{"id":39875,"date":"2016-10-05T23:14:39","date_gmt":"2016-10-06T04:14:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-enero-de-1985-celebracion-de-la-palabra-con-los-sacerdotes-y-los-religiosos-en-caracas\/"},"modified":"2016-10-05T23:14:39","modified_gmt":"2016-10-06T04:14:39","slug":"28-de-enero-de-1985-celebracion-de-la-palabra-con-los-sacerdotes-y-los-religiosos-en-caracas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-enero-de-1985-celebracion-de-la-palabra-con-los-sacerdotes-y-los-religiosos-en-caracas\/","title":{"rendered":"28 de enero de 1985, Celebraci\u00f3n de la Palabra con los sacerdotes y los religiosos en Caracas"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A VENEZUELA, <br \/>ECUADOR, PER&Uacute; Y TRINIDAD Y TOBAGO&nbsp; <\/font><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <font color=\"#663300\"><b>CELEBRACI&Oacute;N<\/b><\/font><b><font color=\"#663300\"> DE LA PALABRA CON LOS SACERDOTES <br \/>Y LOS RELIGIOSOS EN CARACAS<\/font><\/b><\/span><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b>HOMIL&Iacute;A<\/b><\/font><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font color=\"#663300\"><i>Lunes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 28 de enero de 1985<\/font><\/i><\/span><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <span lang=\"es\">&laquo;<i>Engrandece mi alma al Se&ntilde;or, y m&iacute; esp&iacute;ritu se alegra en Dios mi Salvador<\/i>&raquo; (<i>Luc<\/i>. 1, 46-47). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">1. Estas palabras del c&aacute;ntico de la Virgen Maria que acabamos de proclamar, se hacen en m&iacute; acci&oacute;n de gracias al Se&ntilde;or y gozo profundo, al encontrarme con vosotros, mis queridos sacerdotes, seminaristas, religiosos y religiosas, novicios y novicias, miembros de los institutos seculares, que sois porci&oacute;n elegida de la Iglesia en Venezuela. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Estas palabras del Magnificat son asimismo vuestro canto de bendici&oacute;n a Dios en este encuentro, en el que Cristo est&aacute; presente entre nosotros (Cf.. <i>Matth<\/i>. 18, 20), recibiendo vuestro agradecimiento por el don de vuestra vocaci&oacute;n en la Iglesia. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">El Papa engrandece tambi&eacute;n al Se&ntilde;or y Salvador. Es su gratitud hac&iacute;a todos vosotros, los m&aacute;s cercanos y comprometidos colaboradores de los obispos, los que con mayor entusiasmo hab&eacute;is trabajado en la misi&oacute;n preparatoria de este viaje papal. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">2. Al ver vuestra presencia numerosa y pensar en todos los hermanos y hermanas que represent&aacute;is; al considerar tantos frutos de perseverancia en la entrega eclesial, m&iacute; alma se goza en el Se&ntilde;or. Porque sois los actuales amigos y confidentes de Jes&uacute;s Salvador. Sois los testigos de un pasado fecundo de evangelizaci&oacute;n en Venezuela, donde no han faltado eminentes confesores de la fe en tiempos dif&iacute;ciles: obispos como Ram&oacute;n Ignacio M&eacute;ndez, Silvestre Guevara y Lira, Salvador Montes de Oca, que pagaron con el exilio su inquebrantable fidelidad. Sacerdotes y religiosos, promotores de nuevas congregaciones, como los arzobispos Juan Bautista Castro y Antonio Ram&oacute;n Silva; y fundadoras que han dejado tras de s&iacute; el perfume de la virtud exquisitamente cristiana, como la madre Candelaria, la madre Emilia y la madre Mar&iacute;a de San Jos&eacute;. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Sois sobre todo los obreros y obreras de la mies de Cristo en este presente de la vida de la Iglesia, surcado de tantos fermentos de renovaci&oacute;n espiritual, y a la vez necesitado de tanta generosidad, de tanta santidad en los sacerdotes y religiosos, en las religiosas y en los miembros de los institutos seculares, para ser sobrenaturalmente eficaces en las amplias y dif&iacute;ciles tareas del apostolado. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Sois tambi&eacute;n \u2014y lo digo con &eacute;nfasis especial a los m&aacute;s j&oacute;venes de entre vosotros\u2014 el futuro esperanzador de esta Iglesia que ya ha puesto su mirada en el futuro, en una renovada tarea de testimonio evang&eacute;lico, ahora que nos estamos preparando para celebrar el V centenario de la evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Esta mirada que quiere abarcar el pasado, el presente y el futuro, se insiera tambi&eacute;n en el c&aacute;ntico del Magnificat que hemos proclamado. Es la Virgen Maria la que nos invita a ver la historia como una aventura de amor en la que Dios mantiene sus promesas y triunfa con su fidelidad. Una historia en la que Dios nos pide, como le pidi&oacute; a la Virgen, ser aliados, colaboradores suyos, para poder realizar su designio de salvaci&oacute;n de generaci&oacute;n. Ello exige que respondamos a Dios, como Mar&iacute;a, con un &laquo;Fiat&raquo; irrevocable y total. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">3. La Virgen fiel os invita hoy a considerar <i>las maravillas<\/i> que ha hecho en vosotros el Poderoso (Cfr. <i>Luc<\/i>. 1, 49). Una gracia com&uacute;n que florece en cada uno seg&uacute;n su propia vocaci&oacute;n y carisma os hermana y une. Todos hab&eacute;is sido llamados por Cristo. La vocaci&oacute;n ha florecido en vuestra vida como un gesto de predilecci&oacute;n por parte de Dios, como una invitaci&oacute;n al amor total a El. S&iacute;, os ha fascinado la persona de Cristo, os ha seducido su &laquo;Ven y s&iacute;gueme&raquo; (<i>Matth<\/i>. 19, 21). La vocaci&oacute;n sacerdotal o a la vida consagrada es una llamada fundamental a seguir a Cristo, a vivir su misterio de gracia, a convivir con El, a ser sus imitadores. Es una invitaci&oacute;n a gritar el Evangelio con la vida; cada uno seg&uacute;n la especial llamada de Cristo, y todos juntos en la Iglesia. Para que la Esposa de Cristo resplandezca con la belleza del Evangelio hecho Palabra de vida, con el vestido esponsal de la caridad, de los consejos evang&eacute;licos, de las bienaventuranzas del Maestro divino. Para que la Iglesia, a trav&eacute;s de los consagrados, sea hoy ante el mundo el Cristo vivo que contin&uacute;a salvando, que proclama la Buena Noticia con sus palabras y gestos, con toda su vida. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Ese vivir y comunicar, con entrega incondicional, la gracia salvadora, es un contemplar cada d&iacute;a las maravillas del amor de Dios en el hoy del mundo, en el misterio de vuestra vida y de la Iglesia.<\/span><\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Vuestra vida es servicio de amor. Sois siervos y siervas del amor por amor a Cristo. Realiz&aacute;is as&iacute; esa humanidad madura que ofrece su propia libertad a Dios y la emplea en su servicio. Por ello, meditad y renovad cada d&iacute;a las motivaciones de fe que impulsan y sostienen vuestra vida, vuestra entrega, vuestra fidelidad alegre y fecunda, aunque sacrificada. Y al valorar en el silencio de la oraci&oacute;n \u2014<i>siempre indispensable para vosotros<\/i>\u2014, la plena validez de vuestra vida, dad gracias al Se&ntilde;or por sus maravillas. Proclamad con vuestra santidad que santo es su nombres (Cf.. <i>Luc<\/i>. 1, 49). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">4. Cristo os llama a ser sus testigos fieles, a ser canales de su amor salvador en el mundo de hoy, a prolongar su misericordia, que alcanza de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n a los que le temen (Cf.. <i>Ib&iacute;d.<\/i> 1, 50). Tarea com&uacute;n y concreta de vuestro servicio es, pues, la realizaci&oacute;n del designio divino de salvaci&oacute;n: hacer presente el reino de Dios, que es la Iglesia, aqu&iacute; en Venezuela; hacerlo presente en vuestra vida y ambiente, en la escuela, en la familia, en los j&oacute;venes, en el servicio a los enfermos y abandonados, en las instituciones de caridad y asistencia, en las obras de promoci&oacute;n social; sobre todo, en las iniciativas parroquiales y catequ&eacute;ticas, para llevar a todos el amor de Cristo y al hombre por El. Sin olvidar el importante mundo de la cultura, que tanta trascendencia tiene para la evangelizaci&oacute;n y el justo ordenamiento de la sociedad. As&iacute; el Evangelio se encarnar&aacute; en la vida y cultura de vuestras gentes, marcando los diversos estratos sociales y promoviendo los verdaderos valores humanos y cristianos. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Aqu&iacute; el proyecto com&uacute;n se encarna en un servicio a vuestro pueblo, hecho Pueblo de Dios. Tarea preciosa para todos vosotros, hijos de la patria venezolana; y tambi&eacute;n para vosotros, sacerdotes, religiosos y religiosas, miembros de los institutos seculares, que hab&eacute;is dejado vuestra familia y vuestra patria y os hab&eacute;is radicado temporal o definitivamente en esta nueva familia y patria espiritual que es la Iglesia en Venezuela. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">A los unos y a los otros, en nombre de Cristo y de la Iglesia, el Papa os dice: &iexcl;Gracias! Gracias por vuestra entrega y fidelidad, por lo que sois y lo que hac&eacute;is, por lo que hab&eacute;is sembrado en los surcos de la Iglesia, que es el campo o arada de Dios (Cf.. <i>1Cor<\/i>. 3, 9) y que en el momento oportuno florecer&aacute; con la fecundidad del Esp&iacute;ritu Santo. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Con esta esperanza os exhorto a perseverar, a superar las tentaciones del desaliento, a renovar vuestra fidelidad a Cristo y al Evangelio en medio de las dificultades personales y sociales, a ser testigos aut&eacute;nticos de la misericordia divina que dura de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">5. Vuestro pueblo espera de vosotros un testimonio convincente de Cristo. Ese pueblo pobre frecuentemente, pero hambriento de bienes que atraen la predilecci&oacute;n de Dios proclamada por Maria (Cf.. <i>Luc<\/i>. 1, 53). Son los pobres que reclaman vuestra dedicaci&oacute;n preferencial desde el Evangelio y con vistas a una liberaci&oacute;n integral. Los pobres vistos sin miradas reductivas, exclusivas o limitadas a la sola pobreza material. Es decir, todos aquellos que necesitan pan y conversi&oacute;n, libertad interior y exterior, ayuda material y purificaci&oacute;n del pecado. Ellos esperan que les hag&aacute;is presente a Cristo, Redentor y Libertador, camino de dignidad y vocaci&oacute;n de destino trascendente (Cfr. IOANNIS PAULI PP. II <i>Allocutio ad Patres Cardinales et sodales Curiae Romanae habita<\/i>, 10, die 21 dec. 1984: <i>Insegnamenti di Giovanni Paolo II<\/i>, VII, 2 (1984) 1631 s.). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Venezuela posee, como las otras naciones de Am&eacute;rica Latina, el patrimonio de la fe cat&oacute;lica y de la religiosidad, en el que se identifican la gran mayor&iacute;a de los venezolanos; y, sin embargo, la fe tiene que <i>penetrar mucho m&aacute;s<\/i> en el tejido de la sociedad, en la estabilidad y santidad de la familia cristiana, en las estructuras reguladoras de la justicia social. Hay en la Iglesia en Venezuela evidentes signos de renovaci&oacute;n espiritual; y a la vez persisten, y a veces se intensifican, las corrientes secularistas que quieren borrar de la conciencia el sentido de Dios y de la sociedad los signos de su presencia. Hay sectores en los que el progreso social y el bienestar se manifiestan en un lujoso ego&iacute;smo, mientras otros sectores permanecen en la miseria, en la marginaci&oacute;n, en el analfabetismo. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Todos estos fen&oacute;menos interpelan a la Iglesia. Cada rostro, cada familia, cada situaci&oacute;n est&aacute; reclamando la presencia viva del Evangelio. La Iglesia, comprometida con el hombre, especialmente con el m&aacute;s pobre y marginado, no puede ignorar estas situaciones. No debe resignarse pasivamente y dejar que las cosas queden as&iacute; o, como sucede con frecuencia, degeneren en situaciones peores. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">En nombre de Cristo y de la Iglesia os pido que, de acuerdo con las orientaciones de vuestros Pastores, intensifiqu&eacute;is el esfuerzo que requiere una evangelizaci&oacute;n integral de las personas y de los ambientes. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">6. Como sacerdotes y religiosos comprometidos con el Evangelio, est&aacute;is llamados a evangelizar ante todo con vuestra vida. La renovaci&oacute;n de la fe empieza por la identificaci&oacute;n entre el mensaje y el mensajero. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Sed, pues, testigos del Evangelio con vuestra vida sacerdotal &iacute;ntegra, entregada, ejemplar; que vuestros fieles os reconozcan siempre, queridos sacerdotes, incluso externamente, como ministros de Cristo. Sed vosotros, religiosos y religiosas, transparencia de los Consejos evang&eacute;licos, del carisma de vuestros fundadores y fundadoras, de la comuni&oacute;n fraterna en una vida sencilla y ejemplar. Vosotros, miembros de los institutos seculares, llevad a la sociedad, desde vuestra condici&oacute;n laical, la presencia de Cristo en medio de los hombres, con un testimonio que interpele y cuestione a quienes conviven con vosotros. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Dentro de las tareas de evangelizaci&oacute;n y catequesis que son propias del proyecto eclesial, os pido una dedicaci&oacute;n especial a los j&oacute;venes en el &aacute;mbito de las comunidades parroquiales, de la escuela cat&oacute;lica, de los grupos y asociaciones, de los movimientos eclesiales de espiritualidad. Y no dej&eacute;is de empe&ntilde;ares en la formaci&oacute;n integral de laicos comprometidos en la Iglesia y en la sociedad. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">A vosotros, j&oacute;venes seminaristas, novicios y novicias que constitu&iacute;s la m&aacute;s firme esperanza de renovaci&oacute;n de la Iglesia en Venezuela, el Papa os dice tambi&eacute;n: no teng&aacute;is miedo, formaos bien, intelectual y pastoralmente, y animaos mirando alrededor vuestro, porque es mucha la mies y pocos los obreros. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">7. &laquo;Engrandece mi alma al Se&ntilde;or&#8230; <i>porque ha puesto los ojos en la<\/i> humildad de su esclava&#8230;&raquo; (<i>Luc<\/i>. 1, 47 s.). Las palabras de Mar&iacute;a nos recuerdan nuestra peque&ntilde;ez frente a la misi&oacute;n que el Se&ntilde;or nos encomienda. Pero Ella nos recuerda que <i>el Poderoso<\/i>, que derriba a los poderosos de sus tronos y exalta a los humildes, puede hacer grandes cosas en nosotros, s&iacute; nos ponemos incondicionalmente a su servicio. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Ante el primer obst&aacute;culo, constituido por la gran escasez de clero, sobre todo local, todos hab&eacute;is de sentiros urgentemente llamados a promover las vocaciones con todas vuestras fuerzas. Y para que los nuevos llamados puedan dar los frutos que deseamos, favoreced con gran atenci&oacute;n \u2014unidos a vuestros obispos y superiores religiosos\u2014 la formaci&oacute;n esmerada, profunda y actualizada en los seminarios, noviciados e institutos que los preparan. No dud&eacute;is en dedicar a esa tarea, en sus aspectos espirituales, culturales y humanos, vuestro tiempo y energ&iacute;as. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">En la Virgen del Magnificat hay dos fidelidades estupendas que marcan tambi&eacute;n vuestra vocaci&oacute;n: una fidelidad a Dios, a su proyecto de amor misericordioso, y una fidelidad a su pueblo. Sed tambi&eacute;n vosotros fieles a Dios y a su proyecto. Sed fieles a vuestro pueblo. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Ser&eacute;is as&iacute;, como la Virgen de Nazaret, colaboradores de Dios, servidores de vuestros hermanos, con el mejor servicio <i>que es el propio vuestro<\/i>: llevar a todos el mensaje de Cristo. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Que os sostenga siempre en esa doble fidelidad mi cordial Bendici&oacute;n Apost&oacute;lica.<\/span><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1985 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A VENEZUELA, ECUADOR, PER&Uacute; Y TRINIDAD Y TOBAGO&nbsp; CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA CON LOS SACERDOTES Y LOS RELIGIOSOS EN CARACAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Lunes 28 de enero de 1985 &nbsp; &laquo;Engrandece mi alma al Se&ntilde;or, y m&iacute; esp&iacute;ritu se alegra en Dios mi Salvador&raquo; (Luc. 1, 46-47). 1. 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