{"id":39874,"date":"2016-10-05T23:14:37","date_gmt":"2016-10-06T04:14:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-enero-de-1985-santa-misa-en-merida\/"},"modified":"2016-10-05T23:14:37","modified_gmt":"2016-10-06T04:14:37","slug":"8-de-enero-de-1985-santa-misa-en-merida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-enero-de-1985-santa-misa-en-merida\/","title":{"rendered":"8 de enero de 1985, Santa misa en M\u00e9rida"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A VENEZUELA, <br \/>ECUADOR, PER&Uacute; Y TRINIDAD Y TOBAGO <\/font><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <b><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN M&Eacute;RIDA<\/font><\/b><\/span><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b>HOMIL&Iacute;A<\/b><\/font><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font color=\"#663300\"><i>Lunes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 28 de enero de 1985<\/font><\/i><\/span><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <span lang=\"es\"> <i>&laquo;Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo&raquo;. <\/i> <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">1. <i>Amad&iacute;simos hermanos y hermanas<\/i>: <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Doy gracias a la Divina Providencia que me permite visitar estas queridas tierras de los Andes venezolanos. Este encuentro tiene lugar en el marco de la hist&oacute;rica ciudad de M&eacute;rida, la de las &laquo;cinco &aacute;guilas blancas&raquo;, que desde hace dos siglos es la capital espiritual de la regi&oacute;n andina. Me es grato rendir homenaje a las nobles tradiciones cristianas de esta comarca, y reconocer los grandes m&eacute;ritos que el clero y los fieles de esta arquidi&oacute;cesis han adquirido en la difusi&oacute;n de la fe. En efecto, s&eacute; que esta Iglesia es fuente de numerosas vocaciones sacerdotales y religiosas, que hoy trabajan incluso en otras partes de Venezuela. De estas comunidades andinas puede decirse con raz&oacute;n que constituyen en cierto modo la &laquo;reserva espiritual&raquo; de la naci&oacute;n. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Se est&aacute;n cumpliendo doscientos a&ntilde;os de la llegada aqu&iacute; del primer obispo, fray Juan Ramos de L&#x3bf;ra, fundador del seminario del que nace la universidad de los Andes. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Glor&iacute;a de esta Iglesia emeritense fue tambi&eacute;n el obispo Rafael Lasso de la Vega que logr&oacute; la restauraci&oacute;n de la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica tras los avatares de la guerra de la independencia. El dio tambi&eacute;n los primeros pasos para el establecimiento de relaciones entre las nuevas Rep&uacute;blicas y la Santa Sede. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Saludo con fraterno afecto al se&ntilde;or arzobispo de esta sede, al obispo auxiliar, as&iacute; como a los otros obispos presentes; saludo a las autoridades, al clero, a los religiosos y religiosas, a los seminaristas y a los laicos comprometidos. Y va tambi&eacute;n mi saludo a los j&oacute;venes aqu&iacute; congregados, a los campesinos, a los educadores de la regi&oacute;n andina, as&iacute; como a las autoridades y profesores de la universidad de los Andes, en el bicentenario de su fundaci&oacute;n. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">2. Como Obispo de Roma y Sucesor de <i>San Pedro<\/i> siento en m&iacute; un gozo profund&iacute;simo <i>al poder expresar en este momento, ante vosotros, la fe del Ap&oacute;stol<\/i>, al referirme a la Carta que &eacute;l escribi&oacute; a la primera comunidad de los testigos de Cristo y que hace poco ha sido proclamada, en una parte significativa, en nuestra asamblea lit&uacute;rgica. En efecto, fue Pedro el que en un momento decisivo supo decir a Cristo: &laquo;&iquest;Se&ntilde;or, a qui&eacute;n ir&iacute;amos? T&uacute; tienes palabras de vida eterna, y nosotros hemos cre&iacute;do y sabemos que t&uacute; eres el Santo de Dios&raquo; (<i>Io<\/i>. 6, 68-69). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Que la fe de Pedro hable a la comunidad que se ha reunido aqu&iacute; para dar, despu&eacute;s de veinte siglos, el testimonio de haber perseverado con Cristo, el Santo de Dios. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">&laquo;Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo&raquo; (<i>1Petr.<\/i> 1, 3) Con estas palabras del ap&oacute;stol Pedro saludo a todos en la unidad de la fe de la Iglesia. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">3. La Iglesia en Am&eacute;rica Latina, la Iglesia en Venezuela, se remonta con el pensamiento, en el curso de la actual novena de a&ntilde;os, <i>a los comienzos mismos de la fe<\/i> en todo el continente. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Este comienzo &#8211; hace medio milenio &#8211; tiene su ra&iacute;z en el acontecimiento recordado por el Evangelio de h&#x3bf;y. Los once ap&oacute;stoles (despu&eacute;s de la apostas&iacute;a de Judas Iscariote eran once) se fueron &laquo;a Galilea, al monte&raquo; <i>al encuentro con Cristo Resucitado<\/i>. Fue el &uacute;ltimo encuentro antes de que Jes&uacute;s subiera de la tierra al Padre. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Precisamente entonces Cristo Se&ntilde;or les transmiti&oacute; <i>la plenitud de la verdad sobre Dios<\/i>, que es Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo, y defini&oacute; la misi&oacute;n de la Iglesia que ellos, Ap&oacute;stoles, deb&iacute;an implantar como vi&ntilde;a del Se&ntilde;or en toda la tierra. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Jes&uacute;s habl&eacute; con estas palabras: &laquo;Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y <i>haced disc&iacute;pulos de todos los pueblos<\/i>, bautiz&aacute;ndolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo; y ense&ntilde;&aacute;ndoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que <i>yo estoy con vosotros <\/i>todos los d&iacute;as, hasta el fin del mundo&raquo; (<i>Matth<\/i>. 28, 18-20). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">4. La fe que, a trav&eacute;s de los siglos y de las generaciones, se ha propagado entre los hombres de diversas lenguas, naciones y razas, tiene <i>su comienzo en la ense&ntilde;anza apost&oacute;lica<\/i>. &laquo;Y, &iquest;c&oacute;mo creer&aacute;n sin haber o&iacute;do de El&raquo;, pregunta San Pablo (<i>Rom<\/i>. 10, 14). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Tambi&eacute;n <i>vuestra fe, cristianos<\/i> de Venezuela, <i>encuentra all&iacute; su primer comienzo<\/i>. Con la misma misi&oacute;n que los Ap&oacute;stoles recibieron de Cristo en &laquo;Galilea, sobre el monte&raquo;, vinieron hasta vosotros hace cinco siglos, <i>sus sucesores<\/i>, anunciando la Buena Nueva. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">De ellos <i>escucharon vuestros antepasados la Palabra del Dios vivo<\/i>, aqu&iacute;, en esta tierra. De la Palabra y de la gracia del Esp&iacute;ritu Santo nac&iacute;a en sus corazones <i>la fe<\/i>. <i>Nac&iacute;a y crec&iacute;a<\/i>. As&iacute; fue de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. As&iacute; es tambi&eacute;n en nuestros d&iacute;as. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">5. <i>El Salmo de la liturgia de hoy<\/i> abre ante nuestros ojos un maravilloso escenario. &laquo;El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos&raquo; (<i>Ps<\/i>. 18 (19), 2). Es como un magn&iacute;fico e incesante &laquo;<i>himno c&oacute;smico<\/i>&raquo; que, ante el hombre y la mente humana, revela la verdad sobre el <i> Creador invisible<\/i>. &laquo;El d&iacute;a al d&iacute;a le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo murmura&raquo; (<i>Ibid<\/i>. 3). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Este &laquo;himno c&oacute;smico&raquo; sobre Dios, el testimonio de la creaci&oacute;n, fue ciertamente comprensible para vuestros antepasados en esta tierra, aun <i>antes<\/i> de que vinieran aqu&iacute; los testigos del Evangelio de Cristo. Y <i>tambi&eacute;n despu&eacute;s<\/i> de su llegada, aquel testimonio de lo creado no cesa de hablar al hombre, encontrando en el Evangelio una ratificaci&oacute;n y a la vez una nueva manifestaci&oacute;n. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\"> <i>En efecto, el Salmo proclama: <\/i> <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">&laquo;Sin que hablen, sin que pronuncien, \/ sin que resuene su voz, \/ a toda la tierra alcanza su preg&oacute;n \/ y hasta los l&iacute;mites del orbe su lenguaje&raquo; (<i>Ps<\/i>. 18 (19), 4-5). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">6. En el contexto de este himno c&oacute;smico de lo creado sobre el Creador invisible, el Salmista da un lugar particular al sol: <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">&laquo;El sale como el esposo de su alcoba, \/ contento como un h&eacute;roe, a recorrer su camino. \/ Asoma por un extremo del cielo, \/ y su &oacute;rbita llega al otro extremo; \/ nada se libra de su calor&raquo; (<i>Ibid<\/i>. 6-7).<\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">En el trasfondo del testimonio de lo creado <i>aparece el Sol de justicia<\/i>, el Esposo de la Iglesia y de cada alma inmortal, el Redentor del mundo y del hombre en este mundo: <i>Jesucristo<\/i>. Nada escapa al calor de su amor. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Los Ap&oacute;stoles que recibieron de su Maestro la misi&oacute;n de transmitir la fe con la palabra y con el sacramento, fueron <i>los primeros que experimentaron el calor de este amor<\/i> en la intimidad con Jes&uacute;s de Nazaret, y sobre todo en la experiencia de su cruz y de su resurrecci&oacute;n. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Por ello San Pedro escribe en su primera Carta que Dios &laquo;en su gran misericordia, <i>por le resurrecci&oacute;n de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva<\/i>, para una herencia incorruptible, pura, imperecedera, que os est&aacute; reservada en el cielo&raquo; (<i>1Petr.<\/i> 1, 3-4). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">7. <i>Por tanto, &iquest;qu&eacute; es la fe? La fe es el comienzo de la vida nueva en Dios<\/i>. Ya que mediante ella somos en Jesucristo herederos del cielo: <i>coherederos de le vida divina<\/i>. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Y por esto \u2014sigue escribiendo San Pedro\u2014 &laquo;<i>la fuerza de Dios <\/i>os custodia en la fe para la salvaci&oacute;n que aguarda a manifestarse en el momento final&raquo; (<i>1Petr<\/i>. 1, 5). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">De este modo la fe da tambi&eacute;n un nuevo y <i>definitivo significado a nuestra vida sobre la tierra<\/i>. Le confiere <i>la dimensi&oacute;n nueva y sobrenatural<\/i>. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Este sentido, esta dimensi&oacute;n sobrenatural de la fe, nos lleva a ver la vida terrena como una prueba, mediante la cual el hombre entra <i>en la perspectiva de la vida eterna<\/i>: como el oro que &laquo;lo aquilatan al fuego&raquo; (<i>Ib&iacute;d.<\/i>. 1, 7). Y por esto la fe nos permite afrontar, incluso con alegr&iacute;a, las diversas <i> pruebas<\/i> de la vida, en particular los sufrimientos. &laquo;Alegraos de ello \u2014escribe el Ap&oacute;stol\u2014 aunque de momento teng&aacute;is que sufrir un poco, en pruebas diversas: as&iacute; la <i>comprobaci&oacute;n de vuestra fe<\/i> \u2014de m&aacute;s precio que el oro, que, aunque perecedero, lo aquilatan a fuego\u2014 llegar&aacute; a ser alabanza&#8230;&raquo; (<i>Ib&iacute;d.<\/i> 1, 6-). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">8. San Pedro escrib&iacute;a estas palabras <i>a<\/i> <i>los primeros cristianos<\/i> cuya fe sufri&oacute; la prueba de las persecuciones, a veces cruentas. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">&iquest;A trav&eacute;s de qu&eacute; pruebas pasa la fe de los cristianos contempor&aacute;neos? &iquest;Cu&aacute;les son las pruebas en medio de las cuales ella <i>debe madurar y crecer<\/i> aqu&iacute;, en Venezuela? <i>&iquest;C&oacute;mo debe ser esta fe<\/i>, para que la herencia apost&oacute;lica responda verdaderamente a la herencia de los siglos? <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Me complace saber que en los &uacute;ltimos meses hab&eacute;is realizado una misi&oacute;n nacional con el objeto de renovar y fortalecer la fe; esa fe &laquo;que es m&aacute;s preciosa que el oro&raquo; y que es la gran herencia de cinco siglos de evangelizaci&oacute;n. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Esa fe que ha sufrido y sufre los embates del laicismo y secularismo, debe ser renovada. Y renovar la fe es profundizar en el conocimiento de la doctrina cat&oacute;lica; es hacer la experiencia vital del amor a Dios y a los hermanos; es anunciar a los dem&aacute;s el Evangelio. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">S&oacute;lo esa fe renovada ser&aacute; capaz de conducir <i>a la fidelidad: fidelidad a Jesucristo, a la Iglesia y al hombre<\/i>. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">En primer lugar, <i>fidelidad a Jesucristo<\/i>. Es una justa correspondencia al que es &laquo;testigo fiel&raquo; (<i>&#x391;p&#x3bf;c<\/i>. 1, 5). Fidelidad que ha de ser fruto del amor. Bellamente ha dicho el Ap&oacute;stol San Pedro en su primera Carta: &laquo;A Cristo Jes&uacute;s no lo hab&eacute;is visto y sin embargo lo am&aacute;is, no lo veis todav&iacute;a y sin embargo cre&eacute;is en El&raquo; (<i>1Petr. <\/i>1, 8). Tal fidelidad a Jesucristo es inseparable de la fidelidad al Evangelio, al Evangelio con todas sus exigencias. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\"> <i>Fidelidad tambi&eacute;n a la Iglesia<\/i>. Ser fieles a ella es amarla como a madre nuestra que es. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Que nos da a Cristo, nos da su gracia y su Palabra, nos alienta en nuestro camino, est&aacute; a nuestro lado en las alegr&iacute;as y en las penas, nos instruye en sus centros educativos, levanta su voz contra la injusticia y nos abre la perspectiva de una eternidad feliz. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Ser fieles ala Iglesia es tambi&eacute;n vivir en &iacute;ntima comuni&oacute;n con los Pastores puestos por el Esp&iacute;ritu Santo para regir al Pueblo de Dios; es aceptar con docilidad su magisterio; es dar a conocer sus ense&ntilde;anzas. Ser fieles ala Iglesia es no dejarse arrastrar por doctrinas o ideolog&iacute;as contrar&iacute;as al dogma cat&oacute;lico, como querr&iacute;an ciertos grupos de inspiraci&oacute;n materialista o de dudoso contenido religioso. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">La fe renovada ha de traer asimismo consigo la fidelidad al hombre. La fe nos ense&ntilde;a que el hombre es imagen y semejanza de Dios, lo cual significa que est&aacute; dotado de una inmensa dignidad. A este hombre, hijo de Dios, hemos de acogerlo, amarlo y ayudarlo. La <i>fidelidad al hombre<\/i> nos exige aceptar y respetar sus tradiciones y su cultura, ayudarle a promoverse, defender sus derechos y recordarle sus deberes. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Esta triple fidelidad a Jesucristo, a la Iglesia y al hombre deben ser un verdadero desaf&iacute;o frente al futuro, para hacer crecer en profundidad la fe del pueblo venezolano. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Esa obra de crecimiento en la fe reclama el empe&ntilde;o profundo de los Pastores, de los agentes de la pastoral, del laicado comprometido, de la juventud, de los hombres y mujeres cristianos, del mundo de la cultura. S&oacute;lo as&iacute; se lograr&aacute; un hombre y mujer venezolanos renovados interiormente, llegados a una <i>maduraci&oacute;n de plenitud en Cristo<\/i>. Ah&iacute; os queda un programa en <i>la postmisi&oacute;n que ahora inicia<\/i>. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Quiera Dios que este crecimiento en la fe se traduzca en comunidades cristianas m&aacute;s conscientes y apost&oacute;licas, en una catequesis s&oacute;lida sobre todo de la familia &#8211; insistiendo en una buena preparaci&oacute;n al matrimonio -, en nueva vitalidad laical, en un despertar de abundantes vocaciones sacerdotales y religiosas. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">9. <i>El octavo<\/i> d&iacute;a despu&eacute;s de su <i>Resurrecci&oacute;n<\/i> el Se&ntilde;or Jes&uacute;s se present&oacute; de nuevo a los Ap&oacute;stoles reunidos en el cen&aacute;culo. Entonces <i>Tom&aacute;s<\/i>, que antes no hab&iacute;a querido creer a los Ap&oacute;stoles que daban testimonio del Se&ntilde;or Resucitado, finalmente crey&oacute;: y postr&aacute;ndose a los p&iacute;es de Cristo <i>confes&oacute;<\/i>: &laquo;Se&ntilde;or m&iacute;o y Dios m&iacute;o&raquo;. Fue en aquel momento cuando &eacute;l sinti&oacute; las palabras significativas del Resucitado: &laquo;<i>Porque me has visto has cre&iacute;do, dichosos los que sin ver creyeron<\/i>&raquo; (<i>Io<\/i>. 20, 28-29). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">El ap&oacute;stol Pedro repetir&aacute; esta bienaventuranza en su primera Carta. Esta se refiere a todas las generaciones de los confesores de Cristo, que por medio de la palabra de la Buena Nueva <i>han cre&iacute;do<\/i> en El; en esta fe <i>han crecido<\/i>, en ella <i>han consumado<\/i> <i>su vida<\/i> terrena, con la esperanza de participar de la eternidad de Dios mismo. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Tambi&eacute;n todos vosotros, amados hermanos y hermanas, <i>pertenec&eacute;is<\/i> a estas generaciones. Vuestra fe la &laquo;aquilatan a fuego&raquo; las experiencias contempor&aacute;neas, para llegar a &laquo;ser alabanza y glor&iacute;a y honor cuando se manifieste Jesucristo&raquo;. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Y por esto <i>deseo repetir <\/i>ante vosotros las palabras de la Carta de Pedro a los primeros cristianos: <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">&laquo;No hab&eacute;is visto a Jesucristo, y lo am&aacute;is; <i>no lo veis, y cre&eacute;is en El<\/i>; y os alegr&aacute;is con gozo inefable y transfigurado, <i>alcanzando la meta de vuestra fe<\/i> vuestra propia salvaci&oacute;n&raquo; (<i>1Petr<\/i>. 1, 8-9). <\/span> <\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1985 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A VENEZUELA, ECUADOR, PER&Uacute; Y TRINIDAD Y TOBAGO SANTA MISA EN M&Eacute;RIDA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Lunes 28 de enero de 1985 &nbsp; &laquo;Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo&raquo;. 1. Amad&iacute;simos hermanos y hermanas: Doy gracias a la Divina Providencia que me permite visitar estas queridas tierras de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-enero-de-1985-santa-misa-en-merida\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab8 de enero de 1985, Santa misa en M\u00e9rida\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39874","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39874","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39874"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39874\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39874"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39874"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39874"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}