{"id":39872,"date":"2016-10-05T23:14:34","date_gmt":"2016-10-06T04:14:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/30-de-enero-de-1985-encuentro-con-los-jovenes-en-el-estadio-atahualpa-de-quito\/"},"modified":"2016-10-05T23:14:34","modified_gmt":"2016-10-06T04:14:34","slug":"30-de-enero-de-1985-encuentro-con-los-jovenes-en-el-estadio-atahualpa-de-quito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/30-de-enero-de-1985-encuentro-con-los-jovenes-en-el-estadio-atahualpa-de-quito\/","title":{"rendered":"30 de enero de 1985, Encuentro con los j\u00f3venes en el estadio \u00abAtahualpa\u00bb de Quito"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A VENEZUELA, <br \/>ECUADOR, PER&Uacute; Y TRINIDAD Y TOBAGO&nbsp; <\/font><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <font color=\"#663300\"><b>ENCUENTRO<\/b><\/font><b><font color=\"#663300\"> CON LOS J&Oacute;VENES EN EL ESTADIO OL&Iacute;MPICO &laquo;ATAHUALPA&raquo;<\/font><\/b><\/span><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b>HOMIL&Iacute;A<\/b><\/font><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font color=\"#663300\"><i>Quito, mi&eacute;rcoles<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 30 de enero de 1985<\/font><\/i><\/span><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\"> <i>Queridos j&oacute;venes: <\/i> <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">1. No puedo ocultar m&iacute; alegr&iacute;a al encontrarme con vosotros en este estadio ol&iacute;mpico Atahualpa. Os saludo afectuosamente y agradezco la calurosa acogida que brind&aacute;is a quien viene a vosotros como amigo y como Sucesor de San Pedro. El entusiasmo y el intenso vibrar de vuestras voces juveniles despiertan en m&iacute; esp&iacute;ritu sentimientos de esperanza. Con vosotros la Iglesia, el Ecuador y el mundo sienten renovar sus energ&iacute;as. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Los majestuosos Andes, cuyos picos nevados nos invitan a glorificar al Creador, nos ofrecen un marco natural incomparable para esta celebraci&oacute;n. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">2. Acabamos de escuchar la Palabra de Dios. En el pasaje del Evangelio apenas le&iacute;do, un joven hace a Jes&uacute;s la gran pregunta del ser humano: &laquo;Maestro bueno, &iquest;qu&eacute; he de hacer para tener en herencia la vida eterna?&raquo; (<i>Luc<\/i>. 18, 18). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Es el gran interrogante de cualquier edad, pero en modo particular el de quien se abre a la vida: el vuestro, queridos j&oacute;venes: &iquest;C&oacute;mo alcanzar la felicidad? La respuesta de Jes&uacute;s no deja lugar a dudas: &laquo;&iquest;Por qu&eacute; me llamas bueno? Nadie es bueno sino s&oacute;lo Dios. Ya conoces los mandamientos. No cometas adulterio, no mates, no robes, no levantes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre&raquo; (<i>Luc<\/i>. 18, 19 s.). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">De una manera esquem&aacute;tica, Jes&uacute;s ha contestado: El camino hac&iacute;a la vida eterna es <i>el de los mandamientos<\/i>. El del amor prioritario a Dios, el &uacute;nico bueno en plenitud. El del respeto de las exigencias fundamentales de la moral humana y cristiana. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">La respuesta del Maestro est&aacute; llena de amor hacia el joven que le dice: &laquo;Todo eso lo he guardado desde m&iacute; juventud&raquo; (<i>Ibid<\/i>. 18, 21). Ante ello, nota el Evangelista Marcos, &laquo;Jes&uacute;s, fijando en &eacute;l su mirada le am&oacute;&raquo; (<i>Marc<\/i>. 10, 21). Era una mirada que llamaba a la intimidad del joven con Cristo; que ped&iacute;a dar sentido a sus ans&iacute;as e inquietudes; que esperaba una correspondencia generosa. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Sin embargo, cuando la voz amiga de Jes&uacute;s se hace exigencia: &laquo;A&uacute;n te falta una cosa. Todo cuanto tienes, v&eacute;ndelo y rep&aacute;rtelo entre los pobres; luego ven y s&iacute;gueme&raquo; (<i>Luc<\/i>. 18, 22), el joven no responde al amor; y se va triste, porque era muy rico (Cf.. <i>ibid<\/i>. 18, 23). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">&iexcl;C&oacute;mo nos impresiona a vosotros y a m&iacute;, esa opci&oacute;n del joven por la riqueza y no por Cristo! Esa opci&oacute;n con la que se encierra en su ego&iacute;smo, en vez de abrir su esp&iacute;ritu y sus bienes a los dem&aacute;s. Es el drama de tantas personas hoy, que en vez de sentirse &laquo;movilizados por la gran tarea de promoci&oacute;n de una mayor justicia: la construcci&oacute;n de una sociedad cada vez m&aacute;s justa y consiguientemente, m&aacute;s humana (IOANNIS PAULI PP. II <i>Allocutio in loco vulgo &laquo;Favela dos Alagados&raquo; in urbe &laquo;Salvador da Bah&iacute;a&raquo; habita<\/i>, 1, die 7 jul. 1980: <i>Insegnamenti di Giovanni Paolo II<\/i>, III, 2 (1980) 167) se ciegan espiritualmente con su riqueza y se excluyen del reino de Dios (Cfr. &#x395;IUSDEM <i>Allocutio in loco vulgo &laquo;Favela Vidigal&raquo; in urbe &laquo;Rio de Janeiro&raquo; habita<\/i>, 3. 4, die 2 jul. 1980: <i> Insegnamenti di Giovanni Paolo II<\/i>, III, 2 (1980) 25 ss. ). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">La subordinaci&oacute;n de la riqueza a la causa del reino, est&aacute; en la base del mensaje de Cristo de las bienaventuranzas. Est&aacute; tambi&eacute;n en la base de la opci&oacute;n preferencial en favor de los pobres hecha por la Iglesia. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">&iquest;Qu&eacute; os dice a vosotros? &iquest;Qu&eacute; significa para vosotros, j&oacute;venes ecuatorianos, esa opci&oacute;n? &iquest;Quer&eacute;is tambi&eacute;n alejaros tristes de Cristo, para quedaros en un ego&iacute;smo est&eacute;ril de riqueza o de coraz&oacute;n insensible? &iquest;O quer&eacute;is amar al hombre hermano, entreg&aacute;ndole &#8211; aunque os cueste sacrificio &#8211; vuestra solidaridad, trabajo y ayuda, para que sea m&aacute;s hombre, m&aacute;s libre, m&aacute;s abierto a Dios, m&aacute;s culto y fraterno? Cristo espera de vosotros esa prueba de amor al hombre, porque El lo quiere cada vez m&aacute;s digno en su dimensi&oacute;n humana y espiritual, en su sed de justicia y de gracia redentora, en su ansia de liberaci&oacute;n del pecado y de las opresiones que amenazan su dignidad. Vuestra opci&oacute;n por Cristo, incluir&aacute; vuestra opci&oacute;n por la elevaci&oacute;n del hombre, imagen de Dios. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">3. La &#x3bf;pci&#x3cc;n por Cristo y por el hombre, visto a la luz de El, ha tenido valientes y esforzados seguidores entre la juventud ecuatoriana. En las bre&ntilde;as del cercano y majestuoso Pichincha, un joven h&eacute;roe, Abd&oacute;n Calder&oacute;n, entreg&oacute; su vida y conquist&oacute; para su pueblo el gran don de la libertad. En estos mismos lares, Mariana de Jes&uacute;s, una joven santa, ofreci&oacute; ejemplarmente su vida en plena juventud. El Santo Hermano Miguel, recientemente elevado a la gloria de los altares, entreg&oacute; sin reservas su vida desde muy joven, para llevar a los ni&ntilde;os a Cristo. Mercedes de Jes&uacute;s Molina, a quien proclamar&eacute; Beata de la Iglesia, se dedic&oacute; tambi&eacute;n a las j&oacute;venes pobres y abandonadas. Y as&iacute; millares y millares de j&oacute;venes, en el Ecuador y en el mundo, no dudaron en entregar su vida, permaneciendo muchas veces en el silencio y el anonimato, por amor a Cristo. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">El Papa quisiera encontrar en vosotros, j&oacute;venes ecuatorianos, nuevas almas nobles y generosas de las que hoy nos habla San Juan en su primera Carta, cuando dice: &laquo;J&oacute;venes, os he escrito porque sois fuertes y la Palabra de Dios permanece en vosotros y hab&eacute;is vencido al maligno&raquo; (<i>Io<\/i>. 2, 14). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">S&eacute; que para preparares a la llegada del Papa, algunos de vosotros hab&eacute;is tenido el I Encuentro nacional de pastoral juvenil. El tema escogido es muy elocuente y de gran alcance: &laquo;Cristo en el joven para una nueva sociedad&raquo;. Voy a referirme brevemente a los puntos de vuestro estudio. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">4. No ha escapado a vuestra reflexi&oacute;n el an&aacute;lisis de la realidad de vuestro pa&iacute;s y el puesto que debe desempe&ntilde;ar la juventud en la sociedad ecuatoriana. Un joven no puede ni debe cerrar los ojos a la problem&aacute;tica del mundo que lo rodea. Cristo le ense&ntilde;a a mirar al mundo <i>con visi&oacute;n cr&iacute;tica<\/i>, para actuar de manera consecuente. No para amar o quedarse en las cosas terrenas, en las cosas del mundo (Cfr. <i>1 Io.<\/i> 2, 15); sino para elevarse por encima de ellas, porque &laquo;quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre&raquo; (<i>Ibid<\/i>. 2, 17). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">A este respecto recordamos las palabras del &laquo;Documento de Puebla&raquo;, cuando al se&ntilde;alar los rostros concretos en los que debemos reconocer los rasgos de Cristo que sufre, se&ntilde;ala los de ciertos &laquo;j&oacute;venes desorientados por no encontrar su lugar en la sociedad; frustrados, sobre todo en zonas rurales y urbanas marginales, por falta de oportunidades de capacitaci&oacute;n y ocupaci&oacute;n&raquo; (<i>Puebla<\/i>, 33). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Durante vuestro encuentro, y en otras jornadas de reflexi&oacute;n, hab&eacute;is visto que la juventud ecuatoriana no puede convertirse en v&iacute;ctima de la droga, del alcoholismo, del sexo, de la violencia, del alejamiento sistem&aacute;tico de Dios, de un sistema educativo que oficialmente no tiene en cuenta la religi&oacute;n. Hab&eacute;is constatado tambi&eacute;n que el joven de hoy vive en un mundo conflictivo y lleno de problemas, como el poder, la competencia, el consumismo. Por eso quer&eacute;is permanecer justamente cr&iacute;ticos ante la carrera armamentista, el racismo, los atropellos de los derechos humanos y de la dignidad del hombre. Por eso sent&iacute;s como en carne propia los graves problemas de vuestros hermanos marginados, especialmente los ind&iacute;genas y montubios. Y sufr&iacute;s, junto a vuestros padres, hermanos y compa&ntilde;eros, los efectos de una precaria situaci&oacute;n econ&oacute;mica. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Ah&iacute; ten&eacute;is que demostrar el verdadero amor al mundo; vuestro amor, j&oacute;venes, que quer&eacute;is vencer al maligno (Cfr. <i>1 Io. <\/i>2, 14). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">5. Ante tantos y tan graves problemas, alguno podr&iacute;a sentirse tentado por la f&aacute;cil soluci&oacute;n de la huida, el indiferentismo o el desaliento. Pero el joven cristiano no cae, no puede caer en la desesperanza. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">El Ap&oacute;stol San Juan os repite: &laquo;J&oacute;venes, os he escrito porque sois fuertes y la Palabra de Dios permanece en vosotros&raquo; (<i>Ibid<\/i>.). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Sabed que en vuestra lucha contra el mal y el desaliento no est&aacute;is solos. En medio de vosotros est&aacute; Cristo y Cristo resucitado. El mismo que se convirti&oacute; en el ejemplo definitivo de todo joven al crecer en su hogar de Nazaret &laquo;en edad, en gracia y en sabidur&iacute;a delante de Dios y de los hombres&raquo; (<i>Luc<\/i>. 2, 52). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Por esta raz&oacute;n me consuela comprobar que vosotros est&aacute;is decididos a no seguir caminos torcidos de ideolog&iacute;as y sistemas contrarios a la fe en Cristo. En vuestras pautas de reflexi&oacute;n es visible ese entusiasmo propio de la juventud, para conocer mejor al Se&ntilde;or, para descubrirlo en las frescas p&aacute;ginas del Evangelio, para seguirle con generosidad, hasta llegar a una entrega total por el reino.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">S&iacute;, hasta una entrega total a El. Vosotros, en efecto, sab&eacute;is bien que la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas de que nos habla San Juan (Cfr. <i>1 Io.<\/i> 2, 16), &laquo;no viene del Padre&raquo; (<i>Ibid<\/i>.), no pueden llenar vuestra sed de amor &laquo;genuino&raquo;. <i>Cristo os ense&ntilde;a el verdadero amor<\/i>, abri&eacute;ndoos la dimensi&oacute;n de la eternidad. El os muestra el <i>misterio de la vocaci&oacute;n cristiana<\/i>. Esa que se abre incluso a la entrega total a El en el sacerdocio o en la vida consagrada a Dios y a los hermanos. &iquest;Por qu&eacute; no t&uacute;, joven ecuatoriano? <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Y si tu llamada es a la vida familiar, al matrimonio, no dejes de aprender de Cristo el amor que no se queda en insatisfactorios suced&aacute;neos del amor: el placer, el sexo, el poder, la riqueza. Aprende de Cristo el amor superior, el amor sacrificado que sabe dar, el amor hermoso. El que nos muestra Mar&iacute;a, la Madre del Amor Hermoso, la &laquo;Mater Pulchrae Dilections&raquo;. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Si sab&eacute;is acoger ese amor en vuestra vida, habr&eacute;is acogido de verdad la palabra de San Juan: &laquo;Os he escrito, j&oacute;venes, porque sois fuertes y la Palabra de Dios permanece en vosotros&raquo; (<i>1 Io.<\/i> 2, 14). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">6. De entre los temas de vuestro &laquo;Encuentro nacional de pastoral juvenil&raquo;, quiero subrayar el de &laquo;El joven en la Iglesia de hoy&raquo;. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Siguiendo las ense&ntilde;anzas del Concilio Vaticano II, hab&eacute;is visto que la Iglesia somos todos los bautizados, que la Iglesia conf&iacute;a en los j&oacute;venes, los cuales son para ella esperanza de futuro fecundo y promesa de renovaci&oacute;n. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">S&iacute;, como proclam&oacute; el Concilio Vaticano II, os repito con gozo, j&oacute;venes, que el Papa y la Iglesia os miran con confianza y con amor: la Iglesia &laquo;posee lo que hace la fuerza y el encanto de la juventud: la facultad de alegrarse por lo que comienza, de darse sin recompensa, de renovarse y de partir hacia nuevas conquistas. Mirad y ver&eacute;is en ella el rostro de Cristo, el verdadero h&eacute;roe, humilde y sabio, el profeta de la verdad y del amor, el compa&ntilde;ero y amigo de los j&oacute;venes&raquo; (PATRES CONCILIARES <i>Nuntii quibusdam Hominum ordinibus dati: &laquo;Ad iuvenes&raquo;<\/i>, 6, die 8 dec. 1965). <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">7. Al pensar una vez m&aacute;s en el llamado de Cristo al joven del Evangelio: &laquo;Ven y s&iacute;gueme&raquo; (<i>Luc<\/i>. 18, 22), vienen a m&iacute; mente las palabras de m&iacute; predecesor Juan XXIII: &laquo;La vida es la realizaci&oacute;n de un sue&ntilde;o de juventud. Que cada uno de los j&oacute;venes tenga su sue&ntilde;o para c&#x3bf;&#x3b7;vertirlo en maravillosa realidad&raquo;. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">A la luz de esas palabras, os pregunto: &iexcl;J&oacute;venes ecuatorianos! <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014<span lang=\"es\">&iquest;Quer&eacute;is comprometeros delante del Papa a ser miembros vivos de la Iglesia de Cristo? <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014<span lang=\"es\"> &iquest;Os compromet&eacute;is a entregar incluso vuestra vida por el bien de los dem&aacute;s, en especial por los m&aacute;s pobres? <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014<span lang=\"es\"> &iquest;Quer&eacute;is luchar contra el pecado, llevando siempre el amor de Cristo en vuestro coraz&oacute;n? <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014<span lang=\"es\"> &iquest;Quer&eacute;is emplear vuestro vigor juvenil en construir una nueva sociedad seg&uacute;n la voluntad de Dios? <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014<span lang=\"es\"> &iquest;Quer&eacute;is renunciar a la violencia, construyendo fraternidad y no odio? <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014<span lang=\"es\"> &iquest;Quer&eacute;is ser sembradores permanentes de justicia, de verdad, de amor y de paz? <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014<span lang=\"es\"> &iquest;Quer&eacute;is llevar a Cristo a los dem&aacute;s j&oacute;venes? <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">&#8211; &iquest;Quer&eacute;is ser fieles a Cristo, aunque otros no lo sean? <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Hab&eacute;is contestado que s&iacute;. Si sois fieles a ese programa, con el Ap&oacute;stol San Juan os repito: &laquo;Vosotros hab&eacute;is vencido al maligno&raquo; (<i>1 Io<\/i>. 2, 14). Por eso al daros su bendici&oacute;n, el Papa os dice con inmenso afecto: &iexcl;J&oacute;venes ecuatorianos!, de la mano con Cristo y acompa&ntilde;ados por Mar&iacute;a, &iexcl;marchad siempre adelante!<\/span><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1985 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A VENEZUELA, ECUADOR, PER&Uacute; Y TRINIDAD Y TOBAGO&nbsp; ENCUENTRO CON LOS J&Oacute;VENES EN EL ESTADIO OL&Iacute;MPICO &laquo;ATAHUALPA&raquo; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Quito, mi&eacute;rcoles 30 de enero de 1985 &nbsp; Queridos j&oacute;venes: 1. No puedo ocultar m&iacute; alegr&iacute;a al encontrarme con vosotros en este estadio ol&iacute;mpico Atahualpa. 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