristo &#8230; &raquo;. <\/p>\n<p>Esta oraci&oacute;n lit&uacute;rgica contiene en s&iacute; todos los elementos <i>de la fe de la Iglesia, <\/i>conservada en la Tradici&oacute;n y proclamada como dogma por el Siervo de Dios, el Papa P&iacute;o IX, el a&ntilde;o 1854. <\/p>\n<p>Primero: la preservaci&oacute;n del pecado original, esto es, la Inmaculada Concepci&oacute;n de Mar&iacute;a, deb&iacute;a preparar &laquo;<i>una digna morada<\/i>&raquo;<i> <\/i>al Hijo de Dios en la Encarnaci&oacute;n. <\/p>\n<p>Segundo: esta exenci&oacute;n del pecado, es decir, la Inmaculada Concepci&oacute;n, es un privilegio que la Madre de Dios debe a la redenci&oacute;n realizada por la cruz de Cristo. <\/p>\n<p>As&iacute;, pues, el misterio de la Inmaculada Concepci&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;a nos lleva a <i>Bel&eacute;n y, <\/i>a <i>la vez, al Calvario. <\/i>En cierto sentido, nos gu&iacute;a primero al Calvario y luego a Bel&eacute;n. <\/p>\n<p>Mar&iacute;a <i>fue redimida de modo particular <\/i>en el primer instante de su concepci&oacute;n, en previsi&oacute;n del Sacrificio de Cristo Redentor en el Calvario para poder convertirse en Madre del Redentor, en Nazaret y en Bel&eacute;n. <\/p>\n<p>3. Estos a&ntilde;os, en los que nos acercamos <i>al final del segundo milenio, <\/i>se hace particularmente significativo para nosotros <i>el per&iacute;odo del Adviento. <\/i>Lo mismo que entonces el Pueblo elegido, y con &eacute;l toda la humanidad, se preparaba a la venida del Salvador, as&iacute; ahora la Iglesia se prepara juntamente con la humanidad al gran jubileo del nacimiento de Cristo. <\/p>\n<p>Hoy, muchos fieles que aman a Mar&iacute;a, se preguntan y tratan de averiguar, con vivo inter&eacute;s qu&eacute; d&iacute;a <i>fue su nacimiento. <\/i>En efecto, primero vino al mundo la que deb&iacute;a ser la Madre del Hijo de Dios, y luego naci&oacute; el Hijo. <\/p>\n<p>La Iglesia venera cada a&ntilde;o la natividad de Mar&iacute;a con una fiesta especial el <i>d&iacute;a <\/i>8 <i>de septiembre. <\/i>Sin embargo, esta fiesta, por lo que se refiere a la fecha, est&aacute; subordinada a la solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n. <\/p>\n<p><i>Este misterio ocupa el primer lugar. <\/i>Efectivamente, en &eacute;l est&aacute; la raz&oacute;n m&aacute;s esencial del Adviento: he aqu&iacute; que Aquella, a quien sus padres dar&aacute;n, un d&iacute;a, el nombre de Miriam (Mar&iacute;a), en el momento de su concepci&oacute;n en el seno de la madre <i>es engendrada, con toda plenitud, por Dios: <\/i>es la &laquo;Llena de gracia&raquo;. Este nombre la acompa&ntilde;a desde el primer momento de su concepci&oacute;n. Llena de gracia. <\/p>\n<p>Y cuando en Lourdes, Bernardita pregunta a la Hermosa Se&ntilde;ora su nombre, oye que le dice: &laquo;Yo soy la Inmaculada Concepci&oacute;n&raquo;, esto es, la Llena de gracia. <\/p>\n<p>4. La Iglesia, pues, contempla el nacimiento terreno de Mar&iacute;a, hija de Joaqu&iacute;n y Ana, <i>a trav&eacute;s del misterio de su nacer de Dios.<\/i><\/p>\n<p>Precisamente este misterio, la Inmaculada Concepci&oacute;n, brilla con una luz particular en el horizonte del Adviento. A&ntilde;o tras a&ntilde;o, este misterio prepara a la Iglesia para la Navidad del Se&ntilde;or. Es tambi&eacute;n la luz propia del Adviento mediante el cual nos preparamos al gran jubileo; el segundo milenio de la Encarnaci&oacute;n del Hijo de Dios. Y simult&aacute;neamente el segundo milenio de la Maternidad de Mar&iacute;a. <\/p>\n<p>La Madre del Hijo de Dios <i>naci&oacute; de modo excelso de Dios: <\/i>del seno de la Sant&iacute;sima Trinidad. <\/p>\n<p>Est&aacute; &laquo;emparentada&raquo; espiritualmente con Dios mismo. <\/p>\n<p>Le decimos: Hija del Eterno Padre, Templo del Esp&iacute;ritu Santo, Madre del Hijo. Pero tambi&eacute;n decimos a veces: &laquo;Filia Tui beati Filii&raquo;: Hija de tu bienaventurado Hijo. As&iacute; es, efectivamente, en el orden de la gracia, en la divina econom&iacute;a de la redenci&oacute;n. <\/p>\n<p>Todo esto se explica tambi&eacute;n con el misterio de la Inmaculada Concepci&oacute;n. <\/p>\n<p>5. La Inmaculada Concepci&oacute;n es <i>el primer signo y, a la vez, anuncio del tiempo nuevo. <\/i>Es comienzo de esa plenitud de los tiempos, de la que habla el Ap&oacute;stol. Brilla no s&oacute;lo en el horizonte del primer Adviento que se cumpli&oacute; ya en la noche de la Navidad terrena de Dios, sino tambi&eacute;n <i>en el horizonte del Adviento definitivo, <\/i>al que se acerca continuamente la humanidad &laquo;sin saber ni el d&iacute;a ni la hora&raquo; (<i>Mt <\/i>25, 13). <\/p>\n<p>Con palabras realmente inspiradas, San Anselmo habla de ello en la Liturgia de las Horas: <\/p>\n<p>&laquo;Deus est Pater rerum creatarum, et Maria <i>mater rerum recreatarum. <\/i>\/ Deus est Pater constitutionis omnium, \/ et Maria <i>mater restitutionis omnium&raquo;. <\/i>&laquo;Dios es el Padre de las cosas creadas; \/ y Mar&iacute;a es la <i>Madre de las cosas recreadas. \/ <\/i>Dios es el Padre a quien se debe la constituci&oacute;n del mundo; \/ y Maria es la <i>Madre a quien se debe su restauraci&oacute;n&raquo;. <\/i><\/p>\n<p>De la Concepci&oacute;n Inmaculada tom&oacute; origen la obra de la <i>renovaci&oacute;n del hombre <\/i>oprimido por la heredad del primer Ad&aacute;n. <\/p>\n<p>Que la solemnidad de hoy haga surgir en nosotros <i>un ardiente e incontenible deseo de esta renovaci&oacute;n <\/i>por todos los d&iacute;as de nuestra existencia terrena, y, a la vez, con la perspectiva definitiva. <\/p>\n<p>La perspectiva <i>de la realizaci&oacute;n de todas las cosas en Dios, <\/i>del cumplimiento de todas las cosas en Dios: &laquo;Dios todo en todos&raquo; (<i>1 Cor <\/i>15,28). <\/p>\n<p>Que Ella, &laquo;la Inmaculada Concepci&oacute;n&raquo; \u2014que vino al mundo como la &laquo;Llena de gracia&raquo;\u2014 <i>nos lleve siempre hacia esa renovaci&oacute;n en Cristo, <\/i>seg&uacute;n las palabras del Evangelio: &laquo;De su plenitud todos hemos recibido&raquo; <i>(Jn <\/i>1, 16). <\/p>\n<p>Que sea Ella la luz de nuestro Adviento. <\/p>\n<p>Ave, Maris Stella! <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\"> &copy; Copyright 1984 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNE CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN HONOR DE LA INMACULADA CONCEPCI&Oacute;N DE LA VIRGEN MAR&Iacute;A HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Bas&iacute;lica di Santa Mar&iacute;a la Mayor S&aacute;bado 8 de diciembre de 1984 &nbsp; 1. &laquo;Llena de gracia &#8230; &raquo; (Lc 1, 28). 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