{"id":39863,"date":"2016-10-05T23:14:14","date_gmt":"2016-10-06T04:14:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-febrero-de-1985-liturgia-de-la-palabra-en-cuzco-peru\/"},"modified":"2016-10-05T23:14:14","modified_gmt":"2016-10-06T04:14:14","slug":"3-de-febrero-de-1985-liturgia-de-la-palabra-en-cuzco-peru","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-febrero-de-1985-liturgia-de-la-palabra-en-cuzco-peru\/","title":{"rendered":"3 de febrero de 1985, Liturgia de la Palabra en Cuzco, Per\u00fa"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A VENEZUELA, <br \/>ECUADOR, PER&Uacute; Y TRINIDAD Y TOBAGO<\/font><\/span><font color=\"#663300\"> <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\">LITURGIA DE LA PALABRA EN CUZCO<\/font><\/b><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b>HOMIL&Iacute;A<\/b><\/font><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Domingo<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 3 de febrero de 1985<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <i> Queridos hermanos y hermanas, <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> 1 . La palabra de Dios que hemos escuchado nos conduce al campo en el que los segadores recogen las espigas. Esta palabra del Antiguo Testamento est&aacute; tomada del libro de Rut. El campo pertenece a Booz, procedente de Bel&eacute;n, la ciudad en la que siglos despu&eacute;s deb&iacute;a nacer Jesucristo. Booz es el propietario del campo, y en <i>el per&iacute;odo de la siega<\/i> va a ver a los segadores. Entre ellos encuentra a Rut la moabita. Booz pregunta sobre ella, que no le era conocida ni pertenec&iacute;a a sus trabajadores, sino que se hab&iacute;a acercado <i>voluntariamente<\/i> al campo en el momento de la siega. <\/p>\n<p align=\"left\"> Sabiendo ya qui&eacute;n era Rut, Booz acepta con gusto su presencia entre los segadores y le demuestra gran benevolencia y cordialidad. Por el mismo libro sagrado sabemos que Rut se convirti&oacute; en la esposa de Booz. <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. La Palabra de Dios le&iacute;da en esta celebraci&oacute;n ha sido elegida para que podamos entrar en lo que constituye el <i>contenido de vuestra vida de cada d&iacute;a<\/i>, mis queridos campesinos y pobladores de los Andes peruanos. <\/p>\n<p align=\"left\"> A todos vosotros y a los que no han podido venir, aun dese&aacute;ndolo, os saludo con un abrazo fraterno; a los llegados de los departamentos del Cuzco, de Puno o Apur&iacute;mac, as&iacute; como a los procedentes de otras regiones del Per&uacute; o que en ellas se dedican a las tareas agr&iacute;colas. <\/p>\n<p align=\"left\"> Con esta visita hasta las alturas andinas, el Papa desea manifestaras el amor profundo que siente por vosotros, su vivo respeto ante vuestras condiciones culturales y sociales, el aliento que querr&iacute;a daros para que vuestra vida sea cada vez m&aacute;s digna de hombres y de cristianos. <\/p>\n<p align=\"left\"> Saludo tambi&eacute;n con gran estima al arzobispo y pastor de esta sede, antigua capital del Imperio Incaico, al que dentro de poco voy a imponer el palio, s&iacute;mbolo de su dignidad de metropolitano y de su especial vinculaci&oacute;n al Sucesor de Pedro. Con &eacute;l saludo cordialmente a los obispos de las cercanas di&oacute;cesis y prelaturas, que con tanto celo y sacrificio se esfuerzan por ayudaras en vuestra vida de fe y en vuestras necesidades culturales y materiales. <\/p>\n<p align=\"left\"> No olvido tampoco a los sacerdotes, religiosos y religiosas presentes, a los que expreso mi profunda y afectuosa cercan&iacute;a en su abnegada y dura labor. S&eacute; que no pocos de ellos proceden de otras naciones y han venido a colaborar generosamente con esta Iglesia en el Per&uacute;, que sienten plenamente suya. <i>Gracias<\/i> en nombre de Cristo por vuestra valiosa entrega, a vosotros y a cuantos ofrecen su obra eclesial en otras partes de este querido pa&iacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\"> Un saludo afectuoso, lleno de particular agradecimiento, a los hermanos y hermanas campesinos que, como &laquo;animadores cristianos&raquo;, &laquo;animadores de la fe&raquo;, &laquo;catequistas&raquo;, &laquo;promotores de salud&raquo;, o a trav&eacute;s de los clubes de madres, tanto bien hacen a los dem&aacute;s. S&eacute; que vosotros, guiados por sacerdotes y religiosas, dedic&aacute;is preciosas energ&iacute;as en favor de los necesitados en el cuerpo y en el alma, y supl&iacute;s tantas veces la escasez de sacerdotes. Mi viva gratitud por vuestra tarea, es la de la Iglesia y la de todos los campesinos del Per&uacute;. <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. El pasaje b&iacute;blico antes le&iacute;do nos presenta a Rut, la extranjera, que va a espigar, porque no ten&iacute;a qu&eacute; comer; los campesinos del lugar le dejan recoger las espigas, para que se alimente ella y los suyos. El due&ntilde;o del campo, le ofrece incluso parte de su propia comida: &laquo;Qu&eacute;date junto a mis criados&raquo;. &laquo;Ac&eacute;rcate, puedes comer&raquo; (<i>Ru<\/i>. 2, 8).<\/p>\n<p align=\"left\"> Es una hermosa ense&ntilde;anza que la Sagrada Escritura da a los hombres de todos los tiempos y naciones. Lecci&oacute;n de solidaridad de unos con otros. Sentirse hermano de cuantos sufren, ayudarse mutuamente, como aquellos campesinos de Bel&eacute;n dieron de su cosecha a una pobre viuda que ven&iacute;a en busca de sustento. <\/p>\n<p align=\"left\"> He o&iacute;do hablar tanto de vuestro sentido de hospitalidad, de vuestra prontitud en socorrer a los hu&eacute;rfanos, de vuestra generosidad en compartir \u2014aun lo poco que muchas veces ten&eacute;is\u2014 con quien posee menos todav&iacute;a, de vuestra piedad con todo necesitado. Deseo alentares en estas envidiables virtudes humanas y cristianas que ya pose&eacute;is y de las que pod&eacute;is sentiros orgullosos. Sabed que cualquier adelanto en este sentido de cooperaci&oacute;n, organizado mejor y ampliado a todo vuestro trabajo agr&iacute;cola, os servir&aacute; de no peque&ntilde;o avance en vuestra condici&oacute;n social; podr&eacute;is as&iacute; ayudares a mejorar las dif&iacute;ciles situaciones de inseguridad, penuria, escasa alimentaci&oacute;n, falta de med&iacute;os para atender a vuestra salud y la de vuestros hijos, para defender vuestro derecho a la necesaria y urgente promoci&oacute;n humana. Al buscarla con todas vuestras fuerzas, no permit&aacute;is que se degrade vuestra dignidad moral y religiosa cediendo a sentimientos de odio o de violencia, sino amad siempre la paz. <\/p>\n<p align=\"left\"> La solidaridad que el libro de Rut nos presenta, es la fuerte llamada que el Papa quiere hacer a los hombres de las ciudades y a los cultivadores de la tierra, para que sean ejemplo de colaboraci&oacute;n justa entre el campo y la ciudad, en todo el Per&uacute; y en el mundo. No se puede hacer patria s&oacute;lo con la ciudad ni s&oacute;lo con el agro. Es necesario ser solidarios unos de otros, estimarse y ayudarse, sin que nadie explote a nadie, porque todos somos hermanos, hijos del mismo Padre, Dios, aunque tengamos distintos servicios en la comunidad. <\/p>\n<p align=\"left\"> Esta gigantesca fortaleza de <i>Sacsayhuam&aacute;n<\/i> ante la que nos encontramos, es s&iacute;mbolo de colaboraci&oacute;n mutua. No pudo ser edificada sin la labor conjunta de vuestros antecesores, sin la acoplada uni&oacute;n de tantas piedras. Tampoco podr&aacute; construirse una patria grande sin fraternidad y ayuda mutua, sin justicia entre el poblador del campo y el habitante de la ciudad, sin equilibrio entre el crecimiento t&eacute;cnico e industrial, sin el cuidado esmerado por los problemas agr&iacute;colas. Es un terreno que reclama la obligada atenci&oacute;n de las autoridades p&uacute;blicas, <i>con medidas adecuadas y urgentes que incluyan<\/i>, cuando sea necesario, las debidas <i>reformas en la propiedad y su explotaci&oacute;n<\/i>. Es un problema de justicia y humanidad. <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. Esa solidaridad excluye todas las formas de ego&iacute;smo, que siembran ciza&ntilde;a en la convivencia. Es lo m&aacute;s opuesto a las ideolog&iacute;as que dividen a los hombres en grupos enemigos e irreconciliables y que propugnan una lucha fan&aacute;tica hasta el exterminio del adversario. Tambi&eacute;n en vuestra amada patria sufr&iacute;s esta plaga, bajo la forma de violencia inhumana. Como sufr&iacute;s otras plagas, menos espectaculares, pero no menos da&ntilde;inas. <\/p>\n<p align=\"left\"> Una de ellas es la extremada diferencia de clases sociales. El ostentoso bienestar y derroche de unos, frente a la pobreza de muchos campesinos y habitantes de los pueblos j&oacute;venes de vuestras ciudades, que carecen del m&iacute;nimo imprescindible para llevar una vida digna. Situaci&oacute;n que deja el campo abierto a inconsideradas iniciativas, inspiradas en el resentimiento y la violencia. <\/p>\n<p align=\"left\"> Lo mismo ocurre con todas aquellas pr&aacute;cticas en las que los intereses particulares e injustos se imponen sobre el bien de la comunidad. Tal es el caso del <i>soborno<\/i> en los distintos niveles de la administraci&oacute;n p&uacute;blica o privada; el <i>fraude<\/i> para eludir la justa contribuci&oacute;n a las necesidades de la colectividad; la eventual utilizaci&oacute;n indebida de los <i>fondos p&uacute;blicos<\/i> para el enriquecimiento personal. <\/p>\n<p align=\"left\"> El ego&iacute;smo es tambi&eacute;n la causa del negocio corruptor que se ha creado en torno a los cultivos de coca. Un producto que los nativos usaban a veces de modo natural como estimulante de la actividad humana, y que al convertirse en droga se ha transformado un funesto veneno, que algunos explotan sin el menor escr&uacute;pulo. Import&aacute;ndoles bien poco la grav&iacute;sima responsabilidad moral de que los beneficios econ&oacute;micos que obtienen algunos, sean a costa de la salud f&iacute;sica y mental de muchas personas \u2014sobre todo, adolescentes y j&oacute;venes\u2014, que en tantos casos quedar&aacute;n inutilizados para una vida digna. <\/p>\n<p align=\"left\"> Frente a todas esas ra&iacute;ces de ego&iacute;smo insolidario que anidan en el coraz&oacute;n humano, la Iglesia se esfuerza en proclamar la apremiante necesidad de renovar moralmente los esp&iacute;ritus, de cambiar a los hombres desde dentro, de hacerles volver a las ra&iacute;ces m&aacute;s hondas de su humanidad. Sigue luchando tambi&eacute;n en la causa de la justicia mediante su doctrina social y la acci&oacute;n promocional de tantos hombres y mujeres. Y quiere sobre todo estar presente y ser solidaria con los m&aacute;s pobres. Como en sus or&iacute;genes surgi&oacute; con gente humilde y necesitada \u2014con los pobres de Yav&eacute;\u2014, la Iglesia quiere tambi&eacute;n hoy trabajar con amor preferencial por esta porci&oacute;n predilecta del Se&ntilde;or. Porque si no lo hiciera as&iacute;, no ser&iacute;a fiel a su Fundador, Jesucristo. Pero quiere hacerlo no por inspiraci&oacute;n pol&iacute;tica, sino desde el Evangelio; no con m&eacute;todos de lucha de clases, no con miras a aparentes liberaciones parciales que no consideran, o no suficientemente, la dimensi&oacute;n espiritual del hombre, o le conducen a nuevas y no menores esclavitudes al quitarle su libertad (Cfr. IOANNIS PAULI PP. II <i>Allocutio ad Patres Cardinales et Romance Curiae Sodales<\/i>, 10, 21 dec. 1984: <i>Insegnamenti di Giovanni Paolo II<\/i>, VII, 2 (1984) 1621 ss.). <\/p>\n<p align=\"left\"> Es necesario e imprescindible comprometerse en la causa de los pobres y de su promoci&oacute;n. Es la causa de todos: de vosotros, miembros de la Iglesia, de la jerarqu&iacute;a, de sacerdotes y familias religiosas. Una causa en la que recomiendo gran atenci&oacute;n a las oportunas directrices dadas hace poco por vuestros obispos (Cfr. S. CONGR. PRO DOCTRINA FIDEI <i>Instructio de quibusdam aspectibus &laquo;Theologiae Liberationis&raquo;<\/i>).<\/p>\n<p align=\"left\"> 5. El libro de Rut, que con su ense&ntilde;anza inspira nuestro encuentro, nos muestra la dimensi&oacute;n religiosa de aquellos trabajadores del campo. Al saludo espont&aacute;neo de Booz: &laquo;Yav&eacute; con vosotros&raquo;, responden: &laquo;Que Yav&eacute; te bendiga&raquo; (<i>Ru<\/i>. 2, 4). <\/p>\n<p align=\"left\"> En vosotros, amad&iacute;simos hijos campesinos, la fe y religiosidad cristiana que profes&aacute;is os han hecho sentir hondamente a Jesucristo en lo &iacute;ntimo de vuestro ser; y se han plasmado \u2014a trav&eacute;s de los siglos\u2014 en las manifestaciones de devoci&oacute;n que celebr&aacute;is a lo largo del a&ntilde;o. Son vuestras procesiones \u2014con las que exterioriz&aacute;is de modo comunitario y p&uacute;blico vuestra vivencia cristiana\u2014 y vuestras peregrinaciones a los grandes santuarios del Se&ntilde;or de Huanca, del Se&ntilde;or de Koylloriti, de la Virgen de Cocharcas, vuestra devoci&oacute;n profunda y sentida al Se&ntilde;or de los Temblores, vuestra piedad eucar&iacute;stica expresada en las fiestas del Corpus, vuestro sentimiento filial hac&iacute;a Mar&iacute;a, la Virgen Sant&iacute;sima Madre de Dios y nuestra, bajo m&uacute;ltiples advocaciones. <\/p>\n<p align=\"left\"> Esa religiosidad popular que ha sellado vuestra alma, como la de Am&eacute;rica Latina, marcando su identidad hist&oacute;rica. Purificad y aumentad cada vez m&aacute;s vuestro conocimiento y amor a Cristo, siguiendo las ense&ntilde;anzas de vuestros obispos y sacerdotes. Y que esa fe os ayude a lograr adem&aacute;s la \u0161abidur&iacute;a de &laquo;un humanismo cristiano&raquo;, al afirmar radicalmente la dignidad de toda persona humana como hijo de Dios, y establecer una fraternidad fundamental. As&iacute;, esa religiosidad popular encarnada en vuestra cultura, por este esencial contenido fraterno, puede y debe ser el m&aacute;s formidable resorte liberador de las estructuras injustas que oprimen a vuestros pueblos. <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. Los primeros evangelizadores sembraron generosamente la fe cristiana en el coraz&oacute;n de vuestros pueblos andinos. Fe que debe desarrollarse cada d&iacute;a, para dar frutos m&aacute;s maduros, mis queridos campesinos. <\/p>\n<p align=\"left\"> Tambi&eacute;n el alma, como la tierra buena, necesita un cuidado vigilante para dar fruto. Hay que acoger en ella la semilla de la Palabra de Dios, ense&ntilde;ada por la Iglesia: hay que regarla frecuentemente con los sacramentos que nos infunden la gracia; hay que abonarla con el esfuerzo por practicar las virtudes cristianas; hay que quitar las malas hierbas de las pasiones desviadas; y hay que compartir sus frutos por el buen ejemplo y la propagaci&oacute;n de la fe. No hay cultivo m&aacute;s importante que &eacute;ste ni que ofrezca fruto m&aacute;s seguro, un fruto que va hasta la vida eterna. <\/p>\n<p align=\"left\"> Para vivir como hermanos hemos de comportarnos primero como buenos hijos de Dios, mediante el cumplimiento fiel de los deberes religiosos. Dar culto a Dios, participando en la Santa Misa los domingos y d&iacute;as de fiesta, ser&aacute; una muestra sincera del sentido religioso de vuestra vida. Recibir con frecuencia al Se&ntilde;or realmente presente en la Eucarist&iacute;a y acoger el perd&oacute;n divino en el Sacramento de la Penitencia, os ayudar&aacute; a mantener una recta conducta cristiana. O&iacute;r la Palabra de Dios y recibir los sacramentos instituidos por Cristo son med&iacute;os indispensables para todos, hombres y mujeres, j&oacute;venes y mayores. <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. Al pasar por la hist&oacute;rica capital de los Incas, para llegar a esta impresionante fortaleza, he podido admirar fugazmente algunas de las grandezas de vuestra historia. <\/p>\n<p align=\"left\"> En esta misma explanada vuestros antepasados rindieron culto al Sol, como fuente de vida. Hoy hab&eacute;is venido aqu&iacute; para escuchar las palabras del Papa, representante de quien es el verdadero &laquo;sol de justicia y amor, Cristo nuestro Salvador&raquo;, el cual no s&oacute;lo da la vida en este mundo, sino la vida que perdura m&aacute;s all&aacute; de la muerte, la vida que nunca termina, la vida eterna. <\/p>\n<p align=\"left\"> En este lugar os manifiesto sinceramente mi profundo respeto por vuestra cultura ancestral de siglos, por vuestra piedad y religiosidad que, al recibir la luz de Jesucristo, se verti&oacute; en el arte y belleza de las bas&iacute;licas y templos de vuestras ciudades a lo largo de todos los Andes. <\/p>\n<p align=\"left\"> La Iglesia, en efecto, acoge las culturas de todos los pueblos. En ellas siempre se encuentran las huellas y semillas del Verbo de Dios. As&iacute; vuestros antepasados, al pagar el tributo a la tierra (Mama Pacha), no hac&iacute;an sino reconocer la bondad de Dios y su presencia benefactora, que les conced&iacute;a los alimentos por medio del terreno que cultivaban. O cuando resum&iacute;an los mandatos de moral en el triple precepto <i>ama sua, ama quella y ama llulla<\/i> (no seas ladr&oacute;n, no seas perezoso, no mientas) &#8211; donde se exige el respeto al pr&oacute;jimo en su dignidad y en sus propiedades (= <i>ama sua<\/i>); la obligaci&oacute;n de buscar el perfeccionamiento de s&iacute; mismo y su contribuci&oacute;n al bien de la comunidad (= <i>ama quella<\/i>); y la conformidad de su actuar y hablar con el propio coraz&oacute;n (= <i>ama llulla<\/i>) &#8211; no hac&iacute;an sino concretar la ley natural a sus temperamentos. <\/p>\n<p align=\"left\"> Conservad, pues, vuestros genuinos valores humanos, que son tambi&eacute;n cristianos. Y sin olvidar vuestras ra&iacute;ces hist&oacute;ricas, fortificadlas ala luz de Cristo, siguiendo la ense&ntilde;anza de vuestros obispos y sacerdotes. Vosotros, agentes de la pastoral, respetando la cultura de vuestras gentes y promoviendo todo lo bueno que tienen, procurad completarlo con la luz del Evangelio. Con ello no destru&iacute;s su cultura, sino que la llev&aacute;is ala perfecci&oacute;n, como Jesucristo perfeccion&oacute; la antigua ley en el serm&oacute;n del monte, en los bien conocidos p&aacute;rrafos en que repite: Se os ha dicho antes . . ., pero Yo os digo . . . Hay que presentar, pues, a los fieles toda la novedad cristiana en campo doctrinal y moral. Que esa respetuosa evangelizaci&oacute;n eleve cada vez m&aacute;s la vida humana, cristiana, familiar y social de vuestros fieles, del mundo campesino del Per&uacute;. <\/p>\n<p align=\"left\"> 8. Volvamos una vez m&aacute;s al campo de Booz, del que nos habla el texto b&iacute;blico de esta paraliturgia. <\/p>\n<p align=\"left\"> El Antiguo Testamento nos ense&ntilde;a que Rut fue la esposa de Booz y, a trav&eacute;s de su hijo Jes&eacute;, la abuela del rey David. De la estirpe de &eacute;ste ha nacido el Mes&iacute;as, Jes&uacute;s de Nazaret. <\/p>\n<p align=\"left\"> As&iacute;, pues, el campo de segadores en que trabaja Rut la moabita, <i>ha entrado en la larga genealog&iacute;a de la espera del Mes&iacute;as<\/i>, del Salvador, a cuya venida se preparaban todas las generaciones del antiguo Israel. <\/p>\n<p align=\"left\"> Apoy&aacute;ndome en esa Palabra de Dios, <i>deseo a todos vosotros<\/i>, agricultores y campesinos, <i>que el trabajo del campo<\/i> se convierta para cada uno de vosotros <i>en una participaci&oacute;n en la obra redentora de Jesucristo<\/i>, el Salvador del mundo. <\/p>\n<p align=\"left\"> Vosotros pod&eacute;is comprender mejor el mensaje de Jes&uacute;s, que hablaba con frecuencia de la hierba del campo, del lirio, de los p&aacute;jaros, del sembrador que lanza la semilla, del pastor que cuida el reba&ntilde;o, del agricultor que poda las plantas. <\/p>\n<p align=\"left\"> Tratad, por ello, de sentir la presencia de Dios en la naturaleza, en la Providencia que con la luz, la lluvia o el calor nutre y hace crecer los sembr&iacute;os. Poned en vuestros surcos o campos una mirada a Dios y una oraci&oacute;n por vosotros y por los dem&aacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\"> Unidos a Jes&uacute;s, que trabaj&oacute; como vosotros con sus manos, sentid la dignidad de vuestra condici&oacute;n de campesinos. Poned en ella el esp&iacute;ritu de servicio, precioso, de quien procura alimentos para la sociedad y colabora en los planes de Dios. As&iacute; podr&eacute;is sentiros plenamente orgullosos de vuestra contribuci&oacute;n al bien de todos. <\/p>\n<p align=\"left\"> Para concluir, con profundo respeto y estima por vosotros, dejo a cada campesino del Per&uacute; un abrazo de padre y amigo; a cada hogar vuestro, una cordial bendici&oacute;n; una plegaria por vuestras esposas y seres queridos; una caricia, para que a llev&eacute;is vosotros a cada uno de vuestros hijos. La Madre Sant&iacute;sima del Carmen, cuya imagen de Paucartambo voy a coronar can&oacute;nicamente, os acompa&ntilde;e y proteja. <\/p>\n<p align=\"left\"> Ancha cuyasqay Qosqo runakuna, anti orqokunaq Patampi Tiyaq Wawallaykuna: <\/p>\n<p align=\"left\"> Jatum kusikuywanmi, sonqoy llanllarinankama, kunam punchau qankunata imaynam kuyasqayta reqsechinaypaq llaqtqykichisman chayamuni, taytaykichis jina, michiqniyk&iacute;ch&iacute;s jina. <\/p>\n<p align=\"left\"> Dios Yayaq, Dios Churiq, Dios Esp&iacute;ritu Santoq Sutimpi. <\/p>\n<p align=\"left\"> (Amados hijos campesinos del Cuzco y de todo el Ande Peruano: Con gran ilusi&oacute;n y alegr&iacute;a llego hoy hasta vosotros para expresaros mi sincero y paternal afecto. Dios Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo est&eacute;n con vosotros).<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1985 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A VENEZUELA, ECUADOR, PER&Uacute; Y TRINIDAD Y TOBAGO LITURGIA DE LA PALABRA EN CUZCO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 3 de febrero de 1985 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas, 1 . La palabra de Dios que hemos escuchado nos conduce al campo en el que los segadores recogen las espigas. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-febrero-de-1985-liturgia-de-la-palabra-en-cuzco-peru\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab3 de febrero de 1985, Liturgia de la Palabra en Cuzco, Per\u00fa\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39863","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39863","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39863"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39863\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39863"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39863"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39863"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}