{"id":39856,"date":"2016-10-05T23:13:37","date_gmt":"2016-10-06T04:13:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-noviembre-de-1985-santa-misa-en-el-40-aniversario-de-la-fundacion-de-la-fao-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:13:37","modified_gmt":"2016-10-06T04:13:37","slug":"10-de-noviembre-de-1985-santa-misa-en-el-40-aniversario-de-la-fundacion-de-la-fao-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-noviembre-de-1985-santa-misa-en-el-40-aniversario-de-la-fundacion-de-la-fao-2\/","title":{"rendered":"10 de noviembre de 1985, Santa misa en el 40 aniversario de la fundaci\u00f3n de la FAO"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N DEL 40 ANIVERSARIO DE LA FUNDACI&Oacute;N DE LA FAO <br \/>Y DE LA ENTRADA EN VIGOR DE LA CARTA DE LA ONU<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><i>*<\/p>\n<p>Bas&iacute;lica de San Pedro <br \/>Domingo 10 de noviembre de 1985 <\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">\u201cYav&eacute;, que guarda fidelidad eternamente, hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos\u201d (<i>Sal<\/i> 146\/145, 6-7). <\/p>\n<p align=\"left\">1. Estas palabras del Salmo esponsorial, que hemos escuchado en la liturgia de hoy, son m&aacute;s actuales que nunca en el contexto de la celebraci&oacute;n del 40 aniversario de la fundaci&oacute;n de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Alimentaci&oacute;n y la Agricultura (FAO), en la que tomo parte con vivo agrado, acogiendo la invitaci&oacute;n que me ha sido hecha. <\/p>\n<p align=\"left\">Dirijo un cordial y respetuoso saludo a los cualificados representantes de los Estados miembros de la FAO y a los altos funcionarios, a la vez que expreso mi aprecio por su labor y por la noble finalidad a la que se encaminan todos sus esfuerzos. <\/p>\n<p align=\"left\">Saludo tambi&eacute;n a las dem&aacute;s personalidades, as&iacute; como a los fieles que han querido unirse a esta liturgia eucar&iacute;stica de acci&oacute;n de gracias. <\/p>\n<p align=\"left\">Vuestra presencia, se&ntilde;oras y se&ntilde;ores y queridos hermanos y hermanas, nos recuerda los esfuerzos realizados por la FAO para eliminar los obst&aacute;culos y los desequilibrios, que frenan el dinamismo de la producci&oacute;n, imprescindible para una adecuada circulaci&oacute;n de los bienes necesarios para la vida. Es superfluo decir cu&aacute;n cerca de vosotros est&aacute; la Iglesia en esta tarea de solidaridad humana. La iglesia, que tiene como misi&oacute;n la propagaci&oacute;n, en los siglos, de las ense&ntilde;anzas y de las acciones del divino Maestro, escucha continuamente aquella conmovedora exclamaci&oacute;n salida de su coraz&oacute;n ante la vista de una muchedumbre hambrienta: \u201cTengo compasi&oacute;n de la muchedumbre, porque ha ya tres d&iacute;as que est&aacute;n conmigo y no tienen qu&eacute; comer; no quiero despedirlos ayunos, no sea que desfallezcan en el camino\u201d (<i>Mt<\/i> 15, 32). <\/p>\n<p align=\"left\">Est&aacute; fuera de toda duda que la actual situaci&oacute;n mundial confirma la funci&oacute;n primaria e insustituible de la FAO. <\/p>\n<p align=\"left\">Se trata, ante todo, de sostener el desarrollo permanente encaminado a la autosuficiencia alimenticia de cada pueblo, aumentando especialmente la producci&oacute;n y actuando una repartici&oacute;n m&aacute;s justa de los recursos disponibles. <\/p>\n<p align=\"left\">A esta acci&oacute;n fundamental se a&ntilde;aden las operaciones excepcionales para ayudas en caso de emergencia. Desgraciadamente se dan en la actualidad cada vez mayores peticiones de intervenciones urgentes en determinadas zonas y continentes, como es el caso de tantos pa&iacute;ses africanos afectados por la sequ&iacute;a y la carest&iacute;a. Las crisis de alimentos se multiplican como consecuencia no s&oacute;lo de las adversas condiciones climatol&oacute;gicas y de las cat&aacute;strofes naturales, sino tambi&eacute;n de los conflictos de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas no siempre adecuadas y de los cambios forzosos de poblaciones. <\/p>\n<p align=\"left\">Se a&ntilde;aden as&iacute; empe&ntilde;os que se ampl&iacute;an cada vez m&aacute;s con el fin de afrontar de modo adecuado las necesidades evidentes de las poblaciones, aun de las futuras, saliendo al encuentro de las peticiones de los Gobiernos y determinando asimismo las grandes l&iacute;neas de una acci&oacute;n com&uacute;n y concorde entre los Estados miembros de la Organizaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">2. Esta celebraci&oacute;n solemne me recuerda tambi&eacute;n el cuadrag&eacute;simo aniversario de la <i>Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas<\/i> (ONU), en torno a la cual vemos actuar en sinton&iacute;a todo el sistema de las Organizaciones intergubernamentales especializadas. La Santa Sede muy a gusto se ha asociado a la conmemoraci&oacute;n de este aniversario, que recuerda la entrada en vigor de la <i> Carta de las Naciones Unidas<\/i>. A trav&eacute;s del cardenal Secretario de Estado, he hecho llegar al Se&ntilde;or Jaime de Pini&eacute;s, Presidente de la 40 Asamblea General de la ONU, un <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/letters\/1985\/documents\/hf_jp-ii_let_19851014_jaime-de-pinies.html\"> Mensaje<\/a> para reafirmar el apoyo moral que la Santa Sede no ha dejado nunca de dar a este Organismo, desde su nacimiento, alentando una espec&iacute;fica cooperaci&oacute;n encaminada a la promoci&oacute;n de la verdadera paz de un fecundo entendimiento entre las personas y las comunidades nacionales. <\/p>\n<p align=\"left\">En diversas circunstancias, la Iglesia ha expresado su propia estima y consenso por este supremo forum de las familias de los pueblos y no deja de apoyar sus funciones e iniciativas encaminadas a favorecer la sincera colaboraci&oacute;n entre las naciones. Con ocasi&oacute;n de esta celebraci&oacute;n de sus cuarenta a&ntilde;os, deseo renovar una vez m&aacute;s mi gratitud por la invitaci&oacute;n que se me hizo, en octubre de 1979, a tomar la palabra ante los Representantes de aquella Asamblea General. Dicha invitaci&oacute;n fue para m&iacute; muy significativa, porque \u201cdemuestra \u2014como dije en aquella solemne Asamblea\u2014 que la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas acepta y respeta la dimensi&oacute;n religioso-moral de los problemas humanos, de los cuales la Iglesia se ocupa en virtud del mensaje de verdad y de amor que debe llevar al mundo\u201d (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/speeches\/1979\/october\/documents\/hf_jp-ii_spe_19791002_general-assembly-onu.html\">Discurso a la Asamblea general de las Naciones Unidas<\/a><\/i>, Nueva York, 2 de octubre de 1979). Esto ilumina el esfuerzo que en estos 40 a&ntilde;os ha visto la Iglesia y la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas en una cooperaci&oacute;n y solidaridad cada vez mayor en defensa \u201cdel hombre tomado en su integridad, en toda la plenitud y multiforme riqueza de su existencia espiritual y material\u201d (<i>Ibid<\/i>.). <\/p>\n<p align=\"left\">En un momento hist&oacute;rico en el que la t&eacute;cnica estaba orientada hacia la guerra, hegemon&iacute;as y conquistas, y en el que el hombre mataba al hombre y naciones destru&iacute;an a otras naciones, el nacimiento de este Organismo fue recibido por los hombres, preocupados por la suerte de la humanidad, como nueva salvaguardia de paz y de esperanza, y como el camino real destinado a conducir al reconocimiento y al respeto de los derechos inalienables de las personas, de las comunidades, de los pueblos. Espero que este aniversario sirva para reafirmar tal convencimiento, y en particular \u2014como dije en el <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/letters\/1985\/documents\/hf_jp-ii_let_19851014_jaime-de-pinies.html\"> Mensaje<\/a> del 14 de octubre pasado\u2014 para reforzar la autoridad moral y jur&iacute;dica de este Organismo en orden a la salvaguardia de la paz y con miras a la cooperaci&oacute;n internacional en favor del desarrollo y de la libertad de todos los pueblos. <\/p>\n<p align=\"left\">Las Naciones Unidas cumplir&aacute;n tanto m&aacute;s eficazmente su alto cometido si en todos los Estados miembros aumenta la convicci&oacute;n de que gobernar a los hombres quiere decir servir a un designio de justicia superior. La visi&oacute;n valiente y abierta a la esperanza que inspir&oacute; a los redactores de la Carta de 1945 no deberla ser jam&aacute;s olvidada, a pesar de las dificultades y obst&aacute;culos que ha encontrado en estos cuarenta a&ntilde;os. Ella quedar&aacute; como el punto ideal de referencia hasta que se superen tales obst&aacute;culos. Este es el deseo ardiente que quiero renovar en esta celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica, pidiendo al Se&ntilde;or que El conceda abundantes frutos en los esfuerzos por la causa de la paz. <\/p>\n<p align=\"left\">3. La escena que nos presenta el Evangelio de hoy subraya la relaci&oacute;n entre ricos y pobres, con referencia al comportamiento diverso de los escribas y de la viuda. En el mundo actual ese contraste se repite hist&oacute;ricamente por la diferencia entre las condiciones de desarrollo en los distintos pa&iacute;ses, clasificado corrientemente como relaci&oacute;n entre Norte y Sur. <\/p>\n<p align=\"left\">El Mes&iacute;as hace una valoraci&oacute;n negativa de quien vive en el lujo y en la riqueza, despreciando a los pobres; de los ricos que no dan a los pobres lo que podr&iacute;an o que, aunque contribuyan, lo hacen con formas de ostentaci&oacute;n que demuestran la b&uacute;squeda de su propia gloria: &iexcl;Cuidado con los letrados! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes\u201d (<i>Mc<\/i> 12, 38-39). <\/p>\n<p align=\"left\">A la afirmaci&oacute;n del Salmo responsorial: \u201cEl Se&ntilde;or sustenta al hu&eacute;rfano y a la viuda\u201d (Sal 145, 9), se contrapone lo dicho en el Evangelio sobre los escribas, reprobando su religiosidad externa que est&aacute; en contraste con las arbitrariedades e injusticias que realizan: \u201cDevoran los bienes de las viudas con pretexto de largos rezos\u201d (<i>Mc<\/i> 12, 40). <\/p>\n<p align=\"left\">En cambio, Jes&uacute;s hace una gran alabanza al gesto secreto de la pobre viuda, la cual da con generosidad incluso de lo suyo necesario; confront&aacute;ndolo con las ofertas de tantos ricos que dan \u201cmuchas monedas\u201d, pero con ostentaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">4. La llamada de Jes&uacute;s nos invita a hacer hoy una comprobaci&oacute;n: preguntarnos si la llegada del reino ha dado lugar efectivamente a un cambio de las situaciones de dominio y de lujo existentes en el mundo. Esto se habr&iacute;a podido realizar si cada uno hubiese vivido la propia fe en coherencia con las obras, especialmente con aquellas en favor de los m&aacute;s pobres, marginados y despreciados. <\/p>\n<p align=\"left\">La historia dar&aacute; su juicio definitivo sobre los individuos y los pueblos seg&uacute;n como hayan sido llevados a la pr&aacute;ctica los deberes de contribuir al bien de los hermanos, de acuerdo con la propia prosperidad y en una concreta corresponsabilidad mundial seg&uacute;n la justicia. <\/p>\n<p align=\"left\">Hacemos votos para que todos \u2014individuos, grupos, empresas privadas e iniciativas p&uacute;blicas\u2014 sepan proveer adecuadamente a los m&aacute;s necesitados, comenzando por el derecho primordial a saciar la propia hambre. <\/p>\n<p align=\"left\">Cada uno deber&iacute;a prepararse actuando en su vida de tal manera que acoja al Mes&iacute;as cuando aparezca la segunda vez para decir: \u201cVenid, benditos de mi Padre, tomad posesi&oacute;n del reino preparado para vosotros desde la creaci&oacute;n del mundo\u201d (<i>Mt<\/i> 25, 34). <\/p>\n<p align=\"left\">5. Se propone un examen de conciencia cuyo punto de partida es la vida personal de cada uno sobre la concepci&oacute;n que se tiene de la riqueza y la pobreza. <\/p>\n<p align=\"left\">Est&aacute;is llamados hoy a reconocer el privilegio de colaborar activa y lealmente en las estructuras de la comunidad internacional. El apremiante sentido de responsabilidad en el buen uso de la riqueza puesta a disposici&oacute;n de la FAO impone, sobre todo, que cada uno posea y perfeccione la propia profesionalidad y lleve a cabo una seria y precisa aplicaci&oacute;n de ella seg&uacute;n los propios deberes de cada d&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\">Pero el examen de conciencia alcanza tambi&eacute;n a la responsabilidad de los Estados miembros de la FAO para que concurran a opciones de pol&iacute;tica interna e internacional con propuestas concretas que lleven a decisiones tempestivas y a realizaciones adecuadas. <\/p>\n<p align=\"left\">Es muy importante que se establezcan relaciones entre los pueblos de todo el mundo y de sus Estados seg&uacute;n la justicia internacional; pero es urgente que se lleve a la pr&aacute;ctica con mayor intensidad la solidaridad de los pa&iacute;ses m&aacute;s pr&oacute;speros escogiendo en mayor medida la v&iacute;a multilateral. <\/p>\n<p align=\"left\">La reflexi&oacute;n sobre el propio empe&ntilde;o como miembros en la FAO y, m&aacute;s ampliamente, en el sistema de las Naciones Unidas, deber&iacute;a llevar a afirmar el deber de cada pueblo a dar una contribuci&oacute;n con relaci&oacute;n a las propias condiciones de prosperidad y a las necesidades de los dem&aacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\">Ser&iacute;a de desear que se pensara y fuera reconocido con valor no s&oacute;lo de exigencia &eacute;tica, sino tambi&eacute;n con fuerza jur&iacute;dica, un \u201cPacto de seguridad alimentaria mundial\u201d, como el que ser&aacute; propuesto a la aprobaci&oacute;n de la Conferencia de la FAO. Es deseable que el Acta que la Asamblea aprobar&aacute; se le d&eacute; tal eficacia al menos en lo que respecta a los Estados miembros, adoptando las formas que se consideren oportunas seg&uacute;n el derecho internacional contempor&aacute;neo. <\/p>\n<p align=\"left\">6. Hay que constatar, por otro lado, que existe una frecuente desconfianza y falta de voluntad para asumir compromisos verdaderos y precisos que se adecuen a las necesidades y que sean mantenidos de modo efectivo. <\/p>\n<p align=\"left\">Demasiado frecuentemente nacionalismos y proteccionismos de diverso tipo obstaculizan, ya sea la disponibilidad de los alimentos vitales para todos sin discriminaci&oacute;n, ya sea el traslado de los recursos de los pa&iacute;ses altamente productores a aquellos escasamente provistos. Tales obst&aacute;culos y tales l&iacute;neas de conducta est&aacute;n en abierto contraste con los principios de una justicia efectiva en la solidaridad y con la puesta en pr&aacute;ctica de la proclamada voluntad de cooperar con el poder providencial de Dios. <\/p>\n<p align=\"left\">La liturgia eucar&iacute;stica nos recuerda que Cristo, Sacerdote y V&iacute;ctima. se ofrece tambi&eacute;n hoy sin l&iacute;mites. \u201cDe hecho, El se ha manifestado una sola vez en el momento culminante de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de S&iacute; mismo\u201d (<i>Heb<\/i> 9, 26). El se inmol&oacute; por todos los hombres en la cruz \u201cpara quitar los pecados de todos\u201d (<i>Heb<\/i> 9, 28). Cristo se entreg&oacute; para vencer el pecado de ego&iacute;smo que frecuentemente se hace presente en la historia de la sociedad humana. <\/p>\n<p align=\"left\">La Eucarist&iacute;a, que renueva la suprema donaci&oacute;n de Cristo y su inmolaci&oacute;n por la salvaci&oacute;n de los hermanos, exige y dona la purificaci&oacute;n del coraz&oacute;n de toda forma de ego&iacute;smo para abrirse as&iacute; a los dem&aacute;s con esp&iacute;ritu de solidaridad y de amor fraterno efectivo. <\/p>\n<p align=\"left\">Es necesario ir m&aacute;s all&aacute; de la estricta justicia, seg&uacute;n la conducta ejemplar de la viuda que nos ense&ntilde;a a dar con generosidad incluso aquello que sirve para satisfacer las propias necesidades. <\/p>\n<p align=\"left\">Sobre todo se debe tener presente que Dios no mide los hechos humanos con una medida que mira a las apariencias del \u201ccuanto\u201d se da. Dios mide seg&uacute;n el metro de los valores interiores, esto es, del \u201ccomo\u201d uno se pone a disposici&oacute;n del pr&oacute;jimo. El mide seg&uacute;n el grado de amor con el que uno se dedica libremente al servicio de los hermanos. <\/p>\n<p align=\"left\">7. La Iglesia, continuadora de Cristo en su misi&oacute;n religiosa, ofrece la fuerza necesaria para obrar constantemente seg&uacute;n justicia en la solidaridad. Mediante Cristo, que asume plenamente la naturaleza humana y la une a la riqueza divina, es posible la comuni&oacute;n vital con Dios amor. Esta fuerza &iacute;ntima de Dios puede sostener los esfuerzos humanos, de tal manera, que se realice la ley fundamental de la vida y de la convivencia humana seg&uacute;n el principio inseparable del amor a Dios y del amor al pr&oacute;jimo. <\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; como el Profeta El&iacute;as no temi&oacute; pedir a la viuda lo que le quedaba para su sustento, el Papa no teme pedir hoy a los responsables de la FAO que se contin&uacute;e apoyando y desarrollando las actividades ordinarias y las operaciones que han de llevarse a cabo concretamente en favor de los m&aacute;s pobres del mundo. <\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia ofrece las iniciativas de sus propias instituciones y asociaciones que operan en los varios pueblos y continentes. <\/p>\n<p align=\"left\">Ella reivindica sobre todo, como deber y derecho suyo inalienable, las obras de misericordia materiales, espirituales, especialmente las obras caritativas de ayuda mutua destinadas a aliviar toda necesidad humana (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\"> Apostolicam actuositatem<\/a><\/i>, 8). <\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia anima igualmente todas las actividades de las Organizaciones no gubernamentales, las cuales, en este &uacute;ltimo per&iacute;odo, est&aacute;n afirm&aacute;ndose con un creciente vigor y se muestran como elementos eficientes para contribuir a la acci&oacute;n que toda la humanidad debe realizar en favor de los m&aacute;s pobres. Sin embargo, auspicia que tales actividades de car&aacute;cter voluntario se desarrollen verdaderamente de manera desinteresada y por encima de todo esp&iacute;ritu partidista. <\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia, finalmente, quiere contribuir al conocimiento actualizado de las actividades desarrolladas por la FAO en favor de la formaci&oacute;n de una opini&oacute;n p&uacute;blica que estimule los poderes p&uacute;blicos y privados de cada pa&iacute;s a tomar cada vez m&aacute;s amplias iniciativas en apoyo del desarrollo alimentario y agr&iacute;cola, y que consiga una participaci&oacute;n activa y constante por parte de todos a esta acci&oacute;n mundial. <\/p>\n<p align=\"left\">Con esta celebraci&oacute;n desearnos dar gracias al Se&ntilde;or por el bien realizado y por el aporte generoso prestado hasta aqu&iacute;. Deseo ardientemente que sea tambi&eacute;n ocasi&oacute;n para un renovado empe&ntilde;o de todos hacia una acci&oacute;n futura cada vez m&aacute;s eficaz y tempestiva seg&uacute;n los deberes y grados de responsabilidad que tiene cada uno en la sociedad contempor&aacute;nea. <\/p>\n<hr \/>\n<p> *<i>L&#8217;Osservatore Romano. Edici&oacute;n semanal en lengua espa&ntilde;ola<\/i> n. 46 p. 1, 12.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1985 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DEL 40 ANIVERSARIO DE LA FUNDACI&Oacute;N DE LA FAO Y DE LA ENTRADA EN VIGOR DE LA CARTA DE LA ONU HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II* Bas&iacute;lica de San Pedro Domingo 10 de noviembre de 1985 &nbsp; \u201cYav&eacute;, que guarda fidelidad eternamente, hace justicia a los oprimidos y da pan a los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-noviembre-de-1985-santa-misa-en-el-40-aniversario-de-la-fundacion-de-la-fao-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab10 de noviembre de 1985, Santa misa en el 40 aniversario de la fundaci\u00f3n de la FAO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39856","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39856","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39856"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39856\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39856"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39856"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39856"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}