{"id":39861,"date":"2016-10-05T23:14:11","date_gmt":"2016-10-06T04:14:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-febrero-de-1985-santa-misa-para-los-trabajadores-en-trujillo-peru\/"},"modified":"2016-10-05T23:14:11","modified_gmt":"2016-10-06T04:14:11","slug":"4-de-febrero-de-1985-santa-misa-para-los-trabajadores-en-trujillo-peru","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-febrero-de-1985-santa-misa-para-los-trabajadores-en-trujillo-peru\/","title":{"rendered":"4 de febrero de 1985, Santa misa para los trabajadores en Trujillo, Per\u00fa"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A VENEZUELA, <br \/>ECUADOR, PER&Uacute; Y TRINIDAD Y TOBAGO<\/font><\/span><font color=\"#663300\"> <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\">SANTA MISA PARA LOS TRABAJADORES DE TRUJILLO<\/font><\/b><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b>HOMIL&Iacute;A<\/b><\/font><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Lunes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 4 de febrero de 1985<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Se&ntilde;or Arzobispo, <br \/>Cardenales, <br \/>Hermanos obispos, <br \/>Autoridades, <br \/> queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"> &laquo;En nombre del Se&ntilde;or Jesucristo&#8230; trabajamos con fatiga y cansancio&raquo; (<i>2 Thess.<\/i> 3, 6-8). <\/p>\n<p align=\"left\"> 1. Estas palabras de San Pablo, nos invitan a unirnos todos los aqu&iacute; presentes, representantes del mundo del trabajo, en el esp&iacute;ritu del Evangelio y en la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\"> Experimento gran gozo al encontrarme en esta bella ciudad de Trujillo, centro \u2014en &eacute;pocas precolombinas\u2014 de la cultura Chim&uacute;. Sus huellas se han perpetuado en esa monumental ciudad de barro \u2014Chan Chan\u2014 que ha resistido ala acci&oacute;n destructora del tiempo y de la intemperie. Gozo &iacute;ntimo y emotivo, tambi&eacute;n, al presidir esta Eucarist&iacute;a cuando Trujillo se apresta a celebrar el 450 aniversario de su fundaci&oacute;n y, al mismo tiempo, de la Primera Misa que en la misma fecha se celebr&oacute; en esta ciudad. Saludo ante todo al Pastor de esta Di&oacute;cesis de Trujillo, a los Obispos de Cajamarca, Huaraz, Chiclayo, Chimbote, Chota, Chachapoyas, a los Huamachuco, Huar&iacute;, Moyobamba y San Francisco Javier. <\/p>\n<p align=\"left\"> Me siento particularmente contento de estar f&iacute;sicamente con todos vosotros, los que hab&eacute;is venido hasta aqu&iacute;; y, en esp&iacute;ritu, <i>con todos los que trabaj&aacute;is a lo largo y ancho del pa&iacute;s<\/i>. Es a vosotros, hijos de la Iglesia presente en el mundo del trabajo, a quienes va en esta ocasi&oacute;n mi afectuoso saludo y mi comprensi&oacute;n. A los que trabaj&aacute;is en el campo, en las minas, en las canteras en la siderurgia, en la industria. A los que trabajan en los pueblos y en la ciudad, en las cooperativas y en las oficinas. Los que se encuentran en esta regi&oacute;n Norte y en el Per&uacute; entero. Tambi&eacute;n a los hermanos empresarios y a todos los trabajadores del mundo intelectual y manual, que form&aacute;is la gran comunidad del trabajo. <\/p>\n<p align=\"left\"> De manera muy especial deseo saludar afectuosamente al importante sector de los pescadores del Per&uacute;, que repetidas veces me invitaron y a los que tan vivamente he querido visitar por separado para corresponder a su cordial invitaci&oacute;n. Deseo asegurares, querid&iacute;simos pescadores, que como Sucesor de Pedro, vuestro Patr&oacute;n, el pescador de Galilea, me siento particularmente cercano a vosotros y a vuestras familias. Sabed encontrar a Dios en el mar y dirig&iacute;os a El en toda vuestra vida. Vosotros est&aacute;is m&aacute;s cercanos a El, porque la mayor&iacute;a de los Ap&oacute;stoles fueron pescadores. <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. <i>Jesucristo el hombre del trabajo.<\/i> El texto evang&eacute;lico que acabamos de escuchar nos habla del trabajo humano, que para el cristiano encuentra su m&aacute;xima inspiraci&oacute;n y ejemplo en la figura de Cristo, el Hombre del trabajo. Antes de comenzar su labor mesi&aacute;nica en la proclamaci&oacute;n del Evangelio a las gentes, ha trabajado durante treinta a&ntilde;os en la silenciosa casa de Nazaret. Desde su primera juventud, Jes&uacute;s aprendi&oacute; a trabajar, al lado de Jos&eacute;, en su taller de carpintero, y por eso le llamaban el &laquo;hijo del carpintero&raquo; (<i>Matth<\/i>. 13, 55). &Eacute;ste trabajo del Hijo de Dios constituye el primer y fundamental Evangelio, el Evangelio del trabajo. Despu&eacute;s, durante su predicaci&oacute;n apost&oacute;lica se referir&aacute; continuamente, especialmente <i>en sus par&aacute;bolas<\/i>, a las diferentes clases de <i>trabajo humano<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;Jes&uacute;s predicaba ante todo el reino de Dios. Y a la vez, <i>el destino definitivo del hombre<\/i> a la uni&oacute;n con Dios. Pero esta perspectiva sobrenatural mostraba igualmente <i>el profundo significado del trabajo del hombre<\/i>. Porque <i>no pertenece solamente al orden econ&oacute;mico temporal <\/i>de la sociedad humana, sino que <i>entra tambi&eacute;n en la econom&iacute;a de la salvaci&oacute;n divina<\/i>. Y aunque no s&oacute;lo el trabajo sirve ala salvaci&oacute;n eterna, el hombre se salva tambi&eacute;n mediante su trabajo. Esta es la ense&ntilde;anza del Evangelio que la Sagrada Escritura nos transmite, repetidas veces, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. La lectura de hoy, tomada de San Mateo, recoge en la par&aacute;bola de los talentos esta doctrina fundamental. Tres personas reciben de su amo los talentos. El primero, cinco; el segundo, dos; el tercero, uno. El talento significaba entonces una moneda, se podr&iacute;a decir un capital; hoy lo llamar&iacute;amos sobre todo <i>la capacidad, las dotes para el trabajo<\/i>. El primero y el segundo de los siervos, han duplicado lo que han recibido. El tercero, en cambio, esconde su talento bajo la tierra y no multiplica su valor. <\/p>\n<p align=\"left\"> En los tres casos <i>se nos habla indirectamente del trabajo<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Partiendo de estas dotes que el hombre recibe del Creador a trav&eacute;s de sus padres, cada uno podr&aacute; realizar en la vida, con mayor o menor fortuna, la misi&oacute;n que Dios le ha confiado. <i>Siempre mediante su trabajo<\/i>. Esta es la v&iacute;a normal para redoblar el valor de los propios talentos. En cambio, renunciando al trabajo, sin trabajar, se derrocha no s&oacute;lo &laquo;el &uacute;nico talento&raquo; de que habla la par&aacute;bola, sino tambi&eacute;n cualquier cantidad de talentos recibidos. <\/p>\n<p align=\"left\"> Jes&uacute;s, a trav&eacute;s de esta par&aacute;bola de los talentos, nos ense&ntilde;a, al menos indirectamente, que el trabajo <i>pertenece ala econom&iacute;a de la salvaci&oacute;n<\/i>. De &eacute;l depender&aacute; el juicio divino sobre el conjunto de la vida humana, y el reino de Dios como premio. En cambio, &laquo;el derroche de los talentos&raquo; provoca el rechazo de Dios. <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. <i>La doctrina de San Pablo<\/i>. El texto de San Pablo, que hemos o&iacute;do en la primera lectura, de la ep&iacute;stola a los Tesalonicenses, lo podemos considerar como <i>un comentario apost&oacute;lico a la par&aacute;bola de Cristo<\/i>; y en cierto sentido, a todo el Evangelio del trabajo, que Jes&uacute;s de Nazaret nos ense&ntilde;o con su vida y palabra. El Ap&oacute;stol <i>pone en guardia<\/i> a todos aquellos que no trabajan, que viven desordenadamente y en continua agitaci&oacute;n; como hac&iacute;a Jes&uacute;s con los que derrochan sus talentos. Adem&aacute;s San Pablo da a los destinatarios de la Carta, los Tesalonicenses, <i>un ejemplo de trabajo personal<\/i>, al margen de su incansable labor apost&oacute;lica, &laquo;para no ser una carga a ninguno de vosotros&raquo;. Este comportamiento del Ap&oacute;stol es una indicaci&oacute;n, y debe ser causa de remordimiento para los que no trabajan. Por esto a&ntilde;ade: &laquo;Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma&raquo;. Y manda y exhorta a todos en el Se&ntilde;or Jesucristo &laquo;a que trabajan con sosiego para comer su propio pan&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. De esta manera, el tema y el problema del trabajo aparecen ya como fundamentales desde el comienzo mismo de la vida cristiana. Constituyen una constante de la <i>ense&ntilde;anza social de la Iglesia<\/i>, a trav&eacute;s de los tiempos; especialmente en el &uacute;ltimo siglo, cuando el trabajo se convirti&oacute; en el centro de la llamada &laquo;<i>cuesti&oacute;n social<\/i>&raquo; y de todos los problemas relacionados con el justo orden social. <\/p>\n<p align=\"left\"> Este problema se presenta con caracteres graves, y a veces hasta tr&aacute;gicos, en tierras de Latinoam&eacute;rica. La Iglesia, en la persona de sus Pastores, guiada por las ense&ntilde;anzas del Concilio Vaticano II, lo ha podido constatar y denunciar adecuadamente, primero en Medell&iacute;n y m&aacute;s recientemente en Puebla: &laquo;A la luz de la fe es un esc&aacute;ndalo y una contradicci&oacute;n con el ser cristiano, la creciente brecha entre ricos y pobres. El lujo de unos pocos se convierte en insulto contra la miseria de las grandes masas. Esto es contrario al plan del Creador y al honor que se le debe&raquo; (<i>Puebla<\/i>, 28). Yo mismo he recordado a vuestros obispos &laquo;la tragedia del hombre concreto de vuestros campos y ciudades, amenazado a diario en su misma subsistencia, agobiado por la miseria, el hambre, la enfermedad, el desempleo; ese hombre desventurado que, tantas veces, m&aacute;s que vivir sobrevive en situaciones infrahumanas. Ciertamente en ellas no est&aacute; presente la justicia ni la dignidad m&iacute;nima que los derechos humanos reclaman&raquo; (IOANNIS PAULI PP. II <i>Allocutio ad quosdam Peruviae Episcopos occasione oblata eorum visitationis &laquo;ad Limina&raquo;<\/i>, 4, die 4 Oct. 1984: <i>Insegnamenti di Giovanni Paolo II<\/i>, VII, 2 (1984) 740). <\/p>\n<p align=\"left\"> En la ra&iacute;z de estos males de la sociedad se encuentran sin duda situaciones y estructuras econ&oacute;micas, sociales y pol&iacute;ticas, a veces de alcance internacional, que la Iglesia denuncia como &laquo;pecados sociales&raquo;. Pero sabe, al mismo tiempo, que ello es fruto de la acumulaci&oacute;n y de 1a concentraci&oacute;n de muchos <i>pecados personales<\/i>, que ser&iacute;a necesario evitar como ra&iacute;z. &laquo;Pecados de quien engendra, favorece o explota la iniquidad; de quien pudiendo hacer algo por evitar, eliminar, o al menos limitar determinados males sociales, omite el hacerlo por pereza, miedo y encubrimiento, por complicidad solapada o por indiferencia; de quien busca refugio en la presunta imposibilidad de cambiar el mundo&raquo; (EIUSDEM <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_02121984_reconciliatio-et-paenitentia.html\">Reconciliatio et Paenitentia<\/a><\/i>, 16). Pecado de los dirigentes y responsables de la sociedad y tambi&eacute;n de los trabajadores que no cumplen con sus deberes. En definitiva, pecados de insolidaridad &yacute; ego&iacute;smo, de b&uacute;squeda del poder y del lucro, por encima del servicio a los dem&aacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\"> Frente a estas situaciones, la Iglesia sigue inspir&aacute;ndose en el Evangelio y en su propia doctrina social, para ofrecer su colaboraci&oacute;n constante y decidida a la causa de la justicia. <\/p>\n<p align=\"left\"> Por eso quiere estar cerca de los injustamente tratados y de los m&aacute;s pobres, para mejorar su situaci&oacute;n en todos los sentidos. No s&oacute;lo en campo econ&oacute;mico, sino tambi&eacute;n cultural, espiritual y moral. <\/p>\n<p align=\"left\"> Porque pobre es quien carece de lo material, pero no menos quien est&aacute; sumido en el pecado; quien no conoce su dimensi&oacute;n personal que va m&aacute;s all&aacute; de la muerte; quien no tiene libertad para pensar y actuar seg&uacute;n su conciencia; quien es sometido por los dirigentes de la sociedad a limitaciones, seg&uacute;n las cuales el que practica su fe se ve privado de beneficios que se otorgan a los que siguen las normas dictadas desde lo alto; quien es visto como mero objeto de producci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> La Iglesia quiere una liberaci&oacute;n <i>de todas esas esclavitudes<\/i>. En esa misma l&iacute;nea se mueven vuestros obispos en las normas marcadas en su reciente Documento sobre la Teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n (Cfr. S. CONGR. PRO DOCTRINA FIDEI <i>Instructio de quibusdam aspectibus &laquo;Theologiae Liberationis&raquo;<\/i>).<\/p>\n<p align=\"left\"> 6. En la concepci&oacute;n cristiana de la sociedad figura siempre como principio fundamental la afirmaci&oacute;n de la dignidad inviolable de la persona, y por consiguiente de la dignidad de todo trabajador. A esta dignidad personal corresponden <i>una serie de derechos fundamentales<\/i>. El primero de todos, el derecho <i>a tener un trabajo<\/i>. Un trabajo para vivir, para realizarse como hombres, para dar el pan a su familia. Un trabajo que enriquece a la sociedad. Un trabajo que debe desarrollarse con las condiciones dignas de una persona, es decir, que no da&ntilde;en ni a la salud f&iacute;sica ni a la integridad moral de los trabajadores. <\/p>\n<p align=\"left\"> Por eso <i>el desempleo<\/i>, e incluso el subempleo, constituyen un mal, y muchas veces &laquo;una verdadera calamidad social&raquo; (IOANNIS PAULI PP. II <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0037\/_INDEX.HTM\">Laborem Exercens<\/a><\/i>, 18). Humilla a las personas, y crea sentimientos de frustraci&oacute;n, con peligrosas consecuencias sicol&oacute;gicas y morales, especialmente en los j&oacute;venes y en los padres de familia. La primera preocupaci&oacute;n de todos los responsables ha de ser, pues, dar trabajo a todos. Tarea nada f&aacute;cil, pero que debiera movilizar las energ&iacute;as de toda la naci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> El trabajador tiene adem&aacute;s que ser ayudado, t&eacute;cnica y culturalmente, a prepararse para realizar <i>un trabajo que le satisfaga<\/i> y al mismo tiempo <i>contribuya al bienestar de la sociedad<\/i>. La Iglesia tiene en este campo una tradici&oacute;n que debe conservar y perfeccionar. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Un salario justo<\/i>, que cubra las necesidades normales de una familia, sigue siendo la medida concreta de la justicia de todo el sistema socio-econ&oacute;mico, y en cualquier caso, de su justo funcionamiento (<i>Ib&iacute;d.<\/i>). Igualmente, todas aquellas <i>prestaciones sociales<\/i> (pensiones, vejez, accidentes, derecho al descanso, etc.), que tienen como finalidad la de asegurar la vida y la salud de los trabajadores y de su familia (<i>Ib&iacute;d.<\/i>).<\/p>\n<p align=\"left\"> Soy consciente de las dificultades que entra&ntilde;an, en estos momentos de crisis econ&oacute;mico-social tan aguda, la realizaci&oacute;n concreta y eficaz de estos derechos. Sin embargo, quiero llamar la atenci&oacute;n de todos los responsables, directos e indirectos, del orden econ&oacute;mico-social, para que se esfuercen en hacer posible, cuanto antes, este ideal. La Iglesia y los cristianos tienen el derecho y la obligaci&oacute;n de contribuir a ello, en la medida de sus posibilidades, cumpliendo diligentemente sus <i>relativos deberes<\/i>. Y lo deben hacer unidos a trav&eacute;s de las <i>asociaciones e instituciones<\/i> que la sociedad va creando para la consecuci&oacute;n del bien com&uacute;n de todos los ciudadanos. <\/p>\n<p align=\"left\"> Una palabra, en fin, a <i>los empresarios<\/i>, sin los cuales no ser&iacute;a posible hacer efectivos muchos de estos derechos. Quisiera recordarles, con la ense&ntilde;anza social de la Iglesia, que deben infundir a sus empresas una esencial <i>funci&oacute;n social<\/i>. No las deben concebir &uacute;nicamente como factor de producci&oacute;n y de lucro, sino tambi&eacute;n como comunidad de personas (<i>Puebla<\/i>, 1246). De la uni&oacute;n de los trabajadores y empresarios, bajo la direcci&oacute;n responsable de los hombres de gobierno, depender&aacute; la realizaci&oacute;n gradual de una sociedad m&aacute;s justa. <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. Volvamos de nuevo a la Palabra de Dios, en la liturgia de hoy. Hemos escuchado el Evangelio del trabajo, de los mismos labios de Cristo, en la par&aacute;bola de los talentos. Hemos recibido las ense&ntilde;anzas apost&oacute;licas de San Pablo, hemos intentado se&ntilde;alar, <i>siguiendo la ense&ntilde;anza social de la Iglesia<\/i>, c&oacute;mo el trabajo humano pertenece al orden econ&oacute;mico temporal, pero tambi&eacute;n ala econom&iacute;a de la salvaci&oacute;n divina. A la luz de esta doctrina hemos examinad&#x3bf; algunos de los problemas acuciantes de vuestra sociedad. <\/p>\n<p align=\"left\"> Tanto en una como en la otra dimensi&oacute;n del trabajo humano tienen aplicaci&oacute;n los deseos del Ap&oacute;stol de las Gentes: &laquo;Que el Se&ntilde;or de la paz os conceda la paz siempre y en todos los &oacute;rdenes. El Se&ntilde;or sea con todos vosotros&raquo; (<i>2 Thess.<\/i> 3, 16).<\/p>\n<p align=\"left\"> En resumen: <i>Paz<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Paz mediante el trabajo<\/i>: &laquo;Comer el propio pan trabajando en paz&raquo;. El pan debe llegar a todos. No <i>puede sobreabundar para algunos<\/i> (quiz&aacute;s sin trabajo), <i>y faltar a los dem&aacute;s<\/i> (a pesar del trabajo). <\/p>\n<p align=\"left\"> Trabajo <i>para la salvaci&oacute;n eterna<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Trabajo <i>para el desarrollo de los hombres y de los pueblos<\/i>. Para ese desarrollo que Pablo V&#x399; defini&oacute; como &laquo;el nuevo nombre de la paz&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\"> Por consiguiente: el desarrollo mediante el trabajo, y la paz como fruto del aut&eacute;ntico desarrollo; y desarrollo de todos y para todos. <\/p>\n<p align=\"left\"> He aqu&iacute; las principales ideas del Evangelio del trabajo que la Iglesia anuncia al mundo contempor&aacute;neo. <\/p>\n<p align=\"left\"> &laquo;El Se&ntilde;or sea con todos vosotros&raquo;.<\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1985 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A VENEZUELA, ECUADOR, PER&Uacute; Y TRINIDAD Y TOBAGO SANTA MISA PARA LOS TRABAJADORES DE TRUJILLO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Lunes 4 de febrero de 1985 &nbsp; Se&ntilde;or Arzobispo, Cardenales, Hermanos obispos, Autoridades, queridos hermanos y hermanas: &laquo;En nombre del Se&ntilde;or Jesucristo&#8230; trabajamos con fatiga y cansancio&raquo; (2 Thess. 3, 6-8). &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-febrero-de-1985-santa-misa-para-los-trabajadores-en-trujillo-peru\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab4 de febrero de 1985, Santa misa para los trabajadores en Trujillo, Per\u00fa\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39861","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39861","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39861"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39861\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39861"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39861"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39861"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}