{"id":39868,"date":"2016-10-05T23:14:28","date_gmt":"2016-10-06T04:14:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-febrero-de-1985-santa-misa-en-la-plaza-de-armas-cuzco\/"},"modified":"2016-10-05T23:14:28","modified_gmt":"2016-10-06T04:14:28","slug":"1-de-febrero-de-1985-santa-misa-en-la-plaza-de-armas-cuzco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-febrero-de-1985-santa-misa-en-la-plaza-de-armas-cuzco\/","title":{"rendered":"1 de febrero de 1985, Santa misa en la Plaza de Armas, Cuzco"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A VENEZUELA, <br \/>ECUADOR, PER&Uacute; Y TRINIDAD Y TOBAGO <\/font><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA EN LA PLAZA DE ARMAS <\/b><\/font><\/span><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b>HOMIL&Iacute;A<\/b><\/font><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font color=\"#663300\"><i>Viernes 1 de febrero de<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 1985<\/font><\/i><\/span><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en m&iacute; y yo en &eacute;l, &eacute;se da mucho fruto. Vosotros sois mis amigos, si hac&eacute;is lo que yo os mando. Este es el mandamiento m&iacute;o: que os am&eacute;is los unos a los otros (Cf.. <i>Io<\/i>. 15, 1-17). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">1. El pasaje evang&eacute;lico que acabamos de proclamar en esta Plaza de Armas de una ciudad que hace 450 a&ntilde;os escuch&oacute; por primera vez las ense&ntilde;anzas del Evangelio, nos invita a una opci&oacute;n libre e irrevocable de fidelidad y amor total a Jesucristo. El es el centro vital de vuestra existencia, el origen de vuestra llamada a la santidad, el objeto de vuestros proyectos apost&oacute;licos, mis queridos sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, miembros de los diversos movimientos apost&oacute;licos, hermandades, cofrad&iacute;as, grupos de plegaria y reflexi&oacute;n b&iacute;blica, neocatecumenales, apostolado de la oraci&oacute;n y otros aqu&iacute; reunidos. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Sois las fuerzas vivas de la Iglesia en Per&uacute;. La primera de esas fuerzas es Aquel que se llam&oacute; &laquo;la vid verdadera&raquo;: Jesucristo. A todos nos dice: &laquo;Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. Permaneced en m&iacute;&#8230;, porque separados de m&iacute; no ped&eacute;is hacer nada&raquo; (<i>Ib&iacute;d.<\/i> 15, 4-5). Es una invitaci&oacute;n a nosotros que estamos injertados en El por el bautismo y luego mediante los otros sacramentos y los respectivos carismas, a buscar la intimidad de su gracia vivificante. Es la invitaci&oacute;n a vivir el carisma m&aacute;s grande, que es la caridad (Cf.. <i>1 Cor<\/i>. 13, 13). Es la invitaci&oacute;n amorosa a estar siempre unidos a El como garant&iacute;a de fecundidad personal y apost&oacute;lica. Y es a la vez un llamado a la unidad eclesial, ya que la gracia de Cristo nos llega sin cesar a trav&eacute;s de la Iglesia, Cuerpo de Cristo, signo que hace visible y realiza la comunicaci&oacute;n con El. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Esa unidad eclesial se efect&uacute;a en cada di&oacute;cesis en torno al obispo. En efecto, a los obispos \u2014bien unidos <i>cum y sub Petro<\/i>\u2014 (Cfr. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651028_christus-dominus_sp.html\"> Christus Dominus<\/a><\/i>, 2) corresponde garantizar la eclesialidad de las ense&ntilde;anzas, del culto, de la comuni&oacute;n en la caridad dentro de cada Iglesia local. Por eso vuestra tarea eclesial &#8211; sacerdotal, religiosa, laical &#8211; s&oacute;lo ser&aacute; fecunda si se realiza en uni&oacute;n estrecha con el leg&iacute;timo Pastor. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Por ello, en vuestro ser y actuar, sentid el gozo y optimismo de estar unidos a Jesucristo en su Iglesia, ese gran &aacute;rbol en que se injertan muchas ramas. Y como la rama no puede vivir separada del tronco, ni el sarmiento de la vid, un&iacute;os vitalmente a Cristo, porque cada miembro y cada Iglesia local se unen a El en la medida en que participan de la corriente vital que vivifica a todo el &aacute;rbol. Esa uni&oacute;n con el tronco se garantiza y manifiesta en la uni&oacute;n con el Pastor universal, con el Obispo de Roma y Sucesor de Pedro, que hoy os visita. Por ello, este viaje pastoral ha de significar para vosotros un reforzamiento de vuestra inserci&oacute;n en la &uacute;nica vid, Cristo, y en su Iglesia. Sin ello correr&iacute;ais la suerte del sarmiento separado de la vid, que se seca sin dar fruto (Cf.. <i>Io<\/i>. 15, 6). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">2. Queridos sacerdotes diocesanos y religiosos, que desde todas las regiones del pa&iacute;s os hab&eacute;is dado cita para estar hoy con el Papa. Cristo os repite con acento de inmensa confianza y cari&ntilde;o: &laquo;Vosotros sois mis amigos . . . porque todo lo que he o&iacute;do a m&iacute; Padre os lo he dado a conocer&raquo; (<i>Ib&iacute;d.<\/i> 15, 12 s.). &iexcl;C&oacute;mo han de alentares esas palabras en vuestra soledad en pueblos apartados, a los que dif&iacute;cilmente llega el consuelo fraterno! &iexcl;C&oacute;mo han de alentares en vuestra angustia ante &laquo;la tragedia del hombre concreto de vuestros campos y ciudades, amenazado a diario en su misma subsistencia, agobiado por la miseria, el hambre, la enfermedad, el desempleo&raquo;! (IOANNIS PAULI PP. II <i>Allocutio ad quosdam Peruviae Episcopos occasione oblata eorum visitationis &laquo;ad Limina&raquo;<\/i>, 4, die 4 oct. 1984: <i>Insegnamenti di Giovanni Paolo II<\/i>, VII, 2 (1984) 740) &iexcl;C&oacute;mo han de reconfortar vuestro coraz&oacute;n sacerdotal ante toda forma de injusticia, de abuso de los poderosos, de violencia que maltrata a los d&eacute;biles y a los peque&ntilde;os, de p&eacute;rdida (en ciertos sectores) de los valores morales! <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">S&eacute; del rechazo que sacude vuestros corazones al ver entronizada en el mundo un ans&iacute;a inmoderada y cruel de tener, de poder y de placer. Pero Cristo est&aacute; con vosotros como amigo; El conoce lo que signific&aacute;is para la Iglesia y los sacrificios de vuestra misi&oacute;n como testigos de la fe y servidores de los hermanos. Por ello el Papa os dice: Renovad vuestro optimismo. Vuestra esperanza no quedar&aacute; defraudada. &iexcl;Cristo os acompa&ntilde;a y ha vencido al mundo! <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Amigos de Jes&uacute;s, destinados a dar fruto que permanezca (Cf.. <i>Io<\/i>. 15, 16). Grande es vuestro compromiso sacerdotal. No os desanim&eacute;is en &eacute;l. No teng&aacute;is miedo de anunciar el mensaje de fe, de justicia y amor. Estad siempre unidos entre vosotros con la amistad y la ayuda mutua. Pero, sobre todo, tened una constante uni&oacute;n con Cristo en la oraci&oacute;n y en los sacramentos, &laquo;de modo que todo lo que pid&aacute;is al Padre en m&iacute; nombre os lo conceda&raquo; (<i>Ib&iacute;d.<\/i>). En este sentido recordad que la Sagrada Eucarist&iacute;a es la raz&oacute;n de ser de vuestro sacerdocio, hasta el punto de que el sacerdote nunca podr&iacute;a realizarse plenamente s&iacute; la Eucarist&iacute;a no llega a ser el centro y ra&iacute;z de su vida. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Sois los amigos de Jes&uacute;s, que le hab&eacute;is consagrado vuestra existencia. Renovad pues continua y gozosamente vuestra entrega en el celibato por el que &laquo;los presb&iacute;teros se consagran a Cristo de una forma nueva y exquisita, se unen a El m&aacute;s f&aacute;cilmente con un coraz&oacute;n indiviso, se dedican m&aacute;s libremente en El y por El al servicio de Dios y de los hombres&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_presbyterorum-ordinis_sp.html\">Presbyterorum Ordinis<\/a><\/i>, 16). Meditad cada d&iacute;a el amor infinito de Cristo, que se ha dirigido a cada uno de vosotros y os ha dicho: &iexcl;S&iacute;gueme! Esa llamada <i>tiene su fuente &uacute;ltima<\/i> en el amor con el que el Padre ama al Hijo: &laquo;como el Padre me am&oacute;, y&#x3bf; tambi&eacute;n os he amado a vosotros&raquo; (<i>Io<\/i>. 15, 9). Esa es la verdadera vocaci&oacute;n divina que deb&eacute;is cultivar <i>en su aut&eacute;ntica grandeza<\/i>. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">3. A todos, pero de modo especial al sacerdote, se dirigen las palabras del Se&ntilde;or: &laquo;os he destinado para que vay&aacute;is y deis fruto&raquo; (<i>Ib&iacute;d.<\/i> 15, 16). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">A trav&eacute;s de vuestra predicaci&oacute;n, de la administraci&oacute;n de los sacramentos, de las obras de caridad, Cristo contin&uacute;a la redenci&oacute;n. A trav&eacute;s de vosotros se muestra su misericordia que perdona en el sacramento de la penitencia. Ejerced, pues, con generosidad vuestro ministerio, que la gracia de Cristo har&aacute; fecundo. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">En la reciente Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica &laquo;Reconciliatio et Paenitentia&raquo; he se&ntilde;alado c&oacute;mo la administraci&oacute;n del sacramento del perd&oacute;n es &laquo;sin duda el m&aacute;s dif&iacute;cil y delicado, el m&aacute;s fatigoso y exigente, pero tambi&eacute;n uno de los m&aacute;s hermosos y consoladores ministerios del sacerdote&raquo; (IOANNIS PAULI PP. II <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_02121984_reconciliatio-et-paenitentia.html\">Reconciliatio et Paenitentia<\/a><\/i>, 29). Sed por ello vosotros que me escuch&aacute;is &#8211; sacerdotes, religiosos, laicos &#8211; los primeros en recibir con frecuencia este sacramento, con aut&eacute;ntica fe y devoci&oacute;n (<i>Ibid<\/i>. 31, VI); y en vuestras tareas apost&oacute;licas no olvid&eacute;is la catequesis sobre todas las realidades que se relacionan con este sacramento. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Sacerdotes amigos de Jes&uacute;s, ministros de su Redenci&oacute;n: est&aacute;is llamados a suscitar frutos de santidad y tambi&eacute;n, desde el Evangelio, frutos de justicia, de acuerdo con la ense&ntilde;anza social de la Iglesia. Por eso, como dije hace poco a vuestros obispos, &laquo;es necesario que todos&#8230; trabajen seriamente \u2014y donde lo requiera en el caso con aun mayor empe&ntilde;o\u2014 en la causa de la justicia y de la defensa del pobre&raquo; (EIUSDEM <i>Allocutio ad quosdam Peruviae Episcopos occasione oblata eorum visitationis &laquo;ad Limina&raquo;<\/i>, 4, die 4 oct. 1984: <i>Insegnamenti di Giovanni Paolo II<\/i>, VII, 2 (1984) 740). Pero recordad que la misi&oacute;n propia de la Iglesia es &laquo;revelar a Cristo al mundo, ayudar a todo hombre para que se encuentre a s&iacute; mismo en El&raquo; (IOANNIS PAULI PP. II <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0038\/_INDEX.HTM\">Redemptor Hominis<\/a><\/i>, 11). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">4. Cristo os llama tambi&eacute;n a su amistad, a la intimidad con El, mis queridos seminaristas aqu&iacute; presentes. Muchas de las cosas que he dicho para los sacerdotes tienen valor para quienes os prepar&aacute;is a serlo. Tambi&eacute;n para vosotros Jes&uacute;s es la vida, la savia, la fuerza y el ejemplo. Por eso hab&eacute;is de aprender de El, familiarizares con su persona y proyecto de salvaci&oacute;n, para hacerlo vuestro ideal de vida y la inspiraci&oacute;n de todo vuestro juvenil entusiasmo. Pensad, a este prop&oacute;sito, cuanto dije a vuestros obispos en su &uacute;ltima visita ad Limina&raquo; (Cfr. EIUSDEM <i>Allocutio ad quosdam Peruviae Episcopos occasione oblata eorum visitationis &laquo;ad Limina&raquo;<\/i>, die 24 maii 1984: <i>Insegnamenti di Giovanni Paolo II<\/i>, VII, 1 (1984) 1490 ss.). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Entre tanto os aliento a adquirir un gran sentido sobrenatural en vuestra existencia. Sed fieles a la oraci&oacute;n diaria, tratad con piedad filial a Mar&iacute;a Sant&iacute;sima y acudid con confianza ala ayuda de vuestros superiores y educadores. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Recordad que vuestra formaci&oacute;n requiere un estudio profundo, serio y sacrificado. Parte de ese sacrificio ser&aacute; la renuncia a otras dedicaciones que menguar&iacute;an tiempo y energ&iacute;as a vuestra preparaci&oacute;n espec&iacute;ficamente sacerdotal. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">&laquo;No me hab&eacute;is elegido vosotros a m&iacute;, sino que yo os he elegido a vosotros&raquo; (<i>Io<\/i>. 15, 16). El eco de esa llamada personal de Jes&uacute;s ha configurado vuestra vocaci&oacute;n, queridos religiosos y religiosas, que carg&aacute;is con alegr&iacute;a una buena parte del trabajo apost&oacute;lico en el Per&uacute;. Esa iniciativa divina en la llamada <i>es fruto del amor<\/i>: &laquo;Yo os he amado a vosotros&raquo; (<i>Ib&iacute;d.<\/i> 15, 9), &laquo;vosotros sois mis amigos&raquo; (<i>Ib&iacute;d.<\/i> 15, 14). Y la voz de Cristo se ha hecho entrega vuestra, total y definitiva, mediante los votos de pobreza, castidad y obediencia. Ha sido vuestra respuesta, alegre y generosa, eclesial y sobrenatural en sus motivaciones. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">No permit&aacute;is, pues, cualquier intento de secularizar vuestra vida religiosa, ni de embarcarla en proyectos socio-pol&iacute;ticos que le deben ser ajenos, ni de olvidar la responsabilidad de testimoniar la vigencia del proyecto &iacute;ntegramente cristiano ante la sociedad y el mundo de hoy. Sed fieles a vuestra misi&oacute;n y al carisma de vuestros fundadores, en obediencia a la Iglesia. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">&laquo;Muchas familias religiosas nacieron para la educaci&oacute;n cristiana de los ni&ntilde;os y de los j&oacute;venes, especialmente los m&aacute;s abandonados&raquo; (IOANNIS PAULI PP. II <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_16101979_catechesi-tradendae.html\"> Catechesi Tradendae<\/a><\/i>, 65). Que la preocupaci&oacute;n por el servicio en otros campos apost&oacute;licos no os aparte de esa misi&oacute;n que la Iglesia os ha confiado. S&eacute; que hac&eacute;is mucho en ese terreno; continuad entreg&aacute;ndoos con generosidad. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">&laquo;Si guard&aacute;is mis mandamientos, permanecer&eacute;is en mi amor&raquo; (<i>Io<\/i>. 15, 10). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">La fidelidad es la prueba del amor. Adem&aacute;s, los cristianos tienen derecho a exigir al consagrado una sincera adhesi&oacute;n y obediencia a los mandatos de Cristo y de su Iglesia. Por tanto, ten&eacute;is que evitar todo lo que hiciera pensar que existe en la Iglesia una doble jerarqu&iacute;a o doble magisterio. Vivid e inculcad siempre un profundo amor a la Iglesia, y una leal adhesi&oacute;n a toda su ense&ntilde;anza. Nunca se&aacute;is portadores de incertidumbres, sino de certezas de fe. Transmitid siempre la verdades que proclama el Magisterio; no ideolog&iacute;as que pasan. Para edificar la Iglesia, vivid la santidad. Ella os llevar&aacute;, s&iacute; es necesario, a la prueba suprema de amor a los dem&aacute;s, porque &laquo;nadie tiene mayor amor, que el que da su vida por sus amigos&raquo; (<i>Ib&iacute;d.<\/i> 15, 13). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">En esa l&iacute;nea quiero expresar toda m&iacute; estima y aliento a los miembros de los Institutos seculares o de las Sociedades de vida apost&oacute;lica que trabajan afanosamente y dan testimonio de Cristo, con su presencia espec&iacute;fica, en todos los campos de la vida de la Iglesia. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">6. A vosotros, laicos de los diversos movimientos eclesiales, os invito a acoger tambi&eacute;n la voz de Cristo en este encuentro: &laquo;La glor&iacute;a de mi Padre est&aacute; en que deis mucho fruto y se&aacute;is mis disc&iacute;pulos&raquo; (<i>Io<\/i>. 15, 8). Meditad bien esas palabras, amados di&aacute;conos permanentes. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Cristo sigue esperando muchos frutos de vuestra actividad, catequistas laicos, que con entrega tan digna de agradecimiento ejerc&eacute;is una preciosa misi&oacute;n de apostolado seglar. Continuad con entusiasmo vuestra tarea, formaos cada vez mejor seg&uacute;n las indicaciones de vuestros Pastores y vivid ejemplarmente la Palabra que ense&ntilde;&aacute;is. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Alrededor de los misterios de la Vida, Pasi&oacute;n y Muerte del Redentor, de su Madre Sant&iacute;sima y de los Santos, gira la vida de las hermandades y cofrad&iacute;as. &iquest;C&oacute;mo olvidar a la Hermandad de Cargadores del Se&ntilde;or de los Milagros o esas otras diversas cofrad&iacute;as en las que tantos otros recuerdan a sus Santos Patronos? Cristo espera como fruto de esas devociones que sean para todos una continua llamada a la conversi&oacute;n, a un cumplimiento fiel de los mandamientos de Dios, a una vida familiar cada vez m&aacute;s cristiana, a una frecuencia en la recepci&oacute;n de los sacramentos de la Penitencia y Eucarist&iacute;a y a una asistencia fiel y constante a la Santa Misa dominical. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">La Iglesia de Cristo, para asegurar su fecundidad, es siempre una Iglesia orante. Tambi&eacute;n entre los seglares. Hoy existe una poderosa corriente de oraci&oacute;n dentro de la Iglesia. En este terreno es necesario un cuidadoso discernimiento de los esp&iacute;ritus bajo la autoridad de la Iglesia. Siendo, adem&aacute;s, esta corriente de oraci&oacute;n un movimiento que afecta a tantas confesiones cristianas, deb&eacute;is cuidar mucho la identidad genuina de vuestra fe. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Finalmente, por la estrecha vinculaci&oacute;n que tiene con el Papa y por la profunda raigambre en vuestro pueblo, quiero alentar a producir nuevos frutos eclesiales a los miembros del Apostolado de la Oraci&oacute;n, que unen sus plegarias a las m&iacute;as como Pastor de la Iglesia universal. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Son muchos los campos en los que Cristo y la Iglesia esperan una renovada floraci&oacute;n de fecundidad, tanto de cada laico como de los movimientos apost&oacute;licos comprometidos en hacer presentes los valores del Evangelio en el mundo. Se&ntilde;alo a vuestra atenci&oacute;n los de la familia, de la educaci&oacute;n, las comunicaciones sociales, la actividad pol&iacute;tica, la defensa de la dignidad del hombre y de sus derechos inalienables, la protecci&oacute;n de los m&aacute;s d&eacute;biles y necesitados, la moralizaci&oacute;n de la vida p&uacute;blica, la promoci&oacute;n de la justicia y la paz (Cf.. <i>Puebla<\/i>, 790-792). En todo ello es sumamente importante que el Pueblo de Dios se sienta siempre unido a Cristo y no pierda su identidad, ni subordine los contenidos del Evangelio a categor&iacute;as pol&iacute;ticas o sociol&oacute;gicas. Es responsabilidad de todos, principalmente de los Pastores, velar para que la Iglesia no pierda su rostro aut&eacute;ntico. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">7. Queridos hermanos y hermanas: Frente a los momentos dif&iacute;ciles que viv&iacute;s en vuestra vida comunitaria; frente a las crisis de vuestra sociedad, es necesario proceder a un rejuvenecimiento de los esp&iacute;ritus con la fuerza del amor que viene de Cristo. Un amor total y abnegado al hombre por El, porque &laquo;nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos&raquo; (<i>Io<\/i>. 15, 13). Ese amor nos hace posible vivir la vida con la mayor dignidad, y ponerla a disposici&oacute;n de los otros, para ayudarles a dignificarse m&aacute;s; &eacute;l nos hace capaces de afrontar sin temor el futuro, empe&ntilde;ados en construir un hombre y un mundo nuevos, m&aacute;s justos y humanos, abiertos a Dios y no encerrados en falaces soluciones materialistas. Porque &laquo;Un humanismo cerrado, impenetrable a los valores del esp&iacute;ritu y a Dios, que es fuente de ellos, podr&iacute;a aparentemente triunfar. Ciertamente el hombre puede organizar la tierra sin Dios pero, al fin y al cabo, sin Dios no puede menos de organizarla contra el hombre&raquo; (PAULI VI <i> <a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_26031967_populorum.html\"> Populorum Progressio<\/a><\/i>, 42). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Os invito, pues, a todos vosotros, fuerzas vivas de la Iglesia en Per&uacute;, a renovar vuestra entrega a Cristo, y por El a trabajar sin desmayo en la elevaci&oacute;n del hombre y en su liberaci&oacute;n del pecado y de la injusticia. Seguid en ello las v&aacute;lidas orientaciones marcadas por vuestros obispos en su reciente documento sobre la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Recordad siempre que Cristo es el Hombre nuevo: s&oacute;lo a imitaci&oacute;n suya pueden surgir los hombres nuevos. El es la piedra fundamental para construir un mundo nuevo. Solamente en El encontraremos la verdad total sobre el hombre, que le har&aacute; libre interna y externamente en una comunidad libre. S&oacute;lo El es la vid, cuyos sarmientos vivos y fecundos hemos de ser nosotros. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Injertados en El, alimentados por su savia, guiados por la Madre de la esperanza, dad al hombre de h&#x3bf;y, sacerdotes, almas consagradas, laicos cristianos, un testimonio fecundo del amor del Padre. Cont&aacute;is en ello con m&iacute; aliento y m&iacute; cordial Bendici&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1985 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A VENEZUELA, ECUADOR, PER&Uacute; Y TRINIDAD Y TOBAGO SANTA MISA EN LA PLAZA DE ARMAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Viernes 1 de febrero de 1985 &nbsp; Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. 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Vosotros sois mis amigos, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-febrero-de-1985-santa-misa-en-la-plaza-de-armas-cuzco\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab1 de febrero de 1985, Santa misa en la Plaza de Armas, Cuzco\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39868","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39868","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39868"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39868\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39868"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39868"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39868"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}